Usuario anónimo ¿Quieres tener tu propio blog?
Crear blog gratis en OboLog

El acceso al Jesús histórico a través de los Evangelios

por Romen
domingo, 17 de agosto del 2008 a las 21:32

El Acceso a la historia de Jesús de Nazaret

a través de los evangelios[1]

 

            Para afrontar el acontecimiento Jesús de Nazaret, lo primero que hemos de hacer es confiarnos  a los testimonios históricos de su vida y de su mensaje. Tenemos a nuestra disposición dos grupos de testimonios escritos:

  • - el primero es el de los testimonios extra-bíblicos
  • - el segundo es el de los testimonios bíblicos o cristianos, es decir el NT
  1. Algunos testimonios extra-bíblicos

En lo que respecta a los testimonios extra-bíblicos no es difícil comprobar enseguida cómo el evento Jesús ha sido testimoniado desde el inicio de la historiografía del tiempo. Igualmente es necesario nota que en los testimonios extra-bíblicos la referencia a Jesús de Nazaret está siempre mediada por la referencia al movimiento nacido de Él.

            Lo que la historiografía  oficial del mundo romano -la "historiografía imperial" - conoce y testifica es el hecho de que, ya al final del siglo I, y después en el II, de modo creciente, se manifiesta una identidad religiosa distinta de la hebrea: un movimiento que se remite a este personaje en conjunto bastante misterioso, que no ha tenido una gran incidencia en la historia oficial, pero que ha dado vida a una "religión" que ha tenido una difusión rápida y capilar. Cristianos, derivado de su nombre Jesucristo, son llamados los fieles de esta nueva religión[2].

            Entre estos testimonios se pueden citar algunos más significativos.

  • 1. La famosísima carta de Plinio el Joven[3], en el año 112 d.C, siendo gobernador de Bitinia (en la actual Asia Menor) al emperador Trajano. El gobernador Plinio, en su región entra en contacto con un grupo de cristianos, y no sabe cómo comportarse con este nuevo movimiento. Escribe, entonces al emperador Trajano, diciéndole que los partidarios de esta religión están "habituados a reunirse en un día establecido, antes del alba, para alabar a Cristo como un dios". Es una alusión directa al domingo, el primer día después del sábado (día sagrado para los hebreos), que se ha convertido en el día sagrado para los cristianos, en memoria de la resurrección de Jesús. Prosigue: "se comprometían bajo juramento, no a cometer ningún crimen, sino a no robar ni asaltar caminos ni cometer adulterio ni faltar a su palabra ni negar depósito reclamado en justicia"
  • 2. El testimonio de un historiador de confianza del mundo romano: Tácito, (116d.C) que en sus Annales[4], cuenta el famoso incendio de Roma, provocado por Nerón. El mismo nos dice que Nerón probablemente está en el origen de este incendio, para desviar las acusaciones sobre élm las habría hecho recaer sobre aquellos que Tácito llama los Crestianos (mostrando su conocimiento poco profundo de la tradición hebrea, porque confunde el término mesiánico "Cristo" con el nombre propio conocido en Roma, de "Cresto". Refiriéndose al movimiento precisa:

"Ellos tomaban su nombre de Cristo, que había sido ajusticiado por el procurador Poncio Pilato bajo el imperio de Tiberio. Frenada de momento, esta dañina superstición volvía a difundirse no sólo a través de Judea, en donde tuvo su origen, sino también en la Urbe, donde confluyen y son aplaudidas todas las cosas más vulgares e ignominiosas"

Lo importante de este testimonio es que poseemos una referencia precisa sobre aquello que, también desde el punto de vista de la fe cristiana, es un dato fundamental del NT: la muerte en cruz de Jesús, bajo Poncio Pilato. En consecuencia encontramos una indicación histórica que confirma lo esencial del relato de la pasión y muerte de Jesús, narrado por el NT. El hecho de que Tácito defina la religión cristiana como una "superstición", y la sitúe entre las cosas "vulgares e ignominiosas", deriva probablemente del desconcierto ante un presunto Mesías que era presentado como Crucificado. El suplicio de la cruz era -como veremos más adelante - algo extremadamente infame para los romanos. De aquí la grave dificultad para acoger esta nueva doctrina.

  • 3. Suetonio, otro gran historiador romano, hacia el 120 d.C., habla de un episodio acaecido a los cristianos bajo el emperador Claudio [5]. En Roma los cristianos y algunos judíos habían sido expulsados porque mantenían un continuo y áspero litigio entre ellos. La comunidad hebrea, que en la Urbe era una comunidad muy consistente, a partir de un momento dado se había visto dividida en facciones contrapuestas, los judíos de la observancia y los cristianos, hasta el punto de que el emperador había decidido expulsar a los más perversos. Tenemos así el conocimiento de las dificultades que encontró el movimiento cristiano en relación con la tradición hebrea. También Suetonio, llama a Jesús "Cresto": mostrando una vez más no sólo la ignorancia acerca de la tradición hebrea, sino también la poca importancia que se le daba a este personaje histórico.
  • 4. Del origen judío tenemos documentos del famoso historiador hebreo Flavio Josefo, hombre de vastísima cultura, que llegó a ser secretario del emperador Tito, y que contando con un gran conocimiento de la historia hebrea, habías sido llevado a Roma por este último, como consejero en cuanto se refería a las cuestiones de Palestina.

Flavio Josefo escribe dos obras bastante importantes y famosas:

  • a) Las Antiquitates judaicae, una obra que -como dice el título- reconstruye la historia judia;
  • b) El De bello judaico, una obra que trata de la guerra de los hebreos de Palestina contra el dominio romano, durante la cual Jerusalén fue destruida por el emperador Tito (70 d.C.) y que incluye una larga e importante introducción sobre la historia de Palestina desde el 170 a.C. en adelante.

En las Antiquitates judaicae, Flavio Josefo habla de Juan  Bautista[6], y también se refiere a Jesucristo en un largo párrafo que vale la pena leer, aunque sea de dudosa autenticidad, porque se consideran interpolados por los cristianos los fragmentos señalados en cursiva:

"En este tiempo vivió Jesús, hombre sabio, si puede llamarse hombre. Era autor de obras maravillosas y maestro de aquellos hombres que acogen con alegría la verdad y se atrajo a muchos judíos y también a muchos griegos. El era el Cristo. Siguiendo las acusaciones de nuestros notables fue condenado al suplicio de la cruz por Pilato, pero aquellos que antes lo habían amado no cesaron de amarlo y apareció de nuevo, vivo, el tercer día. Los divinos profetas habían predicho esto sobre Él y muchísimas otras cosas maravillosas. También hoy existen aquellos que, siguiendo su nombre, se llaman cristianos"[7].

Existe otra referencia de Flavio Josefo en la que menciona el martirio de Santiago, el "hermano de Jesús, llamado Cristo"

Del conjunto de estos testimonios extra-bíblicos no es que averiguamos mucho, puesto que Jesús no fue un personaje relevante para el mundo de entonces. Comenzó a serlo -como decíamos, sólo a través del movimiento iniciado por Él, y a través de las progresivas consecuencias que este movimiento generó en la cultura y en la configuración social de la época.

  1. Los testimonios bíblicos de los evangelios

Junto a  estos testimonios extra-bíblicos, tenemos el NT.

Una vez comprobado que los primeros nos dicen tan poco sobre el personaje histórico de Jesús, obviamente la única puerta de acceso a Él que nos queda es el NT y, d emodo particular, aquellos que conocemos, en la tradición cristiana, como los cuatro evangelios.

El NT está formado también por otros escritos, Hech, Cartas de Pablo, Hebreos, Pedro, Santiago, Juan, Judas, Apocalipsis, pero éstos no consideran directamente el personaje histórico de Jesús, sino más bien el movimiento que nació de Él, y de formas diversas testimonian la vida, los problemas, al doctrina, las convicciones de este movimiento (la Iglesia). Sólo los evangelios nos hablan ampliamente de Jesús, desde un punto de vista histórico. Por tanto, para acercarnos al personaje histórico Jesús, asegurada su historicidad de fondo gracias a los testimonios historiográficos extra-bíblicos, hemos de usar los testimonios bíblicos.

Pero en este momento se plantea un problema fundamental: el del acceso a la historia de Jesús de Nazaret a través de los evangelios. ¿Por qué es un problema? Porque está claro que los testimonios de los cuatro evangelios son testimonios hisóricos mediatizados por la fe de los cristianos, y están escritos por creyentes que reconocen en este personaje al Mesías, más aún, al Hijo de Dios.

•a)     La crítica moderna a la historicidad de los  evangelios

 

Históricamente ha sucedido esto.

Hasta el 1700, en la tradición occidental europea que, por su conocida historia ha sido una tradición completamente impregnada por la tradición cristiana, se ha creído en la historicidad fundamental de los textos evangélicos, tal como se presentan. Por tanto, al leer cada evangelio, tanto el simple cristiano como el hombre de cultura ha creído por siglos y siglos estar frente a la crónica rigurosa de los acontecimientos de la historia de Jesús, de forma más o menos ordenada.

Pero al final de ese siglo, se ha comenzado a plantear interrogantes serios sobre la historicidad de los evangelios.

  • - Una primera serie de interrogantes nacía de que, al comparar entre sí las narraciones de los cuatro evangelistas, se podía notar que había discrepancias desde el punto de vista histórico y narrativo: tanto es así que algunos datos no sólo no coincidían, sino que estaban además en conflicto unos con otros. Esto ha mostrado cuán difícil era entender los evangelios como una obra de carácter histórico-cronístico, en el sentido clásico del término.
  • - Una segunda, más profunda y radical, ha nacido de algunos autores que, a partir del Iluminismo, se sitúan fuera del horizonte de la fe: entre los más famosos recordamos, por ejemplo a Reimarus, Renan, Strauss... La pregunta fundamental era esta: la reconstrucción de la figura y la actividad de Jesús de Nazaret, que se nos presenta en los evangelios, ¿no parte del "prejuicio" de su medianidad y de su divinidad? Por tanto, dado que estos evangelios han sido escritos por creyentes, no supone quizá esta visión un condicionamiento para una exacta y objetiva reconstrucción histórica de la actividad de Jesús de Nazaret? Más aún: ¿no puede haber sido la creencia en la divinidad de Jesús de Nazaret una invención de los primeros creyentes?

De todo esto algunos han concluido que se ha asumido este personaje histórico, que ciertamente existió (si bien no ha faltado quien sostuvo que se trata de un personaje absolutamente fantástico, o a lo sumo, mitológico), pero que tenía otros propósitos muy distintos a los de mostrarse como Hijo de Dios, y se le ha aplicado, reconstruyendo su historia, esta presunción o este ideal que se tenía precedentemente, fruto de la eterna ansia humana de salvación, más aún, de participación en una vida divina e inmortal.

Se comprende cómo esta doble serie de interrogantes, tan palpitantes, haya afectado un poco a toda la cultura occidental desde el final del siglo XVIII: primero el iluminismo, sobre todo francés, después en el siglo XIX, la escuela idealista alemana (derecha e izquierda hegeliana), después la escuela positivista, y al final la escuela marxista.

Desde esta perspectiva, estos autores han intentado reconstruir, partiendo de sus posiciones, una vida de Jesús históricamente objetiva, científica, rechazando como condicionada por un prejuicio la visión dada por los autores evangélicos. Todo esto ha traído consigo una verdadera y propia "revolución historiográfica" en lo referente al problema del llamado Jesús histórico.

Y desde el punto de vista de los teólogos y los exegetas cristianos,¿cómo se ha respondido a este desafío tan importante y decisivo? Porque, si los evangelios están viciados por este prejuicio, como dicen estos autores, no se puede concluir más que la fe cristiana está construida sobre fundamentos que vacilan: más aún, que son del todo inexistentes.

•b)     Las tres fases de la redacción de los evangelios

En realidad, el desafío lanzado a la fe cristiana se ha mostrado provechoso e enriquecedor. Dejando a un lado las fases y los protagonistas del rico y encendido debate que ha caracterizado nuestro siglo[8], podemos decir que hemos advertido que efectivamente, para acercarse a Jesús de Nazaret, era necesario tener, junto a la aproximación a la fe, también una aproximación historiográficamente seria y metodológicamente fundada; y que de hecho era posible reconstruir las fases históricas al hilo de las cuales habían sido escritos los mismos evangelios.

En particular, los estudiosos han puesto de relieve que, desde el punto de vista historiográfico y exegético, en a formación de los evangelios era necesario distinguir al menos tres fases.

  • 1. Una primera fase se remonta a la misma existencia histórica de Jesús. Él, como muchos otros personajes históricos de gran altura (p. ej. Sócrates), no escribió, sino que usó para su enseñanza el método que era conocido normalmente en las escuelas rabínicas de su tiempo: transmitir oralmente, a través de la enseñanza, las doctrinas fundamentales de la fe hebrea o -como en el caso de Jesús- los puntos centrales de su mensaje. En esta primera fase contemporánea a Jesús, el grupo de los discípulos que se formó en torno a Él, por decirlo de algún modo, registró mnemotécnicamente los rasgos fundamentales de su enseñanza y las etapas fundamentales de su existencia. Por lo demás, Jesús no sólo los constituyó en comunidad estable (los "doce"), sino que los envió a predicar, asociándolos a su misión: lo cual comporta una asimilación precisa, por su parte, de las enseñanzas del "maestro".

Conviene tener presente al respecto una cosa muy importante: en los pueblos antiguos y especialmente en el pueblo hebreo, que era un pueblo cuya vida cultural y social se basaba por completo en la lectura y la tradición (=transmisión) de la Escritura, la técnica mnemónica era mucho más viva que la nuestra. Tanto es así que la transmisión de la fe de padre a hijo no se producía a través de los escritos, sino mediante la narración oral de los acontecimientos y las palabras de Dios que habían forjado la vida de Israel. Por ello se puede comprender fácilmente que aquel grupo de personas que estuvieron con Jesús durante el período de su predicación tuvieron una relevancia particular para el movimiento histórico que se ha referido a Él, porque fueron testigos oculares, y si queremos, auriculares, de su predicación. Tenían impreso en la memoria (y en la vida) el testimonio de su enseñanza y de sus gestos, que después podrán por escrito. Más que la enseñanza, la vida y la persona misma de Jesús se les había mostrado -como veremos- cargada de una irrumpiente novedad y capaz de una radical atracción: de forma que marcó de un modo indeleble sus existencias. En particular, las palabras de Jesús, no habían sido para ellos sólo la doctrina transmitida por un rebino, sino un mensaje profético de revelación, con la autoridad y el carácter decisivo de una interpretación definitiva de la voluntas salvífica de jhwh, el Dios de Israel.

  • 2. La segunda fase, en cambio, debe remontarse al período posterior a la muerte de Jesús. Tras esta, tenemos el fenómeno del nacimiento del movimiento que a Él se remite: nace la que conocemos como la primitiva comunidad cristiana. El acto fundante de esta comunidad es -como veremos- la fe en la resurrección de Jesús.

En esta primitiva comunidad cristiana los testigos históricos de la actividad de Jesús, los apóstoles, transmiten a la comunidad la enseñanza de Jesús. Y lo hacen releyendo, por así decir, el significado de lo que Jesús ha dicho y ha hecho a través de aquella clave de lectura representada por el resultado final de su actividad: su muerte y resurrección.

En este segundo momento histórico, se forman, naturalmente,  esquemas que recogen la predicación de Jesús y los puntos fundamentales de su existencia, casi una síntesis de su mensaje y de su vida.

Estos esquemas eran utilizados por el movimiento cristiano en tres contextos principales.

  • - El primer contexto era el del culto yel de la eucaristía en particular: porque el movimiento cristiano, desde el inciio, tiene su centro en la celebración de la eucaristía, revocación de la cena pascual realizada por Jesús con los suyos, poco antes de su muerte. Dentro de esta asamblea cultual de la comunidad se recuerdan, según la costumbre judía, las etapas de la vida y la enseñanza fundamental de Jesús, además del evento central de su muerte y resurrección.
  • - El segundo contexto es el de la predicación. Los apóstoles continúan anunciando a Jesús de Nazaret tal como Él había anunciado la "alegre noticia" (es decir el evangelio) de la venida del Reino, y para hacerlo siguen una especie de escala: estructuran algunas ideas y hechos fundamentales que reflejan la enseñanza de Jesús y el culmen de su existencia (muerte-resurrección)
  • - El tercer contexto es el de la catequesis, o sea de la formación de aquellos que quieren adherirse a la comunidad de los discípulos: éstos son iniciados en los puntos fundamentales de la enseñanza y de la existencia de Jesús de manera más profunda y sistemática.

En estos tres contextos encontramos el nacimiento y la difusión de algunos esquemas y colecciones de predicación, de oración, de catequesis, cada vez más ricos y completos.

  • 3. El tercer momento, que cuaja todo lo sucedido hasta ahora, consiste en la redacción verdadera y propia de los evangelios. Nace de la exigencia de presentar orgánicamente la actividad de Jesús de Nazaret y su mensaje, mucho más en cuanto que poco a poco van faltando los testigos oculares directos, mientras que el movimiento cristiano se está difundiendo en áreas cada vez más alejadas de la palestina originaria, y alcanza a personas que nada conocen no sólo de Jesús de Nazaret, sino ni siquiera de la tradición de Israel. Nace entonces la redacción de los evangelios que poseen una finalidad primera de anuncio de "buena noticia" cristiana (son escritos kerygmáticos), si bien, por esto mismo, representan el espesor histórico del evento Jesús además de su definitivo significado a partir de la resurrección. Su redacción generalmente obedece a dos criterios fundamentales.

    - El primero es el de la presentación de la actividad y del mensaje de Jesús de Nazaret a una particular comunidad cristiana. Cada evangelio está dirigido a una comunidad precisa, si bien es difícil después, precisar de un modo claro, de qué comunidad se trata. Pero es evidente, por no dar más que un ejemplo, que el evangelio de Mateo se dirige a una comunidad de origen judío, mientras que el evangelio de Lucas está claramente dirigido a una comunidad de origen greco-helenista.

    - El segundo criterio es que esta presentación de la actividad de Jesús de Nazaret obedece a la interpretación teológica del mismo evangelista, fruto, a su vez, de la maduración progresiva de la experiencia y de la fe cristiana. Está claro que cada evangelista, reorganizando la materia que poseía (los dichos y los hechos de la vida de Jesús -primer estrato-; los esquemas de predicación, de culto y de catequesis -segundo estrato-), los propone unificándolos según una línea que es típicamente suya.

    De aquí la diversificación de los evangelios: existe un dato común de fondo, inmodificable, existe también una estructura común, pero dentro de esta comunidad se dan también diferencias, desde el punto de vista de la disposición de la materia, e igualmente desde el punto de vista de la interpretación teológica.

    Para dar un ejemplo de este método de redacción usado por los evangelistas, se podría citar el prólogo de uno de los evangelios, el de Lucas, que declara más claramente que todos la voluntad del redactor de escribir la historia de Jesús de Nazaret en la manera más fiel posible, teniendo en cuenta los testigos directos (primer estrato) y el trabajo posterior de la comunidad cristiana (segundo estrato)

    "Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra, he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido" (Lc 1, 1-4).

    Precisamente porque los evangelios han pasado por estas tres fases, podemos decir con fundamento que, teniendo en cuenta los elementos atribuibles (en lo posible) a cada una de ellas, es posible acceder a la historia de Jesús de modo seguro.

    A propósito de la sucesión cronológica de la redacción de los evangelios, la crítica -con alguna oscilación- está de acuerdo en estos datos: el primero en ser redactado es el evangelio de Marcos, antes del año 70; siguen, tras el 70, respectivamente Mateo y Lucas; por último, para algunos en los 90 y para otros alrededor del año 100, el evangelio de Juan. Los tres primeros evangelios (los "sinópticos" = cuya estructura puede ser comparada en paralelo en una única "ojeada") muestran evidentes afinidades: la teoría más defendida aún hoy (de las "dos fuentes"), mantiene la hipótesis de que Mateo y Lucas siguen por un lado a Marcos, y por otro, otra fuente ("Q", del alemán Quelle = fuente), además, obviamente, del material propio de cada uno. Juan representa una lectura teológica más profunda y unitaria, pero sólidamente enraizada en la historia de Jesús: no sólo en el sentido de que relata con precisión detalles y referencias históricas de forma a menudo más precisa que los sinópticos; sino también porque lee siempre en profundidad (se diría "con transparencia") el testimonio originario del anuncio y de la historia de Jesús.

    Del NT se conserva una cantidad mucho mayor de manuscritos que del conjunto de los autores griegos y latinos de la misma época. Algunos son muy antiguos. Ciertos fragmentos se remontan incluso al año 150.

           •c)      De los evangelios a la historia de Jesús

Ahora, teniendo en cuenta que más allá de las críticas hechas en la época moderna, los evangelios son testimonios históricos dignos de consideración y que podemos recorrer, a grandes líneas, su formación, cuando nos acercamos a la lectura de los evangelios para reconstruir históricamente la actividad de Jesús, debemos tener presente dos cosas fundamentales.

  • 1. Es evidente que en la redacción final de cada evangelio se encuentran mezclados los tres estratos que hemos recordado. El texto que poseemos es un texto que hemos de leer en profundidad, teniendo en cuenta sus distintos nieles. Y efectivamente podemos encontrar, a través de determinadas técnicas literarias, lingüísticas e históricas, los elementos que se remontan al primero, al segundo o al tercer estrato. (ver recuadro)

Para poner un ejemplo solamente, tomemos el término con el que Jesús se dirige al Padre, el término arameo "Abbá". En el NT se encuentra sólo tres veces de esta forma, en Mc 14,36; Rm 8,15; Ga 4,6. Pero sin embargo, podemos decir que es un término que se remonta a Jesús (primer estrato) porque:

- aunque su uso no sea exclusivo de Jesús, pues puede encontrarse en algún (raro) caso más o menos contemporáneo a él, es sin embargo típico de Jesús para expresar su relación singular y particularmente íntima y familiar con Dios, incluso porque -probablemente- este apelativo era propio del lenguaje común y familiar.

- en la comunidad cristiana después de la resurrección de Jesús, no se utiliza, porque el mensaje de los apóstoles no se concentra tanto (de modo inmediato) sobre el Padre y sobre la llegada de su Reino, sino sobre Jesús que ha resucitado. Y más tarde se mueve en un ambiente cultural progresivamente helenista, que no conoce el hebreo, y mucho menos el arameo. Sólo Pablo retoma este término para decir que los creyentes tienen una relación con Dios que es similar, más aún, que es igual -por gracia- a la que Jesús tiene con el Padre: y por esto "recupera" intencionadamente aquel modo único e inusual de dirigirse a Dios

            Por tanto, podemos concluir que el término "Abba" fue usado típicamente por Jesús. Un discurso análogo se puede hacer a propósito del anuncio central hecho por Jesús -el del "Reino de Dios"- y de otros temas y acentos típicos de su predicación.

  • 2. El segundo punto fundamental a destacar es que leyendo los evangelios tal como los poseemos, nos situamos en el punto de vista de la comunidad que cree en la resurrección de Jesús.

Entonces, ¿qué debemos hacer para reconstruir históricamente la figura de Jesús? Debemos tener presente, por una parte la perspectiva en la que se sitúa la comunidad cristiana, por consiguiente la resurrección; por otra debemos -por así decir- poner metodológica y provisionalmente este punto entre paréntesis, para acceder a la historia de Jesús. Porque lo que a nosotros primariamente nos interesa es intentar acceder al "primer estrato" del testimonio de los evangelios.

            La importancia fundamental de todo este discurso está en el hecho de que queremos intentar comprender en primer lugar no lo que la Iglesia cree de Jesús, sino lo que Jesús ha querido ser y anunciar: para ver después si hay sintonía y continuidad entre la fe de la Iglesia y la intención y el mensaje de Jesús, a la luz de la muerte y resurrección.

            La conclusión es que, teniendo en cuenta la historia del texto evangélico y por consiguiente también la estratificación presente en la actual redacción, podemos reconstruir precisamente, remitiéndonos de modo diversificado a los diversos estratos de la formación de los evangelios:

  • - las líneas fundamentales del mensaje de Jesús
  • - de su praxis, o sea, de su modo de actuar
  • - de su itinerario histórico
  • - de su misma autoconciencia

Esto lo podemos hacer prescindiendo en cierto modo de la lectura de fe post-pascual, la lectura que la comunidad cristiana hizo a partir de la clave de comprensión definitiva del significado de la existencia de Jesús, constituida por la Pascua.

De esta forma nos es posible seguir en vivo la génesis y el camino de la fe de los discípulos: cómo descubrieron progresivamente la identidad y el significado del mensaje de Jesús, según el itinerario y la pedagogía que Él mismo les propuso. Tras haber puesto de manifiesto la génesis y el camino de fe de los discípulos, podremos recorrer también la génesis y la profundización de la fe de la Iglesia después de la Pascua.

Los criterios de historicidad

No basta utilizar las fuentes. Es necesario además usar el método apropiado. La investigación histórico-crítica ha ido estableciendo lentamente ciertos criterios metodológicos fundamentales para la interpretación de los evangelios. ¿Cómo llegar por ejemplo a conclusiones más o menos firmes para determinar la historicidad de unas palabras o de un hecho de la vida de Jesús? He aquí unos cuantos criterios que permiten remontarse al primer estrato (predicación y praxis del Jesús histórico) que podemos resumir así a partir de la presentación que hace de ellos M. Quesnel:

            Criterio de incongruencia o contradicción: si unas palabras o un gesto de Jesús contradicen la imagen que de él se hacían los primeros cristianos, la Iglesia no puede haberlos inventado. P.ej. el bautismo de Jesús por Juan, que parece clocar a Jesús en situación de inferioridad con respecto al Bautista. Este criterio es muy fiable pero se aplica en pocos casos

                Criterio de discontinuidad o de doble diferencia: lo que no puede proceder del judaísmo ni de las Iglesias del siglo I tiene muchas probabilidades de remontarse al mismo Jesús. P. ej. Los discípulos se abstienen de practicar el ayuno, que era corriente sin embargo en el judaísmo  que luego adoptarían también los cristianos.

            Criterio de atestiguación múltiple: se trata de acontecimientos o palabras atestiguados por varias fuentes o tradiciones independientes unas de otras. P.ej. la predicación de Jesús acerca del Reino de Dios, las curaciones en sábado o la confesión de Pedro en Cesarea.

            Criterio de coherencia o conformidad: palabras o gestos en coherencia con los que ya han sido confirmados por los criterios anteriores. P.ej. el distanciamiento de Jesús respecto de ciertas prescripciones legales  es coherente con su distancia respecto a las prohibiciones sabáticas. Este criterio es más delicado de manejar.

                Criterio del rechazo y la condena a muerte: las escenas de la vida de Jesús que contribuyeron a irritar a las autoridades judías y romanas y lo llevaron a la condena a muerte. P.ej. las aclamaciones reales con ocasión de su entrada en Jerusalén, o el escándalo del derribo de las mesas de los cambistas en el templo.

                Estos cinco criterios no funcionan evidentemente de manera automática. Su utilización requiere mucha prudencia y sentido histórico. No se los puede usar uno contra otro. A veces sólo conducen a soluciones conjeturales. Su convergencia es particularmente significativa, sobre todo sobre la base de la coherencia y unidad de fondo -según los casos- de la historia y la enseñanza de Jesús

Evangelios canónicos y evangelios apócrifos

Los cuatro evangelios que tenemos en nuestras Biblias son los que la Iglesia aceptó como regla de fe y por eso se llaman "canónicos". Pero además, en los primeros siglos del cristianismo se escribieron otros libros similares, a los que también se llamó evangelios. No fueron incluidos en el canon de la Iglesia antigua por varias razones. Bien porque se los consideraban poco históricos o demasiado tardíos, bien porque se juzgaba que había en ellos elementos extraños o poco fieles a la enseñanza primitiva.  Se los conoce como evangelios "apócrifos" es decir no auténticos: el Evangelio de Tomás, el Protoevangelio de Santiago, el Evangelio de Pedro o el Evangelio de la Verdad (gnóstico). A ellos se  añaden una serie de "hechos" atribuidos a los apóstoles Juan, Pedro, Pablo, Andrés o Tomás; de cartas atribuidas a Pablo; y de "Apocalipsis", de Pedro, de Pablo, de Tomás[9].

Los textos ya conocidos se vieron enriquecidos en 1945 por los hallazgos de Nag Hammadi, en el Alto Egipto; se conoce también una serie de manuscritos coptos de numerosos libros gnósticos (entre ellos el Evangelio o Testimonio de la verdad y el Evangelio de Tomás)

 Algunos de ellos, como los evangelios de la infancia, tratan de llenar vacíos de los evangelios más antiguos; otros pretenden recoger enseñanzas secretas de Jesús. Los redactores rellenaban de algún modo las "lagunas" de los evangelios según la curiosidad de cada cual. Muchos de ellos han servido de inspiración a los artistas, y de alimento a la piedad cristiana. A veces el niño Jesús se convierte en ellos en un prestidigitador. En general son muy interesantes para conocer las creencias y forma de vida de algunos grupos cristianos de los primeros siglos, pero excepto la colección de dichos de Jesús que se conoce con el nombre de "Evangelio de Tomás", el resto aporta muy poco sobre Jesús y sus enseñanzas.

¿Qué pensar de esta literatura? EL hecho de que estos libros sean "apócrifos" no los priva a priori de todo valor histórico. Pero en conjunto constituyen interpretaciones especulativas de las Escrituras, o desarrollos legendarios y fantásticos contemporáneos o posteriores a la tradición canónica.  Si se los utiliza con prudencia, pueden proporcionar indicaciones históricas u ofrecer datos interesantes para contrastar.


[1] BIBLIOGRAFIA: Coda, P., Dios llega al hombre. Breve Cristología, Ciudad Nueva, Madrid, 1993; Sesboüe, B., Creer. Invitación a la fe católica para las mujeres y los hombres del siglo XXI, , San Pablo, Madrid, 2000

[2] Fue "en Antioquía donde, por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de cristianos" (Hech 11,26)

[3] Epist. 10,96

[4] 15,44,2-5

[5] Claudius, 25

[6] "hombre bueno, que exhortaba a los judíos a llevar una vida virtuosa y a practicar la justicia recíproca y la piedad hacia Dios, invitándoles a acercarse juntos al bautismo" (18, 109-119)

[7] 18, 63-64

[8] La contraposición entre Jesús histórico y Cristo pascual en R. BUltman; el redescubrimiento del Jesús histórico en los post-bultmanianos; las investigaciones exegéticas de H. Schürmann y toda una serie de biblistas contemporáneos.

[9] Apócrifos referentes a Pablo: Carta a los laodicenses (s II) Correspondencia entre Pablo y Séneca (s.III);

Tercera carta a los Corintios y Hechos de Pablo (s.II);Hechos de Pablo y de Andrés; Hechos de pedro y de Pablo (s. VI-VII);Apocalipsis de Pablo (s. IV), Carta de Tito (s. V)

Relacionados con El acceso al Jesús histórico a través de los Evangelios

Deja tu comentario sobre El acceso al Jesús histórico a través de los Evangelios

Deja tu comentario
Necesitas tener javascript activado para poder dejar comentarios

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

De esta forma, además, podrás mostrar tu imagen en los comentarios y no tendrás que rellenar tus datos cada vez.

Sobre esta anotación

Romen

Romen escribió esta anotación hace 1 año. En ella habla sobre Cristologia, Evangelios y Jesus De Nazaret.

Aún no hay ningún comentario.

Tu podrías dejar el primero.

Login

Comentarios

La resurrección de Jesús (2º) (ricardo1)
Es este un Documento extraordinario; muy bien documentado, que no ha dejado de tocar ninguno de los ......(26 jun)
EL anuncio de Jesús de Nazaret: La llegada del Reino 2ª parte (Marco)
Buenos comentarios y análsis. Sin embargo, me da la impresión de que no se concluye ninguna ......(24 feb)
El anuncio de Jesús de Nazaret: La llegada del Reino 3ª parte (Anónimo)
gracias...(11 ene)
EL anuncio de Jesús de Nazaret: La llegada del Reino 2ª parte (RONNIE)
su imformacion es buena pero fuera mejor que tengan imagenes y tambien imformacion de la 1era y la ......(21 nov)

Más comentados

EL anuncio de Jesús de Nazaret: La llegada del Reino 2ª parte (2)
El reino de Dios como llegada de la salvación El anuncio de Jesús es evangelio, es decir, buena ...
El anuncio de Jesús de Nazaret: La llegada del Reino 3ª parte (1)
IlI. CONVOCACIÓN DE LA COMUNIDAD MESIÁNICA (de P.Coda,  op.cit.) Existe un dato fundamental en la ...
La resurrección de Jesús (2º) (1)
III. EL SIGNIFICADO DE LA RESURRECCIÓN La primera constatación que realizamos es que la ...
Los Evangelios. Y ustedes, quien dicen que soy (0)
La formación de los evangelios[1] Los evangelios son los libros de la Biblia más conocidos para la ...
El problema del Jesús histórico y el Cristo de la fe (0)
Jesús de Nazaret y la historia[1] •1.     Jesús y la historia[2] Una grave cuestión previa se ...

Suscripción

Suscríbete al Feed RSS XML

También puedes suscribirte directamente con alguno de los siguientes enlaces:

  • Suscríbete en Bloglines
  • Suscríbete en Google