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	<title><![CDATA[Kyrios]]></title>
	<link>http://dominusrex.obolog.com</link>
	<description>Apuntes de Cristología para la Escuela San Esteban</description>
	<language>es-es</language>
	<pubDate>Sat, 07 Nov 2009 10:09:54 +0100</pubDate>
	<lastBuildDate>Sat, 07 Nov 2009 10:09:54 +0100</lastBuildDate>
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		<title><![CDATA[Kyrios]]></title>
		<link>http://dominusrex.obolog.com</link>
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	<item>
		<title>La Cristología del CATIC.</title>
		<link>http://dominusrex.obolog.com/cristologia-catic-311581</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p align="center"><strong>Presentaci&oacute;n</strong></p>
<p>El objetivo que pretendemos en esta materia es alcanzar una comprensi&oacute;n mas profunda de lo que se encuentra en el Catecismo de la Iglesia, donde se expone el S&iacute;mbolo de los Ap&oacute;stoles, cuyo segundo art&iacute;culo est&aacute; consagrado a Jesucristo.</p>
<p>Este es el esquema de contenido que presenta el&nbsp; CATIC (422-682) siguiendo la profesi&oacute;n de fe apost&oacute;lica.</p>
<p align="center"><strong>CAPITULO SEGUNDO: </strong></p>
<p align="center"><strong>CREO EN JESUCRISTO, HIJO UNICO DE DIOS</strong></p>
<p>La Buena Nueva: Dios ha enviado a su Hijo</p>
<p>"Anunciar... la inescrutable riqueza de Cristo" (Ef 3,8)</p>
<p>En el centro de la catequesis: Cristo</p>
<p align="center"><strong>Art&iacute;culo 2 "Y EN JESUCRISTO, SU UNICO HIJO, NUESTRO SE&Ntilde;OR"</strong></p>
<p>I.- JESUS</p>
<p>II.- CRISTO</p>
<p>III.- HIJO UNICO DE DIOS</p>
<p>IV.- SE&Ntilde;OR</p>
<p align="center"><strong>Art&iacute;culo 3 "JESUCRISTO FUE CONCEBIDO POR OBRA Y GRACIA DEL </strong></p>
<p align="center"><strong>ESPIRITU SANTO Y NACIO DE SANTA MARIA VIRGEN"</strong></p>
<p><strong>P&aacute;rrafo 1 EL HIJO DE DIOS SE HIZO HOMBRE</strong></p>
<p>I.- POR QUE EL VERBO SE HIZO CARNE</p>
<p>II.- LA ENCARNACION</p>
<p>III.- VERDADERO DIOS Y VERDADERO HOMBRE</p>
<p>IV.- COMO ES HOMBRE EL HIJO DE DIOS</p>
<p>El alma y el conocimiento humano de Cristo</p>
<p>La voluntad humana de Cristo</p>
<p>El verdadero cuerpo de Cristo</p>
<p>El Coraz&oacute;n del Verbo encarnado</p>
<p><strong>P&aacute;rrafo 2 "...CONCEBIDO POR OBRA Y GRACIA DEL ESPIRITU SANTO, NACIO DE SANTA MARIA VIRGEN"</strong></p>
<p>I.- CONCEBIDO POR OBRA Y GRACIA DEL ESPIRITU SANTO ...</p>
<p>II.-... NACIDO DE LA VIRGEN MARIA</p>
<p>La predestinaci&oacute;n de Mar&iacute;a</p>
<p>La Inmaculada Concepci&oacute;n</p>
<p>"H&aacute;gase en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra..."</p>
<p>La maternidad divina de Mar&iacute;a</p>
<p>La virginidad de Mar&iacute;a</p>
<p>Mar&iacute;a, la "siempre Virgen"</p>
<p>La maternidad virginal de Mar&iacute;a en el designio de Dios</p>
<p><strong>P&aacute;rrafo 3 LOS MISTERIOS DE LA VIDA DE CRISTO</strong></p>
<p>I.- TODA LA VIDA DE CRISTO ES MISTERIO</p>
<p>Los rasgos comunes en los Misterios de Jes&uacute;s</p>
<p>Nuestra comuni&oacute;n en los Misterios de Jes&uacute;s</p>
<p>II.- LOS MISTERIOS DE LA INFANCIA Y DE LA VIDA OCULTA DE JESUS</p>
<p>Los preparativos</p>
<p>El Misterio de Navidad</p>
<p>Los Misterios de la infancia de Jes&uacute;s</p>
<p>Los Misterios de la vida oculta de Jes&uacute;s</p>
<p>III.- LOS MISTERIOS DE LA VIDA PUBLICA DE JESUS</p>
<p>El Bautismo de Jes&uacute;s</p>
<p>Las Tentaciones de Jes&uacute;s</p>
<p>"El Reino de Dios est&aacute; cerca"</p>
<p>El anuncio del Reino de Dios</p>
<p>Los signos del Reino de Dios</p>
<p>"Las llaves del Reino"</p>
<p>Una visi&oacute;n anticipada del Reino: La Transfiguraci&oacute;n</p>
<p>La subida de Jes&uacute;s a Jerusal&eacute;n</p>
<p>La entrada mesi&aacute;nica de Jes&uacute;s en Jerusal&eacute;n</p>
<p align="center"><strong>Art&iacute;culo 4 "JESUCRISTO PADECIO BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO, FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO"</strong></p>
<p><strong>P&aacute;rrafo 1 JESUS E ISRAEL</strong></p>
<p>I.- JESUS Y LA LEY</p>
<p>II.- JESUS Y EL TEMPLO</p>
<p>III.- JESUS Y LA FE DE ISRAEL EN EL DIOS UNICO Y SALVADOR</p>
<p><strong>P&aacute;rrafo 2 JESUS MURIO CRUCIFICADO</strong></p>
<p>I.- EL PROCESO DE JESUS</p>
<p>Divisiones de las autoridades jud&iacute;as respecto a Jes&uacute;s</p>
<p>Los jud&iacute;os no son responsables colectivamente de la muerte de Jes&uacute;s</p>
<p>Todos los pecadores fueron los autores de la Pasi&oacute;n de Cristo</p>
<p>II.- LA MUERTE REDENTORA DE CRISTO EN EL DESIGNIO DIVINO DE SALVACION</p>
<p>"Jes&uacute;s entregado seg&uacute;n el preciso designio de Dios"</p>
<p>"Muerto por nuestros pecados seg&uacute;n las Escrituras"</p>
<p>"Dios le hizo pecado por nosotros"</p>
<p>Dios tiene la iniciativa del amor redentor universal</p>
<p>III.- CRISTO SE OFRECIO A SU PADRE, POR NUESTROS PECADOS</p>
<p>Toda la vida de Cristo es ofrenda al Padre</p>
<p>"El cordero que quita el pecado del mundo"</p>
<p>Jes&uacute;s acepta libremente el amor redentor del Padre</p>
<p>Jes&uacute;s anticip&oacute; en la cena la ofrenda libre de su vida</p>
<p>La agon&iacute;a de Getseman&iacute;</p>
<p>La muerte de Cristo es el sacrificio &uacute;nico y definitivo</p>
<p>Jes&uacute;s reemplaza nuestra desobediencia por su obediencia</p>
<p>En la cruz, Jes&uacute;s consuma su sacrificio</p>
<p>Nuestra participaci&oacute;n en el sacrificio de Cristo</p>
<p><strong>P&aacute;rrafo 3 JESUCRISTO FUE SEPULTADO</strong></p>
<p>El cuerpo de Cristo en el sepulcro</p>
<p>"No dejar&aacute;s que tu santo vea la corrupci&oacute;n"</p>
<p>"Sepultados con Cristo... "</p>
<p align="center"><strong>Art&iacute;culo 5:&nbsp; JESUCRISTO DESCENDIO A LOS INFIERNOS, AL TERCER DIA RESUCIT&Oacute; DE ENTRE LOS MUERTOS</strong></p>
<p>&nbsp;<strong>P&aacute;rrafo 1 . CRISTO DESCENDI&Oacute; A LOS INFIERNOS</strong></p>
<p><strong>P&aacute;rrafo 2:&nbsp; AL TERCER DIA RSUCIT&Oacute; DE ENTRE LOS MUERTOS</strong></p>
<p><strong>&nbsp;<span style="font-weight: normal;">I.- EL ACONTECIMIENTO HISTORICO Y TRASCENDENTE</span></strong></p>
<p>El sepulcro vac&iacute;o</p>
<p>Las apariciones del Resucitado</p>
<p>El estado de la humanidad resucitada de Cristo</p>
<p>La Resurrecci&oacute;n como acontecimiento trascendente</p>
<p>II.- LA RESURRECCION, OBRA DE LA SANTISIMA TRINIDAD</p>
<p>III.- SENTIDO Y ALCANCE SALVIFICO DE LA RESURRECCION</p>
<p align="center"><strong>Art&iacute;culo 6 "JESUCRISTO SUBIO A LOS CIELOS, Y ESTA SENTADO A LA DERECHA DE DIOS, PADRE TODOPODEROSO"</strong></p>
<p align="center"><strong>Art&iacute;culo 7 "DESDE ALLI HA DE VENIR A JUZGAR A VIVOS Y MUERTOS"</strong></p>
<p>I.- VOLVERA EN GLORIA</p>
<p>Cristo reina ya mediante la Iglesia...</p>
<p>... esperando que todo le sea sometido</p>
<p>El glorioso advenimiento de Cristo, esperanza de Israel</p>
<p>La &uacute;ltima prueba de la Iglesia</p>
<p>II.- PARA JUZGAR A VIVOS Y MUERTOS</p>
<p>Este es el orden de exposici&oacute;n que presenta el Catecismo: nacimiento, vida, muerte, resurrecci&oacute;n. Ahora bien &nbsp;cuando se quiere ofrecer un acceso a la fe cristiana hay que considerar algunas cuestiones previas:</p>
<p><strong> &iquest;Cu&aacute;l es la historicidad de los relatos que nos cuentan la vida de Jes&uacute;s?</strong></p>
<p>Esta cuesti&oacute;n era ya tratada por los ex&eacute;getas desde hace dos siglos antes, pero hoy ha pasado al dominio p&uacute;blico. Peri&oacute;dicamente aparecen revistas, publicaciones, pel&iacute;culas que traen la noticia de alg&uacute;n descubrimiento arqueol&oacute;gico o alguna investigaci&oacute;n nueva, que invita a reconsiderar todo lo que se sab&iacute;a de la historia de Jes&uacute;s. (El Codigo Da Vinci por ejemplo).</p>
<p>Por ello se hace necesario introducirnos primero en el <strong>problema de la historia de Jes&uacute;s</strong>, con el fin de permitir al creyente y al que se interroga sobre la fe, orientarse y encontrar referentes clarificadores. (Unidades 1 y II) Se trata de explicar si y c&oacute;mo es posible acceder a trav&eacute;s del testimonio de los evangelios a la historia y al mensaje de Jes&uacute;s antes de la Pascua, del Jes&uacute;s &ldquo;anunciador&rdquo; de su mensaje antes que del Jes&uacute;s &ldquo;anunciado&rdquo; por los ap&oacute;stoles como cumplimiento de ese mensaje</p>
<p>Un segundo momento consistir&aacute; en pasar del punto de vista<strong> de la historia al de la fe, </strong>poniendo de manifiesto la pedagog&iacute;a de Jes&uacute;s con sus disc&iacute;pulos.&nbsp; Se intenta reconstruir, al menos en grandes l&iacute;neas, el mensaje y la vida del Jes&uacute;s hist&oacute;rico, articulando las caracter&iacute;sticas y contenidos fundamentales: desde el bautismo en el r&iacute;o Jord&aacute;n hasta la muerte en la cruz. El centro de su mensaje est&aacute; en el anuncio del Reino, veremos el contenido de este anuncio, sus consecuencias, la din&aacute;mica de su crecimiento (Unidad III) para luego describir la comunidad mesi&aacute;nica, convocada por Jes&uacute;s y los conflictos que tiene con el templo y la ley. (Unidad IV) Trataremos a partir de todo esto indagar c&oacute;mo percib&iacute;an la identidad de Jes&uacute;s y qu&eacute; experiencia tiene &Eacute;l de s&iacute; mismo (Unidad V)</p>
<p>Despu&eacute;s de presentar la historia&nbsp; y el itinerario p&uacute;blico de Jes&uacute;s podremos abordar el momento crucial de su existencia:<strong> Pasi&oacute;n, muerte, resurrecci&oacute;n. Primero pregunt&aacute;ndonos c&oacute;mo Jes&uacute;s se situaba ante su muerte, </strong>c&oacute;mo la interpretaba. Para luego describir el final del itinerario hist&oacute;rico de Jes&uacute;s : su proceso, condena y muerte en la cruz. (Unidad VI)</p>
<p>La muerte est&aacute; bien atestiguada hist&oacute;ricamente, pero genera un interrogante radical: por qu&eacute;? &iquest;Por qu&eacute; la salvaci&oacute;n de la humanidad pasa por esta muerte ignominiosa? Se puede aceptar hoy ciertas interpretaciones sacrificiales de esta muerte, que hacen de Jes&uacute;s alguien castigado por el Padre? &iquest;C&oacute;mo nos salva Jes&uacute;s?</p>
<p>La resurrecci&oacute;n, es el centro de la fe cristiana y del Credo. Es la que m&aacute;s dificultades de comprensi&oacute;n presenta. Ella es la cuna de la confesi&oacute;n cristiana de Jes&uacute;s como Hijo de Dios. Los evangelios se escribieron bajo la luz de ese acontecimiento. Los mismos disc&iacute;pulos vivieron con Jes&uacute;s antes de la resurrecci&oacute;n hab&iacute;an hecho un itinerario de fe que empezaron en su convivencia con el hombre Jes&uacute;s.&nbsp; Durante esa vida en com&uacute;n fueron descubriendo el &ldquo;misterio&rdquo; divino de su personalidad. Esta fe incipiente se puso a prueba en el acontecimiento de la cruz. Necesitaron la resurrecci&oacute;n y pentecost&eacute;s para llegar a la fe completa. Creyeron en la resurrecci&oacute;n porque era la resurrecci&oacute;n de un hombre que conoc&iacute;an, y porque su resurrecci&oacute;n ven&iacute;a a respaldar definitivamente el sentido de la vida de Jes&uacute;s. La resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s es el acontecimiento que cumple y da significado definitivo a su existencia y a su mensaje</p>
<p>El hombre de hoy necesita hacer este itinerario de reconocimiento del hombre Jes&uacute;s para proclamar su condici&oacute;n divina. Por ello es necesario despu&eacute;s de estudiar la vida de Jes&uacute;s, ocuparse de<strong> la resurrecci&oacute;n y su significado. </strong>(Unidad VII)</p>
<p>Luego, siguiendo en el NT hay que abordar el movimiento de profundizaci&oacute;n y reflexi&oacute;n que se produce en la conciencia de los disc&iacute;pulos y los impulsa a volver sobre la <strong>persona y la identidad de Jes&uacute;s</strong>, situ&aacute;ndolo con respecto al mismo Dios y atribuy&eacute;ndole cierto n&uacute;mero de t&iacute;tulos propiamente divinos. (Unidad VIII)</p>
<p>Por &uacute;ltimo terminaremos recorriendo <strong>la historia doctrinal hasta nuestros d&iacute;as. </strong>&iquest;C&oacute;mo hablar de Jes&uacute;s &ldquo;Hijo de Dios&rdquo;? (Unidad IX)</p>
<p>Al final de este recorrido se podr&aacute; verificar si hay continuidad y coherencia entre</p>
<p>-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; lo que Jes&uacute;s ha querido ser y decir en su existencia hist&oacute;rica</p>
<p>-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; lo que los ap&oacute;stoles y la Iglesia primitiva ha experimentado en el encuentro con &Eacute;l resucitado</p>
<p>-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; lo que su fe ha contemplado progresivamente como su identidad profunda y su designio total a la luz del misterio de Dios y su proyecto sobre la humanidad.</p>
<p>Este resultado ser&aacute; fundamental para comprender, por un lado la continuidad entre el testimonio de Jes&uacute;s y el testimonio de la Iglesia sobre El; y, por otro, para comprender que, para delinear y penetrar la <strong>identidad completa de Jesucristo</strong>, es necesario relacionar estrechamente estas tres dimensiones de su acontecimiento:</p>
<p>Hecho este camino habr&aacute; que hacer luego el camino inverso y complementario: si hay continuidad y coherencia &ndash;m&aacute;s a&uacute;n, identidad personal- entre el Jes&uacute;s hist&oacute;rico, Jes&uacute;s resucitado y el Verbo eterno del Padre.</p>
<p>Entonces debe ser posible y necesario, no s&oacute;lo &ldquo;subir&rdquo; desde su actividad terrena a la resurrecci&oacute;n, y despu&eacute;s hasta su preexistencia, sino tambi&eacute;n &ldquo;descender&rdquo; desde esta pre-existencia a su encarnaci&oacute;n, y releer la historia de Jes&uacute;s a la luz de la identidad del Hijo Unig&eacute;nito.</p>
<p>No es posible en realidad distinguir totalmente estos dos caminos, ambos se implican continuamente.</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dominusrex.obolog.com/cristologia-catic-311581" title="La Cristología del CATIC.">La Cristología del CATIC.</a></strong> en <a href="http://dominusrex.obolog.com" title="Cristología tras las huellas del Galileo">Kyrios</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>cristología</category>
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		<pubDate>Thu, 06 Aug 2009 23:56:00 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Resurrección y reencarnación</title>
		<link>http://dominusrex.obolog.com/resurreccion-reencarnacion-164896</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment-->
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-family: Calibri;">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 57.0pt; text-indent: -21.75pt; mso-list: l1 level1 lfo2; tab-stops: list 57.0pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: major-latin; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-list: Ignore;">1.<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">La idea de la reencarnaci&oacute;n</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">La idea de la reencarnaci&oacute;n est&aacute; teniendo en Occidente una aceptaci&oacute;n sorprendente. Sus partidarios son a menudos antiguos cristianos &ldquo;cansados de creer&rdquo;, pero no pueden hacerse al materialismo ni a la idea de que nuestra vida desemboca en la nada. Con la reencarnaci&oacute;n, al igual que con la resurrecci&oacute;n, estamos en un orden de pensamiento que va m&aacute;s all&aacute; de toda constataci&oacute;n cient&iacute;fica, el de la cuesti&oacute;n del sentido definitivo de la existencia humana. En ambos casos estamos en el orden de la creencia libre, que va m&aacute;s all&aacute; de lo experimentable. Los partidarios de la reencarnaci&oacute;n y los creyentes en la resurrecci&oacute;n deber&iacute;an poder ponerse de acuerdo f&aacute;cilmente para reconocer que el debate se sit&uacute;a en este plano<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn1"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></a>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">Modelo Oriental y Modelo Occidental&nbsp;</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">El modelo oriental es pesimista. Para el hinduismo, la reencarnaci&oacute;n es una desgracia. No es una liberaci&oacute;n, sino una necesidad. Lejos de ser una suerte, es signo de un aprisionamiento en un proceso indefinido. El ser humano obedece a la ley universal del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">karma</em>. Si ha vivido mal, queda atrapado en un ciclo repetido de existencia. No podr&aacute; escapar de &eacute;l sino a costa de un ascesis espiritual muy grande o de una vida de desprendimiento absoluto, de compasi&oacute;n y de caridad. Si hubiera que comparar la reencarnaci&oacute;n con un aspecto del cristianismo, no ser&iacute;a la resurrecci&oacute;n, sino m&aacute;s bien un purgatorio con viso de transformarse en infierno. Lo correspondiente a la resurrecci&oacute;n, ser&iacute;a m&aacute;s bien el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">nirvana.</em>-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">El modelo occidental de la reencarnaci&oacute;n, difundido a partir del siglo XIX, es optimista. Es un camino de salvaci&oacute;n y liberaci&oacute;n. El fracaso de una primera vida no es definitivo. Hay una segunda oportunidad. El alma que haya vivido mal podr&aacute; unirse a un nuevo cuerpo e intentarlo de nuevo. De este modo, la muerte queda relativamente negada. Lejos de ser un paso a la eternidad, no es m&aacute;s que el fin de una etapa. Cada uno podr&aacute;, en una nueva existencia, reparar sus faltas y acertar en su vida. Es algo caracter&iacute;stico de una &eacute;poca en la que cada vez resulta m&aacute;s dif&iacute;cil comprometerse de manera estable. Nada est&aacute; definitivamente decidido. La reencarnaci&oacute;n ofrece adem&aacute;s una respuesta al problema del mal. El que sufre est&aacute; pagando una deuda anterior. La reencarnaci&oacute;n occidental, por lo dem&aacute;s, est&aacute; tan fascinada por la hip&oacute;tesis de las vidas anteriores como por la de las vidas ulteriores. En definitiva, dado que la reencarnaci&oacute;n se inscribe en una evoluci&oacute;n progresiva, &iquest;Por qu&eacute; no podr&iacute;a desembocar un d&iacute;a en la resurrecci&oacute;n?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">La reencarnaci&oacute;n occidental, por tanto, toma un esquema oriental y antiguo, pero introduciendo en &eacute;l elementos procedentes de la tradici&oacute;n cristiana. Se trata de un sincretismo, de una creencia t&iacute;picamente poscristiana, que da lugar a una doctrina ligera y maleable.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">Hacia un m&aacute;s all&aacute; de la persona<span style="font-style: normal;">&nbsp;</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">Seg&uacute;n la l&oacute;gica de la reencarnaci&oacute;n, la persona humana no es una realidad definitiva, irreductible. No es m&aacute;s que una figura transitoria, la manifestaci&oacute;n temporal de un gran Todo, la energ&iacute;a del mundo, de la que ha salido y con la que debe fundirse de nuevo. Esto exige una espiritualidad superior que acepta la desposesi&oacute;n absoluta de uno mismo y cuyo rechazo ser&iacute;a signo de una actitud insuficientemente desprendida.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">Esta concepci&oacute;n del hombre conlleva una concepci&oacute;n de Dios correspondiente. Dios no es ya una persona, en el sentido occidental del t&eacute;rmino. Es conocida la reticencia del budismo, por no decir su negativa, a nombrar a Dios, a reconocer un Absoluto personal y permanente. La relaci&oacute;n del hombre con Dios no puede ser por tanto una relaci&oacute;n interpersonal de conocimiento y de amor entre dos seres vivos. El destino &uacute;ltimo de la existencia humana es la p&eacute;rdida de s&iacute; en el gran Todo. Se habla m&aacute;s bien de &ldquo;lo divino&rdquo; que de Dios.-&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 57.0pt; text-indent: -21.75pt; mso-list: l1 level1 lfo2; tab-stops: list 57.0pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: Calibri; mso-bidi-theme-font: major-latin; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-list: Ignore;">2.<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">&iquest;Hay compatibilidad entre la resurrecci&oacute;n<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>y la reencarnaci&oacute;n?</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">Un sentido com&uacute;n elemental reclama el reconocimiento de la incompatibilidad de hecho entre la reencarnaci&oacute;n y la resurrecci&oacute;n. Se puede hablar de una convergencia muy general, en la medida que ambas creencias suponen la afirmaci&oacute;n de un sentido de nuestra existencia, le dan la primac&iacute;a al orden espiritual y encierran una esperanza. Algunos quisieran llevar m&aacute;s lejos la armon&iacute;a entre ambos temas. Se dir&aacute;, por ejemplo, que unos y otros utilizan la palabra <em style="mso-bidi-font-style: normal;">renacimiento</em>. Es un t&eacute;rmino af&iacute;n a l budismo, y expresa un proceso de espiritualizaci&oacute;n, de desposesi&oacute;n y de p&eacute;rdida de la propia identidad en comuni&oacute;n con el universo. Juega tambi&eacute;n un importante papel en la conversaci&oacute;n de Jes&uacute;s con Nicodemo (Jn 3). El bautismo cristiano es presentado en ella como un renacimiento &ldquo;en el agua y en el esp&iacute;ritu&rdquo;.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">Pero no se puede comparar la reencarnaci&oacute;n con la resurrecci&oacute;n punto por punto, como dos elementos particulares de dos visiones del mundo que podr&iacute;an armonizarse. Son dos universos de pensamientos inconciliables, divergente por su centro mismo de gravedad.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">Algunos pretenden, en primer lugar, que el cristianismo primitivo habr&iacute;a sostenido la reencarnaci&oacute;n. Esta afirmaci&oacute;n carece de toda base hist&oacute;rica seria. Numerosos pasajes b&iacute;blicos se oponen a la idea de la reencarnaci&oacute;n (cf Jn 1, 21-22). Los primeros padres de la Iglesia tuvieron incluso que polemizar contra ella.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">Asimismo, la concepci&oacute;n de la historia es totalmente diferente en una y otra. Una es c&iacute;clica e indefinida, y propone un eterno retorno. Inscribe la historia dentro de una ley c&oacute;smica del reestablecimiento del equilibrio, de compensaci&oacute;n y de armon&iacute;a. La otra es lineal y avanza hacia un cumplimiento en el reino de Dios. Propone un t&eacute;rmino un acabamiento.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">La reencarnaci&oacute;n, adem&aacute;s, no ofrece salvaci&oacute;n al cuerpo, que no es m&aacute;s que un envoltorio intercambiable. Se inscribe en el dualismo de cuerpo y alma. El primero, sin valor en definitiva, no es m&aacute;s que un ropaje peri&oacute;dicamente reemplazable, que no pertenece a la persona en cuanto tal. No se entiende como sucesiva reencarnaciones podr&iacute;an conducir a una resurrecci&oacute;n. &iquest;Con qu&eacute; cuerpo se resucitar&iacute;a?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">La reencarnaci&oacute;n pone en cuesti&oacute;n la identidad y unicidad de la persona humana en tanto que sujeto irremplazable delante Dios, capaz de comprometer su destino en un acto de libertad absoluta. El alma que se reencarna se encuentra reducida a la condici&oacute;n de principio que va cambiando sucesivamente de personalidad. La memoria es un constitutivo esencial de nuestra identidad. &iquest;Cu&aacute;l es la identidad de una persona que pr&aacute;cticamente no guarda memoria de su existencia pasada? La tradici&oacute;n cristiana nos ha dado un sentido muy vivo de la persona humana, mientra que en la perspectiva oriental la persona es una ilusi&oacute;n de la que es menester tomar conciencia. Al final todo para en la disoluci&oacute;n del sujeto.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">La unidad y el valor irremplazable de la persona se deben al hecho de que esta se juega su destino eterno en una existencia terrena &uacute;nica, que nos encamina hacia lo mejor o hacia o peor. En ese sentido, cada uno de los instantes que vivimos es &uacute;nico. No volver&aacute; a presentarse. Seg&uacute;n la bella expresi&oacute;n de Rahner, la libertad es la capacidad para lo eterno. &ldquo;La vida no es un juego en la que nada se juega&rdquo; (W Kasper).-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">En el esquema reencarnacioncita la figura de Jes&uacute;s pierde asimismo su unicidad. Su reencarnaci&oacute;n no es ya sino la reencarnaci&oacute;n de un ser, excepcional quiz&aacute;s por su santidad, pero que sigue inserto en el ciclo del destino. Esta aparece como un &ldquo;avatar&rdquo; de las manifestaciones de lo divino.-&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">Tomado de Sesbu&eacute;,&nbsp;<em>Creer: Invitaci&oacute;n a la fe cat&oacute;lica para las mujeres y los hombres del siglo XXI,&nbsp;</em>S. Pablo , 2006, pp 375-379</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-indent: 21.6pt;"><span style="font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">&nbsp;</span></p>
<div style="mso-element: footnote-list;"><br /> 
<hr size="1" />
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn1" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">Resumo aqu&iacute; algunas de las ideas desarrolladas en mi libro de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">P&eacute;dagogie du Christ</em>, Cerf, Par&iacute;s 1994, 132-139.</span></p>
</div>
</div>
<!--EndFragment--></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dominusrex.obolog.com/resurreccion-reencarnacion-164896" title="Resurrección y reencarnación">Resurrección y reencarnación</a></strong> en <a href="http://dominusrex.obolog.com" title="Cristología tras las huellas del Galileo">Kyrios</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>cristologia</category>
				<category>resurrección</category>
				<comments>http://dominusrex.obolog.com/resurreccion-reencarnacion-164896#formulario</comments>
		<guid>http://dominusrex.obolog.com/resurreccion-reencarnacion-164896</guid>
		<pubDate>Tue, 25 Nov 2008 22:46:09 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>¿Cómo resucitamos?</title>
		<link>http://dominusrex.obolog.com/resucitamos-164889</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment-->
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">&iquest;Qu&eacute; es un cuerpo humano?</span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>&iquest;Qu&eacute; es un cuerpo? La realidad de los cuerpos se puede estudiar seg&uacute;n toda una escala de puntos de vista cient&iacute;ficos. Est&aacute;n los cuerpos minerales, de los que analiza su composici&oacute;n molecular y at&oacute;mica. Est&aacute;n los cuerpos vivos, vegetales y animales, que se estudian seg&uacute;n su componente biol&oacute;gico. Se observa ya un umbral<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>entre el vegetal y el animal. La rama animal, desde los protozoarios hasta los simios superiores, tal como se explica en la interpretaci&oacute;n de la evoluci&oacute;n, se presenta como una serie ascendente en el terreno de la ciencia y de la comunicaci&oacute;n, a medida que el sistema nervioso se va desarrollando. Con los animales domestico tenemos una experiencia de una comunicaci&oacute;n afectiva.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Con el cuerpo humano se traspasa un umbral nuevo y radical. Este asume todo los &ldquo;niveles&rdquo; inferiores del ser corporal. Estamos hechos de &aacute;tomos, de mol&eacute;culas de c&eacute;lulas, de sistemas vegetativos y nerviosos. Nuestro cuerpo obedece a todas las leyes de la biolog&iacute;a. Sin embargo, las rebasa de manera decisiva por su conciencia reflexiva por su raz&oacute;n, por la capacidad de su lenguaje. No se puede separar aqu&iacute; con demasiada facilidad el cuerpo del alma. Por que todo lo que vivimos es inseparable del cuerpo.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Es a trav&eacute;s de el como podemos trabajar, actuar sobre la naturaleza y transformar el mundo. Por medio del pensamos y hablamos, entrando as&iacute; en relaci&oacute;n con los otros. Nuestra palabra es inmaterial en cuanto a su sentido, pero al mismo tiempo es muy material, ya que se produce por la articulaci&oacute;n de los sonidos producido en virtud del aire que expulsamos por la boca. Cuando escribimos, tambi&eacute;n es por mediaci&oacute;n de nuestro cuerpo como trazamos las letras sobre el papel o tecleamos en el ordenador; la escritura de alguien se considera suficientemente reveladora de su personalidad como para dar lugar a investigaciones grafol&oacute;gicas. Es con el cuerpo como amamos. Los gestos del amor pasan por &eacute;l, aunque sea expresi&oacute;n de un sentimiento que va mucho m&aacute;s all&aacute; de las sensaciones corporales. De manera m&aacute;s general, es tambi&eacute;n con el cuerpo como experimentamos alegr&iacute;a y placer.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Nuestro rostro tiene una movilidad constante, que nos permite manifestar toda una gama de sentimientos delicado por medio de la sonrisa y la risa, las l&aacute;grimas o la alegr&iacute;a. Sus expresiones, en particular las m&aacute;s familiares, las que un pintor trata de captar, son una ventana abierta a nuestra personalidad. Pensemos tambi&eacute;n la belleza espiritual del cuerpo humano, del cual todos los miembros son expresivos, en particular en ciertos bailes, o en ciertas haza&ntilde;as deportivas, en lo que el cuerpo aparece como trascendido. Toda la forma del arte son corporales, puestos que est&aacute;n ligados a nuestros &oacute;rganos sensoriales, que la producen y las gozan. No obstante son lugares de experiencia espiritual.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">La resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">Nuestro cuerpo es tambi&eacute;n lugar de sufrimiento, no s&oacute;lo f&iacute;sico sino tambi&eacute;n moral. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;, por los dem&aacute;s, el l&iacute;mite exacto entre ambos? La angustia interior, un grave fracaso sentimental o profesional, tiene repercusiones corporales Por su parte, la prueba de la enfermedad, que lo es siempre de tal o cual &oacute;rgano o funci&oacute;n, es un sufrimiento aut&eacute;nticamente humano, sobre cuando est&aacute; en juego nuestra esperanza de vida. Por eso la muerte, que pone fin a la &iacute;ntima relaci&oacute;n que tenemos con nuestro cuerpo, es percibida como una destrucci&oacute;n de nosotros mismos.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>A medida que avanzamos en edad, nuestro ser va haciendo historia. Lleva las huellas de las heridas f&iacute;sicas y morales recibidas. En definitiva, todo en nuestro cuerpo es t&iacute;picamente humano. No tenemos simplemente un cuerpo animal sobre el que se hubiere injertado un esp&iacute;ritu independiente. Como dec&iacute;a Peguy, en nosotros lo espiritual es carnal y lo carnal es espiritual. En realidad, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">no tenemos un cuerpo, sino que somos nuestro cuerpo</em>. Nuestro cuerpo es un cuerpo humano y, por consiguiente, un cuerpo espiritual. La antropolog&iacute;a contempor&aacute;nea habla con frecuencia de &ldquo;cuerpo elocuente&rdquo;, o de &ldquo;cuerpo significante&rdquo;. Subraya asimismo el hecho de que este sea ante todo el lugar de una existencia personal, hecha de lenguaje y comunicaci&oacute;n. Es inseparable de nuestra condici&oacute;n humana. Nuestro cuerpo somos nosotros mismos.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Ese cuerpo personal de cada uno existe dentro de una red de relaciones con los otros y forma con ellos una serie de &ldquo;cuerpos sociales&rdquo;: cuerpo familiar, cuerpo profesional, cuerpo econ&oacute;mico, cuerpo pol&iacute;tico, cuerpo religioso, etc. Tambi&eacute;n la Iglesia se presenta como &ldquo;cuerpo de Cristo&rdquo;. Esta extensi&oacute;n de la palabra &ldquo;cuerpo&rdquo; a diversas realidades sociales es sin duda anal&oacute;gica. Se habla igualmente de un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">corpus</em> de textos. Pero el uso de la palabra &ldquo;cuerpo&rdquo; en tales casos es revelador.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">De la muerte a la sepultura</span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Tras la muerte del hombre, su cuerpo se convierte en cad&aacute;ver y es enterrado. Este cambio de nombre, as&iacute; como el respeto que se manifiesta, indica que no se trata ya, y al mismo tiempo se trata todav&iacute;a, de un cuerpo humano. El cad&aacute;ver no es cuerpo por el mero hecho de que no es elocuente ni significante. Ha quedado deshabitado, no es ya el centro de relaciones de una persona humana. No obstante, sigue siendo cuerpo humano para los que conocieron y amaron al fallecido. Es para ello un signo que recapitula toda su historia y todos los encuentros que tuvieron con {el. Por eso recibe una sepultura que es muestra de respeto y quiere mantener viva su memoria. El hombre es el animal que entierra sus muertos y se relaciona con ellos como seres que de alguna manera siguieran viviendo.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Pues si la muerte del ser querido aparece como una separaci&oacute;n absoluta y definitiva, el enterramiento respetuoso deja traslucir sin embargo la esperanza de que todo no haya acabado. Seg&uacute;n las tradiciones religiosas, los que sobreviven al difunto se sienten inclinado a pensar que este sigue viviendo, aunque sea con una existencia atenuada. Tratan de preservar lo m&aacute;s posible el cuerpo de la corrupci&oacute;n (embalsamamiento, momificaci&oacute;n). O bien consideran que sigue viviendo e la conciencia de su familia, o de su pueblo, por las huellas que su acci&oacute;n ha dejado.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">&iquest;Qu&eacute; cuerpo es el que resucita?</span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Hablar de la resurrecci&oacute;n de los cuerpos no es emitir ning&uacute;n juicio sobre la suerte de sus &aacute;tomos, mol&eacute;culas y c&eacute;lulas. Un apologista cristiano del siglo II, Aten&aacute;gora de Atenas, se dej&oacute; llevar a argumentaciones rid&iacute;culas por su materialismo. Propon&iacute;a el siguiente caso. Unos peces se comen los cuerpos de unos n&aacute;ufragos. Pero a su vez otros hombres se comen a estos peces. Suponiendo que un hombre se haya comido la carne de un pescado, que a su vez se ha comido la carne de un hombre, &iquest;a qui&eacute;n pertenecer&aacute; esta carne en el momento de la resurrecci&oacute;n?-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Se puede sonre&iacute;r. La actitud abierta de la Iglesia respecto de la cremaci&oacute;n pone claramente de manifiesto que la resurrecci&oacute;n no tiene nada que ver con el estado de conservaci&oacute;n de un cad&aacute;ver. Si bien la cremaci&oacute;n, hoy realizada con un gran respeto al difunto y a la familia, aparece simb&oacute;licamente como una forma m&aacute;s brutal de destrucci&oacute;n del cuerpo<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn1"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></a>.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La discontinuidad del resucitado no es en efecto representable. No tenemos ninguna imagen de lo que puede ser un cuerpo resucitado en un universo que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; del tiempo y del espacio. S&oacute;lo podemos percibir ciertos signos de esta discontinuidad a partir de los relatos evang&eacute;licos sobre Jes&uacute;s resucitado. Y a&uacute;n as&iacute;, estos son &ldquo;pedagog&iacute;a&rdquo; adaptada a hombres no resucitados.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Seg&uacute;n la fe cristiana, afirmar la resurrecci&oacute;n del cuerpo es mantener una continuidad en la discontinuidad radical que se ha indicado entre el cuerpo mortal y el cuerpo resucitado.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Esta continuidad por irrepresentable que sea, concierne al cuerpo humano en tanto que humana, en tanto que es inseparable de nuestra condici&oacute;n humana, que es recapitulaci&oacute;n de toda una historia y expresi&oacute;n de una personalidad completa.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Se nos dice al mismo tiempo que ese cuerpo ser&aacute; a partir de entonce un &ldquo;cuerpo espiritual&rdquo;, un &ldquo;cuerpo glorioso&rdquo; e incorruptible, por oposici&oacute;n a nuestro &ldquo;cuerpo animado&rdquo; y &ldquo;corruptible&rdquo;. Esto puede parecer una contradicci&oacute;n en los t&eacute;rminos: lo que es esp&iacute;ritu no es cuerpo y lo que es cuerpo no es esp&iacute;ritu, como lo que era verso no era prosa para monsieur Jourdain. Pero todo el an&aacute;lisis anteriormente propuesto ha mostrado que nuestro cuerpo carnal es ya esp&iacute;ritu Nehemas de un sentido. Entonce lo ser&aacute; completamente. Pero nadie puede decir m&aacute;s, simplemente por que nadie en la tierra a resucitado nunca. Pero lo que se afirma con ello es una realidad de esperanza y de fe, que va mucho m&aacute;s all&aacute; de la idea de la inmortalidad del alma.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Tal es el mensaje de la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s. Este se manifiesta sus ap&oacute;stoles como &eacute;l mismo, aquel que conocieron y que ahora &ldquo;reconocen&rdquo; con una forma totalmente distinta, por que el modo de comunicaci&oacute;n que tienen con &eacute;l ha cambiado totalmente. Jes&uacute;s no est&aacute; ya sometido a las limitaciones del espacio y del tiempo: las trasciende y domina completamente. Su presencia viene ahora de otra parte, viene del mundo divino de Dios.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Desde el principio, este mensaje fue una dificultad, en particular para los paganos, como se ve en la escena de los Hechos de los Ap&oacute;stoles en la que Pablo anuncia la resurrecci&oacute;n ante el Aer&oacute;pago de Atenas:&rdquo;Al o&iacute;r hablar de la resurrecci&oacute;n de los muertos, unos se burlaban y otros dijeron: &ldquo;Te oiremos sobre esto otra vez&rdquo; He 17,32.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El mensaje de la resurrecci&oacute;n fue desde luego, en muchas ocasiones a lo largo de los siglos, piedra de tropiezo para la fe cristiana. Pero fue tambi&eacute;n su palanca m&aacute;s importante.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En nuestra &eacute;poca conviven actitudes contradictorias ante este mensaje provocador para la raz&oacute;n humana. Por un lado, nuestro tiempo rechaza toda dicotom&iacute;a antropol&oacute;gica entre alma y cuerpo. Nunca se ha afirmado con tanta fuerza que no tenemos cuerpos, sino que somos cuerpo. Pero, al mismo tiempo, una presi&oacute;n cultural difusa trasmite a la reflexi&oacute;n teol&oacute;gica una especie de alergia hacia un mensaje que, referido a Jes&uacute;s, concierne tambi&eacute;n a la realidad de nuestro cuerpo.-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: Calibri; mso-ascii-theme-font: major-latin; mso-hansi-theme-font: major-latin; mso-bidi-font-family: &quot;Courier New&quot;; mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">Bibliograf&iacute;a: Creer. Bernard Sesbou&eacute;. Ed San Pablo, 3ra Edici&oacute;n. Paris 1999.Pp 355-360</span></p>
<div style="mso-element: footnote-list;"><br /> 
<hr size="1" />
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn1" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="mso-ansi-language: ES-AR;" lang="ES-AR">No obstante, la tentaci&oacute;n de dar cuenta de la resurrecci&oacute;n en un plano material nos acecha siempre. Hace poco, un hombre de ciencia planteaba en una conferencia la siguiente pregunta: &ldquo;&iquest;Permiten los datos de la ciencia moderna creer en la resurrecci&oacute;n seg&uacute;n el dogma cat&oacute;lico?&rdquo; Su reflexi&oacute;n es t&eacute;cnicamente muy elaborada. Pero la manera de plantear un problema en su conjunto es err&oacute;nea. El autor pretende tratar la resurrecci&oacute;n como si retratara de un fen&oacute;meno cualquiera, abord&aacute;ndola desde un punto de vista cient&iacute;fico y consider&aacute;ndola como un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">fen&oacute;meno</em>, en el mismo sentido que la cristalizaci&oacute;n o la dilataci&oacute;n de los metales. Lo que se plantea entonce es saber si el paso de la vida a la muerte es un &ldquo;fen&oacute;meno reversible o no&rdquo; Se habr&aacute; notado donde est&aacute; el fallo radical de una postura semejante. La resurrecci&oacute;n es pensada aqu&iacute; dentro de nuestro <em style="mso-bidi-font-style: normal;">continuo<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>espacio-temporal, </em>sin duda como un paso a una nueva perfecci&oacute;n corporal, pero que conduce finalmente a una vida del mismo orden que la anterior. Ahora bien, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">la resurrecci&oacute;n no es en rigor un fen&oacute;meno</em>. La ciencia no tiene m&aacute;s que decir que la historia sobre la discontinuidad que hay entre nuestro mundo y el que el buen sentir popular llama &ldquo;el otro mundo&rdquo;, es decir el mundo de la vida de Dios. Ninguna disciplina cient&iacute;fica tiene competencia para &ldquo;probar&rdquo; la posibilidad de la resurrecci&oacute;n. Si alguna vez se lograra esto, no se tratar&iacute;a ya de la resurrecci&oacute;n.</span></p>
</div>
</div>
<!--EndFragment--></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dominusrex.obolog.com/resucitamos-164889" title="¿Cómo resucitamos?">¿Cómo resucitamos?</a></strong> en <a href="http://dominusrex.obolog.com" title="Cristología tras las huellas del Galileo">Kyrios</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>cristología</category>
				<category>resurrección</category>
				<comments>http://dominusrex.obolog.com/resucitamos-164889#formulario</comments>
		<guid>http://dominusrex.obolog.com/resucitamos-164889</guid>
		<pubDate>Tue, 25 Nov 2008 22:40:31 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Hacia la formulación dogmática de Calcedonia</title>
		<link>http://dominusrex.obolog.com/hacia-formulacion-dogmatica-calcedonia-157010</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment-->
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><strong>JESUS, EL HOMBRE QUE ES DIOS</strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El hombre Jes&uacute;s de Nazaret hab&iacute;a revelado en su humanidad tal grandeza y profundidad que los Ap&oacute;stoles y cuantos le conocieron, tras un largo proceso de desciframiento, s&oacute;lo pudieron decir: &iexcl;As&iacute; de humano s&oacute;lo puede serlo el mismo Dios! Y comenzaron entonces a llamarle <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Dios</em>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">A partir de ese momento, los Ap&oacute;stoles, que eran jud&iacute;os, <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">dejaron de ser jud&iacute;os para convertirse en cristianos.</strong> El jud&iacute;o posee, como dogma fundamental de su fe, la absoluta unicidad de Dios. La <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Shem&aacute;</em> (profesi&oacute;n de fe) que todo devoto jud&iacute;o recita dos veces al d&iacute;a comienza as&iacute;: &ldquo;Escucha, Israel: El Se&ntilde;or, nuestro Dios, es el &uacute;nico Se&ntilde;or&rdquo;. Nadie puede equipar&aacute;rsele, a&uacute;n cuando se llame Jes&uacute;s de Nazaret.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&iquest;Qu&eacute; significa entonces Dios? &iquest;Qui&eacute;n es el hombre para que pueda hacerse de &eacute;l semejante afirmaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; significa la uni&oacute;n de ambos &ndash;Dios y el hombre- en un ser hist&oacute;rico y hermano nuestro llamado Jes&uacute;s de Nazaret?</span></p>
<p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Desde el momento en que el cristianismo afirma que un hombre es al mismo tiempo Dios se distingue y se hace &uacute;nico en el<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>mundo</span></p>
<p class="MsoBodyText"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>No podemos hablar sobre Jesucristo, sino &uacute;nicamente a partir de &eacute;l </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.7pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La fe ha tratado siempre de vislumbrar lo que significa la afirmaci&oacute;n de que &laquo;Jes&uacute;s es verdadero Dios y verdadero hombre&raquo;. La &laquo;fe que busca el entendimiento&raquo; se llama teolog&iacute;a y, en este caso concreto, cristolog&iacute;a. La teolog&iacute;a (cristolog&iacute;a) no quiere ni debe poner en jaque a la fe, sino, por el contrario, ayudar a esclarecer la fe. Pretende ser una forma de fe: cr&iacute;tica, racional, cient&iacute;fica (si es posible), interesada en analizar mejor la vida de fe, no para violar su intimidad, sino para poder detectar la racionalidad y la l&oacute;gica &laquo;graciosa&raquo; de Dios y, de este modo, poder amarlo de una manera m&aacute;s intensa y humana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El hablar cristol&oacute;gico no podr&aacute; ser jam&aacute;s un hablar <em style="mso-bidi-font-style: normal;">sobre</em> Jes&uacute;s. No disponemos de una instancia superior desde la que podamos hablar <em style="mso-bidi-font-style: normal;">sobre &eacute;l</em> de un modo objetivo e imparcial. Podemos hablar <em style="mso-bidi-font-style: normal;">sobre</em> cosas, pero nunca <em style="mso-bidi-font-style: normal;">sobre </em>personas, sobre Jes&uacute;s y sobre Dios. El verdadero te&oacute;logo s&oacute;lo puede hablar <em style="mso-bidi-font-style: normal;">a partir de</em> Jes&uacute;s es decir, afectado por su realidad vivida en la fe y en el amor. Solo as&iacute;, inserto Jes&uacute;s dentro de su vida, podr&aacute; vislumbrar su significado y comenzar a ver a Dios en el hombre y al hombre en Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Al hablar y reflexionar a partir de Jesucristo, empleamos palabras, instrumentos y modelos del mundo cultural que nos rodea, con los cuales podemos entender a los dem&aacute;s y nos hacemos comprender a nosotros mismos. Nuestros conceptos y f&oacute;rmulas constituyen el vaso externo y fr&aacute;gil que contiene la preciosa esencia. No suplen el misterio, sino que desean comunicarlo, aunque sea de un modo imperfecto, pero siempre dentro de un lenguaje comprensible para cada &eacute;poca. Ni siquiera los dogmas pretenden comprender o suplir el misterio, sino, como perfectamente lo ha expresado el gran te&oacute;logo alem&aacute;n Karl Rahner, <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">los dogmas establecen siempre una norma doctrinal y comunitaria de hablar a partir del misterio.</strong> Son la fijaci&oacute;n verbal y sistem&aacute;tica, con el auxilio de los medios de expresi&oacute;n que la cultura ambiental ofrece, de las verdades fundamentales del cristianismo para una &eacute;poca determinada. Por eso, para ser cristiano y ortodoxo, no basta con recitar antiguas y venerables f&oacute;rmulas. Es preciso vivir el misterio que esas f&oacute;rmulas encierran, y tratar de decirlo siempre de un modo nuevo, dentro de nuestro lenguaje y de nuestro tiempo. S&oacute;lo as&iacute; deja la fe de ser un objeto de museo y comienza a convertirse en un elemento inspirador de la vida y de una continua superaci&oacute;n en direcci&oacute;n hacia Dios y hacia la profundidad humana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">A lo largo de la historia de la fe ha habido muchos intentos por dilucidar c&oacute;mo puede ser Jes&uacute;s a un tiempo hombre y Dios. Pr&aacute;cticamente cada generaci&oacute;n se enfrenta y se define ante este misterio e intenta, con responsabilidad y con las posibilidades que el lenguaje es capaz de sugerir, dar una respuesta m&aacute;s o menos feliz, m&aacute;s o menos inspirada. Ha habido errores, desviaciones y hasta herej&iacute;as, radicalizaciones todas ellas de una verdad parcial hasta el punto de perder o da&ntilde;ar la totalidad de la fe. Pero, a pesar de ello, las herej&iacute;as constituyen el testimonio de un apasionado inter&eacute;s por Jes&uacute;s. Ante Jes&uacute;s Dios-hombre puede decirse de m&aacute;s, y tambi&eacute;n de menos. Puede pecarse por exceso o por defecto. El hablar correcto a partir de Jes&uacute;s debe ser tal, que<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>no le conceda de m&aacute;s a Dios ni al hombre, pero que tampoco disminuya al hombre ni a Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.4pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">3. Una dif&iacute;cil tensi&oacute;n: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Ni de m&aacute;s ni de menos a Jes&uacute;s-Dios; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">ni de m&aacute;s ni de menos a Jes&uacute;s-Hombre </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">En la historia de la reflexi&oacute;n cristol&oacute;gica se observa la siguiente doble tendencia </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">o bien se acent&uacute;a m&aacute;s al Dios que hay en Jes&uacute;s, en detrimento del hombre; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">o bien prevalece el hombre que hay en Jes&uacute;s, en perjuicio de Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Puede suceder tambi&eacute;n, sin embargo, que no se mantenga en la debida medida la unidad del hombre y de Dios en Jes&uacute;s. Hay una tendencia que radicaliza esa uni&oacute;n hasta el punto de que es Dios el que absorbe al hombre, o el hombre el que absorbe a Dios. Pero tambi&eacute;n puede ocurrir lo contrario: que se acent&uacute;e de tal forma la dualidad Dios-hombre que no se ve c&oacute;mo puedan unirse ambos en el individuo concreto que es Jes&uacute;s de Nazaret. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 3.1pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Vamos a intentar, brevemente, trazar los grandes marcos hist&oacute;ricos en que se ha encuadrado la meditaci&oacute;n del misterio cristol&oacute;gico, y vamos a tratar de ver c&oacute;mo la ortodoxia se ha mantenido siempre dentro de una fuerte tensi&oacute;n dial&eacute;ctica evitando los extremos (ya sea del lado humano, ya sea del lado divino de Jes&uacute;s), hasta llegar a formular en el Concilio Ecum&eacute;nico de Calcedonia (a. 451) con toda claridad la verdad fundamental de que Jes&uacute;s es, total y simult&aacute;neamente, verdadero hombre y verdadero Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.6pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El primer gran problema tuvo su origen en el propio <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">monote&iacute;smo b&iacute;blico:</strong> &iquest;C&oacute;mo garantizar de un modo comprensible la divinidad de Jes&uacute;s? Una primera corriente, que ya fue combatida por el evangelista San Juan, afirmaba que Jes&uacute;s era Dios, s&iacute;; pero que su humanidad era tan s&oacute;lo aparente. Por eso tampoco sufri&oacute;, y su muerte fue ilusoria <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">(ebionitas y docetistas).</strong> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Otra corriente afirmaba la divinidad de Jes&uacute;s, pero aclarando que Jes&uacute;s no es sino la encarnaci&oacute;n del Padre y, por consiguiente, fue el Padre quien padeci&oacute; y muri&oacute;. <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">(patripasionismo) </strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Otros dec&iacute;an que Jes&uacute;s pertenece a la esfera divina , pero subordinado al Padre <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">(subordinacionismo</strong>). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Seg&uacute;n el <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">arrianismo </strong>Jes&uacute;s es el Logos, que est&aacute; junto a Dios, pero fue <em style="mso-bidi-font-style: normal;">creado</em> como el primero de entre todos los seres. Dios es uno y &uacute;nico y su unidad no puede ser comprometida con el car&aacute;cter divino de Jes&uacute;s. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Otro grupo afirmaba la filiaci&oacute;n divina de Jes&uacute;s, al igual que lo hacen muchos textos del Nuevo Testamento, pero entendi&eacute;ndolo en el sentido de filiaci&oacute;n adoptiva <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">(adopcionismo),</strong> no en el sentido de que Jes&uacute;s fuera el Hijo eterno y Unig&eacute;nito del Padre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Hubo otra corriente que defendi&oacute; denodadamente, incluso con las armas y con intrigas de corte, la afirmaci&oacute;n de que Jes&uacute;s ser&iacute;a &uacute;nicamente semejante a Dios, pero no igual a El en su naturaleza (el <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;">omoiousios</em></strong> de Arrio-). Hubo en el Concilio de Nicea una encarnizada batalla a cuenta de una &laquo;i&raquo; -<strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;">omoo&uacute;sios</em></strong> (igual) u <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;">omoio&uacute;sios</em></strong> (semejante)-, en la que incluso particip&oacute; el pueblo en plazas y mercados. Dicho Concilio (a. 325) resolvi&oacute; la pol&eacute;mica, afirmando de forma solemne e irreformable que &laquo;Jes&uacute;s es Hijo de Dios, Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, nacido, no creado, de la misma sustancia que el Padre, por quien todo fue hecho, lo que hay en los cielos y lo que hay en la tierra&raquo;., Como puede verse, la fe se opone siempre a todo lo que pueda significar una disminuci&oacute;n de la divinidad de Jes&uacute;s, el cual es verdadero Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Pero todav&iacute;a queda por responder la pregunta: <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">&iquest;C&oacute;mo se relacionan entre s&iacute; estas dos realidades -Dios y hombre- en un ser concreto y &uacute;nico?</strong> Y al respecto se produjeron no pocas disputas entre los diversos te&oacute;logos y las diferentes escuelas. Hubo, sin embargo, dos corrientes que ganaron la m&aacute;xima celebridad en la antig&uuml;edad y cuyas soluciones han influido en la piedad y en la teolog&iacute;a hasta nuestros d&iacute;as: Ia escuela de Alejandr&iacute;a y la escuela de Antioqu&iacute;a, en el Asia Menor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">a) Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.75pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Alejandr&iacute;a </span></strong><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">fue uno de los centros culturales y filos&oacute;ficos m&aacute;s renombrados<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>de la antig&uuml;edad. All&iacute; se cultivaban preferentemente el platonismo en sus diversas versiones, la especulaci&oacute;n m&aacute;s temeraria y la ardiente m&iacute;stica de la uni&oacute;n con el Uno y el Absoluto. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.55pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Para esta escuela, el <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">Logos</strong> constituye el punto de referencia y el concepto clave para la comprensi&oacute;n del universo. El Logos invade el cosmos, d&aacute;ndole vida, orden y unidad. De un modo inefable, toma forma concreta en el hombre, al que se define como el ser racional y l&oacute;gico. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.55pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">En Jesucristo el Logos conoci&oacute; su<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>suprema encarnaci&oacute;n</span></span><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">, de tal manera que, en opini&oacute;n de San Atanasio, la humanidad de Cristo no es sino su &oacute;rgano e instrumento de presencia y actuaci&oacute;n en este mundos. El Logos est&aacute; tan profunda y radicalmente presente en Cristo que, quien est&aacute; ante Jes&uacute;s, est&aacute; ante Dios en persona. Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios: he aqu&iacute; una f&oacute;rmula muy del agrado de esta escuela y que expresa la esencial unidad del hombre y de Dios en Cristo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.55pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Pero tales afirmaciones corren el riesgo de no salvaguardar suficientemente la dualidad existente en Jes&uacute;s. De un modo latente, se manifiesta en esta escuela alejandrina el peligro <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">monofisita,</strong> es decir: a fuerza de acentuarse la unidad hombre-Dios en Jes&uacute;s, la naturaleza divina acaba absorbiendo totalmente a la naturaleza humana. En Cristo habr&iacute;a, pues, una sola naturaleza, la divina, y, l&oacute;gicamente, una sola persona, la del Verbo eterno; posici&oacute;n esta que fue defendida en primer lugar por <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">Eutiques.</strong> El hombre Jes&uacute;s de Nazaret pierde su independencia y su realidad hist&oacute;rica, lo cual significa reducir nuevamente el misterio de Cristo. Y, de hecho, en Alejandria se ense&ntilde;&oacute; esta reducci&oacute;n de la realidad humana de Jes&uacute;s en favor de la divina.<strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"> Apolinar de Laodicea</strong>, haciendo uso de un principio de Arist&oacute;teles (Met., 1039, a, 3ss), seg&uacute;n el cual dos naturalezas completas no pueden formar una unidad, argumentaba: para que exista una unidad profunda e &iacute;ntima en Jes&uacute;s entre Dios<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>y el hombre, como de hecho ocurre, es preciso que una naturaleza sea incompleta. Y esa naturaleza es, evidentemente, la humana. Apolinar, pues, defend&iacute;a que, mediante la encarnaci&oacute;n, <span style="text-decoration: underline;">el Logos hab&iacute;a, sustituido al esp&iacute;ritu humano.</span> El hombre est&aacute; compuesto de cuerpo, alma y esp&iacute;ritu. En Jes&uacute;s, sin embargo, el esp&iacute;ritu habr&iacute;a sido sustituido por el Logos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Contra Apolinar, que de tal modo disminu&iacute;a al hombre Jes&uacute;s, se alz&oacute; <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">S. Gregorio Nacianceno </strong>con un principio fundamental:<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> aquello que Dios no ha asumido, tampoco lo ha redimido.</em> Ahora bien, si el Logos no asumi&oacute; el esp&iacute;ritu humano, &eacute;ste no fue redimido. Y el pecado -completaba la argumentaci&oacute;n otro gran te&oacute;logo, Teodoro de Mopsuestia- habita especialmente en el esp&iacute;ritu. Por lo tanto, m&aacute;s que el cuerpo, era el esp&iacute;ritu el que ten&iacute;a necesidad de ser asumido para poder ser redimido. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Ya con anterioridad hab&iacute;a afirmado <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">Arrio</strong> dentro de la misma tendencia, que, mediante la encarnaci&oacute;n, <span style="text-decoration: underline;">el alma humana hab&iacute;a sido sustituida por el Verbo.</span> Nos hallamos,<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>nuevo, ante una reducci&oacute;n heterodoxa de la humanidad de Jes&uacute;s. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Otros opinaban que, mediante la encarnaci&oacute;n, lo que hab&iacute;a sido sustituido por el Verbo fue la inteligencia humana <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">(mononoetismo).</strong> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Otros afirmaban que lo hab&iacute;a sido la voluntad humana <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">(monoteletismo).</strong> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Y otros, en fin, ense&ntilde;aban que el principio operativo en Jes&uacute;s proven&iacute;a &uacute;nicamente del Verbo <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">(monergismo)</strong> S&oacute;lo Jes&uacute;s-Dios es el que act&uacute;a no el Jes&uacute;s-hombre </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 3.1pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Todas estas teor&iacute;as fueron rechazadas por la ortodoxia, porque no consegu&iacute;an mantener la dif&iacute;cil tensi&oacute;n de la fe en Jes&uacute;s como verdadero hombre y verdadero Dios. La unidad en Jes&uacute;s es &iacute;ntima y profunda, pero no debe ser concebida de forma que lleguen a eliminarse los t&eacute;rminos Dios-hombre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 3.1pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Un <span style="text-decoration: underline;">presupuesto err&oacute;neo</span> en todas esas teor&iacute;as radica en el hecho de que todas ellas entienden <span style="text-decoration: underline;">la perfecci&oacute;n humana de modo est&aacute;tico,</span> identific&aacute;ndola como cerraz&oacute;n y aislamiento en s&iacute; misma. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 3.1pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Los posteriores debates cristol&oacute;gicos mostrar&aacute;n exactamente lo contrario: la <span style="text-decoration: underline;">perfecci&oacute;n humana reside precisamente en su apertura total e infinita</span> que le permite llegar a ser colmada por Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 3.1pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">A pesar de todo, el monofisismo, que tiende a acentuar excesivamente la naturaleza divina de Jes&uacute;s, constituye una constante tentaci&oacute;n para la teolog&iacute;a, y de modo especial para la piedad popular. Jes&uacute;s vino a lo que era suyo -la humanidad- y la gran tentaci&oacute;n de los fieles consiste en permitir que se hagan realidad aquellas tristes palabras de San Juan: y los suyos no lo recibieron tal como &eacute;l quiso manifestarse, es decir, como hombre, como hermano y part&iacute;cipe de nuestra doliente y fr&aacute;gil condici&oacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 12.7pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">b) Un hombre total fue asumido por el Verbo eterno </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La otra escuela que se hizo c&eacute;lebre en la antig&uuml;edad, tanto por su cultura como por su sentido de lo real y concreto, fue la escuela de <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">Antioqu&iacute;a</strong> fuertemente influenciada por Arist&oacute;teles. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Esta escuela se tom&oacute; muy en serio el principio aristot&eacute;lico del que tambi&eacute;n hab&iacute;a hecho uso la escuela de Alejandr&iacute;a: <span style="text-decoration: underline;">dos naturalezas completas no pueden unificarse en una sola</span>. Y de ello conclu&iacute;a <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">Diodoro de Tarso (+394)</strong> que la naturaleza humana y la naturaleza divina no se unen en Jes&uacute;s de Nazaret, sino que simplemente est&aacute;n <span style="text-decoration: underline;">agregadas</span> la una a la otra, pero permaneciendo cada cual perfecta en s&iacute; misma. La uni&oacute;n de ambas en Jes&uacute;s no es &iacute;ntima y profunda, sino s&oacute;lo accidental. De donde se sigue que en Jes&uacute;s <span style="text-decoration: underline;">no hay s&oacute;lo dos naturalezas, sino tambi&eacute;n dos personas distintas, una humana y otra divina</span>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El monje <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">Nestorio, </strong>Patriarca de Constantinopla, extrajo las consecuencias l&oacute;gicas de esta forma de entender el problema y comenz&oacute; a proclamar desde el p&uacute;lpito que Nuestra Se&ntilde;ora no pod&iacute;a ser llamada Madre de Dios (<em style="mso-bidi-font-style: normal;">theot&oacute;kos</em>), sino tan s&oacute;lo <span style="text-decoration: underline;">madre del hombre Jes&uacute;s (<em style="mso-bidi-font-style: normal;">anthropot&oacute;kos</em>) o</span>, con una mayor precisi&oacute;n teol&oacute;gica, madre de Cristo (<em style="mso-bidi-font-style: normal;">christot&oacute;kos</em>) </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 3.1pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">A Nestorio se opuso en&eacute;rgicamente el Patriarca de Alejandr&iacute;a, <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">San Cirilo</strong>, Y en el Concilio de Efeso (a. 43 l), convocado para resolver estas discrepancias, se produjo una tremenda escisi&oacute;n entre los asistentes, que se excomulgaban mutuamente los unos a los otros. Por fin, no sin grandes dificultades sali&oacute; triunfante la expresi&oacute;n '<span style="text-decoration: underline;">Madre de Dios'(<em style="mso-bidi-font-style: normal;">theot&oacute;kos</em>)</span> como forma ortodoxa de expresi&oacute;n mariol&oacute;gica y cristol&oacute;gica. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La tendencia fundamental de la escuela de Antioquia, cuyos principales representantes son<strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"> San Juan Cris&oacute;stomo, Teodoro de Mopsuestia (+ 428), Tedoro de Ciro (+ 466) y Juan de Antioqu&iacute;a,</strong> consiste en que acent&uacute;a la <span style="text-decoration: underline;">espontaneidad y la autonom&iacute;a</span> del hombre-Jes&uacute;s frente a Jes&uacute;s Dios. El Logos eterno se uni&oacute; a un hombre completo y perfecto en su inteligencia y libertad (<em style="mso-bidi-font-style: normal;">assumtus homo</em>).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Pero entonces surge la pregunta: &iquest;Preexisten<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>Dios y el hombre, y s&oacute;lo despu&eacute;s se produce la uni&oacute;n? Si as&iacute; fuese, entonces Cristo es un tercer ser: el hombre- Jes&uacute;s no es una sola cosa con Dios, y no existir&iacute;a fuera de esta unidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Si, por el contrario, afirmarnos que el hombre-Jes&uacute;s comenz&oacute; a existir a partir de la encarnaci&oacute;n, entonces se plantea otro problema: &iquest;Pose&iacute;a el hombre-Jes&uacute;s una individualidad propia? Si adquiri&oacute; del Logos la individualidad, entonces habr&iacute;a que decir que Jes&uacute;s jam&aacute;s fue hombre, sino que, desde el principio fue un superhombre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Aqu&iacute; aparece de nuevo el peligro monofisita de reducir la realidad de Cristo a una sola naturaleza: la divina. Una cristolog&iacute;a planteada en los t&eacute;rminos de una ontolog&iacute;a est&aacute;tica de la naturaleza humana y divina no parece poder escapar a un dilema fundamental: o cae en el error monofisita, acentuando excesivamente la uni&oacute;n con Dios, o, por el contrario, incurre en el nestorianismo, exagerando en demas&iacute;a la independencia del hombre individual y concreto, hasta el punto de postular la presencia en Jes&uacute;s de una dualidad de personas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Ambas personas elaboran la cristolog&iacute;a a partir de la idea de la encarnaci&oacute;n. Pero <span style="text-decoration: underline;">la encarnaci&oacute;n no deber&iacute;a ser el punto de partida, sino el punto de llegada </span>Si hacemos de ella el punto de partida, entonces toda la discusi&oacute;n ir&aacute; dirigida a dilucidar en<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>qu&eacute; medida haya que atribuir las acciones de Cristo a una u otra naturaleza, de qu&eacute; manera se interpenetran hasta el punto de constituir el ser individual e hist&oacute;rico Jes&uacute;s de Nazaret, y qu&eacute; hay que entender por naturaleza humana y por naturaleza divina. &iquest;Podemos saber qui&eacute;n es Dios? &iquest;Y qu&eacute; es el hombre? &iquest;Acaso no partimos de unos misterios para tratar de explicar otros misterios? No es posible iluminar unas tinieblas luminosas con otras tinieblas menos luminosas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Como trataremos de exponer<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>m&aacute;s adelante, y en continuidad con la l&iacute;nea de reflexi&oacute;n cristol&oacute;gica elaborada hasta el presente cap&iacute;tulo, el fundamento de nuestra fe en la divinidad de Jes&uacute;s reside en su modo profunda y radicalmente humano de manifestarse y actuar en este mundo. Para explicar al Jes&uacute;s hist&oacute;rico, como t&eacute;rmino<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>de un largo proceso de reflexi&oacute;n, hay que decir que Jes&uacute;s es la encarnaci&oacute;n del propio Dios, su aparici&oacute;n diaf&aacute;nica y epif&aacute;nica dentro de la realidad humana e hist&oacute;rica.</span></p>
<h1><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>Calcedonia: Una f&oacute;rmula de reconciliaci&oacute;n entre la dualidad y la unidad </span></h1>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El Concilio Ecum&eacute;nico de Calcedonia (a. 45 1) supo reasumir el punto de verdad de cada escuela, la alejandrina y la antioquena: <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">la unidad </strong>se da en Jes&uacute;s, como afirman los te&oacute;logos de Alejandr&iacute;a<strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">, <span style="text-decoration: underline;">pero s&oacute;lo en cuanto a la persona,</span> </strong>no en cuanto a las naturalezas<strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">; la dualidad es real</strong> y se da en Jes&uacute;s, como ense&ntilde;an los te&oacute;logos de Antioqu&iacute;a,<strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"> <span style="text-decoration: underline;">pero &uacute;nicamente en cuanto a las naturalezas</span>,</strong> no en cuanto a la persona. Y se establece entonces, bajo la influencia del gran Papa Le&oacute;n Magno, una f&oacute;rmula cristol&oacute;gica que aun hoy debe ser criterio de verdad para cualquier interpretaci&oacute;n del misterio de Jes&uacute;s: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.2pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&laquo;Confesamos a un solo Se&ntilde;or Jesucristo, perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad, verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, con alma racional y con cuerpo, consustancial al Padre seg&uacute;n la divinidad, y consustancial a nosotros seg&uacute;n la humanidad, 'en todo igual a nosotros, excepto en el pecado' (Hebr 4, 15); engendrado por el Padre, antes de los siglos, seg&uacute;n la divinidad; y en los &uacute;ltimos tiempos, por nosotros y por nuestra salvaci&oacute;n, engendrado de la virgen Mar&iacute;a, Madre de Dios, seg&uacute;n la humanidad. Hemos de confesar a un solo y mismo Cristo, Hijo, Se&ntilde;or y Unig&eacute;nito, subsistiendo en dos naturalezas de modo inconfundible, inmutable, indiviso e inseparable. La diferencia entre las naturalezas no queda jam&aacute;s suprimida por causa de la uni&oacute;n; antes, por el contrario, se preserva la propiedad de cada naturaleza concurriendo ambas para formar una sola persona y subsistencia. Confesamos a Jesucristo no en dos personas separadas y divididas, sino como un solo y mismo Hijo Unig&eacute;nito, Palabra de Dios, Se&ntilde;or Jesucristo, como los Profetas hab&iacute;an hablado antes acerca de &eacute; y como el propio Jesucristo nos ense&ntilde;&oacute; y el credo de nuestros padres nos transmiti&oacute;&raquo;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 11.75pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Esta f&oacute;rmula dogm&aacute;tica no pretende tanto explicar <em style="mso-bidi-font-style: normal;">c&oacute;mo</em> concurren Dios y el hombre para formar <em style="mso-bidi-font-style: normal;">un solo y mismo Jes&uacute;s</em>, cuanto <span style="text-decoration: underline;">asegurar los criterios que han de estar presentes en cualquier intento de explicaci&oacute;n, </span>a saber: <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">ha de afirmarse simult&aacute;neamente la humanidad completa y la divinidad verdadera de Jes&uacute;s, sin dividir su unidad fundamental.</strong> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 11.75pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La intenci&oacute;n del Concilio no es de orden metaf&iacute;sico o doctrinal, sino soteriol&oacute;gico. El Concilio, en el fondo, como perfectamente ha puesto de manifiesto recientemente un te&oacute;logo espa&ntilde;ol, quiso afirmar lo siguiente: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .95pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 53.4pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 53.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">a)<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Que si Jes&uacute;s no es Dios, entonces no vino a trav&eacute;s de &eacute;l ninguna salvaci&oacute;n. Seguimos<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>en nuestro pecado y sin la seguridad del futuro. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .95pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 53.4pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 53.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">b)<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Que si Jes&uacute;s no es hombre, entonces no nos ha sido dada a nosotros la salvaci&oacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .95pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 53.4pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 53.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">c)<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Que si la humanidad no es &laquo; de Dios&raquo; (en la misma medida en que mi propio ser es m&iacute;o, y no por cierta acomodaci&oacute;n del lenguaje), entonces no se ha realizado plenamente la divinizaci&oacute;n del hombre, y Jes&uacute;s no es verdaderamente Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .95pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 53.4pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 53.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">d)<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Que si la humanidad venida &laquo;de-Dios&raquo; no es verdadera humanidad ni permanece como tal, entonces en Jes&uacute;s no se ha salvado el hombre, sino otro ser. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">En eso consiste el car&aacute;cter definitivo, irreformable e imperecedero de este dogma cristol&oacute;gico. Para expresar semejante verdad, el Concilio hizo uso del modelo de comprensi&oacute;n griego, empleando las palabras 'naturaleza 'y 'persona'.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Naturaleza</em> divina y humana no es sino el nombre para designar todo lo que constituye al ser humano y al ser divino; designa aquello que Jesucristo tiene en com&uacute;n con el Padre (divinidad) y con nosotros (humanidad). La naturaleza es entendida por el Concilio en sentido abstracto, como sin&oacute;nimo de esencia o de substancia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Por su divinidad, Jes&uacute;s es de la misma esencia que el Padre y, por su humanidad, de la misma esencia que hay en cada hombre. El portador y sujeto de estas dos naturalezas, sin embargo, es la Persona del Logos, de tal forma que es ella la que confiere la unidad del &uacute;nico y mismo Jes&uacute;s. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Esta unidad personal es tan &iacute;ntima que las cualidades de ambas naturalezas -divina y humana- pueden ser atribuidas a la misma Persona del Verbo; y as&iacute;, puede afirmarse que Dios nac&iacute;&oacute;, sufri&oacute; y muri&oacute;, o que Jesucristo es todo-poderoso, etc. Las dos naturalezas <em style="mso-bidi-font-style: normal;">abstractas</em>, por tanto, existen <em style="mso-bidi-font-style: normal;">concretamente </em>unidas a la Persona divina del Verbo eterno. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Por eso, la tesis central del Concilio de Calcedonia consiste en afirmar la unidad del ser concreto de Jes&uacute;s: un solo y mismo Se&ntilde;or, etc. Persona (hip&oacute;stasis), en la f&oacute;rmula dogm&aacute;tica, tan s&oacute;lo pretende expresar el principio de unidad del ser, aquello que hace que algo sea uno, es decir, que aqu&eacute;l que naci&oacute; de Dios Y de la Virgen es un solo y mismo ser y no dos como pensaban los nestorianos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El principio de unidad de un ser <em style="mso-bidi-font-style: normal;">no es un nuevo ser</em>. Por eso, la falta de persona humana en Jes&uacute;s (en el sentido de la metaf&iacute;sica cl&aacute;sica) no implica la falta de cosa alguna en la humanidad de Jes&uacute;s. La persona no es un ente o una &laquo;cosa&raquo; en el hombre, sino un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">modo de existir</em> del hombre, en cuanto que el hombre se sustenta a s&iacute; mismo y afirma ontol&oacute;gicamente su ser. Jes&uacute;s-hombre, a causa de su uni&oacute;n con Dios, es sustentado y afirmado con la misma<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>sustentaci&oacute;n y afirmaci&oacute;n ontol&oacute;gica de Dios. El portador de las dos naturalezas, divina y humana es la misma y &uacute;nica Persona divina. Pero &iquest;C&oacute;mo se da esa unidad de naturalezas a trav&eacute;s de la Persona?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Este es un problema que<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>ni siquiera fue tocado por el concilio de Calcedonia y que sigue abierto a las especulaciones de fe de los te&oacute;logos. El concilio no reflexion&oacute; acerca de la relaci&oacute;n entre pesona y naturaleza, como tampoco abord&oacute; el problema capital: &iquest;C&oacute;mo puede haber una naturaleza humana que no sea al mismo tiempo personalidad?. En Jes&uacute;s, seg&uacute;n los t&eacute;rminos de la definici&oacute;n de Calcedonia, tan solo subsiste la personalidad divina y no la humana. Con ello, ciertamente, no pretende el concilio ense&ntilde;ar que Cristo no tuviera un centro consciente y un yo humano. LO que ocurre es que para el concilio, eso no era considerado propio de la persona, sino de la naturaleza humana. Lo propio de la persona es ser portadora y sustrentadora de los actos libres. Ahora bien, en Jes&uacute;s-hombre, eso era la persona eterna del Hijo. Esa persona eterna asumi&oacute; en si la &ldquo;persona humana&rdquo; de Jes&uacute;s, persona que no qued&oacute; aniquilada, sino totalmente realizada, no en s&iacute; misma, sino en el seno de la Persona divina (uni&oacute;n enhipost&aacute;tica, como suele expresarse en la tradici&oacute;n patr&iacute;stica) En su existencia concreta, Jes&uacute;s nunca se defini&oacute; a partir de si mismo, sino siempre<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>a partir de Dios. El fundamento de su vida no resid&iacute;a en s&iacute; mismo, sino en la Persona divina. Este es el sentido profundo expresado en el concilio de Caldedonia en las r&iacute;gidas f&oacute;rmulas de &ldquo;naturaleza&rdquo; y &ldquo;persona&rdquo;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
<h1><span style="font-variant: small-caps;" lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Divinidad<span style="mso-tab-count: 1;"> </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;</span>Humanidad</span></h1>
<div>
<table class="MsoNormalTable" style="border-collapse: collapse; mso-table-layout-alt: fixed; border: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-padding-alt: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt; mso-border-insideh: .5pt solid windowtext; mso-border-insidev: .5pt solid windowtext;" border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr style="mso-yfti-irow: 0; mso-yfti-firstrow: yes;">
<td style="width: 67.3pt; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="67" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Negaci&oacute;n total</span></em></p>
</td>
<td style="width: 56.1pt; border: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="56" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Negaci&oacute;n parcial</span></em></p>
</td>
<td style="width: 57.3pt; border: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="57" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Alejada en la uni&oacute;n</span></em></p>
</td>
<td style="width: 77.95pt; border-top: none; border-left: none; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-right: solid windowtext 1.0pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-right-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="78" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
</td>
<td style="width: 2.0cm; border: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="57" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Absorbida en la uni&oacute;n</span></em></p>
</td>
<td style="width: 54.85pt; border: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="55" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Negaci&oacute;n parcial</span></em></p>
</td>
<td style="width: 61.7pt; border: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="62" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Negaci&oacute;n total</span></em></p>
</td>
</tr>
<tr style="mso-yfti-irow: 1;">
<td style="width: 67.3pt; border: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="67" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Judeo- cristianismo</span></p>
</td>
<td style="width: 56.1pt; border-top: none; border-left: none; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-right: solid windowtext 1.0pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="56" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
</td>
<td style="width: 57.3pt; border-top: none; border-left: none; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-right: solid windowtext 1.0pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="57" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
</td>
<td style="width: 77.95pt; border-top: none; border-left: none; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-right: solid windowtext 1.0pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="78" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Ireneo</span></p>
</td>
<td style="width: 2.0cm; border-top: none; border-left: none; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-right: solid windowtext 1.0pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="57" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
</td>
<td style="width: 54.85pt; border-top: none; border-left: none; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-right: solid windowtext 1.0pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="55" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
</td>
<td style="width: 61.7pt; border-top: none; border-left: none; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-right: solid windowtext 1.0pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="62" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Docetas</span></p>
</td>
</tr>
<tr style="mso-yfti-irow: 2; page-break-inside: avoid;">
<td style="width: 67.3pt; border: none; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" rowspan="2" width="67" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
</td>
<td style="width: 56.1pt; border: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="56" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Arrio</span></p>
</td>
<td style="width: 57.3pt; border-top: none; border-left: none; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-right: solid windowtext 1.0pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="57" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
</td>
<td style="width: 77.95pt; border-top: none; border-left: none; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-right: solid windowtext 1.0pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="78" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Nicea (325)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Constantinopla (381)</span></p>
</td>
<td style="width: 2.0cm; border-top: none; border-left: none; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-right: solid windowtext 1.0pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="57" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
</td>
<td style="width: 54.85pt; border-top: none; border-left: none; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-right: solid windowtext 1.0pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="55" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Apolinar</span></p>
</td>
<td style="width: 61.7pt; border: none; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" rowspan="2" width="62" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
</td>
</tr>
<tr style="mso-yfti-irow: 3; mso-yfti-lastrow: yes; page-break-inside: avoid;">
<td style="width: 56.1pt; border: none; border-right: solid windowtext 1.0pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-right-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="56" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
</td>
<td style="width: 57.3pt; border-top: none; border-left: none; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-right: solid windowtext 1.0pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="57" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Nestorio</span></p>
</td>
<td style="width: 77.95pt; border-top: none; border-left: none; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-right: solid windowtext 1.0pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="78" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Efeso (431)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Calcedonia (451)</span></p>
</td>
<td style="width: 2.0cm; border-top: none; border-left: none; border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-right: solid windowtext 1.0pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="57" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Eutiques</span></p>
</td>
<td style="width: 54.85pt; border: none; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 3.5pt 0cm 3.5pt;" width="55" valign="top">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
<h1><span lang="ES">Jes&uacute;s: el hombre que es Dios y el Dios que es hombre </span></h1>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.75pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La mayor parte de los intentos por esclarecer la divinidad y la humanidad de Jes&uacute;s parten de un an&aacute;lisis, ya sea de la naturaleza humana o divina, ya sea del significado de 'persona'. Nosotros vamos a intentar recorrer un camino inverso, tratando de entender al hombre y a Dios a partir precisamente de Jes&uacute;s. Porque en Jes&uacute;s se revel&oacute; el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">hombre </em>en su maxima radicalidad y, con ello, tambi&eacute;n se revel&oacute; qui&eacute;n es el Dios humano. Por consiguiente, no es a partir del an&aacute;lisis abstracto de la humanidad y la divinidad como puede iluminarse el misterio de Jes&uacute;s de Nazaret que lleg&oacute; a fascinar a los Ap&oacute;stoles hasta el punto de verse obligados a llamarle Dios, sino que es desde la Cristolog&iacute;a desde donde ha de elaborarse la antropolog&iacute;a. - </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Del testimonio de los evangelios y de lo que ya hemos dicho acerca del extraordinario buen sentido, la fantas&iacute;a creadora y la originalidad de Jes&uacute;s, se desprende que la existencia de Jes&uacute;s fue una existencia totalmente orientada y vivida para los otros y, especialmente, para el Gran Otro (Dios). Jes&uacute;s estaba absolutamente abierto a todos, sin discriminar a nadie, sino abrazando a todos en su amor sin l&iacute;mites, especialmente a los descalificados desde el punto de vista religioso y social (Mc 2, 15-17, par). El amor a los enemigos que &eacute;l predic&oacute; (Mt 5, 44), lo vivi&oacute; personalmente, perdonando a quienes lo hab&iacute;an levantado en la cruz (Le 23, 34). No pose&iacute;a esquemas prefabricados y, consiguientemente, tampoco moralizaba; tampoco censuraba a quienes acud&iacute;an a &eacute;l: &laquo;&Aacute;l que venga a m&iacute; no le echar&eacute; fuera&raquo; (Jn 6, 37). Si era liberal frente a la ley, tambi&eacute;n era riguroso en relaci&oacute;n a las exigencias del amor que ata a los hombres con unos lazos m&aacute;s liberadores que los de la ley. Su muerte no fue consecuencia tan s&oacute;lo de su fidelidad a la misi&oacute;n liberadora que el Padre le hab&iacute;a confiado, sino tambi&eacute;n de su fidelidad a los hombres, a quienes am&oacute; hasta el extremo (Jn 13,1)</span><span style="font-size: 7.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"> </span><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>Jes&uacute;s fue un ser vac&iacute;o de s&iacute; mismo. Por eso pudo estar completamente lleno de los otros, a quienes recib&iacute;a y escuchaba tal como eran y se presentaban: mujeres o ni&ntilde;os, publicanos o pecadores, una prostituta o un te&oacute;logo, tres ex-guerrilleros (que despu&eacute;s se hi- cieron disc&iacute;pulos suyos) o personas piadosas, como los fariseos. Jes&uacute;s fue un hombre que siempre se concibi&oacute; a s&iacute; mismo a partir de los otros; su ser fue constantemente un ser-para-los-otros, Muy especialmente con respecto al Gran Otro, Dios, cultiv&oacute; su relaci&oacute;n de extremada intimidad. A Dios le llama &Aacute;bba, Padre, en un lenguaje que evoca la confianza y la entrega tranquila de un ni&ntilde;o (Mc 14, 3 6; cf Rom 8, 1 5; Gal 4, 6). El mismo se siente Hijo suyo (Mt 11, 27, par; Mc 12, 6, par; 13, 32, par). Su &iacute;ntima relaci&oacute;n con el Padre es transparente y di&aacute;fana, sin el menor indicio de un complejo de Edipo. Invoca a Dios como Padre, pero no se siente como un hijo pr&oacute;digo que regresa y se arroja arrepentido en los brazos paternos. Jes&uacute;s jam&aacute;s pide perd&oacute;n ni gracia alguna para si mismo. Suplica, eso s&iacute;, ser librado del dolor y de la muerte (Mc 14,36, par; Mc 15<em style="mso-bidi-font-style: normal;">, </em>34, 37, par; Jn 11, 41-42), pero, incluso entonces, desea realizar no su voluntad, sino la del Padre (Mc 14, 36). Su &uacute;ltima palabra es de serena entrega: &laquo;Padre, en tus manos encomiendo mi esp&iacute;ritu&raquo; (Lc 23, 46). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Jes&uacute;s se concibe totalmente a partir de Dios, a quien est&aacute; absolutamente abierto. San Juan hace decir a Jes&uacute;s con toda claridad: &laquo;Yo no no puedo hacer nada por mi cuenta... No busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado&raquo; (Jn 5, 30). Su intimidad con el Padre era tan profunda que el mismo Juan pone en boca de Jes&uacute;s estas palabras: &laquo;El Padre y yo somos una sola cosa&raquo; (Jn 10, 30). Y, puesto que se abri&oacute; y se entreg&oacute; a Dios con absoluta confianza -y esto constituye precisamente su modo t&iacute;pico de existir, que es el existir desde la fe-, a Jes&uacute;s, como con toda claridad ense&ntilde;a el Concilio de Calcedonia, le faltaba la &laquo;hip&oacute;stasis&raquo;, la subsistencia, la permanencia en s&iacute; mismo y para s&iacute; mismo. Estaba absolutamente vac&iacute;o de si mismo y completamente colmado de la realidad del Otro, de Dios Padre. Jes&uacute;s se realizaba radicalmente en el Otro, no siendo nada para s&iacute;, sino todo para los dem&aacute;s y para Dios. Fue, en su vida y en su muerte, el grano de trigo que muere para dar vida; el que pierde la vida para ganarla (cf Mt 10, 39). La falta de<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>personalidad humana (hipostasis<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>o subsistencia) no constituye en Jes&uacute;s ninguna imperfecci&oacute;n, sino, por el contrario. su m&aacute;xima perfecci&oacute;n. El vaciarse significa crear espacio interior para ser plenificado por la realidad del otro. Saliendo de s&iacute; es como el hombre permanece m&aacute;s profundamente en s&iacute;; dando es como recibe y posee su ser. Por eso Jes&uacute;s fue el hombre por excelencia, el<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> ecce homo; </em>porque su radical humanidad la obtuvo no mediante la afirmaci&oacute;n aut&aacute;rquica y ontocr&aacute;tica del yo, sino mediante la entrega y la comunicaci&oacute;n de su yo a los dem&aacute;s y para los dem&aacute;s, especialmente para Dios, hasta el punto de identificarse con los dem&aacute;s y con Dios. Y del modo de ser de Jes&uacute;s como ser-para-los-dem&aacute;s deducirnos cu&aacute;l es el verdadero ser y existir del hombre. El hombre solo existe con sentido si se, concibe como total apertura y 			<p>
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		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>cristologia</category>
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		<pubDate>Wed, 12 Nov 2008 02:32:18 +0100</pubDate>
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		<title>Cristología Directa</title>
		<link>http://dominusrex.obolog.com/cristologia-directa-157009</link>
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			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment-->
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La Resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s: La Cristolog&iacute;a directa</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La Resurrecci&oacute;n supuso un profundo cambio que acab&oacute; con todas las ambig&uuml;edades de que estaban rodeadas las actitudes y las palabras de Jes&uacute;s, haciendo rid&iacute;cula la cristolog&iacute;a negativa. Se desencadena entonces el proceso cristol&oacute;gico directo que ha llegado hasta nuestros d&iacute;as. La Resurrecci&oacute;n hizo a&uacute;n m&aacute;s radicales la pregunta y la admiraci&oacute;n de los disc&iacute;pulos: &iquest;Qui&eacute;n es Jes&uacute;s? &iquest;C&oacute;mo calificar el misterio de su persona? &iquest;C&oacute;mo<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>entender su misi&oacute;n salv&iacute;fica? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La Iglesia primitiva adopt&oacute; una serie de t&iacute;tulos e im&aacute;genes de su mundo cultural; en primer lugar, la comunidad judeo-cristiana de Palestina concibe al Jes&uacute;s resucitado dentro de las categor&iacute;as escatol&oacute;gicas y apocal&iacute;pticas propias del juda&iacute;smo de la &eacute;poca. M&aacute;s tarde, la comunidad judeo-cristiana de la di&aacute;spora, sometida ya a la influencia de la cultura griega, ampl&iacute;a el horizonte de comprensi&oacute;n y denomina a Jes&uacute;s con otros ep&iacute;tetos. Por fin, cuando se forman las comunidades griegas, se descifra el misterio de Jes&uacute;s dentro de las categor&iacute;as culturales propias del mundo griego. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El proceso cristol&oacute;gico intentar&aacute; siempre, hoy como ayer, situar a Jes&uacute;s dentro de la totalidad de la vida humana tal como es vivida y concebida por los hombres dentro de la historia. En cada horizonte de comprensi&oacute;n, ya sea jud&iacute;o<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>o griego, ya se trate del de nuestro mundo de la segunda mitad del siglo XX, la fe har&aacute; que &laquo;Cristo sea todo en todas las cosas&raquo; (Col 3, 1 l).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">a) Para la comunidad cristiana de Palestina , Jes&uacute;s es el Cristo, el Hijo del Hombre, etc. </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.05pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s fue primeramente considerada por la comunidad primitiva como elevaci&oacute;n y glorificaci&oacute;n del justo junto a Dios (Hech 2, 24, 33; 5, 30-3 1; cf 3, 13-15). Por eso los primeros t&iacute;tulos que se atribuyen al Resucitado son los de '<em style="mso-bidi-font-style: normal;">Santo'</em> y '<em style="mso-bidi-font-style: normal;">Justo'</em> (Hech 3, 14) y el de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">'Siervo de Dios'</em> (Hech 4, 27). </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2" style="margin-left: 35.4pt;"><span lang="ES">El carg&oacute; sobre s&iacute; con nuestras iniquidades y muri&oacute;, siendo inocente, a manos de hombres inicuos (Hech 2, 23; 3, 14-15). </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2" style="margin-left: 35.4pt;"><span lang="ES">El fue realmente el siervo doliente del que hablaba Isa&iacute;as (52, 13-53, 12), </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2" style="margin-left: 35.4pt;"><span lang="ES">el justo que conduce a la vida (Hech 3,14-15). </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2" style="margin-left: 35.4pt;"><span lang="ES">Exaltado (Hech 2, 3 3; 5, 3 1) </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2" style="margin-left: 35.4pt;"><span lang="ES">y glorificado (Hech 3, 13), </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2" style="margin-left: 35.4pt;"><span lang="ES">es ahora el Hijo del Hombre retenido en el cielo y dispuesto a venir para ser el juez escatol&oacute;gico (Hech 3, 20-21). </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2" style="margin-left: 35.4pt;"><span lang="ES">A &eacute;l le fue dado todo poder en el cielo y en la tierra (Mt 28, 18). </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2" style="margin-left: 35.4pt;"><span lang="ES">El es el Mes&iacute;as esperado por los antepasados y por toda la humanidad que, para traer la salvaci&oacute;n y la liberaci&oacute;n, pas&oacute; primero por el sufrimiento y por la muerte (Lc 24, 26). </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2" style="margin-left: 35.4pt;"><span lang="ES">Pero, en virtud de la Resurrecci&oacute;n, fue entronizado como Mes&iacute;as-Cristo (Hech 2, 36), </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2" style="margin-left: 35.4pt;"><span lang="ES">tal como ya hab&iacute;a sido predicho por las antiguas profec&iacute;as (Sal 2, 7; 1 10, l)</span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2"><span lang="ES">Ese concepto de Mes&iacute;as-Cristo contradice frontalmente la esperanzas populares de un libertador pol&iacute;tico glorioso. Si es el Mes&iacute;as, entonces tambi&eacute;n ha de ser hijo de David y el profeta escatol&oacute;gico anunciado en el Deuteronomio (18, 15, 18s.; Hech 3, 22-23). En su condici&oacute;n de Cristo, es tambi&eacute;n Se&ntilde;or de todas las cosas (Hech 2, 36); y con &eacute;l tambi&eacute;n ha comenzado ya la restauraci&oacute;n de todo (Hech 3, 21). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La comunidad primitiva aguardaba su definitiva manifestaci&oacute;n clamando en arameo: <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Maran atha</em>, &laquo;Ven, Se&ntilde;or&raquo; (1 Cor 16, 22). En la comunidad de Palestina, al Resucitado se le llama tambi&eacute;n <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Hijo de Dios</em>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Para el Antiguo Testamento, hijo de Dios es </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">ante todo Israel (Ex 4, 22); </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">despu&eacute;s, el rey (Sal 2, 2) </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">y, m&aacute;s tarde, tambi&eacute;n el justo pod&iacute;a ser considerado Hijo de Dios. </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2" style="margin-top: 7.4pt;"><span lang="ES">Sin embargo, seg&uacute;n la concepci&oacute;n primitiva, 'hijo de Dios' pose&iacute;a un car&aacute;cter jur&iacute;dico y no f&iacute;sico, como es el caso en la posterior evoluci&oacute;n que se produce con Pablo y Lucas. Jes&uacute;s, Hijo de David, hace realidad la profec&iacute;a de 2 Sam 7, 14: &laquo;Yo ser&eacute; para &eacute;l padre y &eacute;l ser&aacute; para m&iacute; hijo&raquo;; como dice Lucas, &laquo;el Se&ntilde;or Dios le dar&aacute; el trono a David, su padre; reinar&aacute; sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendr&aacute; fin&raquo; (Lc 1, 32b-33). Antes de la Resurrecci&oacute;n, Jes&uacute;s era descendiente de David; ahora se le presenta como el rey universal, jur&iacute;dicamente llamado Hijo de Dios (cf Rom 1, 3-4). Como puede colegirse, todos esos t&iacute;tulos son propios de la cultura judaica. Y dentro de ella se interpreta y se califica a Jesucristo con todos los ep&iacute;tetos de honra y gloria existentes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">b) Para los judeo-cristianos de la di&aacute;spora Jes&uacute;s es el nuevo Ad&aacute;n y el Se&ntilde;or </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.45pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Los judeo-cristianos de la di&aacute;spora estaban sometidos a la influencia de la cultura griega. Tratan de descifrar la riqueza del misterio de Jes&uacute;s a base de conceptos tomados de la tradici&oacute;n judaica, si bien enriquecidos con nuevas im&aacute;genes procedentes de su medio ambiente. De este modo se atribuye a Jes&uacute;s el t&iacute;tulo de '<em style="mso-bidi-font-style: normal;">Se&ntilde;or'</em> . Tanto originariamente como hoy d&iacute;a, 'Se&ntilde;or' es un titulo de gentileza con el que se denomina a Jes&uacute;s en los evangelios por parte de los paganos (Mt 8, 8; Mc7, 28), pero tambi&eacute;n por parte de los jud&iacute;os (Mt 8, 21; 18, 21). Despu&eacute;s de la Resurrecci&oacute;n, la comunidad de Palestina comenz&oacute; a llamar al Resucitado 'Se&ntilde;or', en el sentido escatol&oacute;gico del t&eacute;rmino, es decir, en el sentido de que El ser&aacute; quien venga a traer la consumaci&oacute;n del mundo. En el mundo hel&eacute;nico, los judeo- cristianos invocan a Jes&uacute;s como Se&ntilde;or para aclamarle y celebrar su presencia de Resucitado en las comunidades. Los cristianos llegan a definirse corno &laquo;los que invocan el nombre del Se&ntilde;or&raquo; (1 Cor1,2; Rom 10,13). Este uso procede de la traducci&oacute;n griega del Antiguo Testamento (<em style="mso-bidi-font-style: normal;">Septuaginta</em>: Joel 3, 5; Hech 2, 2 l). </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2"><span lang="ES">Los cristianos, a diferencia de los jud&iacute;os, no se re&uacute;nen solamente en nombre del Dios-Yahv&eacute;, sino en nombre del Se&ntilde;or Jes&uacute;s. </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2"><span lang="ES">Se&ntilde;or, en el mundo hel&eacute;nico, significaba 'el Rey&rsquo;. Cristo es Se&ntilde;or, s&iacute;; pero no al modo pol&iacute;tico. Cristo desempe&ntilde;a funciones divinas: rige sobre todo el cosmos y sobre todos los hombres. </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2"><span lang="ES">Se&ntilde;or no significa a&uacute;n igualdad con<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>Dios, sino tan s&oacute;lo que Dios le dio el poder hasta la parus&iacute;a para realizar su obra liberadora de todas las fuerzas enemigas de Dios y del hombre. De esta forma se presenta, pues, como el mediador &uacute;nico. Y por eso la comunidad lo aclama. </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2"><span lang="ES">Con la Resurrecci&oacute;n se ha manifestado el hombre nuevo. Quien est&aacute; en Cristo ya es nueva creaci&oacute;n (2 Cor 5, 17). Por eso Cristo es tambi&eacute;n considerado por la comunidad como la nueva humanidad y el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">nuevo Ad&aacute;n</em> (Rom 5, 12-21; 1 Cor 15, 21-22). El es el sumo sacerdote inmaculado, mediador de la nueva y eterna alianza (Hebr 2, 14- 1 8; 4, 14).</span></p>
<p class="MsoBodyText2"><span lang="ES"><em>c) Para los cristianos helenistas, Jes&uacute;s es el Salvador, Cabeza del cosmos, Hijo Unig&eacute;nito de Dios, y Dios en persona</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Los cristianos helenistas, que viv&iacute;an dentro de la atm&oacute;sfera de un mundo cultural distinto, interpretaron con categor&iacute;as propias el sentido de la soberan&iacute;a de Jes&uacute;s. Para ellos, que no eran jud&iacute;os, los t&iacute;tulos de Mes&iacute;as, Hijo del Hombre, etc., apenas significaban nada. Sin embargo, manifestaban una especial sensibilidad por el t&iacute;tulo de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">'Salvador'</em>. El emperador era considerado como salvador; en los ritos mist&eacute;ricos se invocaba a la divinidad como salvadora de la muerte y de la materia. Para el Nuevo Testamento, Jes&uacute;s es venerado como Salvador, especialmente en su epifan&iacute;a, a semejanza de la epifan&iacute;a del emperador en una ciudad (Lc 2, 1 1; 2 Tim 1, 10; Ti 2, 13); epifan&iacute;a, la de Jes&uacute;s, que nos libra de la muerte y del pecado (2 Tim 1, 10). </span></p>
<p class="MsoBodyText" style="text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Juan llama a Jes&uacute;s &laquo;salvador del mundo&raquo; (4,42; 1 Jn 4, 14), no s&oacute;lo en el sentido de liberador de los hombres y del mundo, sino tambi&eacute;n para insinuar que, a diferencia de los emperadores, s&oacute;lo El es el Salvador. Los helenistas tambi&eacute;n conoc&iacute;an a muchos hijos de dioses (theios an&eacute;r), engendrados por una virgen como emperadores (Alejandro Magno), taumaturgos (Apolonio de Tiana) o fil&oacute;sofos (Plat&oacute;n). El hijo de dios pertenece a la esfera divina. Los helenistas comenzaron a entender el t&iacute;tulo b&iacute;blico atribuido Cristo -Hijo de Dios- <span style="text-decoration: underline;">en un sentido que ya no era jur&iacute;dico, sino f&iacute;sico</span>. Cristo es, de hecho, el Hijo Unig&eacute;nito de Dios enviado al mundo (Rom 8,3). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Y entonces, si es Hijo de Dios, el siguiente paso consistir&aacute; en reflexionar acerca de su <span style="text-decoration: underline;">preexistencia junto a Dios</span>. El c&eacute;lebre himno de la carta a los Filipenses describe la trayectoria del Hijo de Dios: primero subsiste en su condici&oacute;n divina; pero despu&eacute;s toma la condici&oacute;n de siervo para, finalmente, ser exaltado como Se&ntilde;or absoluto y c&oacute;smico (2, 6-1 l). El es el primog&eacute;nito, engendrado antes que todas las cosas (Col 1, 15); en El, por El y para El, todas las cosas poseen su existencia y su consistencia (Col 1, 16-17). El es la Cabeza del cosmos (Ef 1,10; Col 2 10) y mediante El todo llega a su t&eacute;rmino (1 Cor 8, 6). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Pero no s&oacute;lo la obra de la redenci&oacute;n depende de Cristo. Al ser preexistente, tiene tambi&eacute;n una acci&oacute;n que realizar en el <span style="text-decoration: underline;">acto creador de Dios</span>, como prototipo supremo en el cual y para el cual todo tiene su origen y sentido. As&iacute;, Cristo es, de alguna forma, &laquo;todo en todas las cosas&raquo;, el Cristo c&oacute;smico (Col 3, 11). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">San Juan da otro paso adelante cuando denomina a Cristo como <em style="mso-bidi-font-style: normal;">&lsquo;Logos'.</em> El Logos era Dios (Jn 1, lb) y se hizo carne y puso su tienda entre nosotros (1, 14). Por m&aacute;s que se discuta acerca del origen de este t&iacute;tulo de 'Logos' (Verbo, o Palabra)", lo cierto es que, para Juan, el mismo Jes&uacute;s terreno en persona es la Palabra. Para Juan, la Palabra no puede ser separada de la Persona y transmitida independientemente, como mero contenido de conocimiento. La Palabra es la Persona, de tal forma que s&oacute;lo posee la salvaci&oacute;n quien se adhiere a la Persona, es decir, quien cree en ella. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Pero &iquest;qu&eacute; significa creer en Jes&uacute;s-Palabra? Para San Juan, significa aceptar a Jes&uacute;s como revelador del Padre y una sola cosa con El (Jn 10, 30). Si la Palabra se encarn&oacute;, entonces tambi&eacute;n transfigur&oacute; la realidad toda. De ah&iacute; que Cristo pueda afirmar: yo soy la luz, el pan verdadero, el agua viva, el camino, la verdad, la vida. Al decir que Cristo es la Palabra y la Palabra era Dios (Jn 1, lb), se alcanza el m&aacute;s alto punto del proceso cristol&oacute;gico. La soberan&iacute;a y la autoridad de Jes&uacute;s, confirmadas por la Resurrecci&oacute;n, reciben aqu&iacute; su m&aacute;s exhaustiva interpretaci&oacute;n. El es Dios, t&iacute;tulo que aparece con toda claridad al menos tres veces en el Nuevo Testamento<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>(Hebr 1, 8; Jn 1, 1b; 20,28; y muy probablemente: Jn 1, I8; Ti 2,13; 1Jn 5,20; Rom 9, 5 y 2 Pe 1, 1). Esto acaeci&oacute; hacia el a&ntilde;o 90, fuera de Palestina, y constituy&oacute; ciertamente la gran contribuci&oacute;n de los cristianos helenistas al proceso cristol&oacute;gico.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Se hab&iacute;a alcanzado la radicalidad del misterio de Jes&uacute;s: Es el Dios encarnado, a un mismo tiempo Dios y hombre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Con este &uacute;ltimo t&iacute;tulo,<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Dios</em>, se descubri&oacute; la m&aacute;xima profundidad escondida en la autoridad, en el buen sentido y en la fantas&iacute;a creadora de Jes&uacute;s. Unicamente utilizando nombres divinos y atribuy&eacute;ndole la divinidad misma, puede darse una respuesta adecuada a la pregunta: &laquo;Y vosotros, &iquest;Qui&eacute;n dec&iacute;s que soy yo? (Mt 16, 15). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Pero, para llegar a semejante formulaci&oacute;n, hubo que pasar por un largo proceso de interpretaci&oacute;n. Todo lo que hab&iacute;a de importante y de esencial para la vida y para la historia le fue atribuido a Cristo, incluso la realidad m&aacute;s sublime y esencial que puede haber: Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .45pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">No hemos visto m&aacute;s que unos cuantos de los nombres dados a Jes&uacute;s. Pero hay otros que son tambi&eacute;n significativos y nos muestran c&oacute;mo fue Cristo insertado concretamente dentro de la vida. Se le llama 'cimiento' (1 Cor 3, 1 l), piedra angular que todo lo sustenta (Ef 2, 20-2 l), puerta (Jn 10, 7), cabeza de todas las cosas (Ef 4, 15; 1, 10), principio y fin de todo (Apoc 22, 13), el 's&iacute;' y el 'am&eacute;n' de Dios a los hombres (2 Cor 1, 19- 20; Apoc 3, 14), la luz (Jn 1, 4), el camino (Jn 14, 6), el pan verdadero (Jn 6, 35), el agua (cf Jn 4, 10), el buen pastor (Jn 10, 1 l), la vid verdadera (Jn 15, l), la paz (Ef 2, 14), la sabidur&iacute;a de Dios (1 Cor, 1, 30), el poder de Dios (1 Cor 1, 24), la gloria de Dios (Jn 1, 14), la imagen visible del Dios invisible (2 Cor 4, 4 y Col 1, 15), el cordero inmaculado (Apoc 5, 12; 1 Pe 1, 19) que quita el pecado del mundo (Jn 1, 29), la roca de donde brot&oacute; el agua para que bebieran los jud&iacute;os (1 Cor 10, 4), el agua que calma la sed en el desierto (Jn 7, 37-39; 4, 13-14), el verdadero man&aacute; (Jn 6, 32-34), el templo nuevo (Jn 2, 21), el Dios-con-nosotros (Mt 1, 23) y otros muchos nombres que nos revelan cu&aacute;n esencial es Cristo para la vida humana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.4pt; text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">4. Conclusi&oacute;n: No hasta con dar t&iacute;tulos a Jes&uacute;s y llamarle: &laquo;&iexcl;Se&ntilde;or, Se&ntilde;or!&raquo; </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.4pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Todos los t&iacute;tulos que hemos referido pretenden siempre lo mismo: descifrar la figura de Jes&uacute;s que los Ap&oacute;stoles hab&iacute;an conocido: &ldquo;lo que hemos o&iacute;do, lo que hemos visto con nmuestros ojos, lo que contemplaron y tocaron nuestras manos&rdquo; (1Jn 1,1). Para ello, cada grupo &ndash;palestinense, judeo-cristiano de la di&aacute;spora, cristiano-helenista- utiliz&oacute; los t&iacute;tulos m&aacute;s nobles y todo lo mejor que pose&iacute;an en sus respectivas culturas. Cada cual colabor&oacute; a su manera en la tarea de descifrar al Jes&uacute;s hist&oacute;rico que hab&iacute;an conocido, muerto y resucitado, en Palestina. Conviene hacer notar que los t&iacute;tulos y nombres, incluso los de m&aacute;s car&aacute;cter divino, no pretenden desvanecer la figura del hombre-Jes&uacute;s , sino que, m&aacute;s bien, desean ponerla de relieve. No pretenden fundamentar la soberan&iacute;a y la autoridad de Jes&uacute;s, sino expresar&iacute;as y realizarlas. Al final, despu&eacute;s de un largo proceso de meditaci&oacute;n sobre el misterio que se escond&iacute;a de Jes&uacute;s, sino expresarlas y realzarlas. Al final, despu&eacute;s de un Nazaret en su vida, su muerte y su resurrecci&oacute;n, s&oacute;lo pod&iacute;a serlo el mismo Dios. Y entonces fue cuando le llamaron 'Dios'. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .45pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">De este modo se rompen todos los conceptos humanos. Se define un misterio por medio de otro misterio. Pero hay en ello una ventaja: el misterio del hombre podemos vislumbrarlo de alguna manera, porque todo el que vive con autenticidad su propia humanidad se enfrenta con dicho misterio a cada paso. El misterio humano evoca el misterio de Dios. &iquest;Qu&eacute; significa el que un Hombre sea Dios? &iquest;C&oacute;mo puede ser Jes&uacute;s de Nazaret el Verbo encarnado? Se esconde aqu&iacute; un misterio que la fe profesa y la teolog&iacute;a se ve obligada a meditar en alta voz. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El nombre de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Jesucristo</em> ya nos insin&uacute;a una respuesta: Existe una unidad: Jes&uacute;s es al mismo tiempo Cristo. Hombre y Dios son realidades distintas, pero en Jesucristo llegaron a formar una unidad sin confusi&oacute;n y sin mutaci&oacute;n. En un ulterior cap&iacute;tulo trataremos de articular nuestra fe sobre este dato cristol&oacute;gico. Pero en cualquier reflexi&oacute;n teol&oacute;gica es preciso no olvidar que dicha reflexi&oacute;n no viene en primer lugar, ni debe sustituir a la fe. M&aacute;s importante que la reflexi&oacute;n es la vida. San Juan, polemizando con los te&oacute;logos gn&oacute;sticos &ndash;que olvidaban este supuesto fundamental, subray&oacute; con toda claridad que cualquier cristolog&iacute;a ha de ir unida a la &eacute;tica: &laquo;Quien dice que permanece en El debe vivir como vivi&oacute; El&raquo; (1 Jn 2, 6). &laquo;No todo aqu&eacute;l que hace cristolog&iacute;a y dice.' &iexcl;Se&ntilde;or, Se&ntilde;or'!, entrar&aacute; en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial&raquo; (Mt 7, 21-23). Cristo sigue llamando e invitando al seguimiento, a fin de que podamos alcanzar la meta que El hizo totalmente realidad y nos propuso como tarea a cumplir constantemente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
<!--EndFragment--></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dominusrex.obolog.com/cristologia-directa-157009" title="Cristología Directa">Cristología Directa</a></strong> en <a href="http://dominusrex.obolog.com" title="Cristología tras las huellas del Galileo">Kyrios</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>cristologia</category>
				<comments>http://dominusrex.obolog.com/cristologia-directa-157009#formulario</comments>
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		<pubDate>Wed, 12 Nov 2008 02:27:12 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Cristología indirecta</title>
		<link>http://dominusrex.obolog.com/cristologia-indirecta-157008</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment-->
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">QUI&Eacute;N FUE, EN DEFINITIVA, JESUS DE NAZARET?</span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent"><span lang="ES">Cada grupo cultural -palestinenses, judeo-cristianos en la di&aacute;spora, cristianos helenistas, etc.- utiliz&oacute; los t&iacute;tulos m&aacute;s nobles y lo mejor que pose&iacute;an sus respectivas culturas para expresar la profundidad que se escond&iacute;a en la autoridad, el buen sentido y la fantas&iacute;a creadora de Jes&uacute;s. En el presente cap&iacute;tulo analizamos c&oacute;mo el proceso cristol&oacute;gico ha procurado y procurar&aacute; siempre, ayer y hoy, situar a Jes&uacute;s dentro de la totalidad de la vida humana, tal como es vivida y comprendida por los hombres en la historia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.9pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La Resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s, su glorificaci&oacute;n y exaltaci&oacute;n junto a Dios, suscitaron la pregunta fundamental: &iquest;Qui&eacute;n es, en definitiva, Jes&uacute;s de Nazaret? &iquest;Cu&aacute;l fue y cu&aacute;l es su funci&oacute;n en la historia de los hombres? Todo el Nuevo Testamento constituye, en gran parte, un intento de responder adecuadamente a esta pregunta que la Resurrecci&oacute;n sit&uacute;a en toda su radicalidad. La comunidad primitiva utiliz&oacute; m&aacute;s de 50 nombres, t&iacute;tulos o denominaciones para definir qui&eacute;n es Jes&uacute;s: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">el t&iacute;tulo <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Cristo</em> es empleado cerca de 500 veces; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">el de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Se&ntilde;or</em>, 350 veces; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Hijo del Hombre</span></em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">, 80 veces; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Hijo de Dios</span></em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">, 75 veces; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.45pt; text-align: justify; text-indent: 35.45pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Hijo de David</span></em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">, 20 veces, y as&iacute; sucesivamente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.9pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">A Jes&uacute;s se le denomina con nombres que van desde los m&aacute;s humanos (maestro, profeta, el justo, el bueno, el santo) hasta los m&aacute;s sublimes (Hijo de Dios, Salvador), llegando incluso a calificarle con el nombre de Dios mismo. En el espacio de 30 a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte, se le atribuyeron todos los t&iacute;tulos de honra y gloria, humanos y divinos, existentes o imaginables dentro del Imperio Romano. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Ese proceso de desciframiento del significado y la realidad de Jes&uacute;s de Nazaret lo denominamos Cristolog&iacute;a. La Cristolog&iacute;a, hoy como ayer, constituye un ininterrumpido intento por determinar qui&eacute;n es Jes&uacute;s y lo que &eacute;l significa para la existencia humana. El proceso cristol&oacute;gico no comenz&oacute;<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>propiamente con la Resurrecci&oacute;n. Ya con anterioridad a la muerte y la glorificaci&oacute;n de Jes&uacute;s los Ap&oacute;stoles y los dem&aacute;s jud&iacute;os se preguntaban qui&eacute;n era y qu&eacute; pretend&iacute;a. A partir de la Resurrecci&oacute;n, sin embargo, nace una Cristolog&iacute;a expl&iacute;cita</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn1"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></span></a><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">. Existe, por lo tanto, una continuidad en la Cristolog&iacute;a, del mismo modo que existe continuidad entre el Jes&uacute;s hist&oacute;rico y el Cristo de la fe, porque Aqu&eacute;l que muri&oacute; y fue sepultado es el mismo que el que resucit&oacute;. Lo que en tiempos del Jes&uacute;s hist&oacute;rico estaba latente e impl&iacute;cito se hizo patente y expl&iacute;cito con la Resurrecci&oacute;n. Ahora bien, si el proceso cristol&oacute;gico, como intento de descifrar qui&eacute;n es Jes&uacute;s, hab&iacute;a comenzado ya en la &eacute;poca de su actividad terrena, &iquest;cu&aacute;les fueron los indicios y fen&oacute;menos que desencadenaron la reflexi&oacute;n sobre Jes&uacute;s? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">1. La soberan&iacute;a de Jes&uacute;s: La Cristolog&iacute;a indirecta </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Ya hemos reflexionado anteriormente sobre el extraordinario buen sentido de Jes&uacute;s, su singular fantas&iacute;a creadora y su originalidad. Jes&uacute;s se present&oacute; como alguien que, de cara a las tradiciones religiosas de su pueblo y de cara a la situaci&oacute;n social vigente, se comportaba con una excepcional soberan&iacute;a. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Hablaba con Dios y sobre Dios de un modo que sus compatriotas consideraban blasfemo (Mc 2, 6; Jn 5, 18; 10, 30-39 passim). </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent3"><span lang="ES">Asume unas actitudes propias &uacute;nicamente de Dios, como perdonar pecados y modificar la sagrada ley de Mois&eacute;s (Mc 2, 7; Lc 7, 49; Mc 7, 1 ss.; Mt 5, 21-48). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Predica el Reino de Dios como liberaci&oacute;n total del hombre con respecto al pecado, al sufrimiento y a la muerte. Se siente tan identificado con el Reino, que hace depender la posesi&oacute;n del mismo de la adhesi&oacute;n que se preste a su persona (Lc 12, 8-9). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">A los disc&iacute;pulos a quienes llama en su seguimiento a fin de anunciar junto con &Eacute;l el Reino y preparar al pueblo (Mc 1, 17 par; 3, 14-15; 6, 7-13; Lc 9, 1-6; 10, 1-20) les plantea una serie de rigurosas exigencias: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">rompimiento de todos los lazos humanos (cf Lc 14, 26; 9, 59-62), </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">sacrificio de la propia vida (Lc 14, 27; Mt 10, 38; Mc 8, 34) </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">y renuncia a los bienes de la tierra (Lc 14, 33; Mc 6, 8-10). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Esa llamada al seguimiento supone ya una fe en la persona y en las intenciones de Jes&uacute;s. Se patentiza tambi&eacute;n aqu&iacute; el car&aacute;cter espec&iacute;fico de Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">En su presencia se modifican las estructuras del mundo viejo: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">las dolencias quedan curadas (Mt 8, 16-17), </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">la muerte es vencida (Lc 7, 11-17; Mc 5, 41-43), </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">los elementos de la naturaleza le obedecen (Mt 8, 27) </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>los demonios impuros ceden su lugar al esp&iacute;ritu de Dios (Mt 12, 28). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Ante Jes&uacute;s todo el mundo se admira y se pregunta: &laquo;&iquest;Qui&eacute;n es este?&raquo; (Mt 21, 10). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 8.6pt; text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">a) La admiraci&oacute;n como antesala de la filosof&iacute;a y de la Cristolog&iacute;a </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.55pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La tradici&oacute;n Filos&oacute;fica de los griegos insisti&oacute; siempre en que el origen y la pasi&oacute;n fundamental de la filosof&iacute;a consiste en la capacidad de admiraci&oacute;n. Admirar algo o a alguien es captar la luz que brilla y resplandece en la cosa o persona admirada. Es dejarse absorber por el objeto sin pretender encuadrarlo inmediatamente en un esquema ya hecho. Y precisamente porque no puede encuadrarse dentro de unas categor&iacute;as ya existentes, sino porque surge con toda su naturalidad y originalidad, es por lo que algo puede causarnos admiraci&oacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Jes&uacute;s fue un ser que caus&oacute; una enorme admiraci&oacute;n, porque romp&iacute;a todos los esquemas de interpretaci&oacute;n existentes. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Siendo a&uacute;n un ni&ntilde;o de doce a&ntilde;os, &laquo;todos los que le o&iacute;an estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas&raquo; (Lc 2, 47). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La primera vez que aparece en p&uacute;blico en la sinagoga de Nazaret, la gente &laquo;dec&iacute;a maravillada: '&iquest;De d&oacute;nde le viene a &eacute;ste esa sabidur&iacute;a y esos milagros? &iquest;No es &eacute;ste el hijo del carpintero?... &iquest;de d&oacute;nde le viene todo esto?'&raquo; (Mt 13, 54-56; Mc 6, 2-3; Lc 4, 22; Jn 6, 42). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Del mismo modo, cuando predica en la sinagoga de Cafarna&uacute;n, &laquo;quedaron asombrados de su doctrina, porque les ense&ntilde;aba como quien tiene autoridad, y no como los escribas&raquo; (Mc 1, 22; Lc 4, 32). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Al terminar el serm&oacute;n de la monta&ntilde;a, &laquo;la gente qued&oacute; asombrada de su doctrina&raquo; (Mt 7, 28). Otros exclamaban: &laquo;&iexcl;Jam&aacute;s vimos cosa parecida!&raquo; (Mc 2, 12). &laquo;Hoy hemos visto cosas incre&iacute;bles&raquo; (Lc 5, 26). &laquo;Jam&aacute;s se vio cosa igual en Israel&raquo; (Mt 9, 33). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Al calmar la tempestad en el mar, los disc&iacute;pulos exclaman admirados: &laquo;&iquest;Qui&eacute;n es &eacute;ste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?&raquo; (Mt 8, 27; Mc 4, 41 ; Lc 8, 25). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Su fama se difunde por todas partes (Lc 4, 3 7) y llega a otros lugares ajenos a Palestina, como Siria (Mt 4, 24). De Idumea, de Tiro y de Sid&oacute;n acud&iacute;an personas a o&iacute;r y a ver lo que hac&iacute;a (Mc 3, 7-8; Lc 6, 17-18a). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La admiraci&oacute;n llega al extremo de provocar pavor y sobrecogimiento (Lc 8, 37; Mc 5, 15; Mt 9, 8; Mc 4, 41). &iquest;Qui&eacute;n es &eacute;ste? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La admiraci&oacute;n que las palabras y el comportamiento de Jes&uacute;s despiertan, encierran ya impl&iacute;citamente una Cristolog&iacute;a. Jes&uacute;s es consciente de que, en &eacute;l, est&aacute; ya realiz&aacute;ndose la proximidad del Reino de Dios. El est&aacute; abierto a todos: a los pecadores p&uacute;blicos, como los publicanos con quienes come; a los guerrilleros zelotes, tres de los cuales pertenecen al grupo de los Doce; a los observantes de la ley, como los fariseos; a las mujeres, a los extranjeros y a los ni&ntilde;os. Con ello demuestra que Dios ama a todos y a todos convida al banquete escatol&oacute;gico (Mt 9, 10-13; Lc 15,1-10)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">b) Cristolog&iacute;a negativa</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Son muchos los que se admiran de la soberan&iacute;a de Jes&uacute;s, pero, como a menudo refieren los Evangelios, tambi&eacute;n &laquo;se escandalizaban a causa de &eacute;l&raquo; (Mt 13, 57). Y dicen: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">No pasa de ser un carpintero, el hijo de Mar&iacute;a y el hermano de Santiago, de Jos&eacute;, de Judas y de Sim&oacute;n (Mc 6, 3). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&iquest;C&oacute;mo puede arrogarse algo que &uacute;nicamente compete a Dios? (Mc 2, 7; 14, 64). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Adem&aacute;s hace cosas que prohibe la ley, como caminar en d&iacute;a de s&aacute;bado, recoger espigas y curar a los enfermos (Mc 2, passim). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Tanto &eacute;l como sus disc&iacute;pulos no son penitentes, a diferencia de los disc&iacute;pulos de Juan el Bautista (Mc 2, 18). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Come con los pecadores y es amigo de los publicanos, a los que se considera aliados de las fuerzas de ocupaci&oacute;n romanas y, consiguientemente, son odiados por el pueblo (Mc 2, 16). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Es un comil&oacute;n y un borracho (Mt 11, 19), </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">un blasfemo (Mc 2, 6), </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">un poseso (Mc 3, 22) </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">y un subversivo, pues prohibe pagar los impuestos al C&eacute;sar y se considera un jefe pol&iacute;tico-revolucionario (Mes&iacute;as-Rey: Lc 23, 2). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Sus parientes intentan llev&aacute;rselo a casa, pues dec&iacute;an: &laquo;Est&aacute; fuera de s&iacute;&raquo; (Mc 3, 20), </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">es un impostor (Mt 27, 63) </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">y, lo que es peor, un hereje (samaritano: Jn 8, 48) </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">y un pose&iacute;do por el demonio (Mt 12,24-32; Lc 11,15-22).<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Esta Cristolog&iacute;a negativa fue elaborada por los adversarios de Jes&uacute;s que se escandalizaban a causa de sus actitudes soberanas, liberadoras y profundamente humanas, pero que originaban un constante conflicto con el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">status quo </em>religioso y social, autosuficiente y denigrador de cualquier novedad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">c) Cristolog&iacute;a positiva </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Sin embargo, hab&iacute;a otros muchos que se admiraban y, al mismo tiempo, percib&iacute;an la originalidad de Jes&uacute;s. &iquest;C&oacute;mo calificarle? &iquest;Qu&eacute; nombre darle? Y comienzan por llamarle<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">m&eacute;dico (Hech 2, 22; Lc 5, 17; Mt 8, 16) </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">y, m&aacute;s tarde, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">rabb&iacute;</em> (rabino, maestro: Mc 9, 5; 11, 21; Mt 26, 49).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Sin embargo, al contrario que los dem&aacute;s rabinos, Jes&uacute;s no es un biblista que trate de, fundamentar teol&oacute;gicamente sus afirmaciones en textos b&iacute;blicos . </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&laquo;Ense&ntilde;aba como quien tiene autoridad, y no como los escribas&raquo; (Mt 7, 29).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">De los rabinos de entonces &iquest;qui&eacute;n hablaba con aquella soberan&iacute;a que prescind&iacute;a de todo tipo de ex&eacute;gesis e interpretaci&oacute;n de la ley, para limitarse simplemente a redarg&uuml;ir</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&laquo;Han oido que se dijo a los antepasados... pero yo les digo ... &raquo; (Mt 5, 21 ss.), con lo cual, o racionalizaba a&uacute;n m&aacute;s la prohibici&oacute;n </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">de matar (Mt 5, 21-26), </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">de cometer adulterio (Mt 5, 27- 30) </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">y de jurar (Mt 5, 33-3 7), </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">o bien abol&iacute;a pura y simplemente las determinaciones legales </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">sobre el divorcio (Mt 5, 31-321 </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">la venganza (Mt 5, 38-42) </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">o el odio a los enemigos (Mt 5, 43-48)?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Su modo de hablar recuerda mucho el modo de hablar de un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">profeta</em>. Y, de hecho, se le calific&oacute; muchas veces de profeta: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&laquo;&iquest;Qui&eacute;n es &eacute;ste?&raquo;, se preguntaba toda la ciudad de Jerusal&eacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&laquo;Y la gente respond&iacute;a: 'Este es el profeta Jes&uacute;s, de Nazaret de Galilea'&raquo; (Mt 21, 1 1; Lc 24, 19; Mt 21, 46; Mc 6, 15; 8, 28; 14, 65).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El propio Jes&uacute;s se considera a s&iacute; mismo inserto en la l&iacute;nea prof&eacute;tica (Mc 6, 4; Lc 13, 33), pero es consciente de que va mucho m&aacute;s, </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&laquo;aqu&iacute; hay algo m&aacute;s que Jon&aacute;s &raquo; (Mt 12, 41), </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">porque &laquo;la ley y los profetas llegan hasta Juan&raquo; (Lc 16, 16; Mt 11, 12-13).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Jes&uacute;s, al contrario que los profetas anteriores a &eacute;l, no legitima nunca su vocaci&oacute;n prof&eacute;tica (cf Am 6, 14; Is 1, 24); jam&aacute;s apela a visiones o voces venidas de lo alto. Sus palabras se sustentan por s&iacute; mismas, y &eacute;l act&uacute;a como si &eacute;l mismo fuese la &uacute;ltima instancia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&iquest;Qui&eacute;n es Jes&uacute;s? &iquest;Qu&eacute; t&iacute;tulo puede expresar adecuadamente su autoridad, su soberan&iacute;a y su buen sentido? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&iquest;Tal vez el de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">hijo de David </em>(Mt 9, 27; 15, 22; 20, 30; 12, 23; 21, 9)? Seg&uacute;n el testimonio de la tradici&oacute;n de la Iglesia primitiva, Jes&uacute;s pertenec&iacute;a al linaje de David (Rom 1, 3; Mt 1,1-17; Lc 3, 23-38). Pero &eacute;l jam&aacute;s concedi&oacute; importancia a este hecho. Las esperanzas del pueblo imaginaban que el rey-liberador pol&iacute;tico hab&iacute;a de ser un hijo de David. Jes&uacute;s, sin embargo, rechaza semejante mesianismo<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>y, a su vez, replica: &laquo;Si el mismo David le llama Se&ntilde;or (al Mes&iacute;as liberador), &iquest;c&oacute;mo entonces puede ser hijo suyo?&raquo; (Mc 12, 37). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&iquest;Qui&eacute;n es Jes&uacute;s? &iquest;Pueden los hombres responder esta pregunta? &iquest;Podr&aacute; hacerlo tal vez el propio Jes&uacute;s?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">2. Jesulog&iacute;a: &iquest;C&oacute;mo se conceb&iacute;a Jes&uacute;s a s&iacute; mismo?<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span></span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&iquest;C&oacute;mo se conceb&iacute;a Jes&uacute;s a s&iacute; mismo? &iquest;Qu&eacute; t&iacute;tulos emplea para referirse a s&iacute; mismo? Debemos aqu&iacute; distinguir claramente entre la conciencia que de si mismo y de su misi&oacute;n ten&iacute;a Jes&uacute;s y las formas en que lo expres&oacute;. </span></p>
<h1><span lang="ES">Hijo de Dios</span></h1>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Es indudable<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>que Jes&uacute;s, al menos al final de su vida, pose&iacute;a una n&iacute;tida conciencia de que su persona era determinante para la irrupci&oacute;n del Reino, y de que &eacute;l se hallaba en una relaci&oacute;n &uacute;nica con Dios. Quien llama a Dios &laquo;Abba-Padre&raquo;, es porque se siente hijo suyo. Sin embargo, el Jes&uacute;s de los Sin&oacute;pticos jam&aacute;s emple&oacute; directamente la expresi&oacute;n <em style="mso-bidi-font-style: normal;">&laquo;Hijo de Dios&raquo;</em>. Unicamente los demonios (Mc 3, 1 1; 5, 7), las voces celestes que se oyen en el bautismo y en la transfiguraci&oacute;n (Mc 1, 11; 9, 7) y Pedro en su profesi&oacute;n de fe -considerada como una revelaci&oacute;n de Dios (Mt 16, 16)- afirman que Jes&uacute;s es Hijo de Dios. Las gentes que se burlan de &eacute;l al pie de la cruz atribuyen a Jes&uacute;s el haber afirmado: &laquo;Soy Hijo de Dios&raquo; (Mt 27, 43), pero esto es, evidentemente, un a&ntilde;adido del evangelista Mateo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Dos veces, no obstante, emplea el propio Jes&uacute;s la expresi&oacute;n absoluta de 'Hijo' (Mc 13, 32; Mt 11, 27): </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&laquo;Mas de aquel d&iacute;a y hora, nadie sabe nada, ni los &aacute;ngeles en el cielo, ni el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Hijo</em>, sino s&oacute;lo el Padre&raquo;; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&laquo;todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Hijo</em> sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Hijo</em>, y aqu&eacute;l a quien el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Hijo</em> se lo quiera revelar&raquo;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Este t&iacute;tulo expresa, por un lado, la soberan&iacute;a del Hijo y, por otro, su obediencia y su sumisi&oacute;n al Padre, como se desprende claramente de la oraci&oacute;n de acci&oacute;n de gracias (Mt 11, 25 ss.). Sin embargo, este t&iacute;tulo no pose&iacute;a para la tradici&oacute;n judaica la menor significaci&oacute;n mesi&aacute;nica. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">San Juan llegar&aacute; a asumirla y tematizarla, mostrando c&oacute;mo precisamente en esa relaci&oacute;n &iacute;ntima del Hijo con el Padre residi&oacute; la oposici&oacute;n del juda&iacute;smo contra Jes&uacute;s (Jn 5, 18; 10, 30 ss.; 19, 7). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Pero esto ya no es jesulog&iacute;a, sino Cristolog&iacute;a; es una reflexi&oacute;n sobre Jes&uacute;s que se hace a la luz de la Resurrecci&oacute;n, y no tanto expresi&oacute;n de su autoconciencia. Nosotros creemos que su profunda experiencia del Padre, y de su correspondiente filiaci&oacute;n, constitu&iacute;an el fundamento de la conciencia de Jes&uacute;s de ser el Enviado y el Inaugurador del Reino de Dios. Para expresar esta experiencia religiosa, Jes&uacute;s no us&oacute; el t&iacute;tulo de 'Hijo de Dios'. Pero este mismo hecho sirvi&oacute; de fundamento a la comunidad primitiva para llamarle con raz&oacute;n 'Hijo unig&eacute;nito de Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La intimidad con el Padre le autoriza a hablar y actuar en el lugar de Dios. Para expresar esta su conciencia, parece ser que Jes&uacute;s no asumi&oacute; ninguna de las representaciones mesi&aacute;nico-escatol&oacute;gicas comunes al juda&iacute;smo y a las esperanzas de liberaci&oacute;n del pueblo. Jes&uacute;s era demasiado sencillo, soberano, original y vinculado a las clases humildes y a los desclasados sociales como para autocalificarse con t&iacute;tulos de honra y hasta de excelencia divina. Jes&uacute;s no vino a predicar al Mesias, al Cristo,<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>al Hijo de Dios, sino a dar vida, con palabras y hechos, al Hijo de Dios, al Cristo y al Mes&iacute;as. Aqu&iacute; reside el significado del llamado 'secreto mesi&aacute;nico' del Evangelio de Marcos. Ser&aacute; tarea teol&oacute;gica y cristol&oacute;gica de la Iglesia primitiva descubrir, a la deslumbrante luz de la Resurrecci&oacute;n, al Dios y al Mes&iacute;as que se esconden tras las actitudes de Jes&uacute;s. No porque la comunidad llame a Jes&uacute;s 'Hijo de Dios' y 'Cristo' va a serlo, sino que, porque lo es de hecho, puede llam&aacute;rselo con toda raz&oacute;n la comunidad </span></p>
<h1 style="margin-top: 7.65pt;"><span lang="ES">Hijo del hombre</span></h1>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.65pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Y estas mismas reflexiones valen tambi&eacute;n por lo que se refiere al t&iacute;tulo de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Hijo del Hombre</em>, que en los Sin&oacute;pticos aparece casi exclusivamente en boca de Cristo. Hay tres tipos de empleo de este t&iacute;tulo: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.65pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">a) el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">primero</em> es cuando habla Jes&uacute;s del Hijo del Hombre en el sentido de las esperanzas apocal&iacute;pticas y dice que El ha de venir sobre las nubes, haciendo siempre la distinci&oacute;n entre el yo de Jes&uacute;s y el Hijo del Hombre (Mc 8, 38; 13, 26; 14, 62; Mt 24, 27, 37, 39, 44). El Hijo del Hombre es alguien diferente de Jes&uacute;s. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.9pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">b) En un <em style="mso-bidi-font-style: normal;">segundo</em> grupo de pasajes habla Jes&uacute;s del Hijo del Hombre no en un contexto de parus&iacute;a triunfal, sino de sufrimiento, muerte y resurrecci&oacute;n del Hijo del Hombre (Mc 8, 31, 9, 31; 10, 33-34). Ya hemos indicado anteriormente que esos pasajes y profec&iacute;as sobre la muerte y la resurrecci&oacute;n no parecen haber sido pronunciados por Jes&uacute;s, porque presuponen ya la Pasi&oacute;n y la Pascua hasta en sus m&aacute;s m&iacute;nimos detalles, sino que habr&iacute;a sido una elaboraci&oacute;n cristol&oacute;gica de la comunidad creyente para explicar el sentido redentor de la muerte de Cristo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">c) Hay todav&iacute;a un tercer grupo de pasajes en los que no se habla de los sufrimientos ni de la parus&iacute;a del Hijo del Hombre, sino de su poder para perdonar los pecados (Mc 2, 10), de su soberan&iacute;a frente al s&aacute;bado (Mc 2,28), de su libertad para mantener amistad con los marginados y los pecadores (Mt 11, 19), o de su condici&oacute;n como de ap&aacute;trida, que no tiene donde reclinar la cabeza (Mt 8, 20). Como han observado competentes e ilustres exegetas, tambi&eacute;n en estos pasajes se puede detectar la labor cristol&oacute;gica de la Iglesia primitiva que ya hab&iacute;a identificado al Hijo-del-Hombre-con-poder, del cap&iacute;tulo 7 de Daniel, con el Jes&uacute;s hist&oacute;rico. El poder del Jes&uacute;s hist&oacute;rico y su libertad frente al <em style="mso-bidi-font-style: normal;">status</em> social y religioso se deben al hecho de que El es ya el Hijo del Hombre exaltado a la diestra de Dios, si bien bajo una apariencia humilde y escondida. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Es tambi&eacute;n bastante improbable que Jes&uacute;s haya usado para s&iacute; el t&iacute;tulo de Hijo-del-Hombre-viniendo-con-poder-sobre-las-nubes. No hay ninguna afirmaci&oacute;n de Jes&uacute;s que pretenda establecer la relaci&oacute;n entre su existencia terrena y su figura de juez universal. De lo que s&iacute; habr&iacute;a hablado Jes&uacute;s es del futuro del Hijo del Hombre, pero en tercera persona. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Sin embargo, como perfectamente atestiguan Mc 8, 38 y Lc 12, 8-9, estableci&oacute; una &iacute;ntima relaci&oacute;n entre &eacute;l y el Hijo del Hombre:&laquo;Todo el que se declare por m&iacute; ante los hombres, tambi&eacute;n el Hijo del hombre se declarar&aacute; por &eacute;l ante los &aacute;ngeles de Dios&raquo;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Debido a la Resurrecci&oacute;n, la comunidad primitiva tuvo motivos para identificar a Jes&uacute;s con el Hijo del Hombre, hasta el punto de que, en muchos pasajes, la expresi&oacute;n 'Hijo del Hombre' sustituye al pronombre yo (Mt 16, 13; Mc 8, 27), o viceversa (Mt 10, 32; Lc 12, 8-9; Mc 8, 38). A causa de la Resurrecci&oacute;n, las palabras del Jes&uacute;s hist&oacute;rico acerca del Hijo del Hombre pudieron ser entendidas como palabras acerca de s&iacute; mismo, con lo que se estableci&oacute; un puente entre la jesulog&iacute;a y la Cristolog&iacute;a: el t&iacute;tulo de 'Hijo-del-Hombre-con-poder', reinterpretado, puede mostrar la continuidad entre el Jes&uacute;s hist&oacute;rico y el Cristo de la fe, entre el Hijo del Hombre que en su vida terrena permaneci&oacute; encubierto y el Hijo del Hombre que, mediante la resurrecci&oacute;n y la exaltaci&oacute;n a la derecha de Dios, se revel&oacute; en todo su esplendor. </span></p>
<h1 style="margin-top: .2pt;"><span lang="ES">Mesias o Cristo</span></h1>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Lo mismo podemos decir del t&iacute;tulo de Mes&iacute;as o Cristo. El an&aacute;lisis cr&iacute;tico de los textos no permite afirmar que Jes&uacute;s utilizara para s&iacute; semejante t&iacute;tulo, que en aquella &eacute;poca se representaba fundamentalmente de tres modos: el Cristo (ungido, salvador) habr&iacute;a de manifestarse </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">-o como un rey-liberador pol&iacute;tico, </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">-o como un sumo sacerdote de la casa de Aar&oacute;n, </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">-o como el Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes con poder.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Por lo que se refiere a su origen, el Mes&iacute;as o Cristo no es una figura sobrenatural, sino sencillamente un liberador terreno. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Pero Jes&uacute;s se distancia de estas im&aacute;genes; &eacute;l posee, ciertamente, la conciencia de ser el liberador de la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">condici&oacute;n humana</em>, pero evita usar t&iacute;tulos que puedan objetivarle &uacute;nicamente como liberador pol&iacute;tico rival del Emperador Romano. La confesi&oacute;n de Jes&uacute;s ante el Sanedr&iacute;n (Mc 14,62) expresa la fe de la comunidad primitiva en Jes&uacute;s como Cristo y como el &uacute;nico y verdadero liberador esperado. La confesi&oacute;n de Pedro (Mc 8, 29), &ldquo;T&uacute; eres el Cristo&rdquo;, en los t&eacute;rminos en que viene expresada, no parece haber sido un hecho hist&oacute;rico. Pedro, en nombre de la comunidad eclesial constituida tras la Resurrecci&oacute;n, de la cual es jefe, expresa la fe com&uacute;n a todos: T&uacute; eres el Cristo. Este t&iacute;tulo se convirti&oacute; despu&eacute;s en nombre, de suerte que el t&eacute;rmino <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Jesu-cristo </em>expresa a un tiempo la realidad del Jes&uacute;s hist&oacute;rico y la del Cristo de la fe. Es un nombre que sugiere ya la continuidad entre la jesulog&iacute;a y la cristolog&iacute;a. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Lo importante es comprender que los t&iacute;tulos de alteza y de divinidad atribuidos a Jes&uacute;s no pretenden fundamentar la autoridad y la soberan&iacute;a mostradas por Jes&uacute;s en su vida terrena. Antes al contrario, intentan descifrar y explicar esa autoridad y esa soberan&iacute;a. &iquest;Por qu&eacute; actu&oacute; &eacute;l de ese modo? &iquest;De d&oacute;nde le ven&iacute;a tanto poder?<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>&iquest; Por qu&eacute; es Profeta? &iquest;Por qu&eacute; es Hijo de David, Hijo del Hombre y Mes&iacute;as? Ning&uacute;n t&iacute;tulo consegu&iacute;a expresar la radicalidad del buen sentido, de la fantas&iacute;a creadora y la soberan&iacute;a de Jes&uacute;s. No fueron los t&iacute;tulos los que dieron origen a esa autoridad, sino la autoridad la que dio origen a los t&iacute;tulos. Sin embargo, ninguno de ellos consigue expresar plenamente la riqueza de la figura de Jes&uacute;s, ante el cual todos, hasta los demonios, se admiraban. &iquest;Qui&eacute;n eres t&uacute; en definitiva, Jes&uacute;s de Nazaret?</span></p>
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<hr size="1" />
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn1" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></span></a><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"> LAS TRES DIMENSIONES ESENCIALES DEL MISTERIO DE CRISTO </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-left: 0cm;"><span lang="ES">La profundizaci&oacute;n del misterio de Cristo, que acontece en la Iglesia, y que es testimoniada por el Nuevo Testamento, precisamente porque est&aacute; en directa e inmediata relaci&oacute;n con el evento de Cristo y con el don del Esp&iacute;ritu, es un conocimiento de tipo fundante, originario y de valor permanente. Por esto, los escritos del Nuevo Testamento son, para la Iglesia, &laquo;can&oacute;nicos&raquo;: poseen valor normativo, en cuanto que nos permiten acceder en verdad al evento-jesucristo (junto a los textos del Antiguo Testamento, ser&aacute;n reconocidos como tales hacia el final del s. 11 d.C.). De este modo, en el n&uacute;cleo originario de la fe cristiana, entran a formar parte tres elementos fundamentales: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 53.4pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 53.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">a)<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span></em><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">el evento hist&oacute;rico de Jes&uacute;s de Nazaret </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 53.4pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 53.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">b)<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span></em><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span></span></em><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">el evento pascual de muerte y resurrecci&oacute;n;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 53.4pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 53.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">c)<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span></em><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span></span></em><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">la sucesiva penetraci&oacute;n en la profundidad del misterio de Cristo realizada por los ap&oacute;stoles y por la comunidad primitiva </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Para comprender plenamente a Jes&uacute;s no basta con referirse al Jes&uacute;s hist&oacute;rico, sino que se necesita ver la conclusi&oacute;n de su historia y de su proyecto mesi&aacute;nico en el evento pascual, que se convierte en la clave de todo, arrojando luz sobre el mismo significado de la existencia y del anuncio de Jes&uacute;s. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .45pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Pero no basta ni siquiera esto, es necesario aquel tercer elemento que es la penetraci&oacute;n en la profundidad del misterio de Cristo, que nos es testimoniada tambi&eacute;n por el Nuevo Testamento. Sucesivamente, a partir del Nuevo Testamento, la experiencia de la Iglesia ser&aacute; una posterior profundizaci&oacute;n, continua, de este n&uacute;cleo permanente de verdad (la que se define en t&eacute;rminos t&eacute;cnicos como la evoluci&oacute;n dogm&aacute;tica). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .45pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">LINEAS BIBLICAS DE PROFUNDIZACI&Oacute;N DEL MISTERIO TOTAL DE JESUCRISTO </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Para observar c&oacute;mo se da esta profundizaci&oacute;n, podemos dise&ntilde;ar al menos seis l&iacute;neas, que corresponden a otras tantas dimensiones del misterio de Cristo, desplegadas en su Pascua. - </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">1. La primera l&iacute;nea nace de la respuesta a esta pregunta: despu&eacute;s de la resurrecci&oacute;n de Cristo, &iquest;qu&eacute; hay del futuro de la promesa, del cumplimiento del Reino anunciado por Jes&uacute;s, del retorno del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Hijo del Hombre </em>como juez escatol&oacute;gico? Esta primera dimensi&oacute;n es la dimensi&oacute;n <em style="mso-bidi-font-style: normal;">escatol&oacute;gica </em>del misterio de Cristo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.3pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">2. La segunda l&iacute;nea es el tema de la divinidad de Cristo que se expresa a partir de esta pregunta: &iquest;c&oacute;mo es posible que Jes&uacute;s de Nazaret, que ha resucitado, y que como resucitado es el Se&ntilde;or, haya alcanzado ahora tal altura, si ya antes no estuviese al nivel de Dios? Este es el problema de la<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> protolog&iacute;a: </em>&iquest;qu&eacute; era de Cristo &laquo;en el principios <em style="mso-bidi-font-style: normal;">(pr&oacute;ton)</em>, antes de su venida a la historia? &iquest;En qu&eacute; relaci&oacute;n est&aacute; con Dios, con la creaci&oacute;n, con el proyecto universal de salvaci&oacute;n?<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">3. La tercera l&iacute;nea considera un problema ulterior: una vez que se revela plenamente que Cristo es el Hijo de Dios, &iquest;c&oacute;mo y por qu&eacute; viene a la historia? Y, &iquest;por qu&eacute; realiza el proyecto del Padre en la humillaci&oacute;n de la vida terrena, de la muerte y de la muerte en cruz? Es el problema de la encarnaci&oacute;n, la dimensi&oacute;n <em style="mso-bidi-font-style: normal;">soteriol&oacute;gica</em> (=de salvaci&oacute;n) del misterio de Cristo.<span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">4.<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> </em>De aqu&iacute; vamos a otra pregunta de no poca importancia y de no poca dificultad. &iquest;cu&aacute;l es la imagen de Dios que implica la venida de Cristo, su muerte en la cruz, el don del Esp&iacute;ritu? Si Jes&uacute;s es Hijo de Dios, &Eacute;l mismo Dios, &iquest;cu&aacute;l es su relaci&oacute;n con el Padre? Y el Esp&iacute;ritu, &iquest;qui&eacute;n es? En sentido t&eacute;cnico es el problema <em style="mso-bidi-font-style: normal;">teol&oacute;gico </em>o <em style="mso-bidi-font-style: normal;">trinitario. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.05pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">5. Un problema posterior es: si Dios es esto (= Trinidad, por usar el t&eacute;rmino t&eacute;cnico que ir&aacute; imponi&eacute;ndose), como va comprendiendo progresivamente la fe de la Iglesia, &iquest;qui&eacute;n es el hombre? &iquest;En qu&eacute; sentido Jes&uacute;s es el nuevo Ad&aacute;n (Pablo), la realizaci&oacute;n plena del proyecto de Dios sobre la humanidad? Esta es la dimensi&oacute;n<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> antropol&oacute;gica </em>del misterio de Cristo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.25pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">6. Queda, por &uacute;ltimo, otra dimensi&oacute;n: &iquest;C&oacute;mo Cristo, que es el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">&eacute;schatos, </em>y que es al mismo tiempo el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">pr&oacute;tos </em>(el proyecto de Dios), que nos ha redimido, est&aacute; presente ahora en la historia del hombre? &iquest;C&oacute;mo la gu&iacute;a, la orienta y se hace presente en ella? Es el tema <em style="mso-bidi-font-style: normal;">eclesiol&oacute;gico, </em>pero tambi&eacute;n sacramental, e hist&oacute;rico-c&oacute;smico.. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Como es evidente, no es posible examinar y desarrollar aqu&iacute; todas estas dimensiones. Nos detendremos s&oacute;lo en las tres primeras, que afectan m&aacute;s directamente al misterio de Cristo; haremos despu&eacute;s una alusi&oacute;n al menos a la dimensi&oacute;n teol&oacute;gico-trinitaria (porque no es posible hablar de Jes&uacute;s como Hijo de Dios, sin<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>hablar del Padre y del Esp&iacute;ritu Santo), remitiendo los otros temas a un estudio posterior.</span></p>
</div>
</div>
<!--EndFragment--></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dominusrex.obolog.com/cristologia-indirecta-157008" title="Cristología indirecta">Cristología indirecta</a></strong> en <a href="http://dominusrex.obolog.com" title="Cristología tras las huellas del Galileo">Kyrios</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>cristologia</category>
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		<pubDate>Wed, 12 Nov 2008 02:24:40 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>La resurrección de Jesús (2º)</title>
		<link>http://dominusrex.obolog.com/resurreccion-jesus-2-151910</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<!--StartFragment-->
<h1><span lang="ES">III. EL SIGNIFICADO DE LA RESURRECCI&Oacute;N</span></h1>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">La primera constataci&oacute;n que realizamos es que la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s es el art&iacute;culo desde el que se mantiene o se derrumba la fe cristiana, como subraya con fuerza San Pablo- &laquo;Si no resucit&oacute; Cristo, vac&iacute;a es nuestra predicaci&oacute;n, vac&iacute;a tambi&eacute;n nuestra fe&raquo; (1 Co 15,14. 17). Ya hemos dicho sint&eacute;ticamente, que el significado de la resurrecci&oacute;n est&aacute; en la realizaci&oacute;n del anuncio del Reino en la historia proclamado por Jes&uacute;s. Ahora podemos profundizar este concepto, examinando la resurrecci&oacute;n en relaci&oacute;n con la identidad de Jes&uacute;s, con la constituci&oacute;n de la comunidad mesi&aacute;nica, con la historia universal de la humanidad. Se trata -como f&aacute;cilmente se podr&aacute; constatar- de tres dimensiones que recuperan y actualizan algunos elementos caracter&iacute;sticos de la historia de Jes&uacute;s, sobre el trasfondo de toda la historia de Israel.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-variant: small-caps;" lang="ES">1. La resurrecci&oacute;n como manifestaci&oacute;n escatol&oacute;gica de la identidad de Jes&uacute;s</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">El primer significado fundamental<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn1"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="font-variant: small-caps;"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></span></a> consiste en que, gracias a la resurrecci&oacute;n, Jes&uacute;s de Nazaret no sigue actuando en la historia s&oacute;lo a trav&eacute;s de su mensaje, sino a trav&eacute;s de su misma presencia personal. Aqu&iacute; se pone de relieve un elemento fundamental que caracteriza la fe cristiana: hay una relaci&oacute;n inseparable entre la &laquo;causa&raquo; de Jes&uacute;s y la persona de Jes&uacute;s. Lo que ya hab&iacute;amos se&ntilde;alado a prop&oacute;sito de la predicaci&oacute;n del Reino, se hace ahora m&aacute;s evidente y m&aacute;s central en relaci&oacute;n con la resurrecci&oacute;n. Desde el punto de vista existencial esto significa que el creyente ser&aacute; no aquel que simplemente propugna la causa de Jes&uacute;s, sino aquel que, &iacute;ntimamente unido a la persona de Jes&uacute;s resucitado, contin&uacute;a con y en &Eacute;l su causa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">- Esta existencia nueva de Jes&uacute;s resucitado acontece gracias a una intervenci&oacute;n soberana y escatol&oacute;gica de Dios, al que Jes&uacute;s ha manifestado como Padre. La resurrecci&oacute;n se muestra -m&aacute;s all&aacute; del aparente fracaso en el que parece agotarse la misi&oacute;n del Nazareno- como el sello de la aprobaci&oacute;n escatol&oacute;gica y definitiva de Dios sobre el mensaje y la obra de Jes&uacute;s de Nazaret: &laquo;es Dios -testifican, efectiva y un&aacute;nimemente, los testimonios apost&oacute;licos- quien ha resucitado a Jes&uacute;s&raquo;<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn2"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></span></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.95pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">- La resurrecci&oacute;n, por tanto, acredita y manifiesta a Jes&uacute;s de Nazaret en su condici&oacute;n nueva de se&ntilde;or&iacute;o, de realeza: es la confirmaci&oacute;n y la plena manifestaci&oacute;n/actuaci&oacute;n de su &laquo;pretensi&oacute;n&raquo; mesi&aacute;nica. Jes&uacute;s resucitado es aquel al que Dios Padre ha dado el se&ntilde;or&iacute;o sobre el cosmos y sobre la historia, en la perspectiva de la profec&iacute;a del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Hijo del Hombre<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn3"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></span></a></em>. Esta nueva condici&oacute;n de Jes&uacute;s se expresa en t&eacute;rminos de transfiguraci&oacute;n y de glorificaci&oacute;n, es decir, de superaci&oacute;n de las condiciones del espacio y del tiempo t&iacute;picas de la existencia hist&oacute;rica del hombre, en la perspectiva de la vida plena y definitiva. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Pablo, por ejemplo, expresa esta nueva situaci&oacute;n de Jes&uacute;s mediante esta dial&eacute;ctica: &laquo;El Jes&uacute;s hist&oacute;rico es &ldquo;simplemente&rdquo;(mejor: todav&iacute;a no es m&aacute;s que) Jes&uacute;s seg&uacute;n la carne; Jes&uacute;s resucitado es Jes&uacute;s seg&uacute;n el Esp&iacute;ritu&raquo; (cf. Rm 1, 3-4), o sea, seg&uacute;n el designio plenamente manifestado y realizado por Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">- Esta situaci&oacute;n nueva de Jes&uacute;s resucitado es al mismo tiempo obra del Esp&iacute;ritu. Hemos visto ya c&oacute;mo el Esp&iacute;ritu de Dios, el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">r&uacute;ah </em>de <span style="font-variant: small-caps;">jhwh</span>, es la fuerza vivificante de Dios que -seg&uacute;n el testimonio del Antiguo Testamento y de la historia de Jes&uacute;s- act&uacute;a en la historia y en el Mes&iacute;as. La resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s es obra del Esp&iacute;ritu en cuanto que es la pneumatizaci&oacute;n, la glorificaci&oacute;n en el Esp&iacute;ritu de la existencia terrena de Jes&uacute;s. es la presencia total del Esp&iacute;ritu del Padre en Jes&uacute;s de Nazaret<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn4"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[4]</span></span></a>. Jes&uacute;s resucitado est&aacute; impregnado por el Esp&iacute;ritu y se convierte as&iacute;, a su vez, en el dador del Esp&iacute;ritu a los hombres<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn5"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[5]</span></span></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En s&iacute;ntesis, la identidad de Jes&uacute;s de Nazaret llega a su definitiva &laquo;maduraci&oacute;n&raquo; y manifestaci&oacute;n s&oacute;lo a partir del acontecimiento de la resurrecci&oacute;n, tanto en s&iacute; misma como en la comprensi&oacute;n de los ap&oacute;stoles y de la comunidad primitiva. Por tanto, la identidad que Jes&uacute;s de Nazaret adquiere plena y definitivamente a la luz de la resurrecci&oacute;n es:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 3.1pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">- ciertamente la identidad del Mes&iacute;as escatol&oacute;gico, del Ungido por el Esp&iacute;ritu, en una perspectiva que trasciende la condici&oacute;n simplemente hist&oacute;rica o pol&iacute;tica del Mes&iacute;as mismo, porque debe integrar la perspectiva del Siervo de <span style="font-variant: small-caps;">jhwh</span> y del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Hijo del Hombre </em>y -sobre todo- la singular autoconciencia de la identidad filial testimoniada por Jes&uacute;s; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 8.85pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">- pero tambi&eacute;n la identidad del Se&ntilde;or, del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Kyrios, </em>a quien Dios Padre ha atribuido el se&ntilde;or&iacute;o sobre la historia en la fuerza del Esp&iacute;ritu<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn6"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[6]</span></span></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 8.85pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En el testimonio de los ap&oacute;stoles, y posteriormente en el de la comunidad primitiva, el t&iacute;tulo m&aacute;s central de la fe en Jes&uacute;s pasa a ser el de Kyrios, el mismo t&iacute;tulo que se atribuye &uacute;nicamente a Dios en el Antiguo Testamento: como lo veremos ampliamente en el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo, desarrollando cuanto hemos dicho aqu&iacute; en germen y en s&iacute;ntesis, refiri&eacute;ndonos a la originaria experiencia y comprensi&oacute;n de la identidad de Jes&uacute;s resucitado<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn7"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[7]</span></span></a>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-variant: small-caps;" lang="ES">2. La resurrecci&oacute;n como definitiva convocaci&oacute;n-constituci&oacute;n de la comunidad mesi&aacute;nica.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">a. La convocaci&oacute;n-constituci&oacute;n en torno a Cristo resucitado</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En el testimonio de los ap&oacute;stoles Cristo resucitado es presentado como el centro, el coraz&oacute;n de la comunidad mesi&aacute;nica, que se manifiesta y se actualiza sobre todo en el anuncio del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">k&eacute;rigma </em>sobre &Eacute;l y en la celebraci&oacute;n de la eucarist&iacute;a. En la experiencia de la Iglesia primitiva encontramos esta transici&oacute;n: en un primer momento, Cristo resucitado, en las apariciones, se manifiesta como el centro de la comunidad cristiana reconstituida; en un segundo momento, unido al misterio de la ascensi&oacute;n, Jes&uacute;s permanece presente no ya a trav&eacute;s de las apariciones, sino a trav&eacute;s de su &laquo;palabra&raquo; y del &laquo;pan&raquo; partido, y en la uni&oacute;n de los disc&iacute;pulos que es fruto de ello. La &laquo;palabra&raquo; y el &laquo;pan partido&raquo;, en el fondo, son las dos &laquo;v&iacute;as&raquo; por medio de las cuales los disc&iacute;pulos asimilan el estilo de existencia de Jes&uacute;s, y, en &Eacute;l, llegan a ser &laquo;un solo coraz&oacute;n y un alma sola&raquo;. Esto es -en la autoconciencia de la comunidad apost&oacute;lica- el inicio del Reino en la historia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">La conexi&oacute;n entre estos dos momentos es el mismo Cristo resucitado que se hace presente en dos modalidades diversas. La realidad de la comunidad mesi&aacute;nica se act&uacute;a en estas tres etapas, </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 18.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l2 level1 lfo1; tab-stops: list 18.0pt;"><span style="mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">1.<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span lang="ES">El Jes&uacute;s hist&oacute;rico, que convoca a su alrededor a los disc&iacute;pulos, y de modo particular a los doce. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 18.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l2 level1 lfo1; tab-stops: list 18.0pt;"><span style="mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">2.<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span lang="ES">Cristo resucitado que se hace presente en las apariciones y consolida la comunidad de los suyos, manifest&aacute;ndoles que el Reino ha sido instaurado a trav&eacute;s de su muerte y su resurrecci&oacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 18.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l2 level1 lfo1; tab-stops: list 18.0pt;"><span style="mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">3.<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span lang="ES">Cristo resucitado que contin&uacute;a su presencia, a trav&eacute;s del </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&laquo;</span><span lang="ES">pan partido&raquo; y de la &laquo;palabra&raquo;, en la comunidad reunida en su nombre (cf. Mt 18,20)<span style="text-decoration: underline;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES">Son tres etapas profundamente unidas la una a la otra y que desembocan la una en la otra, en una progresiva realizaci&oacute;n del Reino en la historia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES">Veamos ahora r&aacute;pidamente c&oacute;mo expresan esta realidad las cuatro principales tradiciones apost&oacute;licas<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn8"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[8]</span></span></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.9pt; text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">Tradici&oacute;n lucana. </span></em><span lang="ES">Entre los diversos textos examinamos el m&aacute;s l&iacute;mpido, que es ciertamente el de la aparici&oacute;n a los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s (Lc 24, 13-35). En este texto, con una t&eacute;cnica que podr&iacute;amos definir de sobreimpresi&oacute;n, encontramos contempor&aacute;neamente presentes tres niveles. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l1 level1 lfo2; tab-stops: list 36.0pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">a)<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span></em><span lang="ES">el primero es el nivel hist&oacute;rico de la aparici&oacute;n de Jes&uacute;s resucitado a estos dos disc&iacute;pulos; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l1 level1 lfo2; tab-stops: list 36.0pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">b)<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span></em><span lang="ES">el segundo es la transposici&oacute;n de esta experiencia a la de la comunidad primitiva;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l1 level1 lfo2; tab-stops: list 36.0pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">c)<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span></em><span lang="ES">el tercero es la actualizaci&oacute;n de esta experiencia en cualquier tiempo de la vida de la Iglesia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES">Estos tres niveles son unificados por la experiencia paradigmatica de la comunidad mesi&aacute;nica convocada y constituida alrededor de Cristo resucitado. Al mismo tiempo se subraya la profunda unidad entre la modalidad protoapost&oacute;lica y la modalidad eclesial de la presencia de Cristo resucitado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES">Veamos ahora los dos puntos fundamentales que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Lucas </em>subraya con una descripci&oacute;n sabia y art&iacute;sticamente elevada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">- En primer lugar, frente al des&aacute;nimo de los disc&iacute;pulos respecto a la pasi&oacute;n y muerte de aquel a quien ellos consideraban el Mes&iacute;as, Jes&uacute;s lee las Escrituras a la luz de su experiencia: </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent"><span lang="ES">&laquo;Y empezando por Mois&eacute;s y continuando por todos los profetas, les explic&oacute; lo que hab&iacute;a sobre &eacute;l en todas las Escrituras&raquo; (Lc 24, 27). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Cristo crucificado y resucitado se convierte en la llave interpretativa de la Escritura, y por tanto, por una parte del Antiguo Testamento; y, por otra, de la vida hist&oacute;rica y del mensaje del mismo Jes&uacute;s (como mostrar&aacute; el Nuevo Testamento, que obviamente no hab&iacute;a sido escrito a&uacute;n en este momento). M&aacute;s a&uacute;n, la Escritura, iluminada por Cristo resucitado, se convierte en mediaci&oacute;n de su presencia. &laquo;&iquest;No estaba ardiendo nuestro coraz&oacute;n dentro de nosotros -exclaman los dos disc&iacute;pulos- cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?&raquo; (24, 32).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">-El segundo elemento que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Lucas </em>subraya es el del &laquo;pan partido&raquo;:</span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-top: 0cm;"><span lang="ES">&laquo;Cuando se puso a la mesa con ellos, tom&oacute; el pan, pronunci&oacute; la bendici&oacute;n, lo parti&oacute; y se lo iba dando&raquo; (Lc 24, 30). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.7pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Aqu&iacute; encontramos claramente el repetir la acci&oacute;n de la &uacute;ltima cena que Jes&uacute;s hab&iacute;a encomendado a los suyos: &laquo; &iexcl;Haced esto en memoria m&iacute;a!&raquo;. En este caso es Cristo resucitado quien la realiza: y es claro que el acto de partir el pan se convierte en el signo y en el instrumento de la presencia actual de Cristo entre los suyos. Tanto es as&iacute; que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Lucas </em>subraya inmediatamente despu&eacute;s del acto de &laquo;la fracci&oacute;n del pan&raquo; que: &laquo;se les abrieron los ojos y le reconocieron&raquo; (24, 31), y a&uacute;n m&aacute;s: &laquo; ellos, por su parte, contaron lo que hab&iacute;a pasado en el camino y c&oacute;mo le hab&iacute;an reconocido en la fracci&oacute;n del pan&raquo; (24, 35). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.15pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En la misma l&iacute;nea, en los <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Hechos de los Ap&oacute;stoles, </em>donde se describe la comunidad mesi&aacute;nica, volvemos a encontrar subrayados por <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Lucas </em>los mismos elementos. </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-top: 7.9pt;"><span lang="ES">&laquo;Acud&iacute;an asiduamente a la ense&ntilde;anza de los ap&oacute;stoles (y por tanto a la &ldquo;palabra&rdquo;), a la comuni&oacute;n, a la fracci&oacute;n del pan y a las oraciones&raquo; (Hch 2, 42).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">Tradici&oacute;n mateana. Mateo </span></em><span lang="ES">interpreta la presencia de Cristo resucitado en la comunidad en clave de continuidad\cumplimiento con el Antiguo Testamento. Escribiendo &eacute;l a una comunidad de origen jud&iacute;o, se refiere a la promesa del Antiguo Testamento en el que una fuerte tradici&oacute;n subrayaba: &laquo;el no-pueblo se convertir&aacute; en un verdadero pueblo, cuando <span style="font-variant: small-caps;">Jhwh</span> est&eacute; en medio de &eacute;l&raquo;<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn9"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[9]</span></span></a>. En <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Mateo, </em>la presencia de Jes&uacute;s en medio de los ap&oacute;stoles y posteriormente en medio de la comunidad, es le&iacute;da precisamente como la presencia escatol&oacute;gica de Dios en medio de su pueblo. Encontramos aqu&iacute; una gran inclusi&oacute;n, que da el t&iacute;tulo y el contenido al evangelio, y que est&aacute; constituida, por una parte, por el nombre que al inicio se le da a Jes&uacute;s, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Emmanuel, </em>que significa <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Dios-con- nosotros </em>(Mt<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> </em>1, 23)<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn10"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[10]</span></span></a>; y por otra, -al final del evangelio- por la proclamaci&oacute;n del Resucitado: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.3pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">-Me ha sido dado todo poder en el ciclo y en la tierra. Id, pues, y haced disc&iacute;pulos a todas las gentes bautiz&aacute;ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo, y ense&ntilde;&aacute;ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aqu&iacute; que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">yo estoy </em>con vosotros todos los d&iacute;as hasta el fin del mundo&raquo; (Mt 28,18-20). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.3pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">El Emmanuel, el Dios-con-nosotros, no ha estado presente entre los hombres s&oacute;lo en su dimensi&oacute;n de historicidad (antes de la Pascua), sino tambi&eacute;n -y sobre todo, y de modo definitivo- est&aacute; presente ahora y siempre en su realidad de resucitado, despu&eacute;s de la Pascua. El centro de esta gran inclusi&oacute;n est&aacute; expresado en el famoso <em style="mso-bidi-font-style: normal;">l&oacute;ghion</em>, que se encuentra en el coraz&oacute;n del cap. 18 del evangelio, tambi&eacute;n conocido como discurso &laquo;comunitario&raquo; o &laquo;eclesial&raquo;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 3.8pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&laquo;Porque donde est&aacute;n dos o tres reunidos en mi nombre, all&iacute; <em style="mso-bidi-font-style: normal;">estoy yo en medio de ellos</em>&raquo; (Mt 18, 20). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.05pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">La comunidad mesi&aacute;nica, la Iglesia, ha sido constituida por la presencia del Resucitado all&iacute; donde los disc&iacute;pulos est&aacute;n unidos en el nombre de Cristo, en el vivir con fidelidad y radicalidad su ense&ntilde;anza. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">Tradici&oacute;n paulina. Pablo </span></em><span lang="ES">expresa la presencia de Cristo resucitado a trav&eacute;s de la imagen del cuerpo. la comunidad mesi&aacute;nica es el cuerpo de Cristo resucitado<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn11"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[11]</span></span></a>. Cuando &eacute;l emplea esta imagen, quiere significar que la comunidad es la visibilizaci&oacute;n hist&oacute;rica del mismo Cristo resucitado. Esta afirmaci&oacute;n subraya en <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Pablo </em>dos<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> </em>aspectos que se integran mutuamente: </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2"><span lang="ES">- la visibilidad hist&oacute;rica de la Iglesia tiene un centro vivificante y estructurante que es Cristo resucitado; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.75pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">- la comunidad es visibilidad de Cristo en cuanto que est&aacute; en relaci&oacute;n con Cristo mismo a trav&eacute;s de la palabra, la fracci&oacute;n del pan y el<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> &aacute;gape </em>fraterno. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.75pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En estas tres tradiciones existe un importante concepto en com&uacute;n: cuando hacemos esta ecuaci&oacute;n entre Cristo resucitado y la comunidad mesi&aacute;nica, hemos de tener siempre presente que en una ecuaci&oacute;n se dan dos t&eacute;rminos distintos, pero profundamente relacionados entre s&iacute;<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn12"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[12]</span></span></a>. No se trata de que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Lucas, Mateo y Pablo </em>digan metaf&oacute;ricamente que la comunidad mesi&aacute;nica tiene a Cristo vivo en su centro: es una experiencia real, tangible, lo que hace a la Iglesia ser Iglesia. Ella, seg&uacute;n el testimonio evang&eacute;lico, est&aacute; vivificada y unificada por la presencia de Cristo resucitado mucho m&aacute;s que la comunidad apost&oacute;lica (antes de la Pascua) estuvo centrada en el Cristo hist&oacute;rico. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">Tradici&oacute;n jo&aacute;nica. </span></em><span lang="ES">Tambi&eacute;n en <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Juan </em>encontramos los mismos dos niveles: el de las apariciones hist&oacute;ricas y el de la comunidad mesi&aacute;nica que posee su propio paradigma en el reencontrarse unida en torno a Jes&uacute;s resucitado, en la palabra y en el partir el pan. En este sentido leemos la aparici&oacute;n al grupo de los ap&oacute;stoles. </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-top: 6.0pt;"><span lang="ES">&laquo;Al atardecer de aquel d&iacute;a, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los jud&iacute;os, las puertas del lugar donde se encontraban los disc&iacute;pulos, se present&oacute; Jes&uacute;s en medio de ellos y les dijo: &ldquo;La paz con vosotros&rdquo;&raquo; (Jn 20, 19). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 8.15pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Es interesante examinar los dos verbos que usa <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Juan. </em>El &laquo;se present&oacute; en medio de ellos&raquo; en griego es <em style="mso-bidi-font-style: normal;">&laquo;&eacute;ste&raquo; (estuvo </em>en medio de ellos), y un segundo verbo -que en la traducci&oacute;n espa&ntilde;ola incluye su significado en el &laquo;se present&oacute;&raquo; pero que aparece en el original griego- es <em style="mso-bidi-font-style: normal;">&laquo;&eacute;lthen&raquo;, </em>que en <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Juan </em>posee el siguiente significado: Jes&uacute;s no se hace presente llevando a cabo un movimiento desde el exterior hacia el centro, sino, por decirlo de alguna manera, se visibiliza en el centro de la comunidad y permanece all&iacute;, atrayendo hacia s&iacute;, en la unidad, a los suyos<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn13"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[13]</span></span></a>. De nuevo encontramos los dos niveles: por un lado, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Juan </em>quiere dar el testimonio hist&oacute;rico de la aparici&oacute;n de Cristo a los ap&oacute;stoles; por otro, quiere expresar el modo con el que Cristo est&aacute; continuamente presente en la comunidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En el cuarto evangelio, sigue otra aparici&oacute;n, la realizada a Tom&aacute;s, donde <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Juan </em>subraya un aspecto nuevo: Tom&aacute;s es invitado a meter la mano en las llagas y en el costado de Cristo<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn14"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[14]</span></span></a>. El costado abierto, en la simbolog&iacute;a de Juan, significa que Cristo resucitado, presente en la comunidad, se ha eternizado en el acto de entregarse en el evento de la cruz. El Resucitado es, efectivamente, la eternizaci&oacute;n de Cristo en el acto m&aacute;ximo de su amor: y el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">k&eacute;rigma </em>que es anunciado, el pan que se parte, son la continuaci&oacute;n y la actualizaci&oacute;n de Cristo que se da y transmite su misma vida a la comunidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Como vemos existe una estrech&iacute;sima relaci&oacute;n entre el Cristo hist&oacute;rico, el acto del darse en la cruz y la resurrecci&oacute;n que eterniza este acto, y del que hace part&iacute;cipes a los disc&iacute;pulos en el don del pan y en el anuncio de la palabra. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Todo esto se encuentra explicitado en el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo, donde <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Juan</em>, refiri&eacute;ndose al relato de la pesca, narra otra aparici&oacute;n: </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-top: 5.0pt;"><span lang="ES">&laquo;Viene entonces Jes&uacute;s, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez&raquo; (Jn 21, 13). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.55pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">El pan es signo e instrumento de la presencia de Cristo resucitado, y el pez fruto de la misi&oacute;n de los disc&iacute;pulos (recordemos el &laquo;os har&eacute; pescadores de hombres&raquo;). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Por &uacute;ltimo, en el<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Apocalipsis, </em>a la luz de la presencia de Cristo resucitado en la Iglesia, el destino escatol&oacute;gico de la humanidad se presenta como la plena realizaci&oacute;n de la promesa hecha a Israel: </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-top: 6.0pt;"><span lang="ES">&laquo;&Eacute;sta es la morada de Dios con los hombres. Pondr&aacute; su morada entre ellos y ellos ser&aacute;n su pueblo y &eacute;l, Dios-con-ellos, ser&aacute; su Dios&raquo; (Ap 21, 3). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&laquo;Pero no vi santuario alguno en ella; porque el Se&ntilde;or, el Dios Todo- poderoso, y el Cordero, es su santuario. La ciudad no necesita ni de sol ni de luna que la alumbren, porque la ilumina la gloria de Dios, y su l&aacute;mpara es el Cordero&raquo; (Ap 21, 22-23).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">b. La comunidad mesi&aacute;nica convocada-constituida en la novedad y en la fuerza del Esp&iacute;ritu</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">La existencia de Jes&uacute;s a partir de la Pascua es una existencia glorificada en el Esp&iacute;ritu, y la experiencia de la Iglesia primitiva est&aacute; en el hecho de que el Esp&iacute;ritu, que transfigura a Cristo resucitado, es comunicado a la comunidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Surge espont&aacute;nea la pregunta acerca de qui&eacute;n es este Esp&iacute;ritu, dado en plenitud por el Resucitado, que glorifica la comunidad de la misma forma en que glorifica Cristo resucitado. Responderemos m&aacute;s adelante a esta pregunta<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn15"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[15]</span></span></a>. Aqu&iacute; anticipamos solamente que el Esp&iacute;ritu es Dios mismo dentro del hombre, o mejor a&uacute;n, Cristo resucitado (glorificado por Dios y vivo en El) presente en el disc&iacute;pulo y en la comunidad de disc&iacute;pulos -en la l&iacute;nea, actuada y transcendida de las conocidas profec&iacute;as de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Jerem&iacute;as </em>y de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Ezequiel. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Realizada esta premisa, veamos c&oacute;mo este evento se expresa en dos tradiciones. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.75pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">Tradici&oacute;n lucana. </span></em><span lang="ES">En esta tradici&oacute;n, el lugar donde se manifiesta en la forma m&aacute;s precisa y m&aacute;s amplia el hecho de que la comunidad escatol&oacute;gica se act&uacute;a en el Esp&iacute;ritu, es el episodio de Pentecost&eacute;s<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn16"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[16]</span></span></a>. &Eacute;ste es presentado como la realizaci&oacute;n de una promesa hecha en el Antiguo Testamento. Por una parte es evidente la conexi&oacute;n con el episodio de la Torre de Babel (lo que Babel dispers&oacute;, Pentecost&eacute;s lo ha reunificado)<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn17"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[17]</span></span></a>; por otra, sobre todo se hace referencia a la promesa prof&eacute;tica del don del Esp&iacute;ritu en los &uacute;ltimos tiempos, y quiz&aacute; tambi&eacute;n al don de la Ley de la Nueva Alianza: la Ley interiorizada en los corazones por medio del Esp&iacute;ritu<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn18"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[18]</span></span></a>. En el Antiguo Testamento encontramos dos l&iacute;neas prof&eacute;ticas respecto al don del Esp&iacute;ritu: una subrayaba la presencia del Esp&iacute;ritu en el Mes&iacute;as; la otra, presente sobre todo en el profeta <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Joel, </em>se refer&iacute;a al don del Esp&iacute;ritu sobre toda la comunidad<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn19"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[19]</span></span></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En Pentecost&eacute;s estas dos l&iacute;neas se unifican, por lo que el don del Esp&iacute;ritu a la comunidad pasa a trav&eacute;s del don del Esp&iacute;ritu al Mes&iacute;as (en el bautismo, y en plenitud, en la glorificaci&oacute;n acontecida con la resurrecci&oacute;n). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">Tradici&oacute;n jo&aacute;nica.</span></em><span lang="ES"> En<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Juan, </em>Cristo resucitado es visto -ya lo sabemos- como el centro de la comunidad que, en su coraz&oacute;n, derrama sobre los disc&iacute;pulos el Esp&iacute;ritu. En el fragmento del cap. 20 que hemos examinado antes, el evangelista conecta el don del Esp&iacute;ritu con la aparici&oacute;n entre los ap&oacute;stoles de Cristo resucitado: &laquo;sopl&oacute; sobre ellos y les dijo: recibid el Esp&iacute;ritu Santo&raquo; (20, 22). Este soplar recuerda el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">G&eacute;nesis, </em>el relato de la creaci&oacute;n del hombre por parte de Dios: Cristo resucitado, soplando el Esp&iacute;ritu, lleva a su cumplimiento el proyecto de la creaci&oacute;n: hace al hombre plenamente hombre, convirti&eacute;ndolo al mismo tiempo en hijo de Dios - igual que Cristo<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn20"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[20]</span></span></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En s&iacute;ntesis, la comunidad mesi&aacute;nica de la Nueva Alianza es el cumplimiento del proyecto de Dios sobre la humanidad y de la promesa del Antiguo Testamento. El signo escatol&oacute;gico de la presencia del Esp&iacute;ritu en la comunidad mesi&aacute;nica constituida alrededor de Cristo Resucitado es la comuni&oacute;n, mejor a&uacute;n, el ser &laquo;uno&raquo; en &Eacute;l. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Tanto <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Juan, </em>en la llamada oraci&oacute;n sacerdotal (&laquo;que sean uno para que el mundo crea&raquo;, 17, 21), como <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Lucas, </em>que define a los primeros cristianos &laquo;un solo coraz&oacute;n y una sola alma&raquo; y describe la pr&aacute;ctica de la comuni&oacute;n de bienes, subrayan la aparici&oacute;n de esta nueva socialidad como primicia de la llegada del Reino. Tambi&eacute;n Pablo, de forma lapidaria, subraya esta novedad de la comunidad mesi&aacute;nica: &laquo;ya no hay jud&iacute;o ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos sois uno en Cristo Jes&uacute;s&raquo; (Ga 3, 28). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En el fondo, se trata de la actuaci&oacute;n sobreabundante del anuncio de Jes&uacute;s acerca de la llegada del Reino, como configuraci&oacute;n nueva -por la presencia escatol&oacute;gica de Dios entre los hombres- de las relaciones sociales, y anticipaci&oacute;n de la vocaci&oacute;n definitiva de la existencia humana. El Esp&iacute;ritu interioriza en el creyente a Cristo resucitado, que es la Ley nueva en persona: en &Eacute;I, por medio del amor vivido, los creyentes son &laquo;uno&raquo; entre ellos y con el Padre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo3; tab-stops: list 18.0pt;"><span style="mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; font-variant: small-caps;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">3<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span style="font-variant: small-caps;" lang="ES">El significado universalista de la resurrecci&oacute;n</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES">&iexcl;Ya no hay jud&iacute;o ni griego! La muerte y resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s posee claramente un valor universal, se refiere a la historia de la humanidad en su conjunto. La muerte en cruz, entre otros significados, tiene tambi&eacute;n -como se recordar&aacute;- el de la exclusi&oacute;n de Jes&uacute;s de la Alianza antigua, y precisamente por esto puede convertirse en punto de encuentro entre la Alianza antigua y todos los dem&aacute;s pueblos. As&iacute;, en la resurrecci&oacute;n, el don del Esp&iacute;ritu es dado no s&oacute;lo a Israel sino a todos los pueblos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES">Por usar una imagen se podr&iacute;a decir que la historia de la humanidad es una historia unitaria, pero en un cierto punto se separa- encontramos la Alianza con Israel, por un lado; por otro, los dem&aacute;s pueblos llamados tambien -en un futuro- a converger en el &uacute;nico pueblo de Dios. Es el gran mensaje universalista de los profetas que ha caracterizado la fe de Israel, sobre todo a partir del exilio de Babilonia. Jes&uacute;s, que se sit&uacute;a en un tronco de esta historia (la Alianza), en el acontecimiento de su muerte se coloca fuera del exclusivismo del tronco en que se ha injertado, y puede as&iacute; convertirse en el punto de encuentro entre la Alianza antigua y todos los dem&aacute;s. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES">Una de las expresiones m&aacute;s hermosas y teol&oacute;gicamente m&aacute;s completas del significado de este evento, nos la ofrece la carta a los <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Efesios. </em></span></p>
<p class="MsoBodyText2" style="margin-left: 18.0pt; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">&laquo;Porque &eacute;l es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad, anulando en su carne la Ley de los mandamientos con sus preceptos, para crear en s&iacute; mismo, de los dos, un solo Hombre Nuevo, haciendo la paz, y reconciliar con Dios a ambos en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, dando en s&iacute; mismo muerte a la enemistad. ( ... ) Pues por &eacute;l, unos y otros tenemos libre acceso al Padre en un mismo Esp&iacute;ritu&raquo; (Ef 2, 14-18). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 3.8pt; text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES">En las tradiciones evang&eacute;licas este significado universalista de la muerte y resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s se expresa en el mandato dado por Cristo resucitado a los ap&oacute;stoles de que sean testigos suyos entre todas las gentes. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES">As&iacute; lo vemos en <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Mateo: </em></span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent3"><span lang="ES">&laquo;Por su parte, los once disc&iacute;pulos marcharon a Galilea, al monte que Jes&uacute;s les hab&iacute;a indicado. Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron. Jes&uacute;s se acerc&oacute; a ellos y les habl&oacute; as&iacute;: 'Me ha sido dado todo poder en el ciclo y en la tierra. id, pues, y haced disc&iacute;pulos a todas las gentes bautiz&aacute;ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo, y ense&ntilde;&aacute;ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aqu&iacute; que yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as hasta el fin del mundo'&raquo; (Mt 28, 16-20). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.45pt; text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES">Y en <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Lucas: </em></span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent3" style="margin-top: 4.05pt;"><span lang="ES">&laquo; ... recibir&eacute;is la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo, que vendr&aacute; sobre vosotros, y ser&eacute;is mis testigos en Jerusal&eacute;n, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra&raquo; (Hch 1, 8)<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn21"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[21]</span></span></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.0pt; text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES">Aflora, sin embargo, una pregunta. si la muerte de Jes&uacute;s verdaderamente tiene este efecto, &iquest;por qu&eacute; Israel no s&oacute;lo rechaza a Jes&uacute;s, sino que tras su resurrecci&oacute;n contin&uacute;a su camino? M&aacute;s todav&iacute;a, &iquest;por qu&eacute; contin&uacute;a -como indican los <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Hechos- </em>la persecuci&oacute;n contra los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s? Es un problema teol&oacute;gico que Pablo mismo se plantea en la carta a los <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Romanos. </em>M&aacute;s que nadie &eacute;l vive dentro de s&iacute; esta paradoja formidable: por un lado el impulso universalista del nuevo mensaje; por otro, el dolor de la nueva separaci&oacute;n que se ha creado entre Cristo y los hebreos. Y esboza una respuesta teol&oacute;gica, dej&aacute;ndose guiar por una perspectiva de esperanza, fundada en la omnipotente gracia de Dios. </span></p>
<p class="MsoBodyText2" style="margin-top: 6.0pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 18.0pt; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">&laquo;Y pregunto yo. &iquest;Es que ha rechazado Dios a su pueblo? &iexcl;De ning&uacute;n modo! &iexcl;Que tambi&eacute;n yo soy israelita, del linaje de Abrah&aacute;m, de la tribu de Benjam&iacute;n! Dios no ha rechazado a su pueblo, en quien de antemano puso sus ojos (... ). Y pregunto yo: &iquest;Es que han tropezado para quedar ca&iacute;dos? &iexcl;De ning&uacute;n modo! Sino que su ca&iacute;da ha tra&iacute;do la salvaci&oacute;n a los gentiles, para llenarlos de celos. Y, si su ca&iacute;da ha sido una riqueza para el mundo, y su mengua, riqueza para los gentiles &iexcl;qu&eacute; no ser&aacute; su plenitud!&raquo; (Rm 11,1-2.11-12). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.25pt; text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES">Corno coronaci&oacute;n de esta dimensi&oacute;n universalista, San Pablo, siempre en la carta a los <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Romanos, </em>muestra c&oacute;mo la resurrecci&oacute;n se convierte en el principio de la nueva creaci&oacute;n del cosmos entero: todo el cosmos -no s&oacute;lo el hombre- es llamado a participar en esta renovaci&oacute;n: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.25pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 18.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">&laquo;Pues la ansiosa espera de la creaci&oacute;n desea vivamente la revelaci&oacute;n de los hijos de Dios; (...) en la esperanza de ser liberada de la servidumbre de la corrupci&oacute;n para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creaci&oacute;n entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto&raquo; (Rm 8, 19-22)<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn22"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[22]</span></span></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES">En resumen, la resurrecci&oacute;n es experimentada y comprendida por la Iglesia apost&oacute;lica no s&oacute;lo como la glorificaci&oacute;n de Cristo; no s&oacute;lo como la convocaci&oacute;n de la comunidad mesi&aacute;nica; no s&oacute;lo como el unir en uno los dos troncos de la historia de la humanidad; no s&oacute;lo como el renovar desde dentro a cada hombre, d&aacute;ndole la medida plena de la libertad y de la unidad en el Esp&iacute;ritu; sino tambi&eacute;n como inicio de la transfiguraci&oacute;n gloriosa. En Cristo resucitado es glorificado un fragmento de corporeidad, de historia, de cosmos, y esto, en la esperanza de la Iglesia primitiva, es el signo y el inicio de lo que es el destino de toda la humanidad y de todo el cosmos. Si -como dice <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Pablo- </em>es verdad que la comunidad es el cuerpo de Cristo, todo el cosmos est&aacute; llamado a convertirse en el gran cuerpo de la humanidad resucitado en Cristo resucitado.</span></p>
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<hr size="1" />
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn1" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Para hacer m&aacute;s expl&iacute;cito el significado de la resurrecci&oacute;n conviene hacer referencia a los diversos &laquo;lenguajes&raquo; con los que este evento se expresa en el testimonio del NT. Se trata del lenguaje del &laquo;levantamiento&raquo; y del &laquo;despertar&raquo; de la muerte (cf. Hch 2,24; Lc 24,34); del lenguaje de la &laquo;exaltaci&oacute;n&raquo; y del &laquo;ser levantado&raquo; (Hch 5, 31; Flp 2, 9; Jn 12, 32); el de la &laquo;vivificaci&oacute;n&raquo; (Rm 14, 9; 2Co 13, 4; 1P 3, 18; Hb 7,25) y el de la &laquo;glorificaci&oacute;n&raquo; (Hch 3,13; 1Co 15, 42-43; Jn 17,1)... La pluralidad de lenguajes subraya la riqueza de significado de un acontecimiento que supera la experiencia hecha por el hombre, y la dificultad para expresar el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">novum </em>escatol&oacute;gico de este mismo evento. No se trata de un simple retorno de Jes&uacute;s a su vida anterior, sino del acontecimiento de la resurrecci&oacute;n esperado por Israel para el final de los tiempos, de la entronizaci&oacute;n de Jes&uacute;s como Mes&iacute;as e <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Hijo del Hombre </em>escatol&oacute;gico, de su participaci&oacute;n plena en la Vida definitiva de Dios mediante la fuerza del Esp&iacute;ritu... Hablando aqu&iacute; de &laquo;significado&raquo; de la resurrecci&oacute;n, intentamos explicitar org&aacute;nicamente algunas de las dimensiones fundamentales de este acontecimiento. </span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn2" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">As&iacute;, por ejemplo, en el discurso de Pedro el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s: &ldquo;Israelitas, escuchad estas palabras. A Jes&uacute;s de Nazaret, hombre acreditado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y se&ntilde;ales que Dios hizo por su medio entre vosotros, como vosotros mismos sab&eacute;is, a &eacute;ste, que fue entregado seg&uacute;n el determinado designio y previo conocimiento de Dios, vosotros le matasteis clav&aacute;ndole en la cruz por manos de los imp&iacute;os; a &eacute;ste, pues<em style="mso-bidi-font-style: normal;">, Dios le resucit&oacute; </em>libr&aacute;ndole de los dolores del Hades, pues no era posible que quedase bajo su dominio&raquo; (Hch 2, 22-24). Adem&aacute;s de los textos contenidos en los discursos de los Hechos (cf. nota l), la resurrecci&oacute;n es atribuida a Dios Padre en otros numerosos pasajes del W (1 Ts 1, 10; 1 Co 6,14; 15,15; 2 Co 4, 14; Ga 1,1; Rm 4, 24; 10, 9; 1 P 1, 21). La misma convicci&oacute;n de fe se expresa donde se describe la resurrecci&oacute;n como entronizaci&oacute;n de Jes&uacute;s como rey por parte de <span style="font-variant: small-caps;">Jhwh</span>, como el evento de su &laquo;generaci&oacute;n&raquo; para ser Hijo del Padre: &laquo;Hijo m&iacute;o eres t&uacute;; yo te he engendrado hoy&raquo; (cf. Hch 13, 33; Rm 1, 4; Hb 1, 5; 5, 5), con referencias al Sal 2, 7. </span></p>
<p class="MsoFootnoteText"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Tambi&eacute;n la expresi&oacute;n &laquo;el tercer d&iacute;a&raquo;, que encontramos en las f&oacute;rmulas de 1 Co 15 y en otros numerosos textos concernientes a la pasi&oacute;n, muerte y resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s, no tiene un valor cronol&oacute;gico, sino teol&oacute;gico, en referencia a la acci&oacute;n del Padre respecto a su Cristo. Ya en el lenguaje rab&iacute;nico se sol&iacute;a afirmar: &laquo;el Santo, Bendito sea, no deja jam&aacute;s al justo en la desgracia m&aacute;s de tres d&iacute;as&raquo;. Igual una expresi&oacute;n an&aacute;loga del profeta Oseas refiri&eacute;ndose al pueblo de Israel: -dentro de dos d&iacute;as nos dar&aacute; la vida, al tercer d&iacute;a nos har&aacute; resurgir y en su presencia viviremos&raquo; (6, 2). Por tanto, decir que Jes&uacute;s ha resucitado al tercer d&iacute;a significa que &Eacute;l ha experimentado realmente su muerte (seg&uacute;n la cultura de aquel tiempo la corrupci&oacute;n comienza despu&eacute;s de tres d&iacute;as), pero al mismo tiempo, que <span style="font-variant: small-caps;">Jhwh</span> ha intervenido escatol&oacute;gicamente seg&uacute;n la promesa para confirmar la obra de su enviado y darle la plenitud de vida en comuni&oacute;n con &Eacute;l y el se&ntilde;or&iacute;o sobre la historia.</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn3" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>&laquo;Por lo cual Dios le exalt&oacute; y le otorg&oacute; el nombre que est&aacute; sobre todo nombre. Para que al nombre de Jes&uacute;s toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jes&uacute;s es Se&ntilde;or para gloria de Dios Padre&raquo; (Flp 2, 9-11).</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn4" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[4]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&laquo;Constituido Hijo de Dios con poder, seg&uacute;n el<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> Esp&iacute;ritu de santidad, </em>por su resurrecci&oacute;n de entre los muertos&raquo; (Rm 1, 4).</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn5" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[5]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">As&iacute; expresa este evento el discurso de Pedro el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s: -A este Jes&uacute;s Dios le resucit&oacute;, de lo cual todos nosotros somos testigos. Y exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Esp&iacute;ritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y o&iacute;s&raquo; (Hch 2, 32-33). Sobre la relaci&oacute;n entre el Esp&iacute;ritu y el evento total de Jes&uacute;s cf. cuanto diremos en el pr&oacute;ximo cap&iacute;tulo.</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn6" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[6]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">As&iacute; concluye el discurso de Pedro: &laquo;Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Se&ntilde;or y Cristo a este Jes&uacute;s a quien vosotros hab&eacute;is crucificado&raquo; (Hch 2, 36). </span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn7" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[7]</span></span></span></a><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"> Cf. por ejemplo, las siguientes y antiguas f&oacute;rmulas de fe recogidas en el NT: &laquo;Porque si confiesas con tu boca que Jes&uacute;s es Se&ntilde;or y crees en tu coraz&oacute;n que Dios le resucit&oacute; de entre los muertos, ser&aacute;s salvo&raquo; (Rm 10, 9); &laquo;Cada vez que com&eacute;is este pan y beb&eacute;is esta copa, anunci&aacute;is la muerte del Se&ntilde;or, hasta que venga&raquo; (1 Co 11,26); &laquo;Toda lengua confiese que Cristo Jes&uacute;s es Se&ntilde;or para gloria de Dios Padre&raquo; (Flp 2, 1 l). </span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn8" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[8]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Examinamos &uacute;nicamente los textos m&aacute;s significativos, pero conviene tener en cuenta que, en el fondo, todo el Nuevo Testamento est&aacute; impregnado de la luz de la fe en Cristo resucitado, vivo y operante en la vida de la Iglesia y en la historia de la humanidad.</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn9" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[9]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Cf., como una muestra, el bello texto de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Ezequiel- </em>&laquo; Concluir&eacute; con ellos una alianza de paz, que ser&aacute; para ellos una alianza eterna. Los establecer&eacute;, los multiplicar&eacute; y pondr&eacute; mi santuario en medio de ellos para siempre. Mi morada estar&aacute; junto a ellos, ser&eacute; su Dios y ellos ser&aacute;n mi pueblo. Y sabr&aacute;n las naciones que yo soy <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Jahveh</em>, que santifico a Israel, cuando mi santuario est&eacute; en medio de ellos para siempre&raquo; (Ez 37, 26- 28).</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn10" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[10]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Seg&uacute;n la conocida profec&iacute;a mesi&aacute;nica de ls 7<em style="mso-bidi-font-style: normal;">,</em>14: &laquo;El Se&ntilde;or mismo va a daros una se&ntilde;al: He aqu&iacute; que una doncella est&aacute; encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondr&aacute; por nombre Emmanuel&raquo;.</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn11" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[11]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Cf. en particular, 1 Co 12, 12; Rm 12, 4-5. Para profundizar: G. ROSS&Eacute;, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Voi</em> <em style="mso-bidi-font-style: normal;">siete corpo di Cristo, </em>Citt&aacute; Nuova, Roma 1986.</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn12" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[12]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La distinci&oacute;n entre Cristo y la comunidad, que permanece y es la expresi&oacute;n de su plena unidad, es afirmada tanto en Pablo como sobre todo en la tradici&oacute;n jo&aacute;nica <em style="mso-bidi-font-style: normal;">(Apocalipsis) </em>a trav&eacute;s de la imagen de la Iglesia como Esposa de Cristo, que retoma el conocido tema veterotestamentario. Los dos -seg&uacute;n la expresi&oacute;n del <em style="mso-bidi-font-style: normal;">G&eacute;nesis- </em>son ya uno (Eva sacada de la costilla de Ad&aacute;n) y por esto son llamados, a trav&eacute;s del don rec&iacute;proco, a convertirse en &laquo;una sola carne&raquo;. Cf., especialmente, Ef 5, 22-23; Ap 19, 7-8; 21, 1-3; 22, 17).</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn13" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[13]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Seg&uacute;n lo preanunciado en Jn 12, 32: &laquo;Y yo cuando sea levantado de la tierra, atraer&eacute; a todos hacia m&iacute;&raquo;.</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn14" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[14]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Cf. Jn 20, 26-29</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn15" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[15]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">cf. cap IV</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn16" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[16]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&laquo;Al llegar el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una r&aacute;faga de viento impetuoso, que llen&oacute; toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Esp&iacute;ritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, seg&uacute;n el Esp&iacute;ritu les conced&iacute;a expresarse&raquo; (Hch 2, 1-4).</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn17" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[17]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Babel es el lugar en el que Dios, para castigar la soberbia colectiva de la humanidad, confunde la lengua de los pueblos y los dispersa sobre la faz de la tierra (Gn 11, 1-9). El d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, en Jerusal&eacute;n, el don del Esp&iacute;ritu Santo provoca que gente de lenguas diversas comprenda el mensaje de los ap&oacute;stoles: s&iacute;mbolo y anticipo de su misi&oacute;n universal dirigida a reconducir a la unidad a todos los hombres.</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn18" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;">[18]</span></span></span></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Pentecost&eacute;s (celebrada 50 d&iacute;as despu&eacute;s de la Pascua) en su origen era la fiesta de la siega (Ex 23, 14); sucesivamente se convirti&oacute; tambi&eacute;n en la fiesta de la renovaci&oacute;n de la Alianza (2 Cro 15,10-13): por esto <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Lucas </em>describe<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> </em>el Pentecost&eacute;s cristiano con una escena que remite al don de la Ley en el Sina&iacute;.</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: 			<p>
			Leer <strong><a href="http://dominusrex.obolog.com/resurreccion-jesus-2-151910" title="La resurrección de Jesús (2º)">La resurrección de Jesús (2º)</a></strong> en <a href="http://dominusrex.obolog.com" title="Cristología tras las huellas del Galileo">Kyrios</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>cristología</category>
				<category>resurrección</category>
				<comments>http://dominusrex.obolog.com/resurreccion-jesus-2-151910#formulario</comments>
		<guid>http://dominusrex.obolog.com/resurreccion-jesus-2-151910</guid>
		<pubDate>Tue, 04 Nov 2008 16:36:40 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>La Resurrección de Jesús</title>
		<link>http://dominusrex.obolog.com/resurreccion-jesus-151908</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment--></p>
<p class="MsoTitle"><strong> <!--StartFragment-->
<p class="MsoTitle"><span lang="ES">JES&Uacute;S DE NAZARET: EL MES&Iacute;AS CRUCIFICADO Y RESUCITADO</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Para examinar el testimonio evang&eacute;lico de la resurrecci&oacute;n tratamos tres puntos. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">- El primero, se refiere al </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">k&eacute;rigma </span></em><span style="font-weight: normal;">primitivo de la Iglesia. Hasta ahora, hemos hablado del </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">k&eacute;rigma </span></em><span style="font-weight: normal;">de Jes&uacute;s, que era el de la llegada del Reino; de ahora en adelante hablamos del </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">k&eacute;rigma de </span></em><span style="font-weight: normal;">los ap&oacute;stoles y de la comunidad primitiva, que es la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s, o mejor: Jes&uacute;s que ha resucitado. En el Nuevo Testamento encontramos por tanto dos anuncios diferentes (aunque al final -como veremos- coincidentes) que hist&oacute;ricamente se colocan en una sucesi&oacute;n cronol&oacute;gica: el </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">k&eacute;rigma </span></em><span style="font-weight: normal;">de Jes&uacute;s (per&iacute;odo pre-pascual); el </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">k&eacute;rigma </span></em><span style="font-weight: normal;">sobre Jes&uacute;s (per&iacute;odo post-pascual). </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;"><span style="font-weight: normal;">&nbsp;</span></span><span style="font-weight: normal;">- El segundo punto que intentaremos examinar corresponde a las &laquo;apariciones&raquo; de Jes&uacute;s resucitado que, tal como son descritas en el Nuevo Testamento, constituyen el acontecimiento fundante de la fe en la resurrecci&oacute;n. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">- En el tercer punto intentaremos, por &uacute;ltimo, ver cu&aacute;l es el significado de la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s en relaci&oacute;n con el </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">k&eacute;rigrna </span></em><span style="font-weight: normal;">mismo de Jes&uacute;s. Hemos visto ya c&oacute;mo la muerte de Jes&uacute;s es parte integrante, y decisiva, de su proyecto mesi&aacute;nico; ahora queremos comprender el significado de la cruz a la luz de la resurrecci&oacute;n y en relaci&oacute;n con el proyecto mesi&aacute;nico de Jes&uacute;s.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">1. EL K&Eacute;RIGMA ORIGINARIO DE LOS AP&Oacute;STOLES: iJES&Uacute;S HA RESUCITADO!</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Como primer punto, examinemos cu&aacute;les son, en el &aacute;mbito del Nuevo Testamento, los testimonios m&aacute;s antiguos de la fe de la comunidad cristiana primitiva en la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s. Elegimos dos de ellos.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 18.0pt;"><span style="mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; font-variant: small-caps;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;"><span style="font-weight: normal;">1.</span><span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span style="font-variant: small-caps;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Los dicursos kerigm&aacute;ticos de los Hechos de los ap&oacute;stoles</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">El Primer testimonio nos es transmitido por los </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">Hechos de los Ap&oacute;stoles </span></em><span style="font-weight: normal;">en los esquemas de predicaci&oacute;n a los que ya hemos recurrido cuando comenzamos a hablar de la historia de Jes&uacute;s. Estos esquemas emplean t&eacute;rminos y s&iacute;mbolos muy arcaicos, y constituyen un ejemplo importante de las construcciones originarias, primero orales y despu&eacute;s literarias, que estar&aacute;n en la base de toda la elaboraci&oacute;n sucesiva de los evangelios. Tomemos, por ejemplo, el discurso de Pedro en casa de Cornelio: </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">&ldquo;Vosotros sab&eacute;is lo sucedido en toda Judea, comenzando por Galilea, despu&eacute;s que Juan predic&oacute; el bautismo; c&oacute;mo Dios a Jes&uacute;s de Nazaret le ungi&oacute; con el Esp&iacute;ritu Santo y con poder, y c&oacute;mo &eacute;l pas&oacute; haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el Diablo, porque Dios estaba con &eacute;l; y nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la regi&oacute;n de los jud&iacute;os y en Jerusal&eacute;n; a quien llegaron a matar colg&aacute;ndole de un madero; a &eacute;ste Dios le resucit&oacute; al tercer d&iacute;a y le concedi&oacute; la gracia de aparecerse, no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios hab&iacute;a escogido de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con &eacute;l despu&eacute;s que resucit&oacute; de entre los muertos. Y nos mand&oacute; que predic&aacute;semos al Pueblo, y que di&eacute;semos testimonio de que &eacute;l est&aacute; constituido por Dios juez de vivos y muertos&rdquo;</span></span></em><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;"> (Hch 10, 37-42)</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn1"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[1]</span></span></span></a><span style="font-weight: normal;">. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.25pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Encontramos aqu&iacute; una dens&iacute;sima descripci&oacute;n hist&oacute;rica y teol&oacute;gica al mismo tiempo de toda la historia de Jes&uacute;s. Los ap&oacute;stoles son presentados como los testigos (= </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">m&aacute;rtyres) </span></em><span style="font-weight: normal;">no s&oacute;lo de la vida hist&oacute;rica sino tambi&eacute;n de la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s. Por esta raz&oacute;n son llamados a anunciar que Jes&uacute;s ha sido constituido juez de vivos y de muertos, es decir, que Dios le ha dado el se&ntilde;or&iacute;o del Reino, al hacerlo resucitar de entre los muertos</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn2"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[2]</span></span></span></a><span style="font-weight: normal;">.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.25pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 18.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 18.0pt;"><span style="mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; font-variant: small-caps;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;"><span style="font-weight: normal;">2.</span><span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span style="font-variant: small-caps;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;">La profesi&oacute;n de fe de 1 Co 15</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">El segundo texto lo encontramos en San Pablo, intercalado en la primera carta a los </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">Corintios, </span></em><span style="font-weight: normal;">escrita en torno al a&ntilde;o 56-57. Muy probablemente este texto es m&aacute;s primitivo que el primero, porque Pablo, dirigi&eacute;ndose a la comunidad de Corinto, se remite a la predicaci&oacute;n que les hab&iacute;a dirigido a ellos en el a&ntilde;o 50. En concreto dice: &laquo;Porque os </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">transmit&iacute;, </span></em><span style="font-weight: normal;">en primer lugar, lo que a mi vez recib&iacute;&raquo;. Lo que &laquo;a su vez&raquo; &eacute;l ha recibido, se lo debe bien al acontecimiento que le ha ocurrido en el camino de Damasco, de donde ha surgido su famosa conversi&oacute;n (a&ntilde;o 35); bien (como f&oacute;rmula precisa de fe) al momento en que se traslad&oacute; a Jerusal&eacute;n para confrontarse con los ap&oacute;stoles (a&ntilde;o 38). De todo esto podemos concluir que este testimonio escrito se remonta probablemente al 38-40, tambi&eacute;n porque, examinando los t&eacute;rminos, se constata que tienen un sabor de acentuada arcaicidad</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn3"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[3]</span></span></span></a><span style="font-weight: normal;">. Por tanto es un testimonio antiqu&iacute;simo: quiz&aacute; el testimonio escrito de la resurrecci&oacute;n m&aacute;s antiguo que poseemos. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">He aqu&iacute; el texto de la primera carta a los </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">Corintios:</span></em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">&ldquo;Porque os transmit&iacute;, en primer lugar, lo que a mi vez recib&iacute;: </span><span style="font-weight: normal;"></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 53.4pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l2 level1 lfo2; tab-stops: list 53.4pt;"><span style="font-family: &quot;Times New Roman&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;"><span style="font-weight: normal;">-</span><span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">que Cristo muri&oacute; por nuestros pecados, seg&uacute;n las Escrituras; </span><span style="font-weight: normal;"></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 53.4pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l2 level1 lfo2; tab-stops: list 53.4pt;"><span style="font-family: &quot;Times New Roman&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;"><span style="font-weight: normal;">-</span><span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">- que fue sepultado </span><span style="font-weight: normal;"></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 53.4pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l2 level1 lfo2; tab-stops: list 53.4pt;"><span style="font-family: &quot;Times New Roman&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;"><span style="font-weight: normal;">-</span><span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">- y que resucit&oacute; al tercer d&iacute;a, seg&uacute;n las Escrituras; </span><span style="font-weight: normal;"></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 53.4pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l2 level1 lfo2; tab-stops: list 53.4pt;"><span style="font-family: &quot;Times New Roman&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;"><span style="font-weight: normal;">-</span><span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">- que se apareci&oacute; a Cefas y luego a los Doce. </span><span style="font-weight: normal;"></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Despu&eacute;s se apareci&oacute; a m&aacute;s de quinientos hermanos a la vez, de los cuales todav&iacute;a la mayor parte viven y otros murieron. Luego se apareci&oacute; a Santiago; m&aacute;s tarde a todos los ap&oacute;stoles. Y en &uacute;ltimo t&eacute;rmino se me apareci&oacute; a m&iacute;, como a un abortivo. ( ... ) Pues bien, tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que hab&eacute;is cre&iacute;do&raquo;</span></span></em><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;"> (1 Co 15, 3-1 l). </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Los elementos que encontramos afirmados en este texto -que es en el fondo una antiqu&iacute;sima profesi&oacute;n de fe en la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s- son los mismos que hemos visto en los </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">Hechos de los Ap&oacute;stoles. </span></em><span style="font-weight: normal;">Es interesante subrayar que los verbos &laquo;muri&oacute;&raquo;, &laquo;fue sepultado-, &laquo;apareci&oacute;&raquo;, est&aacute;n en griego, en </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">aorista, </span></em><span style="font-weight: normal;">tiempo que indica un hecho sucedido en el pasado, que no tiene consecuencias sobre el presente. Sin embargo, cuando Pablo dice &laquo;ha resucitado&raquo;, usa el</span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;"> perfecto, </span></em><span style="font-weight: normal;">un tiempo que significa la permanencia actual de un acontecimiento que ha sucedido en el pasado, pero que contin&uacute;a teniendo efectos sobre el presente</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn4"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[4]</span></span></span></a><span style="font-weight: normal;"> . </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .95pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">A partir de estos testimonios de Pedro y de Pablo podemos concluir que la misi&oacute;n de anuncio de los ap&oacute;stoles se concentra en el anuncio de la resurrecci&oacute;n. Es a partir de este testimonio autorizado de la resurrecci&oacute;n por parte de los ap&oacute;stoles como nace el movimiento cristiano. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.65pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">El punto central presente en ambos testimonios, pero ampliamente subrayado y explicitado en la profesi&oacute;n de fe presentada por Pablo, es que Jes&uacute;s resucitado &ldquo;se ha aparecido&rdquo;: porque se han encontrado con &eacute;l en estas &laquo;apariciones&raquo; es por lo que los ap&oacute;stoles le experimentan como resucitado y reciben el mandato del anuncio.</span></span></p>
<p class="MsoBodyText"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">II. LAS APARICIONES DE JES&Uacute;S RESUCITADO: ACONTECIMIENTO FUNDANTE DE LA FE PASCUAL</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Para captar el significado y el alcance de las apariciones de Jes&uacute;s resucitado hemos de se&ntilde;alar que: </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">- en primer lugar, en s&iacute; misma, como acto de reanimaci&oacute;n del cad&aacute;ver de Jes&uacute;s, la resurrecci&oacute;n no est&aacute; atestiguada, ni como tal posee testigos directos;</span><span style="mso-spacerun: yes;"><span style="font-weight: normal;">&nbsp; </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">- en segundo lugar, la fe cristiana no se basa ni siquiera en el testimonio del simple hallazgo de la tumba vac&iacute;a</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn5"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[5]</span></span></span></a><span style="font-weight: normal;">; </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.75pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">- por &uacute;ltimo, los ap&oacute;stoles, Pablo y las mujeres se ven implicados en una experiencia de encuentro con Jes&uacute;s </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">resucitado, </span></em><span style="font-weight: normal;">es</span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;"> </span></em><span style="font-weight: normal;">decir, en un modo de existencia radicalmente diferente del que ten&iacute;a antes, pero al mismo tiempo, en continuidad con su existencia precedente: por ello lo pueden &laquo;reconocer&raquo;, si bien -al menos en algunos casos- no sin cierta dificultad..</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-variant: small-caps;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;">1. La sucesi&oacute;n de las apariciones</span><span style="font-weight: normal;"></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Si examinamos los testimonios del Nuevo Testamento podemos decir que tenemos dos n&uacute;cleos principales de apariciones. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">- El primero se localiza en Jerusal&eacute;n, tiene lugar el primer d&iacute;a tras el s&aacute;bado, y los beneficiarios de las apariciones son primero las mujeres, despu&eacute;s los ap&oacute;stoles, y tambi&eacute;n otros disc&iacute;pulos (como los de Ema&uacute;s)</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn6"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[6]</span></span></span></a><span style="font-weight: normal;">. Pedro desempe&ntilde;a un papel particular en estas apariciones, tanto en el evangelio de </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">Lucas, </span></em><span style="font-weight: normal;">como en la carta a los </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">Corintios, </span></em><span style="font-weight: normal;">de tal modo que la primera aparici&oacute;n, si no en sentido cronol&oacute;gico s&iacute; en sentido fundante, es al primero de los ap&oacute;stoles, de la cual brota despu&eacute;s la iniciativa de volver a reconstruir la comunidad apost&oacute;lica que se hab&iacute;a dispersado</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn7"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[7]</span></span></span></a><span style="font-weight: normal;">. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.45pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">- El segundo n&uacute;cleo viene atestiguado en Galilea, en la regi&oacute;n donde originariamente Jes&uacute;s hab&iacute;a predicado la llegada del Reino. Se trata de apariciones a los once que han retornado a Galilea tras la Pascua</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn8"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[8]</span></span></span></a><span style="font-weight: normal;">. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">El momento conclusivo est&aacute; formado por la aparici&oacute;n que acontece cuando Jes&uacute;s, despu&eacute;s de haber prometido el don del Esp&iacute;ritu, &laquo;se oculta&raquo; a sus ojos (episodio de la ascensi&oacute;n)</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn9"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[9]</span></span></span></a><span style="font-weight: normal;">. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.45pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Simplificando las cosas, se podr&iacute;a decir que -tras las apariciones &laquo;pascuales&raquo; en Jerusal&eacute;n- se vuelve a constituir en Galilea la comunidad mesi&aacute;nica, y de nuevo en Jerusal&eacute;n ( en relaci&oacute;n con la fiesta de Pentecost&eacute;s) se produce el inicio definitivo de la Iglesia. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .95pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Adem&aacute;s de estas apariciones decisivas y fundantes para la fe de los ap&oacute;stoles y del grupo de los disc&iacute;pulos m&aacute;s cercanos, y para la reconstrucci&oacute;n de la comunidad mesi&aacute;nica, encontramos otras apariciones, como aquella a Pablo, a Santiago, o a m&aacute;s de quinientos hermanos -todas recogidas por San Pablo (1 Co 15, 6-8). </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Entre ellas, obviamente, la aparici&oacute;n a Pablo adquiere una importancia particular&iacute;sima, sobre todo en relaci&oacute;n con la misi&oacute;n especial que le ser&aacute; conferida como &ldquo;ap&oacute;stol de los gentiles&rdquo;</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn10"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[10]</span></span></span></a><span style="font-weight: normal;">.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 18.0pt;"><span style="mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;"><span style="font-weight: normal;">3.</span><span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span style="font-variant: small-caps;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;">La experiencia del encuentro con Jes&uacute;s resucitado.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Ahora bien, &iquest;qu&eacute; experiencia han hecho en estas apariciones? En primer lugar, se trata de un acontecimiento en el que aparece la</span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;"> iniciativa </span></em><span style="font-weight: normal;">de Jes&uacute;s que se presenta en una situaci&oacute;n de absoluta novedad respecto a su situaci&oacute;n de existencia precedente, pero -como hemos dicho- no hasta el punto de no llegar a permitir su reconocimiento. Esta iniciativa de Jes&uacute;s resucitado es muy importante porque muestra que no se trata de una ilusi&oacute;n o de una proyecci&oacute;n de la espera o de la &laquo;fe&raquo; de los ap&oacute;stoles. Tanto es as&iacute; que se usa un verbo en forma pasiva (con un significado tambi&eacute;n medio-pasivo) que tiene su sujeto en Jes&uacute;s: &laquo;Jes&uacute;s fue visto, se mostr&oacute;&raquo;</span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;"> (&oacute;phte), </span></em><span style="font-weight: normal;">para subrayar su iniciativa</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn11"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[11]</span></span></span></a><span style="font-weight: normal;">.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .45pt; text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Como consecuencia encontramos despu&eacute;s el</span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;"> reconocimiento/respuesta </span></em><span style="font-weight: normal;">sobre todo por parte de los ap&oacute;stoles y, en general, de quien se ve implicado en esta experiencia. No se trata de un reconocimiento autom&aacute;tico o inmediato, sino que pasa a trav&eacute;s del estupor y la duda, superado gracias a una &laquo;manifestaci&oacute;n&raquo; de Jes&uacute;s, una palabra suya o un gesto suyo</span><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn12"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[12]</span></span></span></a><span style="font-weight: normal;">. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Las apariciones son, pues, un acontecimiento relacional, es la reinstauraci&oacute;n de una relaci&oacute;n, posee una estructura de </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">oferta/respuesta: </span></em><span style="font-weight: normal;">recordemos la estructura dial&oacute;gica del acontecimiento del Reino en la predicaci&oacute;n y en la praxis de Jes&uacute;s. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Desde esta perspectiva, Jes&uacute;s privilegia a quienes hab&iacute;an sido ya testigos de su existencia (excepto en el caso singular de San Pablo), y parece hacerlo por dos motivos que se deducen f&aacute;cil- mente de estos relatos. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.3pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 36.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l1 level1 lfo3; tab-stops: list 36.0pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;"><span style="font-weight: normal;">a)</span><span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span></em><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Primero, porque estaban ya en actitud de apertura para dejarse envolver por la plena manifestaci&oacute;n de Jes&uacute;s mismo. El reconocimiento de Jes&uacute;s no es s&oacute;lo un reconocimiento de su identidad, sino del significado total y definitivo de su mensaje y de su misi&oacute;n. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.3pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 36.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l1 level1 lfo3; tab-stops: list 36.0pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;"><span style="font-weight: normal;">b)</span><span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span></em><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Segundo, porque as&iacute; se manifiesta profundamente la continuidad (en la discontinuidad) entre el Jes&uacute;s hist&oacute;rico y el Cristo resucitado. Esto es esencial para la fe cristiana, porque &eacute;sta se funda, de forma inseparable, en la uni&oacute;n del </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">k&eacute;rigma </span></em><span style="font-weight: normal;">del Reino anunciado por el Jes&uacute;s hist&oacute;rico, con </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">el k&eacute;rigma </span></em><span style="font-weight: normal;">sobre Jes&uacute;s resucitado, anunciado por los ap&oacute;stoles a partir de las apariciones.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Esta experiencia que los ap&oacute;stoles tienen de Jes&uacute;s de Nazaret es nueva, porque Jes&uacute;s se presenta en un estado de existencia radicalmente diverso del estado precedente: &Eacute;l, estando ya en posesi&oacute;n del se&ntilde;or&iacute;o que el Padre le ha entregado, se muestra como </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">Hijo del Hombre </span></em><span style="font-weight: normal;">glorioso (por usar el lenguaje del Jes&uacute;s pre-pascual). </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .95pt; text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Pero es nueva tambi&eacute;n en referencia a los sujetos que est&aacute;n implicados, o sea, los ap&oacute;stoles, porque, al igual que en la predicaci&oacute;n del Jes&uacute;s hist&oacute;rico era necesaria la apertura de fe para aceptar su palabra y entrar en el Reino, as&iacute; tambi&eacute;n ahora la aparici&oacute;n de Jes&uacute;s resucitado implica de nuevo un compromiso libre y m&aacute;s radical. No es un dato de hecho ni m&aacute;gico ni obligatorio, sino que implica la libertad de respuesta: la fe, una fe m&aacute;s plena. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .45pt; text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">En este sentido, la experiencia de la aparici&oacute;n de Jes&uacute;s resucitado a los ap&oacute;stoles est&aacute; en continuidad/discontinuidad con su mensaje. Si queremos utilizar las categor&iacute;as del comienzo de su ministerio, podremos decir que la aparici&oacute;n de Jes&uacute;s se muestra como la instauraci&oacute;n del Reino de Dios sobre todo en &Eacute;l, en su persona de resucitado de entre los muertos, y -a trav&eacute;s de &Eacute;l- en medio de los ap&oacute;stoles, en cuanto que libremente se dejan implicar por &Eacute;l. Esta completa adhesi&oacute;n a &Eacute;l como resucitado se expresa, en el Nuevo Testamento, en la fe en que Jes&uacute;s ha resucitado, en el creer que Jes&uacute;s est&aacute; vivo, que act&uacute;a y est&aacute; presente en la historia, y en el testimoniarlo con absoluta fidelidad y asombrosa convicci&oacute;n hasta el don de la vida (= martirio). </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.4pt; text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Con estas apariciones los ap&oacute;stoles recuperan la fuerza y la energ&iacute;a para reemprender el proyecto mesi&aacute;nico del que hab&iacute;an sido hechos part&iacute;cipes, y adem&aacute;s con la fe cierta en un elemento radicalmente nuevo: la victoria (misteriosa, pero real) de Jes&uacute;s sobre la muerte y sobre el rechazo de los hombres a abrirse a la llegada de Dios en medio de ellos. Por eso se puede concluir que son las apariciones las que provocan la reconstituci&oacute;n de la comunidad mesi&aacute;nica, donde Pedro desempe&ntilde;a un papel de iniciativa particular, y -junto a &eacute;l- los ap&oacute;stoles, como testigos del significado global y de la novedad radical del evento de Jes&uacute;s, muerto y resucitado. Comunidad que muestra enseguida que tiene una potencia misionera y evangelizadora</span><span style="mso-spacerun: yes;"><span style="font-weight: normal;">&nbsp; </span></span><span style="font-weight: normal;">formidable. En este sentido, la muerte de Jes&uacute;s no s&oacute;lo se integra dentro de su proyecto mesi&aacute;nico, sino que, como camino abierto y casi obligado hacia la resurrecci&oacute;n, se convierte en el lugar para el total despliegue de este mismo proyecto. El Reino predicado por Jes&uacute;s consist&iacute;a en el anuncio de la paternidad de Dios que remodela las relaciones entre los hombres, proyectando la existencia humana reconciliada en el amor hacia un destino de plenitud: y en la resurrecci&oacute;n encontramos precisamente la actuaci&oacute;n radical -aunque de manera inicial- de este Reino. Con esto entramos en el siguiente punto que hemos anunciado antes: el del significado de la resurrecci&oacute;n.</span></span></p>
<div style="mso-element: footnote-list;"><span style="font-weight: normal;"><br /></span> 
<hr size="1" />
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn1" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[1]</span></span></span></span></a><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;"> </span></span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Otros textos similares en los </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">Hechos </span></em><span style="font-weight: normal;">son: 2, 26-36 (discurso de Pedro a los jud&iacute;os en el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s); 3, 12-26 (discurso de Pedro en el Templo tras la curaci&oacute;n del tullido); 4, 8-12; 5, 29-32 (confesi&oacute;n de fe de los ap&oacute;stoles ante el Sanedr&iacute;n); 13, 16-42 (discurso de Pablo a los jud&iacute;os de Antioqu&iacute;a de Pisidia) </span><span style="font-weight: normal;"></span></span></p>
<p class="MsoFootnoteText"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Obviamente, ser&iacute;a necesario valorar atentamente el trabajo de redacci&oacute;n desarrollado por Lucas en la formulaci&oacute;n de estos discursos; lo esencial, para nuestro intento, es destacar los elementos portadores y originarios del </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">k&eacute;rigma </span></em><span style="font-weight: normal;">apost&oacute;lico, reelaborados sabiamente por el evangelista.</span></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn2" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[2]</span></span></span></span></a><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;"> </span></span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;">En la Iglesia naciente el papel de los doce se caracteriza precisamente por haber estado con Jes&uacute;s durante su vida y, como Resucitado, despu&eacute;s de su muerte; por este motivo ellos no son s&oacute;lo </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">testigos </span></em><span style="font-weight: normal;">dignos de ser atendidos, sino testigos </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">autorizados </span></em><span style="font-weight: normal;">de</span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;"> </span></em><span style="font-weight: normal;">su mensaje y de su cumplimiento pascual: verdaderas &ldquo;columnas&rdquo; de la Iglesia corno los definir&aacute; el</span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;"> Apocalipsis </span></em><span style="font-weight: normal;">(cf. Ap 21, 14). Todo esto est&aacute; expresado de forma muy clara por Pedro, ante la elecci&oacute;n de un sustituto de Judas: &ldquo;Conviene, pues, que de entre los hombres que anduvieron con nosotros todo el tiempo que el Se&ntilde;or Jes&uacute;s convivi&oacute; con nosotros, a partir del bautismo de Juan hasta el d&iacute;a en que nos fue llevado, uno de ellos sea constituido testigo con nosotros de su resurrecci&oacute;n&raquo; (Hch 1, 21-22). </span><span style="font-weight: normal;"></span></span></p>
<p class="MsoFootnoteText"><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;">&nbsp;</span></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn3" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[3]</span></span></span></span></a><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;"> </span></span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Para reconstruir las etapas sobresalientes de la vida de Pablo nos remitimos a la carta a los </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">G&aacute;latas, </span></em><span style="font-weight: normal;">donde el ap&oacute;stol cuenta sucesivamente las etapas principales de su historia: </span><span style="font-weight: normal;"></span></span></p>
<p class="MsoFootnoteText"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;">&ldquo;Porque os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por m&iacute;( ... ) yo no lo recib&iacute; ni aprend&iacute; de hombre alguno, sino por revelaci&oacute;n de Jesucristo. Pues ya est&aacute;is enterados de mi conducta anterior en el juda&iacute;smo, cu&aacute;n encarnizadamente persegu&iacute;a a la Iglesia de Dios y la devastaba, y c&oacute;mo sobrepasaba en el juda&iacute;smo a muchos de mis compatriotas contempor&aacute;neos, super&aacute;ndoles en el celo por las tradiciones de mis padres. Mas, cuando Aquel que me separ&oacute; desde el seno de mi madre y me llam&oacute; por su gracia, tuvo a bien revelar en m&iacute; a su Hijo, para que le anunciase entre los gentiles, al punto, sin pedir consejo ni a la carne ni a la sangre, sin subir a Jerusal&eacute;n donde los ap&oacute;stoles anteriores a m&iacute;, me fui a Arabia, de donde nuevamente volv&iacute; a Damasco. Luego, de all&iacute; a tres a&ntilde;os, sub&iacute; a Jerusal&eacute;n para conocer a Cefas y permanec&iacute; quince d&iacute;as en su compa&ntilde;&iacute;a. Y no vi a ning&uacute;n otro ap&oacute;stol, y s&iacute; a Santiago, el hermano de&iexcl; Se&ntilde;or. Y en lo que os escribo, Dios me es testigo de que no miento&raquo; (Ga 1, 11-20).</span></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn4" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[4]</span></span></span></span></a><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;"> </span></span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Destaca la constante referencia </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">&ldquo;seg&uacute;n las Escrituras&rdquo;</span></em><span style="font-weight: normal;">, que subraya cada afirmaci&oacute;n de la f&oacute;rmula de fe (referencia bastante presente en la tradici&oacute;n de fe apost&oacute;lica: cf., por ejemplo, Mc 14, 49; Mt 1, 22; Lc 24, 44; Jn 12, 38). En realidad, lo que se anuncia posee un espesor de novedad radical incluso respecto a la promesa del Antiguo Testamento. Pero esto no quita que el </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">k&eacute;rigma</span></em><span style="font-weight: normal;"> primitivo, a partir del evento de la resurrecci&oacute;n, pueda descubrir &ldquo;hacia atr&aacute;s&rdquo; las etapas de la acci&oacute;n de Dios en la historia y el anuncio -a menudo misterioso- de lo que habr&iacute;a acontecido en la plenitud de los tiempos. A fin de cuentas, no es tanto el pasado (el Antiguo Testamento) el que ilumina el presente (la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s), sino al contrario, si bien, al mismo tiempo, la novedad de la resurrecci&oacute;n puede comprenderse y expresarse -al menos de modo incipiente e indicativo- a trav&eacute;s de las categor&iacute;as y los anuncios previos del pasado. En el fondo, es el proceso de relectura hermen&eacute;utica de la Escritura que se inserta ya en el Nuevo Testamento, a la luz de Jes&uacute;s crucificado y resucitado -definitiva &laquo;clave de interpretaci&oacute;n&raquo; del designio de Dios sobre la historia (cf. m&aacute;s adelante, lo que diremos a prop&oacute;sito de la aparici&oacute;n del Resucitado a los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s).</span></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn5" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[5]</span></span></span></span></a><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;"> Aunque los relatos sobre el hallazgo de la tumba vac&iacute;a tienen cierta relevancia en los textos evang&eacute;licos (cf. Mt 16, 1 -8; Mc 28, 1-8; Lc 24, 1-12; Jn 20, 1-13), porque testimonian que el cuerpo de Jes&uacute;s no se ha quedado en la tumba, en la condici&oacute;n de un cad&aacute;ver sin vida; m&aacute;s a&uacute;n, el cuarto evangelio subraya que las modalidades concretas de este descubrimiento constituyen ya -para la inteligencia amante del disc&iacute;pulo &laquo;amigo de Jes&uacute;s&raquo; un &laquo;signo&raquo; que desde el &laquo;ver&raquo; lleva al &laquo;creer&raquo;. Sin embargo, la constataci&oacute;n de la tumba vac&iacute;a no basta para afirmar qu&eacute; significa que &Eacute;l ha resucitado: s&oacute;lo el acontecimiento del encuentro con &Eacute;l puede mostrar la experiencia. </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">Mateo </span></em><span style="font-weight: normal;">nos narra el rumor del robo del cuerpo de Jes&uacute;s por parte de los ap&oacute;stoles: &laquo;algunos de la guardia fueron a la ciudad a contar a los sumos sacerdotes todo lo que hab&iacute;a pasado (que hab&iacute;an encontrado la tumba vac&iacute;a). &Eacute;stos, reunidos con los ancianos, celebraron consejo y dieron una buena suma de dinero a los soldados, advirti&eacute;ndoles: 'Decid: sus disc&iacute;pulos vinieron de noche y lo robaron mientras nosotros dorm&iacute;amos. Y si la cosa llega a o&iacute;dos del procurador, nosotros le convenceremos y os evitaremos complicaciones&rdquo;. Ellos tomaron el dinero y procedieron seg&uacute;n las instrucciones recibidas. Y se corri&oacute; esa versi&oacute;n entre los jud&iacute;os hasta el d&iacute;a de hoy&raquo; (Mt 28, 11 -1 5: el par&eacute;ntesis es nuestro). </span></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn6" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[6]</span></span></span></span></a><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;"> </span></span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Lc 24, 36-53 y Jn 20, 19-23 (apariciones a los once la noche de Pascua); Jn 20, 11-18 (a Mar&iacute;a Magdalena); Mc 28, 9-10 (aparici&oacute;n a las mujeres); Lc 24, 13-35 (a los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s); Jn 20, 24-29 (ocho d&iacute;as despu&eacute;s de Pascua).</span></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn7" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[7]</span></span></span></span></a><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;"> </span></span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Lc 24, 33-34; 1 Co 15,5</span><span style="font-weight: normal;"></span></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn8" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[8]</span></span></span></span></a><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;"> </span></span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Mt 28, 16-20 (Mc 16, 15-16); Jn 21, 1-19</span><span style="font-weight: normal;"></span></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn9" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[9]</span></span></span></span></a><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;"> La ascensi&oacute;n (cf. Mc 16, 19; Lc 24, 50-53; Hch 1, 3-14) significa el retorno de Jes&uacute;s resucitado a la gloria del Padre, su penetraci&oacute;n en las profundidades del misterio de Dios del cual ha venido (en la perspectiva del evangelio de </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">Juan) </span></em><span style="font-weight: normal;">y la elevaci&oacute;n a la derecha del Padre. El tema ya era conocido en el Antiguo Testamento: el patriarca Henoc &ldquo;anduvo con Dios, y desapareci&oacute; porque Dios se lo llev&oacute;&rdquo; (Gn 5, 24); tambi&eacute;n &ldquo;El&iacute;as subi&oacute; al ciclo en el torbellino&rdquo; (2 R 2, 11). El &laquo;caso&raquo; de Jes&uacute;s es sin embargo, escatol&oacute;gicamente singular, no s&oacute;lo porque &Eacute;l ha resucitado de ente los muertos y porque es el Hijo Unig&eacute;nito de Dios, sino tambi&eacute;n porque -por su resurrecci&oacute;n y por su identidad filial- puede introducir en Dios (en el Cielo hacia el que asciende) a los hombres, como permite intuir el episodio de la aparici&oacute;n de Jes&uacute;s a Mar&iacute;a Magdalena: -no me toques, que todav&iacute;a no </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">he subido al Padre. </span></em><span style="font-weight: normal;">Pero vete donde mis hermanos y diles: subo </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">a mi Padre y a vuestro Padre, </span></em><span style="font-weight: normal;">a mi Dios y a vuestro Dios&raquo; (Jn 20, 17). Por otra parte, siempre en el cuarto evangelio, Jes&uacute;s hab&iacute;a prometido a los suyos que volv&iacute;a al Padre para prepararles un lugar (cf. Jn 14, 1-4).</span></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn10" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[10]</span></span></span></span></a><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;"> </span></span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Numerosos los testimonios de esta experiencia fundamental de S. Pablo, bien en sus cartas (adem&aacute;s de 1 Co 15; Ga 1,15-16; Flp 3,7-12; Ef 3, 3-7; 1 Co 9, 1), o bien en los </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">Hechos de los Ap&oacute;stoles </span></em><span style="font-weight: normal;">(9, 3-19; 22, 6-17; 26,12-20).</span></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn11" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[11]</span></span></span></span></a><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;"> </span></span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Cf. 1 Co 15,3-8; Lc 24,34; Hch 9,17; 13,31; 26,16. Hemos de se&ntilde;alar que se trata del mismo verbo utilizado en la traducci&oacute;n griega del Antiguo Testamento para describir las teofan&iacute;as (cf. Gn 12, 7; 17,1; 18,1; 26,2... ).</span></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn12" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span lang="ES"><span style="mso-special-character: footnote;"><span style="font-weight: normal;">[12]</span></span></span></span></a><span lang="ES"><span style="font-weight: normal;"> </span></span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="font-weight: normal;">Paradigm&aacute;tico, por la descripci&oacute;n de la relaci&oacute;n interpersonal que lleva al reconocimiento de Jes&uacute;s resucitado, es el episodio del encuentro entre Jes&uacute;s y Mar&iacute;a Magdalena en el evangelio de </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">Juan </span></em><span style="font-weight: normal;">(20,11-18). Mar&iacute;a reconoce al Maestro (a quien ha seguido y que todav&iacute;a, y m&aacute;s profundamente, debe seguir) s&oacute;lo cuando &Eacute;l la llama por su nombre: es entonces cuando ella puede responder y reconocerlo en su nueva y definitiva realidad de vida.</span></span></p>
</div>
</div>
<!--EndFragment--> </strong></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dominusrex.obolog.com/resurreccion-jesus-151908" title="La Resurrección de Jesús">La Resurrección de Jesús</a></strong> en <a href="http://dominusrex.obolog.com" title="Cristología tras las huellas del Galileo">Kyrios</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>cristología</category>
				<category>resurrección</category>
				<comments>http://dominusrex.obolog.com/resurreccion-jesus-151908#formulario</comments>
		<guid>http://dominusrex.obolog.com/resurreccion-jesus-151908</guid>
		<pubDate>Tue, 04 Nov 2008 16:29:27 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>El anuncio de Jesús de Nazaret: La llegada del Reino 3ª parte</title>
		<link>http://dominusrex.obolog.com/anuncio-jesus-nazaret-llegada-reino-3-parte-137084</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment-->
<p class="MsoPlainText" style="text-align: center;" align="center"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">IlI.&nbsp;CONVOCACI&Oacute;N DE LA COMUNIDAD MESI&Aacute;NICA</span></strong></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-align: right;">(de P.Coda, &nbsp;op.cit.)</p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Existe un dato fundamental en la experiencia de Jes&uacute;s, y es que &Eacute;l obra y camina a lo largo y ancho de Palestina con un grupo de disc&iacute;pulos. Si examinamos desde el punto de vista sociol&oacute;gico y religioso este grupo, podemos ver que es distinto del modelo que la comunidad de Israel conoc&iacute;a tan bien: el del grupo de disc&iacute;pulos en torno a su maestro (el &laquo;rabb&iacute;&raquo;). Intentemos describir sus caracter&iacute;sticas esenciales.</span></p>
<p class="MsoPlainText"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">1. LAS CARACTERISTICAS DEL SEGUIMIENTO DE LOS DISCIPULOS</span></strong></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">- En el origen de este grupo no existe una elecci&oacute;n de los disc&iacute;pulos que deciden estar con un maestro de la Ley antes que con otro (como suced&iacute;a habitualmente), sino que aparece una llamada autoritativa por parte de Jes&uacute;s. Baste pensar en las numerosas narraciones de &laquo;vocaci&oacute;n&raquo; que nos traen los evangelios, y su significado que est&aacute; resumido en el famoso <em style="mso-bidi-font-style: normal;">l&oacute;ghion</em> de Jes&uacute;s:</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="margin-left: 70.8pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">&laquo;No me hab&eacute;is elegido vosotros a m&iacute;, sino que yo os he elegido a vosotros&raquo;</span></em><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;"> (Jn 15, 16)<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn1"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></a>.</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">- El objetivo de este grupo es vivir con Jes&uacute;s, y sobre todo compartir el ministerio que es -como sabemos- el de anunciar e instaurar el Reino, no tanto el de aprender una doctrina. Todo esto se expresa bastante bien en la descripci&oacute;n lapidaria de Marcos (referida propiamente a los doce, como despu&eacute;s diremos):</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="margin-left: 70.8pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">&laquo;Subi&oacute; al monte y llam&oacute; a los que &eacute;l quiso; y vinieron donde &eacute;l. Instituy&oacute; Doce, para que estuvieran con &eacute;l, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios&raquo;</span></em><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;"> (Mc 3,13-15)&nbsp;</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">- Impresiona tambi&eacute;n la radicalidad de las condiciones que Jes&uacute;s pide a estos disc&iacute;pulos para seguirlo: se expresan, por ejemplo, en algunos famosos <em style="mso-bidi-font-style: normal;">l&oacute;ghia</em>:</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="margin-left: 70.8pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">&laquo;El que ama a su padre o a su madre m&aacute;s que a m&iacute;, no es digno de m&iacute;; el que ama a su hijo o a su hija m&aacute;s que a m&iacute;, no es digno de m&Iacute;. El que no toma su cruz y me sigue detr&aacute;s no es digno de m&iacute;. El que encuentre su vida , la perder&aacute;; y el que pierda su vida por m&iacute;, la encontrar&aacute;&raquo;</span></em><span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;"> (Mt 10, 37-39). .</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="margin-left: 70.8pt;"><span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">&laquo;<em style="mso-bidi-font-style: normal;">Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os dar&aacute;n por a&ntilde;adidura</em>&raquo; (Mt 6, 33).</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Estas caracter&iacute;sticas expresan:</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="margin-left: 70.8pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">- la autoridad de Jes&uacute;s (una autoridad que tiene un &uacute;nico paralelo en la tradici&oacute;n de Israel: la de JHWH, en el Antiguo Testamento, al elegir y llamar a los profetas; </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="margin-left: 70.8pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">- la urgencia escatol&oacute;gica por la instauraci&oacute;n del Reino de Dios; </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="margin-left: 70.8pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">- la prioridad absoluta del &laquo;valor&raquo; Reino respecto a los dem&aacute;s valores.</span></p>
<p class="MsoPlainText"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">2. UNA COMUNIDAD FRATERNA DE HOMBRES Y MUJERES</span></strong></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Adem&aacute;s de estas caracter&iacute;sticas, en la comunidad mesi&aacute;nica se pueden constatar dos novedades muy marcadas desde el punto de vista social. </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">a) La primera novedad es que se trata de una comunidad fraterna, es decir, de una comunidad de hermanos iguales que tiene su centro no autoritario en Jes&uacute;s. Se vuelve del rev&eacute;s la cl&aacute;sica organizaci&oacute;n . de las relaciones interpersonales y sociales piramidal o patriarcal. Es una comunidad &laquo;sin padres&raquo;, porque uno s&oacute;lo es el Padre, Dios:</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="margin-left: 70.8pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">&laquo;Vosotros, en cambio, no os dej&eacute;is llamar "Rabb&iacute;", porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llam&eacute;is a nadie "Padre" vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo ( ... ). El mayor entre vosotros ser&aacute; vuestro servidor</span></em><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">. Pues el que se ensalce, ser&aacute; humillado; y el que se humille, ser&aacute; ensalzado&raquo;</span></em><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;"> (Mt 23, 8-12).</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Esto implica en particular un estilo de relaciones en el interior de la nueva comunidad, diverso del usual y tambi&eacute;n un modo de ejercer la autoridad como servicio por parte de los que son llamados a asumir un determinado encargo. Es lo que Jes&uacute;s explica a los ap&oacute;stoles, tras la petici&oacute;n que le hacen Santiago y Juan de sentarse uno a su derecha y otro a su izquierda, en el Reino futuro:</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="margin-left: 70.8pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">&laquo;Sab&eacute;is que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como se&ntilde;ores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser as&iacute; entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, ser&aacute; vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, ser&aacute; esclavo de todos&raquo;</span></em><span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;"> (Mc 10, 42-44)<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn2"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></span></a>.</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">b) La segunda novedad consiste en que dentro de la comunidad mesi&aacute;nica que se forma alrededor de Jes&uacute;s hay mujeres, que reciben una identidad y una funci&oacute;n diversa de la que ten&iacute;an en la comunidad israelita, y en general, en las sociedades antiguas. De nuevo nos encontramos aqu&iacute; con una inversi&oacute;n de la estructura tendencialmente machista de la sociedad. Esto es evidente tanto en la praxis de Jes&uacute;s como en su doctrina. Veamos dos ejemplos.</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">- Mt 5,27-28: </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="margin-left: 70.8pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">&laquo;Hab&eacute;is o&iacute;do que se dijo: "No cometer&aacute;s adulterio". Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer dese&aacute;ndola, ya cometi&oacute; adulterio con ella en su coraz&oacute;n&raquo;.</span></em></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">En este dicho no es que Jes&uacute;s asuma una posici&oacute;n de condena o de rechazo de la sexualidad, al contrario, quiere desenmascarar y rechazar la instrumentalizaci&oacute;n que el hombre puede hacer de la mujer como simple objeto de satisfacci&oacute;n para &eacute;l.</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">- Mt 19, 3-9: </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="margin-left: 70.8pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">&laquo;y se le acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: "&iquest;Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?". El respondi&oacute;: "&iquest;No hab&eacute;is le&iacute;do que el Creador, desde el comienzo los hizo var&oacute;n y hembra y que dijo: Por eso dejar&aacute; el hombre a su padre y a su madre y se unir&aacute; a su mujer, y los dos se har&aacute;n una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre". </span></em></p>
<p class="MsoPlainText" style="margin-left: 70.8pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Le dicen: "Pues &iquest;por qu&eacute; Mois&eacute;s prescribi&oacute; dar acta de divorcio y repudiarla?". D&iacute;celes: "Mois&eacute;s, teniendo en cuenta la dureza de vuestro coraz&oacute;n, os permiti&oacute; repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue as&iacute;. Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer -no por fornicaci&oacute;n- y se case con otra, comete adulterio"&raquo;.</span></em></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Encontramos aqu&iacute; una referencia de Jes&uacute;s al &laquo;principio&raquo;, es decir, al G&eacute;nesis, al proyecto de Dios sobre el hombre. Este principio creativo de Dios es superior -seg&uacute;n ]es&uacute;s- a la misma legislaci&oacute;n mosaica que, para salir al encuentro de la &laquo;dureza de coraz&oacute;n&raquo; del hombre, ha codificado la posibilidad para el hombre-var&oacute;n de repudiar a la mujer, alterando la reciprocidad fundamental de la relaci&oacute;n hombre-mujer, tal como era efectivamente &laquo;en el principio&raquo;. </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Tambi&eacute;n en la praxis de Jes&uacute;s encontramos una actitud liberadora en relaci&oacute;n con la mujer: baste recordar s&oacute;lo los casos emblem&aacute;ticos de la Samaritana (Jn 4), de la mujer &laquo;sorprendida en adulterio&raquo; (Jn 8, 3-11), Y de la &laquo;pecadora&raquo; perdonada en casa del fariseo (Lc 7, 36-50).</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Finalmente, se puede ver en la experiencia de Jes&uacute;s c&oacute;mo algunas mujeres le siguen, le ayudan, participan en su misi&oacute;n (cf. Lc 8, 1- 3), son objeto de una comprensi&oacute;n particular por parte de Jes&uacute;s (ellas, en el fondo, en la sociedad de aquel tiempo forman parte de los &uacute;ltimos). Tanto es as&iacute; que, a su vez, parecen comprender a Jes&uacute;s y mostrarse m&aacute;s perseverantes que los mismos ap&oacute;stoles (como advertir&aacute; en el desenlace final de su vida: Mt 27,55; Jn 19,25) Tras la resurrecci&oacute;n, la tradici&oacute;n testifica que la primera persona que recibe el don de la aparici&oacute;n de Jes&uacute;s es la Magdalena, una mujer (cf. Jn 20,11-18).</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">LA COMUNIDAD MESI&Aacute;NICA COMO SIGNO E INSTRUMENTO DE LA LLEGADA DEL REINO Y LA ELECCI&Oacute;N DE LOS &laquo;DOCE&raquo;</span></strong></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Esta comunidad mesi&aacute;nica que Jes&uacute;s forma dentro de Israel es<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>una comunidad que tiene como tarea la de dirigirse en primer lugar a Israel -al igual que hace Jes&uacute;s-, para que redescubra y cumpla su vocaci&oacute;n de pueblo de ]HWH. En otras palabras, no s&oacute;lo el grupo de los disc&iacute;pulos debe ser la comunidad mesi&aacute;nica de los &uacute;ltimos tiempos, sino que a trav&eacute;s de &eacute;l todo Israel debe llegar a serlo. Jes&uacute;s se presenta como el pastor (cf. Mc 14, 27 par.; Jn 10, 1- 29; Mt 10, 16 par.) que ha venido a reunir y liberar a sus ovejas (Mt 15,24;Lc 15,4-7), y a convocar alrededor de &eacute;l aquel &laquo;peque&ntilde;o reba&ntilde;o&raquo; (Lc 12, 32) que es signo e inicio de la renovaci&oacute;n de Israel y de todas las gentes: en una palabra, de la llegada del Reino. </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Como ilustraci&oacute;n de este intento suyo, Jes&uacute;s elige dentro de su grupo, a doce de ellos como s&iacute;mbolo de la renovaci&oacute;n de Israel: doce hab&iacute;an sido los patriarcas, doce estos nuevos pilares de la comunidad. Hay un texto muy significativo de Mateo, donde se ilustra esta importante intenci&oacute;n de Jes&uacute;s.</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="margin-left: 70.8pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">&laquo;Y llamando a sus doce disc&iacute;pulos, les dio poder sobre los esp&iacute;ritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. ( ... ) A estos doce envi&oacute; Jes&uacute;s, despu&eacute;s de darles estas instrucciones: "No tom&eacute;is camino de gentiles ni entr&eacute;is en ciudad de samaritanos; dirig&iacute;os m&aacute;s bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos est&aacute; cerca"&raquo;</span></em><span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;"> (Mt 10, 1-7)<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn3"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></span></a>.</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Entre los doce Sim&oacute;n, el hijo de Juan, asume desde el principio una posici&oacute;n particular: el mismo nombre &laquo;nuevo&raquo; que Jes&uacute;s le impone,<em style="mso-bidi-font-style: normal;"> K&eacute;fa</em>, Pedro, indica que &eacute;l tiene una funci&oacute;n importante: ser una roca sobre la que ser&aacute; edificada la comunidad mesi&aacute;nica<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn4"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[4]</span></span></a>.</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Pero, &iquest;por qu&eacute; los doce son s&oacute;lo hombres? Hemos de contentarnos con simples hip&oacute;tesis: quiz&aacute; se puede decir que el primer significado de los doce es el de representar al nuevo Israel y probablemente, en la cultura del tiempo, no habr&iacute;an tenido este significado simb&oacute;lico si hubiesen participado tambi&eacute;n mujeres.</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">De todas formas, el proyecto mesi&aacute;nico de Jes&uacute;s encuentra fort&iacute;simas resistencias, por lo que se habla de una &laquo;crisis&raquo;, de un momento de ruptura en el ministerio de Jes&uacute;s:</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">- est&aacute; la resistencia de la masa, de la gente m&aacute;s simple, porque el mensaje de Jes&uacute;s, que en un primer momento cautiva a las multitudes, no responde despu&eacute;s en realidad a las expectativas mesi&aacute;nicas del pueblo, que repetidamente intenta hacer de Jes&uacute;s su jefe y rey, deseo ante el cual &eacute;l siempre se opone y se sustrae; </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">- y est&aacute; la resistencia por parte del&laquo;poder oficial&raquo;, que en esta etapa de Israel es tanto religioso como pol&iacute;tico, porque Jes&uacute;s &ndash;al menos indirectamente-parece poner en crisis el status quo<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn5"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[5]</span></span></a>.</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">El verdadero problema que existe bajo estos dos tipos de resistencia es el de la identidad de Jes&uacute;s: por una parte no corresponde a las exigencias mesi&aacute;nicas del pueblo; por otra, es rechazada por el &laquo;poder oficial&raquo; porque parece exceder y contestar las caracter&iacute;sticas de la religi&oacute;n tal y como se hab&iacute;a cristalizado en el Israel de aquel tiempo.</span></p>
<p class="MsoPlainText"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">4. LA CRISIS DEL MINISTERIO GALILEO: CESAREA DE FILIPO</span></strong></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Todo esto lleva a una especie de cambio de marcha en el proyecto mesi&aacute;nico de Jes&uacute;s. &Eacute;l se dirige en un primer momento -como hemos visto- a todo Israel a trav&eacute;s de la comunidad mesi&aacute;nica, para llegar a alcanzar despu&eacute;s, por medio de &eacute;l, a todas las gentes. Ahora Israel se resiste ante esta convocatoria; &iquest;qu&eacute; debe hacer Jes&uacute;s?</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">La expresi&oacute;n de esta crisis del ministerio galileo, que abre una nueva fase en la historia de Jes&uacute;s, la encontramos en el famoso episodio de la confesi&oacute;n de Cesarea de Filipo:</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="margin-left: 70.8pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">&laquo;( ... ) por el camino hizo esta pregunta a sus disc&iacute;pulos: "&iquest;Qui&eacute;n dicen los hombres que soy yo?". Ellos le dijeron: "Unos, que Juan el Bautista; otros, que El&iacute;as; otros, que uno de los profetas". y &eacute;l les preguntaba: "Y vosotros, &iquest;qui&eacute;n dec&iacute;s que soy yo?". Pedro le contesta: "T&uacute; eres el Cristo". Y les mand&oacute; en&eacute;rgicamente que a nadie hablaran acerca de &eacute;l. Y comenz&oacute; a ense&ntilde;arles que el Hijo del hombre deb&iacute;a sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres d&iacute;as. Hablaba de esto abiertamente. Tom&aacute;ndole aparte, Pedro, se puso a reprenderle. Pero &eacute;l, volvi&eacute;ndose y mirando a sus disc&iacute;pulos, reprendi&oacute; a Pedro dici&eacute;ndole: "&iexcl;Qu&iacute;tate de mi vista, Satan&aacute;s! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres"&raquo;</span></em><span style="font-size: 10.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;"> (Mc 8, 27-33).</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Jes&uacute;s se dirige a los doce -que, por medio de Pedro, lo han reconocido expresamente como el Mes&iacute;as prometido- y realiza una doble operaci&oacute;n:</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">- se compromete a una formaci&oacute;n m&aacute;s precisa y m&aacute;s cercana de este grupo, para introducirlo m&aacute;s profundamente en su mensaje; </span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">- de esta forma introduce progresivamente a los doce en el significado de su destino de Mes&iacute;as perseguido y matado.</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">En el p&aacute;rrafo rese&ntilde;ado, de forma muy dr&aacute;stica, se pone de manifiesto el contraste entre Pedro y Jes&uacute;s: la idea mesi&aacute;nica de Pedro es todav&iacute;a la del Mes&iacute;as glorioso y terrestre<a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftnref" href="#_ftn6"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[6]</span></span></a>. Jes&uacute;s lo recrimina y lo introduce en un mesianismo que est&aacute; profundamente marcado por la experiencia del siervo sufriente de JHWH.</span></p>
<p class="MsoPlainText" style="text-indent: 35.4pt;"><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Para proseguir nuestra reflexi&oacute;n hemos de poner de relieve en este momento dos tem&aacute;ticas muy importantes: el conflicto entre Jes&uacute;s y el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">establishment s</em>ocio-religioso de Israel, y el interrogante sobre la identidad de Jes&uacute;s.</span></p>
<div style="mso-element: footnote-list;">
<hr size="1" />
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoPlainText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn1" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[1]</span></span></a> <span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>Cf. los &laquo;relatos de vocaci&oacute;n&raquo; contenidos, por ejemplo, en Mc 1, 16-20; 2, 13- 14; Jn 1, 35-51; etc.</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoPlainText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn2" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[2]</span></span></a> <span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp;</span>Cf. Mt 20, 20-28; Lc 22, 25-27. </span><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoPlainText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn3" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[3]</span></span></a> <span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>Es interesante destacar que Jes&uacute;s, para formar la comunidad apost&oacute;lica de los doce, eligi&oacute; personas muy distintas entre s&iacute;, hasta el punto de representar casi todas las tendencias divergentes de Israel en aquel tiempo. Desde Pedro a Andr&eacute;s, desde la clase medio-baja, a un publicano (pecador p&uacute;blico por su trabajo de cobrador de impuestos que, adem&aacute;s de aprovecharse econ&oacute;micamente de su profesi&oacute;n, lo un&iacute;a estrechamente al poder extranjero) como Lev&iacute;-Mateo, que por su oficio pertenec&iacute;a a la clase acomodada; desde un &laquo;verdadero israelita&raquo; de sana tradici&oacute;n como Natanael a un zelota como Sim&oacute;n y quiz&aacute; tambi&eacute;n Judas; hasta Santiago y Juan, de familia acomodada y con amistades en la casa del Sumo Sacerdote, </span><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;"></span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn4" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[4]</span></span></a><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt;"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 12.0pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Los textos m&aacute;s importantes que presentan en los evangelios la figura y la funci&oacute;n de Pedro son los siguientes: Mt 16, 16-19; Lc 22, 31-32; Jn 1,40-42; Jn 21, 15-17</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoPlainText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn5" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[5]</span></span></a> <span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">Un signo del sufrimiento de Jes&uacute;s a causa de la resistencia y el rechazo de Israel , expresa, por ejemplo, en el famoso lamento que &eacute;l pronunciar&aacute; sobre Jerusal&eacute;n, y que recuerda la experiencia de ]HWH con el pueblo elegido en el Antiguo Testamento: Jerusal&eacute;n, Jerusal&eacute;n!, (,,,) &iexcl;Cu&aacute;ntas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no hab&eacute;is querido!&raquo; (Lc 13,34; cf. 19,41-44).</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoPlainText"><a style="mso-footnote-id: ftn;" name="_ftn6" href="#_ftnref"><span class="MsoFootnoteReference"><span style="mso-special-character: footnote;">[6]</span></span></a> <span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.5pt; font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;">En el reproche que Jes&uacute;s hace a Pedro, es evidente el rechazo de Jes&uacute;s ante aquellas &laquo;tentaciones&raquo; falsamente mesi&aacute;nicas, que &eacute;l hab&iacute;a superado ya al inicio de su ministerio,&nbsp;</span><span style="font-family: &quot;Goudy Sans Medium BT&quot;;"></span></p>
</div>
</div>
<!--EndFragment--></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dominusrex.obolog.com/anuncio-jesus-nazaret-llegada-reino-3-parte-137084" title="El anuncio de Jesús de Nazaret: La llegada del Reino 3ª parte">El anuncio de Jesús de Nazaret: La llegada del Reino 3ª parte</a></strong> en <a href="http://dominusrex.obolog.com" title="Cristología tras las huellas del Galileo">Kyrios</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>cristologia</category>
				<category>jesús de nazaret</category>
				<comments>http://dominusrex.obolog.com/anuncio-jesus-nazaret-llegada-reino-3-parte-137084#formulario</comments>
		<guid>http://dominusrex.obolog.com/anuncio-jesus-nazaret-llegada-reino-3-parte-137084</guid>
		<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 17:13:51 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Pasión y muerte de Jesús</title>
		<link>http://dominusrex.obolog.com/pasion-muerte-jesus-137060</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment--></p>
<h1><span lang="ES">EL PROCESO, LA CONDENA Y LA MUERTE DE JES&Uacute;S</span></h1>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Llegados a este punto, podemos afrontar el momento de la muerte de Jes&uacute;s que es la conclusi&oacute;n de su itinerario hist&oacute;rico. Se trata de la parte m&aacute;s amplia y original que poseemos de los evangelios, de forma que se ha dicho que &laquo;los evangelios no son sino una historia de la pasi&oacute;n, precedida por una amplia introducci&oacute;n&raquo; (M. K&auml;hler). En la narraci&oacute;n de la muerte de Jes&uacute;s encontramos dos momentos fundamentales en los que se detienen los cuatro evangelios: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.75pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">- el primero es el relato de la detenci&oacute;n y del juicio. Este &uacute;ltimo es un hecho important&iacute;simo, porque nos da la clave de los motivos que han llevado a la condena y a la muerte de Jes&uacute;s, si bien tales motivos contin&uacute;an siendo para siempre un interrogante inquietante y sin resolver en la historia de la humanidad; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">- el segundo es la narraci&oacute;n de la forma concreta de la muerte de Jes&uacute;s, que, como veremos, es muy rica de significado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">1. MARCO HIST&Oacute;RICO DEL EPILOGO DEL MINISTERIO DE JES&Uacute;S</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En primer lugar, hemos de decir que el conflicto entre Jes&uacute;s y el<em> establishment </em>pol&iacute;tico y religioso de Israel alcanza un punto decisivo en el momento en el que el profeta de Galilea llega a Jerusal&eacute;n para las fiestas pascuales.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">A partir de lo que logremos reconstruir partiendo de los relatos evang&eacute;licos, se puede concluir que ya antes de la llegada de Jes&uacute;s a Jerusal&eacute;n se hab&iacute;a producido una reuni&oacute;n informal, donde el Sanedr&iacute;n<a name="_ftnref"></a>, teniendo en cuenta todo lo que Jes&uacute;s hab&iacute;a dicho y hecho, lleg&oacute; a esta decisi&oacute;n: &laquo;Conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la naci&oacute;n&raquo; (Jn 11, 50). Esto sobre todo para tranquilidad de Israel que, estando bajo la dominaci&oacute;n romana, se hab&iacute;a mostrado demasiado entusiasta del profeta galileo, reavivando adormecidas veleidades mesi&aacute;nicas, y por tanto, de insurrecci&oacute;n. Pero, m&aacute;s en profundidad, por aquella incurable confrontaci&oacute;n que se hab&iacute;a creado entre la predicaci&oacute;n y el significado mismo de la obra y de la persona de Jes&uacute;s y los detentadores del &laquo;poder&raquo; religioso oficial. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En cuanto a la figura de judas, podemos decir que hist&oacute;ricamente no tiene una funci&oacute;n decisiva, pues el Sanedr&iacute;n hab&iacute;a decidido ya en gran parte lo que hacer: &uacute;nicamente posee el tr&aacute;gico papel de haber traicionado, seguramente en el &uacute;ltimo momento, la relaci&oacute;n de confianza que le un&iacute;a a Jes&uacute;s. En el grupo de Jes&uacute;s hay, por tanto, uno que le rechaza conscientemente -quiz&aacute; por miedo o por estrategia pol&iacute;tica-, y esto pone de relieve a&uacute;n m&aacute;s el hecho de que Jes&uacute;s hab&iacute;a formado un grupo, o mejor, una comunidad mesi&aacute;nica a su alrededor, pero sin uniformar a ninguno. Tanto en el caso de Judas como tambi&eacute;n de los otros que lo abandonan en el momento crucial, Jes&uacute;s muestra que ha establecido una relaci&oacute;n de libertad y de confianza. Los numerosos lugares en los que Jes&uacute;s mismo, m&aacute;s o menos abiertamente, y con mayor o menor acritud, reprocha a los suyos su lentitud para comprender y para unirse a &Eacute;l, subrayan el claroscuro de las cosas humanas, y la resistencia al proyecto de Dios, que tantas veces y tan bien Jes&uacute;s hab&iacute;a descrito en las par&aacute;bolas del Reino. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En lo referente al arresto, podemos decir que, muy probablemente, fue obra de las autoridades del Templo, porque s&oacute;lo &eacute;stas ten&iacute;an la posibilidad de disponer de un cuerpo de guardia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Antes de examinar cu&aacute;l es el significado de los dos procesos que Jes&uacute;s sufrir&aacute;, en un breve espacio de tiempo, -uno jud&iacute;o y otro romano- veamos cu&aacute;les son los datos seguros que poseemos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span lang="ES">a) </span></em><span lang="ES">Jes&uacute;s ha sido condenado a muerte bajo la administraci&oacute;n de Poncio Pilato, por tanto, por intervenci&oacute;n directa y formal de la autoridad romana. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.45pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span lang="ES">b) </span></em><span lang="ES">La autoridad jud&iacute;a ha tenido un papel importante en la contienda procesual que ha llevado a la condena, porque Poncio Pilato ha condenado a Jes&uacute;s a partir de una petici&oacute;n expl&iacute;cita de los jefes jud&iacute;os. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span lang="ES">c) </span></em><span lang="ES">El t&iacute;tulo colocado en la cruz (como motivo de la condena) dec&iacute;a: &laquo;Jes&uacute;s Nazareno rey de los jud&iacute;os&raquo;. Obviamente era un <em>titulus </em>sarc&aacute;stico, porque colocar este escrito encima de un crucificado, significaba poner en la picota el final frustrado de un fan&aacute;tico que se hab&iacute;a autoproclamado rey de los jud&iacute;os, y que, acabando de aquel modo, a los ojos de los Jud&iacute;os aparec&iacute;a tambi&eacute;n como un blasfemo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .95pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Sobre esta base intentamos reconstruir el desarrollo de los dos procesos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">2. EL PROCESO JUDIO</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">El Sanedr&iacute;n era el &uacute;nico &oacute;rgano pol&iacute;tico-religioso reconocido por la autoridad romana y estaba formado por setenta miembros m&aacute;s el sumo sacerdote, articulados en tres sectores: los sacerdotes de alto rango, los ancianos (miembros de la aristocracia laica) y los escribas (te&oacute;logos y juristas). Era adem&aacute;s el tribunal supremo y ten&iacute;a el derecho y la competencia, concedida por los romanos, de tratar las causas capitales, es decir, las causas que implicaban, como condena, la muerte. Pero no pod&iacute;a ejecutarlas. En el proceso instruido por el Sanedr&iacute;n hay dos fases. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.45pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">- La primera acontece de noche, inmediatamente despu&eacute;s del arresto. Antes de que el Sanedr&iacute;n se re&uacute;na de manera oficial, hay una reuni&oacute;n informal junto al palacio de los sumos sacerdotes An&aacute;s (que gozaba de gran autoridad, si bien no ten&iacute;a ya el cargo de sumo sacerdote) y Caif&aacute;s, para ver si se consigue encontrar una l&iacute;nea de acci&oacute;n clara y compartida, como preparaci&oacute;n al debate en la sede oficial y plenaria. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.45pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">-<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>La segunda fase acontece por la ma&ntilde;ana<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>con la reuni&oacute;n formal del Sanedr&iacute;n, donde se toma la decisi&oacute;n de entregar a Jes&uacute;s a las autoridades romanas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Ahora bien, el problema decisivo es: &iquest;bajo qu&eacute; acusaci&oacute;n? Si reconstruimos los elementos que poseemos (tambi&eacute;n a la luz de los hechos previos al conflicto), podemos concluir f&aacute;cilmente que hay dos motivos: uno de car&aacute;cter religioso, el otro de car&aacute;cter pol&iacute;tico. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Seg&uacute;n la narraci&oacute;n de <em>Mateo </em>-que se corresponde con la praxis en uso por entonces- se busca primero alg&uacute;n testimonio para poderlo condenar. Resulta decisiva la acusaci&oacute;n, aportada como prueba por dos testigos, de haber defendido una incre&iacute;ble pretensi&oacute;n en relaci&oacute;n con el Templo: &ldquo;&Eacute;ste dijo: Yo puedo destruir el Santuario de Dios, y en tres d&iacute;as edificarlo&rdquo; (Mt 26, 61). Lo que resulta una vez m&aacute;s blasfemo en la actitud de Jes&uacute;s es la autoridad con que &Eacute;l ha pretendido poder hacer tal afirmaci&oacute;n (aunque no sea comprendido su exacto significado). De aqu&iacute; la crucial pregunta del sumo sacerdote sobre su identidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Leamos, por ejemplo, la m&aacute;s antigua redacci&oacute;n sin&oacute;ptico de este momento culminante del proceso, tal y como la narra <em>Marcos: </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">&ldquo;(Habla el Sumo Sacerdote) '&iquest;Eres t&uacute; el Cristo, el Hijo del Bendito?'. Y dijo Jes&uacute;s: 'S&iacute;, yo soy, y ver&eacute;is al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir entre las nubes del cielo&rdquo;. El Sumo Sacerdote se rasga las t&uacute;nicas y dice. '&iquest;Qu&eacute; necesidad tenemos ya de testigos? Hab&eacute;is o&iacute;do la blasfemia. &iquest;Qu&eacute; os parece?' Todos juzgaron que era reo de muerte&raquo; (Mc 14, 61-64). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Es clara en este texto la relectura post-pascual, pero tambi&eacute;n est&aacute; expresado muy sucinta y l&iacute;mpidamente el fondo hist&oacute;rico que ha conducido a la condena inapelable de Jes&uacute;s. En efecto, Jes&uacute;s, refiri&eacute;ndose a la figura del <em>Hijo del Hombre, </em>alude a la profec&iacute;a de Daniel sobre la instauraci&oacute;n del Reino de Dios, a &Eacute;l confiada. Frente al interrogatorio que le ha sido hecho por el Sanedr&iacute;n, &eacute;l ha precisado de manera comprensible, y, por otra parte inaceptable para los miembros del Sanedr&iacute;n, cu&aacute;l era su autoconciencia. No ha dicho de modo claro que sea el Hijo de Dios, sino que se ha autoafirmado como el <em>Hijo del Hombre, </em>como aquel a quien JHWH, escatol&oacute;gicamente, ha confiado la realizaci&oacute;n del Reino. En cualquier caso, Jes&uacute;s se sit&uacute;a en el nivel de la que el sumo sacerdote llama &laquo;blasfemia&raquo;, que es el verdadero motivo de la condena. Por lo dem&aacute;s, como ya hemos se&ntilde;alado, de esta fuerte y l&iacute;mpida autoconciencia de Jes&uacute;s se derivan tanto su cr&iacute;tica al Templo como a algunas prescripciones de la Ley, tal y como las cumpl&iacute;an los grupos religiosos hegem&oacute;nicos de la &eacute;poca, y especialmente su relativizaci&oacute;n respecto a un gratuito e imprevisible cumplimiento. Sobre todo estas cr&iacute;ticas, ante lo intocables que resultaban estas instituciones en la comprensi&oacute;n de tales grupos, no pod&iacute;an dejar de aparecer como blasfemas<a name="_ftnref"></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En cambio, el segundo elemento que ha influido mucho m&aacute;s para los romanos, es su reivindicaci&oacute;n mesi&aacute;nica, con el peligro de un levantamiento popular. Los sumos sacerdotes unen estos dos elementos, pero destacan m&aacute;s el segundo, para llevar a los romanos un motivo concreto y suficiente para entrar en acci&oacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Existen algunas interpretaciones en las que se acent&uacute;a, un poco unilateralmente, el aspecto socio-pol&iacute;tico en el mensaje y en la praxis de Jes&uacute;s. Pero de los episodios precedentes de su vida y de este &uacute;ltimo, se ve que no es el primer elemento que destaca. Ciertamente, hay una dimensi&oacute;n social y tambi&eacute;n pol&iacute;tica en el proyecto mesi&aacute;nico de Jes&uacute;s, pero el elemento fundamental es el estrictamente religioso. Esto no significa disminuir las implicaciones socio-pol&iacute;ticas de su mensaje, sino fortalecerlas, m&aacute;s a&uacute;n, hacerlas decididamente revolucionarias: instaurar el Reino de Dios significa -como lo hab&iacute;an mostrado el mensaje y la praxis de Jes&uacute;s- dar la vuelta a un orden social injusto, tendencialmente esclerotizado e ideol&oacute;gico, yendo a la ra&iacute;z de todos los problemas: la relaci&oacute;n de los hombres con Dios y entre ellos, seg&uacute;n el proyecto de Dios que se realiza progresivamente en la historia, gracias a Su intervenci&oacute;n en ella.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">3. EL PROCESO ROMANO</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Este proceso, transmitido de forma amplia y narrativa por <em>Juan </em><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>y de modo m&aacute;s sint&eacute;tico por los sin&oacute;pticos, se concentra, en estos dos testimonios, sobre el tema de Jes&uacute;s Mes&iacute;as. Esto se confirma por el hecho de que <em>Juan </em>realiza una relectura del proceso tanto en torno al tema de la realeza de Jes&uacute;s, como en relaci&oacute;n al <em>titulus </em>colocado encima de la cruz: &laquo;Jes&uacute;s Nazareno Rey de los jud&iacute;os &raquo;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">El motivo de la condena y de la ejecuci&oacute;n por parte de los romanos es la pretensi&oacute;n mesi&aacute;nica que representa en el fondo una amenaza para la soberan&iacute;a de Roma sobre Palestina. Fundamentalmente son los jefes de los sacerdotes quienes insin&uacute;an a Poncio Pilato esta idea: &laquo;Si sueltas a &eacute;se, no eres amigo del C&eacute;sar; todo el que se hace rey se enfrenta al C&eacute;sar&raquo; (Jn 19, 12). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Para Pilato, este caso, en un per&iacute;odo de intermitentes revueltas como suced&iacute;a en aquel momento hist&oacute;rico, y adem&aacute;s en un pueblo tan at&iacute;pico y tenaz como el de Israel, entraba suficientemente en la normal administraci&oacute;n... Igualmente, el hecho de que &eacute;l mismo env&iacute;e a Jes&uacute;s a Herodes Antipas<a name="_ftnref"></a>, no ratificando enseguida la acusaci&oacute;n jud&iacute;a sino abriendo, por as&iacute; decirlo, un suplemento de instrucci&oacute;n del caso, muestra que se hab&iacute;a convertido con el tiempo -como es confirmado tambi&eacute;n por otras fuentes hist&oacute;ricas- en un personaje h&aacute;bil y finamente diplom&aacute;tico, que consegu&iacute;a escaparse de las situaciones embarazosas con astutas estratagemas. Por lo dem&aacute;s, las narraciones evang&eacute;licas subrayan la incertidumbre de Pilato, su vacilaci&oacute;n, y casi el no querer asumir del todo la responsabilidad de una condena de la que no llega a aferrar en el fondo todas sus motivaciones</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">4. LA CONDENA A LA MUERTE DE CRUZ</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Llegamos as&iacute; a la ejecuci&oacute;n. La condena a muerte se ejecuta mediante el suplicio de la cruz. Entre los romanos, el castigo de la cruz se reservaba a los delincuentes de las clases m&aacute;s bajas, no a los ciudadanos romanos, sino a los extranjeros, a los esclavos y a los que se hab&iacute;an cubierto de cr&iacute;menes grav&iacute;simos. Adem&aacute;s, en per&iacute;odos de agitaciones sociales y pol&iacute;ticas, se usaba como instrumento de represi&oacute;n y de disuasi&oacute;n<a name="_ftnref"></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span></span><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El hecho de que Jes&uacute;s no s&oacute;lo sea condenado a muerte, sino a muerte de cruz, es algo mucho m&aacute;s deshonroso. Podemos encontrar una profundizaci&oacute;n de esta realidad en San Pablo, cuando en el cap. 2<em> </em>de la carta a los <em>Filipenses, </em>dice que Jes&uacute;s ha sido condenado a muerte y -subraya enf&aacute;ticamente el Ap&oacute;stol- &laquo;&iexcl;a muerte de cruz! &raquo;. El hecho de que m&aacute;s tarde se hable de Jes&uacute;s como del &laquo;crucificado&raquo; era algo verdaderamente chocante y contrario al sentido com&uacute;n, tanto que Pablo, en la primera carta a los Corintios, hablar&aacute; adem&aacute;s de la cruz como locura<a name="_ftnref"></a>. Cuando los cristianos comiencen a anunciar a un Mes&iacute;as, a un Hijo de Dios que ha sido crucificado, este mensaje, por lo que la cruz representaba, no podr&aacute; ser tomado sino como una verdadera locura. </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-top: 1.2pt;"><span lang="ES">A&ntilde;adido a esto, desde el punto de vista de Jes&uacute;s, el hecho de morir en la cruz se convert&iacute;a impl&iacute;citamente, ya sea para &Eacute;l como para Israel, en un definitivo desmentido de su pretensi&oacute;n mesi&aacute;nica. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En primer lugar porque la crucifixi&oacute;n, en la tradici&oacute;n hebrea, seg&uacute;n una antigua prescripci&oacute;n que se encuentra en el libro del <em>Deuteronomio<a name="_ftnref"></a></em>, era una muerte con la que se amenazaba al que era excluido de la Alianza, el &laquo;maldecido por Dios&raquo;; y en segundo lugar, porque era ejecutada en una zona que era impura para los hebreos, ya que se encontraba fuera de las murallas de Jerusal&eacute;n, que es la ciudad santa, y porque el lugar donde eran ajusticiados los condenados a muerte hab&iacute;a dejado de ser sagrado<a name="_ftnref"></a>. Jes&uacute;s es condenado y muere fuera del recinto sagrado de Israel, m&aacute;s a&uacute;n, muere -aparentemente- fuera del espacio de la Alianza entre JHWHY su pueblo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .45pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Todo esto, de manera simb&oacute;lica pero concreta y dram&aacute;tica para Jes&uacute;s, significa que &eacute;l es excluido de la Alianza: y el hecho de que sea rechazado tambi&eacute;n por una parte de Israel, o al menos por sus jefes, parece confirmar a&uacute;n m&aacute;s esta realidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Lo comprender&aacute; bien San Pablo en la carta a<strong> </strong>los <em>G&aacute;latas, </em>y en la segunda carta<strong> </strong>a los <em>Corintios, </em>donde unir&aacute; el texto del <em>Deuteronomio, </em>al que hemos aludido, con la muerte en la cruz de Jes&uacute;s<a name="_ftnref"></a> . (Ga. 3,13)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">5. LA MUERTE DE JES&Uacute;S COMO &laquo;ABANDONO&raquo;&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Para comprender c&oacute;mo vive Jes&uacute;s la experiencia de la muerte es importante leerla paralelamente a la del huerto de Getseman&iacute;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Podemos descubrir en &Eacute;l dos actitudes fundamentales. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.25pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>- La primera es ciertamente la conciencia profunda, radical, de la dureza y de la atrocidad de esta prueba. En Getseman&iacute; la encontramos expresada en la frase en que Jes&uacute;s pide que sea alejado de &Eacute;l, si es posible, el c&aacute;liz, la prueba suprema<a name="_ftnref"></a>. La atrocidad de esta prueba no reside s&oacute;lo en el aspecto exterior, f&iacute;sico, sino especialmente en el aspecto existencias, profundo, que esta muerte significa. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Partiendo de todo cuanto hemos dicho hasta ahora, se puede demostrar r&aacute;pidamente que, para Jes&uacute;s, morir en la cruz, en aquella situaci&oacute;n, representa: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 3.6pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><strong><em><span lang="ES">a) </span></em></strong><span lang="ES">La experiencia del rechazo de Israel, y por tanto, una especie de tr&aacute;gico fracaso del proyecto mesi&aacute;nico que le hab&iacute;a sido confiado por el Padre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 3.35pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span lang="ES">b) </span></em><span lang="ES">La experiencia de la soledad absoluta por parte de aquellos que le han seguido, y sobre todo de los disc&iacute;pulos<a name="_ftnref"></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span lang="ES">c) La experiencia de </span></em><span lang="ES">un abandono que &Eacute;l experimenta tambi&eacute;n en su relaci&oacute;n con el Padre, y que se expresa en el grito que nos relata sea <em>Marcos</em> que<em> Mateo, </em>&laquo;Dios m&iacute;o, Dios m&iacute;o, &iquest;por qu&eacute; me has abandonado ?<a name="_ftnref"></a></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.2pt; text-align: justify;"><span lang="ES">En lo referente a tal grito, sabemos que es una palabra tomada del Antiguo Testamento, del salmo 22 precisamente, donde el justo, sinti&eacute;ndose abandonado por Dios le grita por qu&eacute; no interviene. La experiencia de Jes&uacute;s es la de sentirse<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp; </span>fracasado en su misi&oacute;n mesi&aacute;nica y, de alguna manera, excluido de la Alianza, sin que el Padre intervenga para demostrarle a &Eacute;l y a los otros que &Eacute;l es verdaderamente el Mes&iacute;as. Jes&uacute;s muere sin tener la posibilidad de experimentar ni de hacer experimentar a los otros que Dios est&aacute; con &Eacute;l. Es<em> </em>un grito de angustia lacerante, aunque no de desesperaci&oacute;n: Jes&uacute;s se dirige todav&iacute;a a Dios, y con las palabras de un Salmo. Si bien aparece lleno de un misterioso y profundo significado el hecho de que aqu&iacute; Jes&uacute;s se dirige a Aquel a quien a lo largo de su existencia hab&iacute;a invocado como &laquo;el Abb&aacute;&raquo; con el simple nombre de &laquo;Dios&raquo; (<em>El&iexcl; = </em>Dios m&iacute;o, en Mt; <em>Eloi, </em>en Mc). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Este grito, por una parte, es el obst&aacute;culo m&aacute;s radical frente a Cristo; por otra, es la novedad absoluta de la fe cristiana: &iexcl;&eacute;sta depende de un Mes&iacute;as que lleva su fidelidad a Dios y su solidaridad con los hombres hasta experimentar la aparente ausencia de Dios! </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>- La segunda actitud, en esta situaci&oacute;n de fracaso, es la de vivir todo en la extrema fidelidad al Padre. En Getseman&iacute; se expresa en la frase: &ldquo;No se haga mi voluntad sino la tuya&rdquo;; en<em> </em>el evangelio de<em> Lucas, </em>con la expresi&oacute;n del<em> </em>abandono confiado extremo. &laquo;En tus manos pongo mi esp&iacute;ritu&raquo; (Lc 23, 46).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">6. UN &laquo;FRACASO&raquo;: PERO...</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">La muerte &ldquo;fracasada&rdquo; de Jes&uacute;s parece que no s&oacute;lo representa el final, sino tambi&eacute;n la contradicci&oacute;n m&aacute;s evidente de su mensaje y de su existencia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.75pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">- En primer lugar en el sentido de que el centro del mensaje de Jes&uacute;s ha sido el anuncio de la llegada del Reino, como instauraci&oacute;n del se&ntilde;or&iacute;o de Dios, y como liberaci&oacute;n de los &uacute;ltimos y de los oprimidos: su muerte &ldquo;fracasada&rdquo; parece contradecir el anuncio y la llegada del Reino. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.75pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">- En segundo lugar, Jes&uacute;s ha colocado en el centro del anuncio del Reino la experiencia y el anuncio de la paternidad de Dios: &eacute;ste es el motor central de todo su mensaje y de su praxis. Pero precisamente aqu&iacute;, en la muerte, se da la experiencia de una lejan&iacute;a desconcertante de aquel Dios Padre que Jes&uacute;s sent&iacute;a como &iacute;ntimo a s&iacute; mismo de forma &uacute;nica y singular. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">- Por &uacute;ltimo, Jes&uacute;s mismo se hab&iacute;a definido <em>Hijo del Hombre</em>, aquel a quien JHWH entrega, en su nombre, el se&ntilde;or&iacute;o sobre la historia: tambi&eacute;n esto est&aacute; en clar&iacute;sima contradicci&oacute;n con su muerte en cruz. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Efectivamente, en la narraci&oacute;n de los evangelios encontramos, desde el punto de vista de los jud&iacute;os que asisten a la crucifixi&oacute;n, el relieve dado a este fracaso. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Pese a esta conclusi&oacute;n, o mejor dicho, frente al muro cerrado e insuperable de esta constataci&oacute;n de la frustrada muerte en cruz de Jes&uacute;s, se opone algo extremadamente significativo, representado por un doble hecho hist&oacute;rico bien preciso y tambi&eacute;n hist&oacute;ricamente y s&oacute;lidamente fundamentado: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.75pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span lang="ES">a) </span></em><span lang="ES">El primero consiste en que gran parte de los escritos del Nuevo Testamento son, en gran medida, el testimonio de la explosi&oacute;n de un acto de fe y de un anuncio inesperado y convencido m&aacute;s all&aacute; de cualquier posible desmentido: Jes&uacute;s de Nazaret, el crucificado, &iexcl;ha resucitado!</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span lang="ES">b) </span></em><span lang="ES">El segundo consiste en que, inmediatamente despu&eacute;s de la muerte de Jes&uacute;s, se inici&oacute;<strong> </strong>un movimiento hist&oacute;rico que se remite a &eacute;l no s&oacute;lo idealmente, sino proclam&aacute;ndolo vivo y resucitado, y actuando de forma determinante en la historia de la humanidad, en la l&iacute;nea del se&ntilde;or&iacute;o escatol&oacute;gico de Dios, que, seg&uacute;n Jes&uacute;s afirmaba, ser&iacute;a entregada al <em>Hijo del Hombre. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.75pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Estos dos hechos testimonian una fe que por una parte es inquebrantable, y por otra invierte de modo imprevisible el significado de la muerte en cruz de Cristo, en aquella perspectiva que -como hemos visto- est&aacute; ampliamente atestiguada como t&iacute;pica de la<strong> </strong>autoconciencia de Jes&uacute;s. </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent" style="margin-top: .45pt;"><span lang="ES">Frente a este doble hecho hist&oacute;rico, que converge en una &uacute;nica realidad, nuestra tarea pasa ahora a discernir, cr&iacute;ticamente, el valor y el significado del testimonio neotestamentarlo de la resurrecci&oacute;n.</span></p>
<div style="mso-element: footnote-list;">
<hr size="1" />
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn1"></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Cf. Jn, 11, 45-53. Esta reuni&oacute;n tiene lugar despu&eacute;s de la resurrecci&oacute;n de L&aacute;zaro, que, por lo excepcional y por la resonancia del caso, provoca una gran inquietud entre los jefes de los Jud&iacute;os, hasta llegar a decir ellos &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hacemos? Porque este hombre realiza muchas se&ntilde;ales. Si le dejamos que siga as&iacute;, todos creer&aacute;n en &eacute;l y vendr&aacute;n los romanos y destruir&aacute;n nuestro lugar santo y nuestra naci&oacute;n&rdquo; (11, 47-48)</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn2"></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La acusaci&oacute;n de blasfemia significa que quien conden&oacute; a Jes&uacute;s no fue, por as&iacute; decir, la maldad &ldquo;monstruosa&rdquo; de los malos, sino la &ldquo;bondad&rdquo; de los buenos, o la maldad no reconocida de los buenos o al menos de los bien situados. Este rasgo es que hace de la muerte de Jes&uacute;s radicalmente distinta de todas las dem&aacute;s muertes de m&aacute;rtires (por ejemplo, la del Bautista) y de santos humanos.</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a name="_ftn3"></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El hecho se justifica porque Herodes Antipas ten&iacute;a jurisdicci&oacute;n sobre Galilea, la regi&oacute;n donde Jes&uacute;s hab&iacute;a iniciado su ministerio. Pilato intentar&aacute; despu&eacute;s salir bien librado recurriendo a la aplicaci&oacute;n del &laquo;privilegio pascual&raquo;: &laquo;Cada fiesta, el procurador sol&iacute;a conceder al pueblo la libertad de un preso, el que quisieran. Ten&iacute;an a la saz&oacute;n un preso famoso, llamado Barrab&aacute;s. Y cuando ellos estaban reunidos, les dijo Pilato: '&iquest;A qui&eacute;n quer&eacute;is que os suelte, a Barrab&aacute;s o a Jes&uacute;s, el llamado Cristo?'&raquo; (Mt 27, 15-17). Su mujer tambi&eacute;n interviene para disuadir a Pilato, pero todo resulta in&uacute;til. </span></p>
<p class="MsoFootnoteText"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Probablemente es por esta conducta dubitativa, por lo que Pilato es visto con una cierta indulgencia en la tradici&oacute;n primitiva de la Iglesia, tanto en las narraciones evang&eacute;licas como, por ejemplo, en el discurso de Pedro narrado en los <em>Hechos de los Ap&oacute;stoles: </em>&laquo;Jes&uacute;s, a quien vosotros entregasteis y de quien renegasteis ante Pilato, cuando &eacute;ste estaba resuelto a ponerle en libertad. Vosotros renegasteis del Santo y del justo, y pedisteis que se os hiciera gracia de un asesino, y matasteis al jefe que lleva a la vida&raquo; (3, 13-15).</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn4"></a><span lang="ES"> Jes&uacute;s fue condenado a</span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"> un suplicio destinado a esclavos y terroristas , lo que nos revela que su condena tiene car&aacute;cter pol&iacute;tico. La acusaci&oacute;n pol&iacute;tica es una forma de desautorizar la interpelaci&oacute;n religiosa.</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a name="_ftn5"></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>&laquo;As&iacute;, mientras los jud&iacute;os piden se&ntilde;ales y los griegos buscan sabidur&iacute;a, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: esc&aacute;ndalo para los jud&iacute;os, necedad para los gentiles- (1 Co 1, 22-23). </span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .45pt; text-align: justify;"><a name="_ftn6"></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>&laquo;Si un hombre, reo de delito capital, ha sido ejecutado y le has colgado de un &aacute;rbol, no dejar&aacute;s que su cad&aacute;ver pase la noche en el &aacute;rbol; lo enterrar&aacute;s el mismo d&iacute;a, porque un colgado es una maldici&oacute;n de Dios. As&iacute; no har&aacute;s impuro el suelo que Yahveh tu Dios te da en herencia&raquo; (Dt 21, 22-23); aunque no est&aacute; claro que este texto hable de crucifixi&oacute;n, hay una referencia m&aacute;s expl&iacute;cita en el<em> Rollo del Templo (</em>11 QT 64, 6-13). </span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a name="_ftn7"></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El hecho de que Jes&uacute;s sea ajusticiado &laquo;fuera de los muros&raquo; se encuentra subrayado, en la par&aacute;bola de los vi&ntilde;adores homicidas, y adem&aacute;s en Mt 27, 32 y en Hb 13, 12-13 (&laquo;Por eso, tambi&eacute;n Jes&uacute;s, para santificar al pueblo con su sangre, padeci&oacute; <em>fuera </em>de la puerta. As&iacute; pues, salgamos donde &eacute;l <em>fuera </em>del campamento, cargando con su oprobio&raquo;). </span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a name="_ftn8"></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Cristo nos rescat&oacute; de la maldici&oacute;n de la ley, haci&eacute;ndose &eacute;l mismo maldici&oacute;n por nosotros, pues dice la Escritura. 'Maldito todo el que est&aacute; colgado de un madero'&raquo; (Ga 3, 13). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&laquo;A quien no conoci&oacute; pecado, le hizo pecado por nosotros, para que vini&eacute;semos a ser justicia de Dios en &eacute;l- (2 Co 5,21). </span></p>
<p class="MsoFootnoteText"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La conexi&oacute;n entre la muerte en cruz de Jes&uacute;s y el texto de Dt 21, 22-23, est&aacute; presente a menudo all&iacute; donde el Nuevo Testamento usa <em>madero </em>en lugar de <em>cruz </em>(cf., por ejemplo, 1 P 2, 24).</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a name="_ftn9"></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Aqu&iacute; tenemos el relato de <em>Marcos: </em>&ldquo;Toma consigo a Pedro, Santiago y Juan, y comenz&oacute; a sentir pavor y angustia. Y les dice: 'Mi alma est&aacute; triste hasta el punto de morir; quedaos aqu&iacute; y velad'. Y adelant&aacute;ndose un poco, ca&iacute;a en tierra y suplicaba que a ser posible pasara de &eacute;l aquella hora. Y dec&iacute;a: '&iexcl;Abb&aacute;, Padrel; todo es posible para ti; aparta de m&iacute; esta copa; pero que no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras t&uacute;'&raquo; (Mc 14, 33-36). Un texto paralelo al relato sin&oacute;ptico de Getseman&iacute;, con el tema de la &ldquo;turbaci&oacute;n&rdquo; de Jes&uacute;s ante su &ldquo;hora&rdquo; lo encontramos tambi&eacute;n en el cuarto evangelio-. &laquo;Ahora mi alma est&aacute; turbada. Y &iquest;qu&eacute; voy a decir? &iexcl;Padre, l&iacute;brame de esta hora! Pero &iexcl;si he llegado a esta hora para esto!&raquo; (Jn 12, 27), y en la carta a los <em>Hebreos: </em>&ldquo;Aun siendo Hijo, con lo que padeci&oacute; aprendi&oacute; la obediencia&rdquo; (Hb 5, 8).</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoFootnoteText"><a name="_ftn10"></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Pensemos &uacute;nicamente en la incapacidad de los ap&oacute;stoles para velar con &eacute;l en el huerto de Getseman&iacute; (Mc 14, 37ss), en la negaci&oacute;n de Pedro (Mc 14, 66-72; Mt 26, 69-75: Lc 22, <em>55-72; </em>Jn 18, 17. 25-27:<em> </em>un episodio ampliamente tratado por los evangelistas, destacando con ello que incluso en aquel que hab&iacute;a sido llamado por Jes&uacute;s &laquo;roca&raquo;, la fe es siempre un don gratuito de Dios), en el abandono de todos en el momento<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp; </span>Supremo del suplicio de la cruz, excepto Juan y algunas mujeres.</span></p>
</div>
<div id="ftn" style="mso-element: footnote;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><a name="_ftn11"></a><span lang="ES"> </span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">cf. Mc 15, 34; Mt 27, 46. El dramatismo de la muerte de Jes&uacute;s se encuentra tambi&eacute;n subrayado por aquel &laquo;otro grito&raquo; que, seg&uacute;n <em>Mateo,</em> Jes&uacute;s<em> </em>emite antes de expirar (27<em>, </em>50), y por la carta a <em>los Hebreos: </em>&laquo;El cual, habiendo ofrecido en los d&iacute;as de su vida mortal ruegos y s&uacute;plicas con poderoso clamor y l&aacute;grimas al que pod&iacute;a salvarle de la muerte, fue escuchado&rdquo; (Hb 5, 7). En el evangelio de<em> Juan, </em>esta misma experiencia de angustia se nos describe en el grito: &laquo;Tengo sed&raquo; (19, 28), que hace resonar tambi&eacute;n -como el grito del abandono- el Sal <em>22, </em>16 (&laquo;est&aacute; seco mi paladar como una teja y mi lengua pegada a mi garganta&raquo;), y donde Jes&uacute;s, que se hab&iacute;a presentado como fuente de agua viva (Jn 4, 10-13; 7, 37)<em>, </em>fuente de la uni&oacute;n con Dios por obra del Esp&iacute;ritu, es probado por una gran &laquo;sequedad&raquo;.&nbsp;</span></p>
</div>
</div>
<!--EndFragment-->			<p>
			Leer <strong><a href="http://dominusrex.obolog.com/pasion-muerte-jesus-137060" title="Pasión y muerte de Jesús">Pasión y muerte de Jesús</a></strong> en <a href="http://dominusrex.obolog.com" title="Cristología tras las huellas del Galileo">Kyrios</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>cristologia</category>
				<category>jesús de nazaret</category>
				<comments>http://dominusrex.obolog.com/pasion-muerte-jesus-137060#formulario</comments>
		<guid>http://dominusrex.obolog.com/pasion-muerte-jesus-137060</guid>
		<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 14:52:46 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Jesús ante su muerte</title>
		<link>http://dominusrex.obolog.com/jesus-muerte-137056</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment--></p>
<!--StartFragment-->
<div style="mso-element: para-border-div; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 1.0pt 1.0pt 1.0pt 4.0pt;">
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 18.0pt; border: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm; mso-padding-alt: 1.0pt 1.0pt 1.0pt 4.0pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">1.<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span></strong><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El choque con las autoridades: Jes&uacute;s y el templo</span></strong></p>
</div>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES">Todo lo anterior indica que Jes&uacute;s desata una crisis al interior de la religi&oacute;n jud&iacute;a. Desde el primer momento aparece la resistencia y las intenciones de matarlo. El choque con sus adversarios se vive en un contexto escatol&oacute;gico, como parte de la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">crisis </em>provocada por la llegada del reino de Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES">As&iacute; le sucede, incluso, en su Nazaret natal, tras dejar en claro que ning&uacute;n profeta es bien recibido en su tierra y hacer referencia a c&oacute;mo El&iacute;as y Eliseo, los padres del profetismo de Israel, hab&iacute;an sido recibidos por los extranjeros:&nbsp;</span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent" style="text-align: justify; line-height: normal;"><span style="font-size: 10.0pt;" lang="ES"><em>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Al o&iacute;r estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levant&aacute;ndose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intenci&oacute;n despe&ntilde;arlo. Pero Jes&uacute;s, pasando en medio de ellos, continu&oacute; su camino. (Lc 4, 28-29)</em>&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 18.0pt;"><span lang="ES">Los Evangelios nos relatan reiteradamente la intenci&oacute;n de las autoridades jud&iacute;as (saduceos, herodianos, sumos sacerdotes, fariseos y hasta el mismo Herodes Antipas) de prenderlo, apedrearle y matarlo.<strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"> </strong>El desenlace de la<strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"> </strong>vida de Juan Bautista pone a Jes&uacute;s ante la <em style="mso-bidi-font-style: normal;">perspectiva cierta de su propia muerte violenta. </em>El lee esta perspectiva desde el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">destino de los profetas </em>(cfr. Mt. 23, 34) Y as&iacute; responde a las amenazas:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">Se acercaron algunos fariseos que le dijeron: "Al&eacute;jate de aqu&iacute;, porque Herodes quiere matarte&rdquo;. El les respondi&oacute;: 'Vayan a decir a ese zorro: hoy y ma&ntilde;ana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer d&iacute;a habr&eacute; terminado. Pero debo seguir mi camino hoy, ma&ntilde;ana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusal&eacute;n " (Lc. 13, 31-33).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Pero el conflicto que enmarca el violento desenlace de su vida es el que se suscita en tomo al Templo de Jerusal&eacute;n. Jes&uacute;s se dirige a la ciudad santa no sin sospechar lo que puede ocurrir. As&iacute; parecen mostrarlo los anuncios de la pasi&oacute;n (cfr. Mc. 8, 31; 9, 31; 10, 33-34). Y Jes&uacute;s tiene el atrevimiento de declararse superior al Templo:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">&ldquo;Ahora bien, yo les digo que aqu&iacute; hay alguien m&aacute;s grande que el Templo&rdquo; (Mt. 12, 6)<span style="font-style: normal;">&nbsp;</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En Jerusal&eacute;n es recibido con alborozo por algunos; lo cierto es que &eacute;l pasa los &uacute;ltimos d&iacute;as entre la actividad en el Templo y el retiro cotidiano a Betania, en las cercan&iacute;as de la ciudad (Me. 11,8-11). En esos d&iacute;as se produce un &ldquo;choque&rdquo; en el Templo del que dan referencia los cuatro evangelistas:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">Se acercaba la Pascua de los jud&iacute;os. Jes&uacute;s subi&oacute; a Jerusal&eacute;n y encontr&oacute; en el Templo a los vendedores de bueyes, oveja y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesa, Hizo un l&aacute;tigo de cuerdas y los ech&oacute; a todos del Templo junto con sus ovejas y bueyes; desparram&oacute; las monedas de los cambistas, derrib&oacute; sus mesas y dijo a los vendedores d palomas: &ldquo;Saquen esto de aqu&iacute; y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio&rdquo; (In. 2, 13-16).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Este episodio no debe ser le&iacute;do en una clave moralista o prof&eacute;tica &ndash;como si Jes&uacute;s quisiera s&oacute;lo liberar el Templo de aquellos mercaderes que lo hab&iacute;an reducido a una &ldquo;cueva de ladrones&rdquo;-, sino en clave mucho m&aacute;s profunda. Se trata de la superaci&oacute;n de una econom&iacute;a de salvaci&oacute;n que all&iacute; se expresaba. Jes&uacute;s muestra que el lugar del encuentro con Yav&eacute;, que en el AT es el templo, ahora deja de serlo: es su misma persona la que con su anuncio y su praxis instaura el Reino de Dios entre los hombres.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Parece claro que Jes&uacute;s &ldquo;descultualiza" la relaci&oacute;n con Dios, al relativizar las instituciones legales y rituales. No<strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"> </strong>acude al Templo a ofrecer sacrificios. Lo hace porque all&iacute; se<strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"> </strong>dan cita los destinatarios de su mensaje. Incluso es aclamado en &eacute;l:&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">En el Templo se le acercaron varios ciegos y paral&iacute;ticos y &eacute;l los cur&oacute;. Al ver los prodigios que acababa de hacer y a los ni&ntilde;os que gritaban en el Templo: "&iexcl;Hosana al Hijo de David! ", los sumos sacerdotes y los escribas se indignaron (Mt. 21,14-15).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Con profundas connotaciones apocal&iacute;pticas resuena la profec&iacute;a de Jes&uacute;s sobre el Templo de Jerusal&eacute;n:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><em>Jes&uacute;s les respondi&oacute;: &ldquo;Destruyan este Templo y en tres d&iacute;as lo volver&eacute; a levantar<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>(Jn 2,19)<span style="font-style: normal;">&nbsp;</span></em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>De hecho, en el proceso que contra Jes&uacute;s sigue el Sanedr&iacute;n, aparece como una de las acusaciones<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>dicha profec&iacute;a:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>.....<em style="mso-bidi-font-style: normal;">Finalmente, se presentaron dos que declararon: &ldquo;Este hombre dijo: &lsquo;Yo puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres d&iacute;as&rsquo;&rdquo; (Mt 26, 60-61)</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Y vuelve a aparecer la referencia a la profec&iacute;a entre aquellos que se burlaban de &eacute;l en la cruz.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Los que pasaban, lo insultaban y, moviendo la cabeza dec&iacute;an: &ldquo;T&uacute; que destruyes el Templo y en tres d&iacute;as lo vuelves a edificar, &iexcl;s&aacute;lvate a ti mismo si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!&rdquo; (Mt 27, 39-40)</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Como vimos m&aacute;s arriba, en el Templo eran muchos los intereses que se entrecruzaban: el de Herodes, de quien depend&iacute;a la construcci&oacute;n y el del sumo sacerdote, jefe del Templo, del sanedr&iacute;n y del partido de los saduceos. La supervivencia de la aristocracia sacerdotal depend&iacute;a de la existencia del Templo de Jerusal&eacute;n. El temor no radicaba tanto en que Jes&uacute;s destruyera el Templo sino en que levantara al pueblo en contra de sus jefes. Como lo muestra un pasaje de Juan, su muerte &ndash;al igual que la del bautista- fue el fruto de un c&aacute;lculo pol&iacute;tico</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES">Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un consejo y dijeron: "&iquest;Qu&eacute; hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos Si lo dejamos seguir as&iacute; todos creer&aacute;n en &eacute;l, y los romanos vendr&aacute;n y destruir&aacute;n nuestro lugar santo y nuestra naci&oacute;n'. Uno de ellos, llamado Caif&aacute;s, que era sumo sacerdote ese a&ntilde;o, les dijo: "Ustedes no comprenden nada. &iquest;No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la naci&oacute;n entera?&rdquo;. (</span></em><span lang="ES">... ) A <em style="mso-bidi-font-style: normal;">partir de ese d&iacute;a, resolvieron que deb&iacute;an matar a Jes&uacute;s (Jn. 11, 45-50.53).</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Las horas de Jes&uacute;s de Nazaret, el galileo que hab&iacute;a llegado con su buena nueva al coraz&oacute;n de Israel, estaban contadas.</span></p>
<!--EndFragment-->
<p class="MsoTitle"><span lang="ES"><strong><span style="text-decoration: underline;">JES&Uacute;S ANTE SU MUERTE</span></strong></span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent"><span lang="ES">La pregunta fundamental que se nos ha planteado a menudo al estudiar la figura hist&oacute;rica de Jes&uacute;s, examinando el desenlace dram&aacute;tico y malogrado de su misi&oacute;n, ha sido &eacute;sta: &iquest;Pod&iacute;a &Eacute;l prever su final violento? &iquest;Efectivamente ha previsto su muerte tan dram&aacute;tica? &iquest;O m&aacute;s bien ha sido un contratiempo en el trayecto?&nbsp;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">1. JESUS HA PREVISTO SU MUERTE</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Desde un examen desapasionado y cr&iacute;tico de los datos b&iacute;blicos, hemos de responder positivamente: ciertamente Jes&uacute;s ha previsto este final dram&aacute;tico de su proyecto mesi&aacute;nico. Pero, &iquest;en qu&eacute; se ha basado para esto? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">- Sobre todo la ha previsto sobre la base de la situaci&oacute;n conflictiva que ya hemos examinado. Es claro que a la luz del conflicto que se hab&iacute;a creado, Jes&uacute;s se daba cuenta de que manteniendo su l&iacute;nea de conducta, de acci&oacute;n y de predicaci&oacute;n, su historia no pod&iacute;a terminar de forma diferente. Tanto es as&iacute; que los evangelistas, sobre todo <em>Juan, </em>destacan con suficiente nitidez que, muy pronto, los jud&iacute;os hab&iacute;an decidido eliminarlo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">- El segundo motivo, utilizado m&aacute;s tarde por la reflexi&oacute;n cristiana despu&eacute;s de la Pascua, es el de la interpretaci&oacute;n de las Escrituras, realizada a la luz del Esp&iacute;ritu, que actualiza la presencia de Dios en la historia. Desde esta perspectiva, hemos visto ya, por ejemplo, que Jes&uacute;s interpreta su acci&oacute;n a la luz de la figura del siervo sufriente de <span style="font-variant: small-caps;">Jhwh</span> y del profeta rechazado. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">- El tercer motivo, el m&aacute;s profundo, es que Jes&uacute;s afronta conscientemente la posibilidad de este fracaso final de su misi&oacute;n, gracias a su percepci&oacute;n profunda del proyecto del Padre sobre &Eacute;l<em>. </em>Nosotros, normalmente, tenemos esta visi&oacute;n: Jes&uacute;s, desde el principio tiene claro lo que debe realizar, y que debe morir por la redenci&oacute;n de nuestros pecados. En cambio, lo que importa comprender bien es que Jes&uacute;s, a trav&eacute;s de su oraci&oacute;n y de su acci&oacute;n, posee una comprensi&oacute;n profunda del proyecto del Padre, est&aacute; en comuni&oacute;n con el proyecto del Padre. &Eacute;ste es un dato tambi&eacute;n de la experiencia humana: cuando un hombre est&aacute; profundamente unido a Dios, se da cuenta de lo que Dios le pide a trav&eacute;s de las mismas circunstancias externas, incluso cuando &eacute;stas no son luminosas ni claramente descifrables... Mucho ha de verse esto en Jes&uacute;s, desde la perspectiva de aquella autoconciencia singular que le es propia<a name="_ftnref"></a>. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Por consiguiente, Jes&uacute;s ha previsto la realidad de este fracaso, y ha integrado este conflicto y el desenlace final de su historia dentro de su proyecto mesi&aacute;nico. Dicho proyecto no tiene una andadura superficialmente lineal, pero tampoco conoce rupturas radicales y traum&aacute;ticas, sino una constante y coherente profundizaci&oacute;n. Como ya hemos apuntado, Israel no acoge la invitaci&oacute;n a la conversi&oacute;n de parte de Jes&uacute;s, y por tanto, &Eacute;l se ve empujado a construir dentro de Israel una nueva comunidad mesi&aacute;nica. Tambi&eacute;n en lo que se refiere al conflicto y a la muerte tenemos una reinterpretaci&oacute;n y una profundizaci&oacute;n de este tipo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify;"><span lang="ES">Pero, en concreto, &iquest;c&oacute;mo interpreta Jes&uacute;s esta muerte, que cada vez va cobrando m&aacute;s visos de realidad, hasta llegar a ser inevitable?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">2. JES&Uacute;S HA INTEGRADO LA MUERTE EN SU PROYECTO MESI&Aacute;NICO</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">El primer testimonio hist&oacute;rico que poseemos de la autoconciencia de Jes&uacute;s respecto a la muerte, es narrado por <em>Marcos </em>inmediatamente despu&eacute;s y en relaci&oacute;n con la confesi&oacute;n de Cesarea:</span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&ldquo;Y comenz&oacute; a ense&ntilde;arles que el Hijo del Hombre deb&iacute;a sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres d&iacute;as&raquo; (Mc 8, 31). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">&Eacute;sta, que se suele considerar como una profec&iacute;a de Jes&uacute;s, es utilizada tres veces por los Sin&oacute;pticos, y m&aacute;s que una profec&iacute;a es considerada como una integraci&oacute;n de este conflicto y de la muerte dentro del proyecto mesi&aacute;nico de Jes&uacute;s; y al mismo tiempo tambi&eacute;n como una preparaci&oacute;n de los ap&oacute;stoles a este acontecimiento. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">De forma que nos permite dibujar esta par&aacute;bola a partir de la historia del Nazareno. En el primer momento de la predicaci&oacute;n el mensaje central es el del Reino de Dios; en el segundo, el mensaje del Reino se vuelve a expresar de forma m&aacute;s expl&iacute;cita a trav&eacute;s de la imagen del <em>Hijo del Hombre. </em>Este tema, a partir sobre todo de Cesarea de Filipo, est&aacute; unido estrechamente al evento del sufrimiento, del rechazo, de la muerte: el <em>Hijo del Hombre </em>es visto a la luz de la figura del Siervo sufriente de Isa&iacute;as. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .7pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Por tanto, la figura del hijo del hombre, que en <em>Daniel </em>y en la perspectiva apocal&iacute;ptica y mesi&aacute;nica se describe en estado glorioso, de victoria escatol&oacute;gico, aqu&iacute; es unida a un estado de sufrimiento y de muerte en la l&iacute;nea de lo que hemos dicho ya a prop&oacute;sito de la autoconciencia de Jes&uacute;s. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .7pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Sin embargo, integr&aacute;ndola en su proyecto, &iquest;qu&eacute; significado preciso da Jes&uacute;s a su muerte violenta? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.45pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>- El primer punto fundamental es &eacute;ste: hemos dicho que la existencia de Jes&uacute;s se manifiesta como un <em>existir-para; </em>un tema, este de la pro-existencia, del amor, que ya en el <em>k&eacute;rigma </em>de Jes&uacute;s se relaciona con la muerte. Recordemos por ejemplo, el <em>l&oacute;ghion </em>de Jes&uacute;s referido a los que quieren seguirle: </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2"><span lang="ES">&laquo;Llamando a la gente a la vez que a sus disc&iacute;pulos, les dijo: 'Si alguno quiere venir en pos de m&iacute;, ni&eacute;guese a s&iacute; mismo, tome su cruz y s&iacute;game. Porque quien quiera salvar su vida, la perder&aacute;; pero quien pierda su vida por m&iacute; y por el Evangelio, la salvar&aacute;'&raquo; (Mc 8, 34-35). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En este texto, la adhesi&oacute;n al evangelio pasa tambi&eacute;n a trav&eacute;s del sacrificio de la vida. S&oacute;lo quien est&aacute; dispuesto a sacrificar la propia vida, recibe el Reino. La muerte, el sacrificio de s&iacute; es el punto de apoyo y el sello de una existencia para los otros. Este riesgo de la propia vida se considera desde la relaci&oacute;n con el Padre y desde la relaci&oacute;n con los hombres. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.7pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>- En relaci&oacute;n con el Padre: </span></em><span lang="ES">Jes&uacute;s expresa muchas veces la convicci&oacute;n de que la adhesi&oacute;n a la voluntad del Padre puede tener tambi&eacute;n el precio de la fidelidad hasta la muerte. Si Dios nos da un encargo, la fidelidad al encargo pasa tambi&eacute;n por el sacrificio de la propia vida. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .45pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Este tema tan central se expresa en los evangelios a trav&eacute;s de una f&oacute;rmula t&eacute;cnica: cuando Jes&uacute;s habla del sacrificio de la vida hacia el que se est&aacute; dirigiendo, dice: &ldquo;Es necesario&rdquo; (<em>d&ecirc;i</em>, en griego) que esto suceda. Pero cuando usa este &ldquo;es necesario&rdquo; no se trata de un destino, en el sentido griego del t&eacute;rmino, de un hado, de una necesidad impuesta, sino de una elecci&oacute;n libre ante las consecuencias que brotan de una vida guiada desde la fidelidad a la voluntad del Padre. Esta necesidad no es fatalista sino de obediencia, y manifiesta la fe de Jes&uacute;s en el Padre, que no es s&oacute;lo confianza y abandono a la contemplaci&oacute;n de su proyecto, sino que se expresa en el momento de la dificultad, del sacrificio que la adhesi&oacute;n a su proyecto pide en la concreci&oacute;n y tambi&eacute;n en la contrariedad de la historia. Y ante el rechazo y la resistencia de los hombres. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>- En relaci&oacute;n con los hombres: </span></em><span lang="ES">ir hacia la muerte manifiesta, al mismo tiempo, la solidaridad que Jes&uacute;s tiene con el hombre incluso al precio de su vida. Esta solidaridad es la caracter&iacute;stica del proyecto mesi&aacute;nico de Jes&uacute;s desde el bautismo, y el encaminarse hacia la muerte conscientemente se convierte por una parte, en ser fiel al proyecto del Padre, y por otra, ser solidario con los &uacute;ltimos, a los que Jes&uacute;s se dirige con predilecci&oacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En este sentido, el conflicto y la condena a muerte de Jes&uacute;s se integran perfectamente dentro de su proyecto mesi&aacute;nico: no son accidentes del camino. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .45pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Su adhesi&oacute;n al proyecto que le ha sido encomendado por el Padre, debe ser llevada hasta el sacrificio, hasta la muerte. Esta &uacute;ltima, en la percepci&oacute;n progresiva que Jes&uacute;s tiene de ella, se convierte en el sello definitivo, en la certificaci&oacute;n decisiva de la llegada del Reino. Si Jes&uacute;s no afronta las consecuencias de su <em>k&eacute;rigma </em>y de su acci&oacute;n hasta la muerte no es fiel al proyecto del Padre, y por consiguiente, el Reino no puede llegar: para que el Reino llegue &ldquo;es necesario&rdquo; que &Eacute;l entregue la vida. Esta aceptaci&oacute;n del conflicto y no dar marcha atr&aacute;s se convierte en la manifestaci&oacute;n &uacute;ltima, decisiva, de su fidelidad al Padre y de su solidaridad con el hombre. Es una manifestaci&oacute;n pr&aacute;ctica, hist&oacute;rica, de lo que Jes&uacute;s hab&iacute;a dicho: &ldquo;Quien quiera salvar su vida, la perder&aacute;. Quien la sacrifique por m&iacute; y por el evangelio la encontrar&aacute;&rdquo;.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">3. LAS CATEGORIAS DE INTERPRETACI&Oacute;N DE LA MUERTE DE JES&Uacute;S</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Podemos profundizar y precisar m&aacute;s este discurso, y preguntarnos: &iquest;desde qu&eacute; categor&iacute;as, ya propias -al menos en parte- de la tradici&oacute;n hebrea, o universalmente humanas, y por tanto comprensibles para sus oyentes, interpreta Jes&uacute;s su muerte?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><em><span lang="ES">a. El enviado rechazado: la par&aacute;bola de los vi&ntilde;adores homicidas</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Jes&uacute;s la interpreta claramente, sobre todo, desde la categor&iacute;a del profeta rechazado y perseguido(Lc 13, 32-33); Mt 23, 37)<strong>, </strong>si bien integra este modelo veterotestamentario en su singular autoconciencia filial. Hay una famosa par&aacute;bola -que claramente es atribuible, en la sustancia, al Jes&uacute;s hist&oacute;rico-, que refleja esta autoconciencia: la par&aacute;bola de los vi&ntilde;adores homicidas (cf. Mc 12, 1-9 y Mt 21, 33-45). Examin&eacute;mosla de cerca. </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent3"><span lang="ES">&ldquo;Un hombre plant&oacute; una vi&ntilde;a, la rode&oacute; de una cerca, cay&oacute; un lagar y edific&oacute; una torre; la arrend&oacute; a unos labradores, y se ausent&oacute;&rdquo;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.45pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">El tema de la vi&ntilde;a es un tema cl&aacute;sico del Antiguo Testamento, porque es met&aacute;fora de Israel. Dios es el vi&ntilde;ador, Israel es la vi&ntilde;a (cfr. Is 5, 1-6)</span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent3" style="margin-top: 6.95pt;"><span lang="ES">&ldquo;Envi&oacute; un siervo a los labradores a su debido tiempo para recibir de ellos una parte de los frutos de la vi&ntilde;a. Ellos, le agarraron, le golpearon y le despacharon con las manos vac&iacute;as. De nuevo les envi&oacute; otro siervo; tambi&eacute;n a &eacute;ste le decalabraron y le insultaron. Y envi&oacute; a otro y a &eacute;ste le mataron; y tambi&eacute;n a otros muchos, hiriendo a unos, matando a otros&rdquo;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Aqu&iacute;, claramente, los siervos enviados son los profetas: es una reinterpretaci&oacute;n de toda la historia de Israel. </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent3" style="margin-top: 7.9pt;"><span lang="ES">&ldquo;Todav&iacute;a le quedaba un hijo predilecto; les envi&oacute; a &eacute;ste, el &uacute;ltimo, diciendo. 'A mi hijo le respetar&aacute;n'&rdquo;.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Como podemos observar, se usa tambi&eacute;n el t&eacute;rmino hijo, despues el t&eacute;rmino predilecto, que -como sabemos- es un t&eacute;rmino usado por el Antiguo Testamento para designar al rey-mes&iacute;as, y existe, por consiguiente, una clara diferenciaci&oacute;n entre los siervos y el hijo. Por tanto, ya en el Jes&uacute;s pre-pascual, encontramos una precisa indicaci&oacute;n de su autoconciencia filial. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Pero, dado que no est&aacute; expresada de forma directa, era dif&iacute;cil para los ap&oacute;stoles y los dem&aacute;s oyentes ver en el &ldquo;hijo predilecto&rdquo; del que aqu&iacute; se habla, al Hijo Unig&eacute;nito del Padre, en sentido ontol&oacute;gico (al que se aludir&aacute; en la experiencia post-pascual), mientras que era claramente posible reconocer al &laquo;hijo predilecto&raquo; en el sentido metaf&oacute;rico que se utilizaba a&uacute;n en el Antiguo Testamento: el enviado por excelencia, el mes&iacute;as de los &uacute;ltimos tiempos. </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent3" style="margin-top: 4.55pt;"><span lang="ES">&ldquo;Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre s&iacute;: '&Eacute;ste es el heredero. Vamos, mat&eacute;mosle y qued&eacute;monos con su herencia'. Y agarr&aacute;ndole, le echaron fuera de la vi&ntilde;a y le mataron&raquo; (Mt 21, 38-39). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Aqu&iacute; encontramos un dato interesant&iacute;simo: el Hijo es asesinado, pero <em>fuera </em>de la vi&ntilde;a. No es un &laquo;fuera&raquo; espacial, sino una exclusi&oacute;n de la vi&ntilde;a como lugar teol&oacute;gico de la Alianza y de la promesa hecha a Israel. Veremos que en el momento de la muerte, Jes&uacute;s ser&aacute; conducido fuera de Jerusal&eacute;n, la ciudad santa, y matado en un lugar profano, el G&oacute;lgota. </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent3" style="margin-top: 3.6pt;"><span lang="ES">&laquo;&iquest;No hab&eacute;is le&iacute;do nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Se&ntilde;or quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?&raquo;. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 4.55pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">El rechazo realizado contra Jes&uacute;s no s&oacute;lo se integra en su proyecto sino que se convierte en el instrumento por el que Dios lleva a cabo su plan de salvaci&oacute;n: la piedra desechada se convierte en piedra angular. </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent3" style="margin-top: 3.8pt;"><span lang="ES">&laquo;Trataban de detenerle, pero tuvieron miedo de la gente, porque hab&iacute;an comprendido que la par&aacute;bola la hab&iacute;a dicho por ellos. Y dej&aacute;ndole, se fueron&raquo;.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><em><span lang="ES">b. El Siervo sufriente que exp&iacute;a y salva</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">La segunda categor&iacute;a -a&uacute;n m&aacute;s expl&iacute;cita- que Jes&uacute;s emplea es la del siervo justo y sufriente (ls 52, 12 - 53, 12). Este hecho es bastante importante porque en la figura del siervo justo y sufriente ya en <em>Isa&iacute;as </em>se expresaba el valor redentor de la muerte y del sufrimiento. El siervo de JHWH -el enviado por JHWH para cumplir su proyecto- padece, se somete al sufrimiento (y quiz&aacute; tambi&eacute;n a la muerte), pero precisamente a trav&eacute;s de todo esto salva a Israel. No se da una relaci&oacute;n de causa y efecto entre el sufrimiento del siervo y la liberaci&oacute;n pero s&iacute; una estrecha conexi&oacute;n. Isa&iacute;as quiere decir al menos esto: el siervo, permaneciendo fiel al proyecto de Dios, consigue que Israel comprenda su pecado y retorne a su Se&ntilde;or. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.65pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span lang="ES">Jes&uacute;s </span></em><span lang="ES">se aplica esta figura a s&iacute; mismo y profundiza este significado. De forma expl&iacute;cita lo encontramos en <em>Marcos, </em>en una frase que escuchamos muchas veces, pero que quiz&aacute; nos cuesta comprenderla en profundidad: </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent3" style="margin-top: 6.45pt;"><span lang="ES">&laquo;... tampoco el Hijo del Hombre ha venido a ser servido, sino a ser- vir y a dar su vida como rescate por muchos&raquo; (Mc 10, 45). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">&laquo;Servir&raquo; aqu&iacute; significa vivir la vida y la misi&oacute;n del Siervo de JHWH que encuentra su culmen en el dar la vida por los hombres. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Cuando hablamos de &laquo;rescate&raquo; entra en juego otro importante elemento que es el del pecado. En el proyecto inmediato de <em>Jes&uacute;s, </em>como fidelidad al Padre y como solidaridad con los hombres, entra el elemento de la cerraz&oacute;n y del rechazo del hombre: por tanto, la muerte de Jes&uacute;s pasa tambi&eacute;n por una estructura de vida marcada por el pecado, por la dureza obstinada del hombre, por la ignorancia de la que Jes&uacute;s habla a&uacute;n en la cruz: &laquo;Padre, perd&oacute;nales, porque no saben lo que hacen&raquo; (Lc 23, 34). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.15pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Por una parte se da una cerraz&oacute;n consciente, libre, culpable; por otra, una cerraz&oacute;n que expresa el l&iacute;mite, la pobreza, la ignorancia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">4. JES&Uacute;S Y LA ESPERANZA EN LA RESURRECCI&Oacute;N</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Un elemento posterior y esencial que aparece en esta interpretaci&oacute;n que Jes&uacute;s mismo da de su muerte, es la esperanza con que la afronta. Todos los pasajes que se refieren a la muerte sufrida por Jes&uacute;s, o que Jes&uacute;s se dispone a afrontar, hablan de una muerte dram&aacute;tica, no tr&aacute;gica: es un dramatismo rociado de esperanza. &iquest;De d&oacute;nde brota esta esperanza? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .7pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Su fuente original es la relaci&oacute;n filial con el Padre. Jes&uacute;s se arriesga a todo en la muerte, pero con esperanza, porque la vive en el horizonte de su relaci&oacute;n con el Padre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .95pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Este hecho lo podemos encontrar expresado en algunos textos donde Jes&uacute;s habla de su muerte de forma positiva, haciendo ver que de ella, &iexcl;precisamente de ella!, brota parad&oacute;jicamente la realizaci&oacute;n de su proyecto mesi&aacute;nico. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Cito s&oacute;lo cinco, porque se pueden atribuir con seguridad a Jes&uacute;s, siendo muy arcaicos en los s&iacute;mbolos y en las expresiones que emplean. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.7pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>- El primero se refiere al que Jes&uacute;s llama el &laquo;signo de Jon&aacute;s&raquo; </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent3"><span lang="ES">&laquo;Entonces le interpelaron algunos escribas y fariseos: 'Maestro, queremos ver una se&ntilde;al hecha por ti'. Mas &eacute;l les respondi&oacute;: '&iexcl;Generaci&oacute;n malvada y ad&uacute;ltera! Una se&ntilde;al pide, y no se le dar&aacute; otra se&ntilde;al que la se&ntilde;al del profeta Jon&aacute;s. Porque de la misma manera que Jon&aacute;s estuvo en el vientre del cet&aacute;ceo tres d&iacute;as y tres noches, as&iacute; tambi&eacute;n el Hijo del hombre estar&aacute; en el seno de la tierra tres d&iacute;as y tres noches'&raquo; (Mt 12, 38-40). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.5pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Jes&uacute;s, refiri&eacute;ndose al conocido episodio de Jon&aacute;s, quiere subrayar que desde su permanencia en la cruz, limitada en el tiempo, surge un anuncio de esperanza, una vida reencontrada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>- El segundo texto, en el que podemos ver esta dial&eacute;ctica t&iacute;pica de la autoconciencia de Jes&uacute;s a prop&oacute;sito de su muerte, lo encontramos en Juan: </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent3" style="margin-top: 7.2pt;"><span lang="ES">&laquo;Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda &eacute;l solo; pero si muere, da mucho fruto&raquo; (Jn 12, 24). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Aqu&iacute; encontramos de nuevo la misma din&aacute;mica pascual: de la muerte brota la vida. En seguida <em>Juan </em>une esta peque&ntilde;a par&aacute;bola al tema que hemos visto ya en <em>Mateo y Marcos: </em>&laquo;El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardar&aacute; para una vida eterna&raquo; (Jn 12, 25)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>- El tercer tema es el del Templo. Cuando expulsa de &eacute;l a los mercaderes, Jes&uacute;s exclama: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.2pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&laquo;Destruid este Santuario y en tres d&iacute;as lo levantar&eacute;&raquo; (Jn 2, 19). &laquo;Cuando resucit&oacute;, pues, de entre los muertos, se acordaron sus disc&iacute;pulos de que hab&iacute;a dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que hab&iacute;a dicho <em>Jes&uacute;s&raquo; (2, </em>22). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.7pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>- El cuarto tema es el aludido a prop&oacute;sito de la par&aacute;bola de los vi&ntilde;adores homicidas: la &ldquo;piedra desechada&rdquo; por los constructores que se convierte en &laquo;piedra angular&raquo; (Mc 12, 10), retomada tambi&eacute;n, en relaci&oacute;n con la muerte/resurrecci&oacute;n, por el <em>k&eacute;rigma </em>primitivo de los ap&oacute;stoles.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>- El quinto tema, considerando esta vez la acci&oacute;n de Jes&uacute;s, lo encontramos en los milagros de resurrecci&oacute;n que &Eacute;l realiza. Hablando de los milagros hemos visto que se trata de signos que indican que el Reino est&aacute; cerca: el m&aacute;s radical y expresivo de estos signos es la resurrecci&oacute;n (la hija de Jairo, Mc 5, 21-24 ss;<strong> </strong>el<strong> </strong>hijo de la viuda de Na&iacute;m, Lc 7,11-17; L&aacute;zaro Jn 11, 1-44). La &uacute;ltima y m&aacute;s grave alienaci&oacute;n del hombre es la muerte; la instauraci&oacute;n del Reino, proclamada por Jes&uacute;s, es tambi&eacute;n misteriosamente eficaz en este nivel extremo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.75pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Por lo dem&aacute;s, en los anuncios de la pasi&oacute;n que hemos recordado ya, est&aacute; siempre presente el anuncio de la resurrecci&oacute;n. Normalmente, los exegetas tienden a decir que esta segunda parte de <em>los l&oacute;gh&iacute;a </em>examinados seria post-pascual, no atribuibles a Jes&uacute;s. En realidad, Jes&uacute;s habla de la resurrecci&oacute;n tambi&eacute;n en otros contextos, y el hecho de que <em>Marcos, </em>por ejemplo, anote que los ap&oacute;stoles &ldquo;guardaron el secreto, discutiendo entre si qu&eacute; era eso de resucitar de entre los muertos&rdquo; (9, 10), testimonia en favor de la autenticidad del texto. La incomprensi&oacute;n deriva del hecho de que los ap&oacute;stoles cre&iacute;an en la resurrecci&oacute;n, pero -seg&uacute;n la fe de Israel (como veremos despu&eacute;s)- la esperaban al final de los tiempos: <strong>y </strong>no pod&iacute;an comprender qu&eacute; quer&iacute;a decir Jes&uacute;s cuando relacionaba su muerte tan estrechamente con el acontecimiento escatol&oacute;gico de la resurrecci&oacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 1.2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En conclusi&oacute;n, podemos decir que, como el <em>k&eacute;rigma del </em>Reino es bienaventuranza, es buena noticia para los marginados y para los pobres, es perd&oacute;n para los pecadores; as&iacute; la esperanza de Jes&uacute;s ante la muerte es percibido y anunciada por &Eacute;l como el cumplimiento de esta bienaventuranza prometida a los pobres (en el sentido m&aacute;s radical) y como cumplimiento de este perd&oacute;n ofrecido a los pecadores. La muerte, en la autoconciencia de Jes&uacute;s, se convierte adem&aacute;s en punto obligado de su mensaje y de su praxis de liberaci&oacute;n y de salvaci&oacute;n: es la liberaci&oacute;n de la alienaci&oacute;n m&aacute;s radical del hombre, y se&ntilde;ala el inicio de la resurrecci&oacute;n prometida para el final de los tiempos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">5. JES&Uacute;S Y LA FE EN LA RESURRECCI&Oacute;N DENTRO DE LA TRADICI&Oacute;N DE ISRAEL</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Nos queda a&uacute;n una cuesti&oacute;n espec&iacute;fica: &iquest;c&oacute;mo se sit&uacute;a Jes&uacute;s, de modo expl&iacute;cito, ante la fe en la resurrecci&oacute;n?, y, ante todo, &iquest;c&oacute;mo est&aacute; presente esta &uacute;ltima en Israel? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">La fe en la resurrecci&oacute;n de los muertos es un dato reciente para Israel, y pertenece a los &uacute;ltimos siglos anteriores a la venida de Jes&uacute;s, hasta tal punto que a&uacute;n en su tiempo no era una creencia universalmente compartida. Era aceptada por los fariseos, pero no por los saduceos, porque estos &uacute;ltimos se refer&iacute;an a las tradiciones m&aacute;s antiguas. Partiendo de algunas afirmaciones de Jes&uacute;s se puede argumentar que &eacute;l, coloc&aacute;ndose por encima de la dial&eacute;ctica de los dos partidos, cree expl&iacute;citamente en la resurrecci&oacute;n de los muertos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Es importante subrayar que esta fe en la resurrecci&oacute;n se expresa a partir de la relaci&oacute;n de confianza y de comuni&oacute;n que el hombre experimenta con JHWH. El pueblo de Israel adquiere progresivamente la creencia en la resurrecci&oacute;n, porque advierte que la relaci&oacute;n de comuni&oacute;n y de gracia con JHWH es tan fuerte que no termina ni siquiera con la muerte. El motivo de la fe en la resurrecci&oacute;n es, por tanto, profundamente teol&oacute;gico por no decir teoc&eacute;ntrico, fundado totalmente en la experiencia de la relaci&oacute;n con JHWH. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">No es una casualidad que esta creencia en la resurrecci&oacute;n la encontremos afirmada en el contexto de los <em>Salmos, </em>porque en ellos se expresa la experiencia de comuni&oacute;n con Dios, que se act&uacute;a sobre todo en oraci&oacute;n (Sal 16, 9-11) </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Siempre en esta misma l&iacute;nea, encontramos afirmada la fe en la resurrecci&oacute;n tambi&eacute;n en el per&iacute;odo de la persecuci&oacute;n que el pueblo de Israel sufre en el siglo II a.C. Esta fe se convierte as&iacute; en una caracter&iacute;stica de los m&aacute;rtires, de quienes est&aacute;n dispuestos, por fidelidad a JHWH, a arriesgar y a perder efectivamente la propia vida. Es una fe expresada en el II libro de los <em>Macabeos, </em>donde se describe la resistencia de los israelitas fieles ante la imposici&oacute;n de cultos distintos del culto yahvista (1M7,9); y tambi&eacute;n en la apocal&iacute;ptica de<em> Daniel </em>(Dn 12,2)<em>.</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En este sentido se puede comprender lo espec&iacute;fico de esta fe hebrea en la resurrecci&oacute;n respecto a la doctrina de la inmortalidad del alma, presente en la cultura greco-helenista del tiempo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>- La primera y fundamental diferencia es que mientras en el &aacute;mbito griego y helen&iacute;stico la inmortalidad es una cualidad natural del alma (que posee en s&iacute; misma una chispa de vida divina), para Israel no es una caracter&iacute;stica propia del hombre, porque por propia naturaleza &eacute;l es simplemente carne <em>(has&aacute;r), </em>precariedad, finitud. La resurrecci&oacute;n es don: como la vida es un don de JHWH, as&iacute; la vida m&aacute;s all&aacute; de la muerte es un don Suyo, casi una nueva creaci&oacute;n. En la tradici&oacute;n b&iacute;blica, el realizador de la resurrecci&oacute;n del hombre es el Esp&iacute;ritu. aquel <em>ruah</em> que da la vida en la creaci&oacute;n es tambi&eacute;n capaz de volver a dar la vida tras la muerte, que en el fondo es la misma vida que contin&uacute;a. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>- La segunda diferencia, obviamente, es que mientras la doctrina de la inmortalidad del alma para los griegos alcanza s&oacute;lo al esp&iacute;ritu del hombre, la resurrecci&oacute;n, en la concepci&oacute;n hebrea, abraza la globalidad del mismo hombre, incluido su cuerpo, si bien es extremadamente dif&iacute;cil precisar c&oacute;mo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Jes&uacute;s es heredero de esta tradici&oacute;n; adem&aacute;s, vive una comuni&oacute;n con el Padre tan &iacute;ntima que no puede dejar de alimentar una esperanza singular sobre el futuro de su existencia, y sobre la perspectiva de la resurrecci&oacute;n escatol&oacute;gica de los muertos: futuro que, como sabemos por su <em>k&eacute;rigma, </em>est&aacute; adem&aacute;s &iacute;ntimamente unido a la venida escatol&oacute;gica del Reino.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">6. LA CENA PASCUAL</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Nos queda por decir alguna cosa sobre el &uacute;ltimo, important&iacute;simo momento de la historia de Jes&uacute;s, que nos muestra c&oacute;mo &Eacute;l fue consciente de la muerte hacia la cual se dirig&iacute;a. Se trata de un evento central, porque Jes&uacute;s nos dice en &eacute;l qu&eacute; significado pudo dar a la conclusi&oacute;n dram&aacute;tica de su vida. Este momento es el de la cena pascual. No es una coincidencia que Jes&uacute;s concluya su historia, iniciada a orillas del lago de Galilea, en Jerusal&eacute;n, la ciudad santa, con ocasi&oacute;n de la fiesta m&aacute;s importante de Israel, la fiesta de Pascua, celebrada en el memorial de la cena pascual. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En la cena pascual Jes&uacute;s anticipa lo que ser&aacute; el sentido permanente de su muerte. Desde un punto de vista exeg&eacute;tico, es uno de los elementos m&aacute;s fuertes y claros que indica la conciencia profunda de Jes&uacute;s acerca del significado de su muerte. M&aacute;s a&uacute;n, nos dice que la muerte en la cruz se convierte para Jes&uacute;s en un momento no s&oacute;lo &laquo;integrado&raquo;, sino por decirlo de alguna forma, &laquo;obligado&raquo; de su misi&oacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En primer lugar, vale la pena recordar d&oacute;nde encontramos el testimonio de la cena pascual en el Nuevo Testamento. Como sabemos, se nos narra en los sin&oacute;pticos,<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>y de forma m&aacute;s amplia, tambi&eacute;n en la primera carta a los <em>Corintios </em>de San Pablo (11,23-26), donde se nota que el texto es bastante arcaico. Los sin&oacute;pticos y San Pablo nos transmiten la narraci&oacute;n de la &uacute;ltima cena de un modo estilizado: no nos describen particulares, sino que la presentan ya en la forma con la que se reviv&iacute;a en las primeras comunidades cristianas. <em>Juan, </em>sin embargo, no hace alusi&oacute;n a la cena pascual, sino que desarrolla dos referencias muy significativas con respecto a ella: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.45pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>- la primera es el lavatorio de los pies, que en la perspectiva del evangelista, tiene el significado del servicio ejercido hasta el don de la vida, que Jes&uacute;s realiza en la cena pascual y en el acontecimiento de la cruz ; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES"><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp; </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>- la segunda es el famos&iacute;simo discurso del pan de vida, donde Jes&uacute;s se presenta como el &laquo;pan&raquo; que da la vida plena y definitiva al pueblo en camino, remont&aacute;ndose a la tradici&oacute;n del man&aacute; en el desierto (6, 26-59). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">&iquest;Cu&aacute;l es, por tanto, el significado de la cena pascual? Podemos se&ntilde;alar al menos las tres l&iacute;neas interpretativas m&aacute;s importantes: las dos primeras las sacamos de la experiencia propia de Jes&uacute;s; la tercera, la m&aacute;s evidente, la tomamos de la relaci&oacute;n entre la cena pascual de Jes&uacute;s y el memorial de la Pascua de los hebreos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 55.65pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 55.65pt;"><em><span style="mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">a)<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span></em><span lang="ES">El primer significado consiste en que podemos reconocer en la cena pascual (sobre todo tal y como nos la presenta <em>Juan en </em>el episodio del lavatorio de los pies), el culmen de la comensalidad de Jes&uacute;s con los hombres. Aqu&iacute; se anticipa lo que ser&aacute; la misma cruz: el llevar a la extrema consecuencia el ser comensal (o sea, solidario) de Jes&uacute;s con los hombres, y sobre todo con los excluidos, un rasgo que, como sabemos, es constitutivo del proyecto mesi&aacute;nico de Jes&uacute;s. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 55.65pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 55.65pt;"><em><span style="mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">b)<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span></em><span lang="ES">El segundo significado es el del banquete mesi&aacute;nico que, en relaci&oacute;n con la cruz, se convierte en el momento decisivo para la instauraci&oacute;n del Reino de Dios, no interrumpida por la muerte de Jes&uacute;s, porque esta &uacute;ltima se convierte en el acto definitivo con el que Dios inaugura su Reino, anticipando el banquete escatol&oacute;gico. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.0pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 55.65pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo1; tab-stops: list 55.65pt;"><em><span style="mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">c)<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span></em><span lang="ES">El tercer significado, el m&aacute;s importante, proviene de la relaci&oacute;n que este banquete, ligado a la memoria del evento fundante de la historia de Israel (la liberaci&oacute;n de Egipto), posee con la nueva Pascua que Jes&uacute;s realiza, seg&uacute;n el anuncio previo de los profetas<em> (Deutero-Isa&iacute;as, Jerem&iacute;as, Ezequiel</em>). &Eacute;l<em>, </em>en efecto, vive la Pascua de los hebreos, seg&uacute;n su memorial, pero dice expl&iacute;citamente al referirse a su muerte: &laquo;esto es el inicio de la Nueva Alianza&raquo;. El antiguo cordero pascual, inmolado para la salvaci&oacute;n de los hebreos, es s&oacute;lo un s&iacute;mbolo del Nuevo Cordero pascual que es Jes&uacute;s mismo, as&iacute; como la primera Alianza es renovada y superada en la Nueva y definitiva Alianza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Desde esta perspectiva, encontramos en la cena pascual de Jes&uacute;s dos s&iacute;mbolos muy importantes: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 6.2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">1. El primero es el cordero: Jes&uacute;s se identifica con el cordero pascual que, sacrificado, da vida a los hombres, en la l&iacute;nea del Siervo sufriente (ls 52, 13-53, 12), que toma sobre &eacute;l mismo los pecados de la multitud, y aunque inocente, se ofrece como cordero en sacrificio; </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 7.65pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span lang="ES">2. </span></em><span lang="ES">El segundo es el paso<em> (pascua </em>significa &laquo;paso&raquo;) de la liberaci&oacute;n: el &Eacute;xodo ha sido el paso de la esclavitud &laquo;pol&iacute;tica&raquo; a la libertad; la muerte de Jes&uacute;s se convierte en el nuevo &Eacute;xodo de la esclavitud del pecado (en todas sus formas) a la liberaci&oacute;n definitiva e integral. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 5.25pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En este momento se concentra el significado total del proyecto mesi&aacute;nico de Jes&uacute;s, que &Eacute;l ilumina y carga de nuevo valor uni&eacute;ndolo a la Pascua antigua, como su realizaci&oacute;n escatol&oacute;gica. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Esta hermen&eacute;utica actualizante (y prof&eacute;tico-escatol&oacute;gica) que Jes&uacute;s realiza en relaci&oacute;n con la Pascua antigua, la encontramos expresada en las palabras del &laquo;pan y del vino&raquo;. El pan, dice Jes&uacute;s, &ldquo;es Mi<strong> </strong>cuerpo entregado por vosotros&rdquo;. As&iacute; pasa a ser el signo del don de su vida que Jes&uacute;s realizar&aacute;, y de su existencia entera. Como hemos visto, la suya es una pro-existencia, es decir, una existencia donada: la muerte en cruz no es sino el culmen, el sello de su estilo de existencia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Por otra parte, en el vino encontramos una simbolog&iacute;a muy rica, que echa sus ra&iacute;ces en la memoria hist&oacute;rica m&aacute;s antigua de Israel. Es signo de la alegr&iacute;a mesi&aacute;nica, pero, al mismo tiempo, Jes&uacute;s lo vincula a la &laquo;sangre&raquo;. En la tradici&oacute;n del cordero pascual, y de la Alianza establecida por JHWH con su pueblo por medio de Mois&eacute;s en el Sina&iacute;<strong>, </strong>la sangre era el instrumento de la comuni&oacute;n entre Dios y el hombre, porque era considerada como &laquo;el alma de la vida&raquo;, perteneciente s&oacute;lo a Dios. Ahora, el vino -dice<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>Jes&uacute;s- es su sangre, Su misma vida entregada hasta la muerte; y se convierte en el instrumento de la comuni&oacute;n entre Dios y los hombres: su sacrificio abre el Reino de Dios en la historia. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Este mismo significado se expresa en otro s&iacute;mbolo estrechamente unido a la sangre que es el del c&aacute;liz: en toda la tradici&oacute;n b&iacute;blica, tiene el sentido de la ofrenda sacrificial de la vida, hasta el derramamiento de la sangre (recordemos a Jes&uacute;s en el huerto de Getseman&iacute;). A pesar de esto, no conviene excluir otro significado, que es de nuevo el de la alegr&iacute;a mesi&aacute;nica: el vino es el signo de la vida nueva que brota del sacrificio de Jes&uacute;s (recordemos las bodas de Can&aacute;)<strong>. </strong>Por tanto, la simbolog&iacute;a del c&aacute;liz se une a la del banquete mesi&aacute;nico; no por nada, el relato de la &uacute;ltima cena presenta tambi&eacute;n estas significativas palabras de Jes&uacute;s: &laquo;Os digo que desde ahora no beber&eacute; del fruto de la vid hasta el d&iacute;a en que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre&raquo; (Mt 26, 29). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">Situ&aacute;ndonos -por as&iacute; decir- en el interior de la perspectiva de Jes&uacute;s, podemos afirmar que &Eacute;l manifiesta expl&iacute;citamente la idea que tiene de lo que va a suceder. Su muerte tiene un significado escatol&oacute;gico, el de la instauraci&oacute;n definitiva de la Nueva Alianza, de la llegada del Reino de Dios que &Eacute;l ha anunciado: es sacrifico y es comuni&oacute;n con Dios y, por &Eacute;l, con los hermanos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: .2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">En conclusi&oacute;n, la muerte de Jes&uacute;s se presenta claramente en el cruce de dos direcciones: la primera es la del rechazo de los jefes de Israel;<strong> </strong>la segunda es el gesto de extrema fidelidad de Jes&uacute;s al proyecto del Padre, y de definitivo servicio a los hombres y de solidaridad con ellos, que Jes&uacute;s expresa hasta el extremo con su muerte. La cena pascual recoge, anticipa y perpet&uacute;a (&laquo;haced esto en memoria m&iacute;a&raquo;) el significado salv&iacute;fico del entrecruzarse de los dos caminos.<br /></span></p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://dominusrex.obolog.com/jesus-muerte-137056" title="Jesús ante su muerte">Jesús ante su muerte</a></strong> en <a href="http://dominusrex.obolog.com" title="Cristología tras las huellas del Galileo">Kyrios</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>cristologia</category>
				<category>jesus de nazaret</category>
				<comments>http://dominusrex.obolog.com/jesus-muerte-137056#formulario</comments>
		<guid>http://dominusrex.obolog.com/jesus-muerte-137056</guid>
		<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 14:43:04 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>EL anuncio de Jesús de Nazaret: La llegada del Reino 2ª parte</title>
		<link>http://dominusrex.obolog.com/anuncio-jesus-nazaret-llegada-reino-2-parte-137054</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment--></p>
<h1><span lang="ES">El reino de Dios como llegada de la salvaci&oacute;n</span></h1>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El anuncio de Jes&uacute;s es <em>evangelio, </em>es decir, <em>buena nueva. Su mensaje es de alegr&iacute;a porque la salvaci&oacute;n est&aacute; cerca. </em>Lo que llega con el reino es la salvaci&oacute;n para su pueblo. <span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Para Juan Bautista la llegada del reino es la llegada del <em>juicio amenazador </em>y del <em>castigo inminente: </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">'El hacha ya est&aacute; puesta a la ra&iacute;z de los &aacute;rboles: el &aacute;rbol que no produce buen fruto ser&aacute; cortado y arrojado al fuego.&nbsp;<span style="font-style: normal;">(... <em>) Aquel que viene detr&aacute;s de m&iacute;&nbsp;<span style="font-style: normal;">(... <em>) tiene en su mano la horquilla y limpiar&aacute; su era: recoger&aacute; su trigo en el granero y quemar&aacute; la paja en un fuego inextinguible&rdquo; (Mt. 3, 10-12).</em></span></em></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Pero en Jes&uacute;s, la llegada del reino de Dios es anuncio de la dicha y la bienaventuranza para los hombres:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">"&iexcl;Felices ustedes, los pobres, porque el reino de Dios les pertenece! </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&iexcl;Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque ser&aacute;n saciados! </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&iexcl;Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reir&aacute;n! </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&iexcl;Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y los proscriban, consider&aacute;ndolos infames a causa del Hijo del hombre! </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&iexcl;Al&eacute;grense y ll&eacute;nense de gozo en ese d&iacute;a, porque la recompensa de ustedes ser&aacute; grande en el cielo!&rdquo; (Lc. 6, 20-23; cfr. Mt. 5, 1-12).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Los cristianos a veces leemos con cierto &ldquo;romanticismo&rdquo;<strong> </strong>las bienaventuranzas que inauguran el "serm&oacute;n de la monta&ntilde;a". Deja de percibirse, as&iacute;, todo el <em>esc&aacute;ndalo y alteraci&oacute;n de los valores </em>que en ellas se encuentran. Jes&uacute;s proclama <em>dichosos y felices </em>a los que la sociedad de su &eacute;poca considera <em>desdichados e infelices: </em>los pobres, los hambrientos y sedientos, los que<strong> </strong>lloran, los perseguidos y calumniados, los afligidos. Los que no cuentan. Los que no suman ni restan m&aacute;s que para las estad&iacute;sticas. <em>De ellos es el reino de Dios. </em>Ese el motivo de <em>la </em>dicha y la felicidad. Por eso el "Evangelio" es "novedad'. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El anuncio de esta paternidad y cercan&iacute;a de Dios manifestado en la predilecci&oacute;n hacia los pobres, los &uacute;ltimos y los peque&ntilde;os es uno de los contenidos b&aacute;sicos del anuncio del Reino. Se privilegia a los que experimentan m&aacute;s necesidad de esa paternidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La llegada del reino se constituye en una especie de<strong> &ldquo;</strong>revoluci&oacute;n axiom&aacute;tica&rdquo; que desconcierta a sus propios destinatarios. Jes&uacute;s confirma una vez m&aacute;s que Dios est&aacute; donde menos se lo espera, sobre todo donde menos lo espera el <em>establishment </em>religioso y cultual de la Palestina de su &eacute;poca. <span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Dios se manifiesta en Jes&uacute;s como una <em>constante sorpresa </em>que obliga por lo menos a la pregunta sobre sus designios Las bienaventuranzas muestran <em>el punto de vista de Dios.</em> S&oacute;lo<em> </em>desde ah&iacute; puede verse que el reino est&aacute; llegando. Dios no mira a los hombres desde el pin&aacute;culo del Templo ni desde la preceptiva legal. <em>Dios los mira desde el margen </em>e invita a los que esperan en &eacute;l a buscar en otra parte. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">As&iacute; lo hace Jes&uacute;s ante la pregunta de los disc&iacute;pulos de Juan Bautista sobre su identidad. Juan, en la c&aacute;rcel, oyendo hablar de la actividad de Jes&uacute;s, aparentemente <em>desconcertado, le </em>manda a preguntar:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&iquest;Eres t&uacute; el que ha de venir o debemos esperar a otro?" </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Jes&uacute;s les respondi&oacute;: &ldquo;Vayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven: los ciegos ven y los paral&iacute;ticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos oyen; los muertos resucitan y la buena noticia es anunciada a los pobres.Y feliz aquel para quien yo no ser&eacute; ocasi&oacute;n de esc&aacute;ndalo!&rdquo; (Mt. 11, 2-6)&nbsp;</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Jes&uacute;s hace referencia en este pasaje a los <em>signos </em>que acompa&ntilde;an el <em>anuncio a los pobres </em>de la Buena Noticia. Su <em>predilecci&oacute;n</em> por ellos est&aacute; en la l&iacute;nea del Antiguo Testamento, aunque en Jes&uacute;s parece radicalizarse: mientras que en las otras bienaventuranzas el don del reino de Dios <em>se proyecta al futuro, </em>en el caso de los pobres <em>se habla del presente: </em>&ldquo;el reino de Dios les pertenece<em>&rdquo; </em>(Lc. 6, 20), &ldquo;a ellos les pertenece el<em> </em>reino le los cielos&rdquo; (Mt. 5,3)</span><span style="font-size: 6.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">S&oacute;lo aquellos que han desesperado de este mundo son capaces de abrirse al reino de Dios -que viene como don, no como m&eacute;rito- y de pertenecer a &eacute;l. S&oacute;lo aquellos que se saben con las manos vac&iacute;as ante Dios son capaces de percibir la <em>inmensa gratuidad del reino </em>que viene de la <em>amorosa libertad </em>divina. <em>Dios, en Jes&uacute;s, mira la historia desde el lugar de los desheredados </em>e invita a quienes lo escuchan a convertirse, <em>a</em> <em>cambiar de &oacute;ptica. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Por eso Jes&uacute;s se presenta como alivio de los afligidos y agobiados (cfr. Mt. 11, 28-30). Por eso se acerca a los considerados castigados por Dios para llamarlos "dichosos". La salvaci&oacute;n ha llegado: los pobres son invitados a participar del reino que <em>ahora </em>se manifiesta. <span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En el reino, que llega como acci&oacute;n de Dios en la fe de los que en &eacute;l creen, se inicia el tiempo del perd&oacute;n de la culpa y el reencuentro de lo perdido (cfr. Lc. 15). Se abre la historia al tiempo del amor que en Jes&uacute;s Dios inaugura para los hombres. Se abre el espacio para un nuevo y definitivo comienzo de fraternidad. <em>El nuevo e&oacute;n esperado ha llegado.</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La salvaci&oacute;n del reino de Dios consiste en que llega a imperar en el hombre y por el hombre el amor de Dios que se autocomunica. El amor se manifiesta como el sentido del ser. Unicamente en el amor encuentran su plenitud mundo y hombre. ( </span></em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">... ) <em>El mensaje de la llegada del se&ntilde;or&iacute;o de Dios representa, pues, una promesa para todo lo que se hace por amor en el mundo: lo que se hace por amor tendr&aacute; consistencia para siempre contra toda apariencia a&uacute;n m&aacute;s, es lo &uacute;nico que existe para siempre. (Kasper)</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La salvaci&oacute;n del reino es la <em>vida </em>para los hombres: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Pero yo he venido para que las ovejas tengan vida&nbsp;y la tengan en abundancia (Jn. 10, 10)</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Y la vida que Jes&uacute;s ha tra&iacute;do para los hombres es su propia vida, en su entrega servicial: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&ldquo;( ... <em>) Como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido,&nbsp;sino para servir <strong>y dar su vida</strong> en rescate por una multitud&rdquo; (Mt. 20,28).</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La vida y el amor de Dios llegan en Jes&uacute;s a trav&eacute;s de sus palabras, de sus signos de salvaci&oacute;n y de su propia persona. Vale la pena detenerse con m&aacute;s detalles en <em>los caminos del </em>anuncio del reino</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&nbsp;</span></p>
<div style="mso-element: para-border-div; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt;">
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l2 level1 lfo1; tab-stops: list 18.0pt; border: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt;"><strong><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; font-variant: small-caps;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">1.<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span></strong><strong><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-variant: small-caps;" lang="ES">Los caminos del anuncio del reino</span></strong></p>
</div>
<h1><span lang="ES"><span>El reino en par&aacute;bolas</span></span></h1>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Todo esto lo dec&iacute;a Jes&uacute;s a la muchedumbre por medio de par&aacute;bolas,&nbsp;y no les hablaba sin par&aacute;bolas. Para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: 'Hablar&eacute; en par&aacute;bolas, anunciar&eacute; cosas que estaban ocultas desde la creaci&oacute;n del mundo" (Mt. 4, 34-35; cfr. Sal. 78, 2).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">"No les hablaba sin par&aacute;bolas". Las par&aacute;bolas s&oacute;lo pueden ser comprendidas desde una cultura como la semita, <em>m&aacute;s narrativa que conceptual. </em>Pero en Jes&uacute;s este estilo literario adquiere otra dimensi&oacute;n. <em>Es la forma privilegiada para hablar del reino de Dios que viene. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Entrecruzando hechos de la vida cotidiana con elementos sorpresivos y paradojales, las par&aacute;bolas de Jes&uacute;s invitan mirar la realidad <em>desde otra perspectiva. </em>Tambi&eacute;n las par&aacute;bolas participan del modo oculto de la manifestaci&oacute;n del reino. Son un <em>llamado </em>al oyente. Apuntan a su <em>decisi&oacute;n. </em>Se entroncan, as&iacute;, en toda la praxis de Jes&uacute;s y en el coraz&oacute;n de su mensaje. <em>El</em> <em>reino llega. Las palabras no alcanzan. <span style="mso-tab-count: 1;"> </span></em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Desde este lenguaje po&eacute;tico, nutrido de la contemplaci&oacute;n de lo cotidiano, Jes&uacute;s nunca dice <em>qu&eacute; es </em>el reino de Dios, sino tan s&oacute;lo <em>a qu&eacute; se parece. </em>El "tesoro escondido en el campo" (cfr Mt. 13, 44) <em>no es una definici&oacute;n del reino de Dios, es tan s&oacute;lo una met&aacute;fora. </em>Por eso se hace necesario la multiplicaci&oacute;n de las par&aacute;bolas y las im&aacute;genes para aproximarse al objeto del mensaje, el reino, desde los m&aacute;s distintos &aacute;ngulos. <span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Jes&uacute;s, por las par&aacute;bolas, <em>revela </em>el misterio del reino de Dios, <em>invita </em>a una decisi&oacute;n, <em>insiste </em>en el encuentro que Dios ofrece en la historia, <em>exige </em>la conversi&oacute;n y la fe. Anuncia que <em>ha llegado la hora </em>(Mc. 14, 41; Jn. 12, 23), que <em>la oveja perdida ha sido encontrada </em>(cfr. Lc. 15, 3-7), que <em>todos est&aacute;n invitados banquete </em>(cfr. Mt. 22,1-14) y que <em>la puerta del Padre est&aacute; siempre abierta </em>(cfr. Lc. 15, 11-32).</span></p>
<h1><span lang="ES">Jes&uacute;s: taumaturgo y exorcista </span></h1>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Si bien muchos milagros fueron redactados por los evangelistas a la luz de la experiencia de la resurrecci&oacute;n, la tradici&oacute;n presente en los Evangelios sobre los milagros de Jes&uacute;s se nutren de la pr&aacute;ctica hist&oacute;rica del Nazareno. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La cuesti&oacute;n radica en comprender el significado de su acci&oacute;n taumat&uacute;rgica en el contexto de su anuncio del reino de Dios que llega. S&oacute;lo as&iacute; el milagro pasa de ser un <em>prodigio </em>a ser un <em>signo del reino. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Muchas veces los milagros fueron le&iacute;dos desde perspectivas ajenas tanto a la Biblia como al anuncio de Jes&uacute;s. Por ejemplo, desde una <em>cristolog&iacute;a ontol&oacute;gica, </em>para probar la divinidad de Jes&uacute;s. Cuando se define al milagro como aquel hecho que supera, quebranta o elude las leyes naturales, se olvida, en primer lugar, que para el jud&iacute;o el mundo <em>no es naturaleza, sino creaci&oacute;n. </em>Por otro lado, un milagro podr&iacute;a ser tal en la medida en que se conozcan <em>acabadamente y en su totalidad </em>las leyes naturales. Por &uacute;ltimo, un milagro de esta naturaleza estar&iacute;a, pr&aacute;cticamente, forzando <em>a la fe. </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Esta perspectiva es extra&ntilde;a a los Evangelios. Los conceptos m&aacute;s utilizados en ellos para referirse al milagro son <em>din&aacute;meis </em>(portento) y <em>semeia </em>(signo, se&ntilde;al); <em>t&eacute;rata </em>(prodigio, hecho extraordinario), nunca es utilizado solo sino acompa&ntilde;ado por <em>semeia. El </em>milagro, m&aacute;s bien, aparece como <em>algo extraordinario e inesperado que causa la sorpresa y el asombro en los hombres. Dirige la mirada del hombre hacia Dios, no hacia las leyes de la naturaleza. </em>Suscita la pregunta: <em>&iquest;qui&eacute;n es &eacute;ste? </em>(cfr. Mc. 4,41). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Los milagros de Jes&uacute;s <em>son ambiguos. </em>S&oacute;lo la predicaci&oacute;n les otorga <em>su sentido. </em>Palabra y milagro van indisolublemente unidos. Y <em>s&oacute;lo en la fe </em>son percibidos como acci&oacute;n de Dios. Jes&uacute;s no andaba, por ah&iacute;, repartiendo milagros para convencer a sus oyentes, como si la acci&oacute;n de Dios en &eacute;l fuera <em>imponerse indiscutiblemente, </em>como si los milagros fueran una especie de "soborno' para la fe. La ambig&uuml;edad del milagro tiene que ver con la <em>discreci&oacute;n de Dios. </em>El milagro no deja de ser una <em>invitaci&oacute;n </em>al creyente, no un empuj&oacute;n para que crea. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Seg&uacute;n Mt. 11,2-6</span><span style="font-size: 9.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"> </span><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">los milagros aparecen como los signos, que acompa&ntilde;an la buena nueva a los pobres y la llegada de, reino. Signos de que esta salvaci&oacute;n que llega <em>toca </em>todas las dimensiones de la existencia, y no queda encajonada en 1o meramente "interior' y "espiritual". </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La predicaci&oacute;n del reino, entonces, es acompa&ntilde;ada por estos<em> signos </em>de su cercan&iacute;a. Cuando Jes&uacute;s env&iacute;a a sus disc&iacute;pulos les dice:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 106.2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">"Por el camino, proclamen que el reino de los cielos est&aacute; cerca.&nbsp;Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios' (Mt. 10, 7-8).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">En los relatos de milagros se destacan, junto a las curaciones, las expulsiones de demonios o exorcismos. La llegada del reino en Jes&uacute;s es el punto final para los poderes del mal presentes en el mundo. Por eso Jes&uacute;s exclamar&aacute;:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">"&iexcl;Yo ve&iacute;a a Satan&aacute;s caer del cielo como un rayo!' (Mt. 10, </span></em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">18).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">En los milagros de Jes&uacute;s encontramos nuevamente la predilecci&oacute;n de Dios por los pobres y afligidos, los sencillos y sufridos, los enfermos y despreciados a causa de su condici&oacute;n </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Los milagros nos vuelven a hablar del car&aacute;cter escatol&oacute;gico del mensaje de Jes&uacute;s. Nos dicen que <em>la nueva creaci&oacute;n ha comenzado. </em>En ella se manifiesta la <em>misericordia </em>de Dios que no abandona a los abandonados, porque Jes&uacute;s, que "pas&oacute; haciendo el bien y curando a todos los que hab&iacute;an ca&iacute;do bajo el poder del demonio, porque Dios estaba con &eacute;l' (Hech. 10, 38), vino a "anunciar la liberaci&oacute;n a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un a&ntilde;o de gracia del Se&ntilde;or' (Lc. 4, 18-19)<strong> <span style="mso-tab-count: 1;"> </span></strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Por eso los milagros <em>suponen </em>la fe y <em>mueven </em>a la fe. Pero no la imponen. Es la fe la que salva en la medida en que es apertura a este reino que viene en la acci&oacute;n y la palabra de Jes&uacute;s: "Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado" (Mt. 9, 22). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Jes&uacute;s no hace con los milagros el montaje de un <em>show, </em>como<em> </em>querr&iacute;a Herodes (cfr. Lc. 23, 8-9), ni responde con ellos a los pedidos de <em>se&ntilde;ales prodigiosas </em>que le exigen algunos contempor&aacute;neos para creer en &eacute;l. A ellos les dice que no les dar&aacute; otra se&ntilde;al que la de Jon&aacute;s: la predicaci&oacute;n (cfr. Lc. 11, 29-30). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Quien piense que <em>el motivo </em>de Jes&uacute;s para realizar milagros de curaci&oacute;n lo constitu&iacute;a el deseo de demostrar algo, de demostrar que &eacute;l era el Mes&iacute;as o el Hijo de Dios, no ha entendido a Jes&uacute;s en absoluto. Su &uacute;nico motivo para curar a la gente era la compasi&oacute;n. Su &uacute;nico deseo era el de liberar a la gente de su sufrimiento y de su resignaci&oacute;n fatalista a dicho sufrimiento. Jes&uacute;s estaba profundamente convencido de que esto pod&iacute;a hacerse, y el &eacute;xito milagroso de sus esfuerzos hay que atribuirlo al poder de su propia fe. Tampoco es que pensara que &eacute;l pose&iacute;a el monopolio de la compasi&oacute;n, la fe o las curaciones milagrosas. Lo que deseaba por encima de todo era despertar esa misma compasi&oacute;n y esa misma fe en las personas que le rodeaban. S&oacute;lo esto har&iacute;a posible que el poder de Dios resultara operativo y eficaz en medio de ellos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Consiguientemente, aunque Jes&uacute;s no pretend&iacute;a probar nada, su &eacute;xito milagroso mostraba verdaderamente que era Dios quien actuaba, liberando a su pueblo gracias a la fe que Jes&uacute;s hab&iacute;a engendrado en ellos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Quiz&aacute;s el pasaje que mejor muestre la din&aacute;mica -y la ambig&uuml;edad- del milagro sea la curaci&oacute;n del ciego de nacimiento de Jn. 9. El ciego que ha sido curado va como en una constante progresi&oacute;n en la confesi&oacute;n de Jes&uacute;s:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">'Ese hombre que se llama Jes&uacute;s... " (v. 11)<span style="font-style: normal;">&nbsp;</span>Es un profeta' (v. 17).&nbsp;"Viene de Dios" (cfr. v. 33).&nbsp;'Creo, Se&ntilde;or (que eres el hijo del Hombre)" (v. 36-37).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">En un movimiento inverso, los fariseos van creciendo en su rechazo de Jes&uacute;s:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">,,Ese hombre no viene de Dios ...' (V- 16)</span></em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">-&nbsp;"... <em>ese hombre es un pecador" (v. 24)</em>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&ldquo;... <em>no sabemos de d&oacute;nde es &eacute;ste" (v. 29).</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Ante el mismo signo las respuestas son distintas. Tambi&eacute;n los milagros, signos del reino de Dios que ha llegado, son, en Jes&uacute;s, <em>signo de contradicci&oacute;n.</em></span></p>
<h1><span lang="ES">El comportamiento de Jes&uacute;s</span></h1>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La palabra y la acci&oacute;n de Jes&uacute;s se expresan en lo que podr&iacute;amos llamar su &ldquo;comportamiento&rdquo;. De la lectura de los Evangelios salta a la vista que Jes&uacute;s rompe con muchos moldes preestablecidos. Pero Jes&uacute;s no es un <em>snob </em>o un <em>liberal. </em>Su forma de ser y hacer brota de la profunda autenticidad de su misi&oacute;n. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Escandaliza a los <em>disc&iacute;pulos de Juan Bautista </em>porque &eacute;l y sus disc&iacute;pulos no ayunan (cfr. Mt. 9,14-15). Jes&uacute;s escandaliza a <em>los maestros de la ley: </em>come con publicanos y pecadores (cfr. Mt. 9, 10-3). Por eso recibe el mote de "comil&oacute;n y borracho", &ldquo;amigo de publicanos y pecadores&rdquo; (Mt. 11, 19). Escandaliza <em>a sus parientes, </em>quienes lo tienen por loco (cfr. Mc. 3, 21). Escandaliza a <em>sus disc&iacute;pulos </em>porque habla con una mujer, y encima samaritana (cfr. Jn. 4, 27). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Tiene el atrevimiento de contar con mujeres entre sus seguidores y amigos (cfr. Lc. 8,2-3). Y se anima a afirmar que "los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al reino de Dios" (Mt. 21, 31). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Hay en todo su comportamiento una muestra de su autoridad y de su libertad absoluta ante los criterios que dominan la vida de sus contempor&aacute;neos. El reino es para todos y especialmente para aquellos que no cuentan y est&aacute;n aparentemente al margen del designio de Dios. Esto es apenas la superficie de algo mucho m&aacute;s determinante para su destino como es la actitud que asume ante las grandes instituciones del juda&iacute;smo de su &eacute;poca.<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span><br /></span></p>
<div style="mso-element: para-border-div; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt;">
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l2 level1 lfo1; tab-stops: list 18.0pt; border: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt;"><strong><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; font-variant: small-caps;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">2.<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span></strong><strong><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-variant: small-caps;" lang="ES">Jes&uacute;s ante la justicia, la ley y la Tradici&oacute;n<span style="font-variant: normal; font-weight: normal;">&nbsp;</span></span></strong></p>
</div>
<h1><span lang="ES">Jes&uacute;s ante la justicia</span></h1>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Jes&uacute;s y el reino no parecen estar a tono con el juego social vigente. Las par&aacute;bolas del hijo pr&oacute;digo (Lc. 15, 11-32) y la de los obreros de la hora und&eacute;cima (Mt. 20, 1-17) parecen demostrarlo. Es que el reino no aparece como producto de la justicia llevada a la perfecci&oacute;n. Su advenimiento es de otro orden. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Las par&aacute;bolas mencionadas apuntan al </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">... <em>esclarecimiento de los efectos perversos de Injusticia y de la virtud. Jes&uacute;s no dice nada sobre los efectos destructores de lo que todos admiten como pecado. Su originalidad consiste en subrayar los efectos destructores de la justicia, es decir, del comportamiento que pretende establecerla a toda costa. (</em>... <em>) Las par&aacute;bolas recogen en el plano del relato imaginativo la experiencia de la exclusi&oacute;n social: el apego del hermano mayor a la justicia, socialmente traspuesto, no deja esperanza alguna a los que no cumplen o no han podido cumplir las reglas del juego social. La llegada del reino no pod&iacute;a asumir esta l&oacute;gica; ella es precisamente esperanza para los que no tienen esperanza. La palabra prof&eacute;tica hiere a la sociedad, la desestabiliza (</em>...<em>),<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>acusa a la</em> &ldquo;<em>virtud&rdquo; o a la perfecci&oacute;n, manifestando su car&aacute;cter sutilmente homicida.</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La 'l&oacute;gica" de Jes&uacute;s y de su reino que viene no encajan la justicia de los escribas y fariseos. Por eso dir&aacute;: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">"Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrar&aacute;n en el reino de los cielos' (Mt. 5, 20).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&iexcl;Al vino nuevo odres nuevos!' (Lc. 5,38).</span></em></p>
<h1><span lang="ES">Jes&uacute;s ante la ley</span></h1>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Jes&uacute;s supera el dilema de la ley "transgresi&oacute;n/sumisi&oacute;n&rdquo; En la casu&iacute;stica rab&iacute;nica, la ley se adaptaba haciendo intervenir un tercer factor: la "situaci&oacute;n". Jes&uacute;s rechaza tanto el dilema planteado por la ley como su adaptaci&oacute;n. As&iacute; en el caso del divorcio (Mt. 19, 1-10) la adaptaci&oacute;n de la ley termin&oacute; siendo la traici&oacute;n al dato fundamental, la igualdad original entre el var&oacute;n y la mujer, y por lo tanto el olvido de la dignidad del otro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">En Jes&uacute;s, "el mediador que actualiza la ley deja de ser &lsquo;situaci&oacute;n' y pasa a ser la figura del otro":</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La ley, en el desplazamiento que Jes&uacute;s lleva a cabo, reviste una funci&oacute;n distinta de la que ordinariamente se le hace ejercer: "expone&rdquo; a otro, mientras que en la "casu&iacute;stica&rdquo; protege de la indiscreci&oacute;n de otro. (</span></em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">... <em>) La finalidad de la ley seg&uacute;n Jes&uacute;s, es revelar la exposici&oacute;n de todo ser humano a otro. (</em>... <em>) [El] car&aacute;cter relativo o absoluto de la ley se define en funci&oacute;n de la figura del otro, cuyo paradigma es el marginado, el oprimido o el desesperanzado, (</em>... <em>) La ley es leg&iacute;tima y obliga en la medida en que expresa esta apertura [al otro]. Si la encubre, pierde su legit&iacute;midad".</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">En los distintos pasajes donde se nos habla de transgresiones a la ley cometidas por Jes&uacute;s y sus disc&iacute;pulos, late esta cuesti&oacute;n. Desde aqu&iacute; es posible comprender la fuerte cr&iacute;tica que Jes&uacute;s realiza a los maestros de la ley, escribas y fariseos. Ellos han olvidado que "el s&aacute;bado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el s&aacute;bado" (Mc. 2, 27). Toda regla tiene su fin en el hombre, es un don de Dios para el hombre, no tiene valor en s&iacute; y por s&iacute; misma. Por eso embiste contra la hipocres&iacute;a de aquellos que se "devoran los bienes de las viudas' (cfr. Mc. 12, 40): <em></em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&iexcl;Ay de ustedes, escribas y fariseos hip&oacute;critas, que cierran a los hombres el reino de los cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran &iexcl;Ay de ustedes, escribas y fariseos hip&oacute;critas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino,y descuidan lo esencial de la Ley. lajusticia, la misericordia y<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>fidelidad!' (Mt. 23, 13.23).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">IAy de ustedes, tambi&eacute;n, porque imponen a los dem&aacute;s cargas insoportables&nbsp;pero ustedes no las tocan ni siquiera con un dedo!" (Lc. 11, 46).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.4pt; text-align: justify;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">En lo que se refiere a la pureza ritual Jes&uacute;s da un giro m&aacute;s radical que el realizado con el s&aacute;bado, porque subraya que lo esencia de la actitud del hombre es su intenci&oacute;n, no el hecho externo (cf. Mt 7,15)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.4pt; text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>La praxis de Jes&uacute;s est&aacute; en la l&iacute;nea de los profetas quienes anunciaban la llegada de una nueva alianza que iba a tener dos caracter&iacute;sticas principales:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.4pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 53.25pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l4 level1 lfo5; tab-stops: list 53.25pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">el hombre, finalmente estar&aacute; en disposici&oacute;n de cumplir la Ley</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.4pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 53.25pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l4 level1 lfo5; tab-stops: list 53.25pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-family: &quot;Times New Roman&quot;;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">-<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">la Ley ya no ser&aacute; algo externo al hombre sino que ser&aacute; colocada dentro de &eacute;l y lo guiar&aacute; interiormente a una relaci&oacute;n m&aacute;s verdadera con Dios y con los hermanos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 2.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.25pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La actitud de Jes&uacute;s es una profundizaci&oacute;n<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>de la Ley. De hecho &eacute;l se presenta como observante de la ley pero al mismo tiempo muestra una libertad soberana frente a las prescripciones (Mt 5, 17-20). La novedad esta en la reinterpretaci&oacute;n que hace de la Ley que no ser&aacute; comprendida por la mayor&iacute;a del ambiente fariseo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></p>
<h2><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Jes&uacute;s ante la tradici&oacute;n</span></h2>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">En la &eacute;poca de Jes&uacute;s,<em> la tradici&oacute;n </em>era el lugar de &ldquo;verificaci&oacute;n que legitimaba o invalidaba decisiones in&eacute;ditas, tomadas bajo la presi&oacute;n de lo inesperado de la situaci&oacute;n. Es decir, la tradici&oacute;n era el prisma desde el cual se juzgaba cr&iacute;ticamente una situaci&oacute;n dada. Jes&uacute;s la criticar&aacute; en la medida en que pierde <em>su funci&oacute;n cr&iacute;tica </em>para convertirse en un <em>imperativo </em>que impide el an&aacute;lisis de cada situaci&oacute;n, ya que "la memoria de las pr&aacute;cticas del pasado desv&iacute;a de la exigencia presente. ( ... ) Jes&uacute;s no rechaza la experiencia del pasado como cosa in&uacute;til, pero rechaza que sea la medida de toda experiencia posible". </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">No se trata meramente de que Jes&uacute;s sea el inaugurador de<strong> </strong>una nueva tradici&oacute;n en reemplazo de la de Mois&eacute;s ("Ustedes han o&iacute;do que se dijo (... ) Pero yo les digo..." Mt. 5,21-22). Lo que Jes&uacute;s trastoca es la <em>relaci&oacute;n </em>que se establece con la tradici&oacute;n:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Consideremos el caso en que Jes&uacute;s pregunta si est&aacute; permitido o no curar en s&aacute;bado (Mc. 3,4). Se trata de la salud de una mujer de Israel. (</span></em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">... <em>) Jes&uacute;s no apela a su autoridad para tomar p&uacute;blicamente una decisi&oacute;n, sino que remite a un, ejemplo cotidiano cuya evidencia no es contestada por nadie. (</em>... <em>) El ejemplo elegido por Jes&uacute;s ilumina la autori dad de su acci&oacute;n: su l&oacute;gica es accesible a todos, sin el rodeo erudito por una tradici&oacute;n. ( </em>.. <em>) Lo que Jes&uacute;s rechaza de la tradici&oacute;n </em>... <em>es que ella fundamente la autoridad de un grupo de int&eacute;rpretes y que anule el proceso objetivo y democr&aacute;tico de la decisi&oacute;n.</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Como<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>en el caso de la ley, el fundamento de su acci&oacute;n es la situaci&oacute;n del "otro' que interpela a la ley y a la tradici&oacute;n y muestra el lugar original de la autoridad de Jes&uacute;s : </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><em>La autoridad de Jes&uacute;s no es exterior a la acci&oacute;n que realiza, es inmanente a ella. S&oacute;lo porque &eacute;l libera a esta mujer de la enfermedad, su autoridad es superior a una tradici&oacute;n que le niega la esperanza de la curaci&oacute;n. El fundamento de la libertad de Jes&uacute;s ante la tradici&oacute;n se define por su preocupaci&oacute;n primordial: su responsabilidad para con el pr&oacute;jimo. (...) La tradici&oacute;n o las tradiciones se&ntilde;alaban los lpimites de la &ldquo;exposici&oacute;n&rdquo; y de la responsabilidad; Jes&uacute;s los quita: lo &uacute;nico determinante es la figura del otro.</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">La actitud de Jes&uacute;s con respecto a la justicia, la ley y la tradici&oacute;n, tiene importantes <em>consecuencias teo-l&oacute;gicas.</em> Jes&uacute;s<em> </em>libera a Dios de ser el garante de la justicia, el guardi&aacute;n de la aplicaci&oacute;n de la ley, el juez de su cumplimiento y el garante de la autoridad de la tradici&oacute;n. Justicia, ley y tradici&oacute;n no son hip&oacute;stasis de Dios, sino mediaciones necesarias para las relaciones interhumanas. Si se las diviniza se convierten en opresoras. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Por otra parte, este posicionamiento de Jes&uacute;s ante las "instituciones" de la sociedad de su tiempo va revelando el car&aacute;cter de su misi&oacute;n y el misterio de su identidad, as&iacute; como va constituyendo el trasfondo del desenlace tr&aacute;gico de su vida. Quien socava de esta manera los cimientos del comportamiento social debe contar con la posibilidad de un final violento.</span></p>
<h1><span lang="ES">El eje del distanciamiento: el amor al pr&oacute;jimo</span></h1>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El amor al pr&oacute;jimo no era un tema desconocido para la fe y la forma de vida jud&iacute;as. Toda la Tor&aacute; est&aacute; atravesada por la preocupaci&oacute;n por el otro y, especialmente, por el desamparado, expresado en la trilog&iacute;a cl&aacute;sica de "la viuda, el hu&eacute;rfano y el forastero&rdquo; a quien el mismo Dios garantiza la justicia (cfr. Deut. 24, 17 ss.). Incluso, esta sensibilidad que apuntaba amor a los hermanos hab&iacute;a ido creciendo en el juda&iacute;smo tard&iacute;o.<strong> </strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Sin embargo en Jes&uacute;s de Nazaret el amor y la preocupaci&oacute;n por el otro -incluso por el enemigo (cfr. Lc. 6, 35) pero<strong> </strong>sobre todo por los pobres y necesitados- llega a convertirse en la norma suprema desde la cual debe ser juzgada toda existencia del creyente. Si Dios manifiesta su reino en la gratuidad de su amor, quien lo recibe debe imitarlo (cfr. Mt 5,48). </span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent"><span lang="ES">Esta norma suprema Jes&uacute;s la pone en acto en su propia persona. Si antes se dec&iacute;a &ldquo;amar&aacute;s a tu pr&oacute;jimo como a ti mismo" (Mc. 12, 31), ahora es Jes&uacute;s, y no uno mismo, quien pasa a ser la medida del amor: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><span style="mso-tab-count: 1;"> </span><em>Este es mi mandamiento: &aacute;mense los unos a los otros como yo los he amado. No hay amor m&aacute;s grande que dar la vida por los amigos (Jn 15,12-13)</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El otro, </span></em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">como referencia fundamental de la justicia, la 1ey y la tradici&oacute;n, aparece con claridad en la par&aacute;bola del juicio</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Entonces el Rey dir&aacute; a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; </span><span lang="ES">estaba de paso y me alojaron; desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron; preso y me vinieron a ver'. Los justos le responder&aacute;n: "Se&ntilde;or, &iquest;cu&aacute;ndo te vimos hambriento, y te dimos de comer, sediento, y te dimos de beber? &iquest;Cu&aacute;ndo te vimos de paso, y te alojamos, desnudo, y te vestimos?&nbsp;&iquest;Cu&aacute;ndo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?'. Y el Rey les responder&aacute;:&nbsp;'Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el m&aacute;s peque&ntilde;o de mis hermanos, lo hicieron conmigo' (Mt. 25, 31-40).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Con ese <em>otro</em>, con el <em>alejado</em>, es con quien se identifica el mismo Jes&uacute;s. as&iacute; lleva la norma del <em>amor al pr&oacute;jimo</em> a su m&aacute;xima posibilidad, dici&eacute;ndonos, tambi&eacute;n aqu&iacute;,<em> quien es el Dios que viene en su reino y d&oacute;nde se encuentra.</em></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">&nbsp;</span></p>
<!--EndFragment-->			<p>
			Leer <strong><a href="http://dominusrex.obolog.com/anuncio-jesus-nazaret-llegada-reino-2-parte-137054" title="EL anuncio de Jesús de Nazaret: La llegada del Reino 2ª parte">EL anuncio de Jesús de Nazaret: La llegada del Reino 2ª parte</a></strong> en <a href="http://dominusrex.obolog.com" title="Cristología tras las huellas del Galileo">Kyrios</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Romen</author>
				<category>cristologia</category>
				<category>jesús de nazaret</category>
				<category>reino de dios</category>
				<comments>http://dominusrex.obolog.com/anuncio-jesus-nazaret-llegada-reino-2-parte-137054#formulario</comments>
		<guid>http://dominusrex.obolog.com/anuncio-jesus-nazaret-llegada-reino-2-parte-137054</guid>
		<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 14:25:51 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>El anuncio de Jesús: La llegada del Reino 1ª parte</title>
		<link>http://dominusrex.obolog.com/anuncio-jesus-llegada-reino-1-parte-130054</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p><!--StartFragment--></p>
<p class="MsoTitle"><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">EL REINO DE DIOS ESTA CERCA<a name="_ftnref"></a></span></p>
<div style="mso-element: para-border-div; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt;">
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l2 level1 lfo1; tab-stops: list 18.0pt; border: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm; mso-padding-alt: 1.0pt 4.0pt 1.0pt 4.0pt;"><strong><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; font-variant: small-caps;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">1.<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span></strong><strong><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-variant: small-caps;" lang="ES">Jes&uacute;s de Nazaret: un predicador itinerante</span></strong></p>
</div>
<h1><span lang="ES">El predicador del desierto</span></h1>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Que el inicio de la actividad p&uacute;blica de Jes&uacute;s de Nazaret estuvo ligado al movimiento bautista de Juan parece un hecho dif&iacute;cil de rebatir. Los Evangelios dan cuenta de ello al ubicar el bautismo de Jes&uacute;s por Juan en sus primeras p&aacute;ginas (cfr. Mt. 3,13-17; Mc. 1, 9-11 y Lc. 3, 21-22).<span style="text-decoration: underline;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El bautismo de Jes&uacute;s se&ntilde;ala una opci&oacute;n de Jes&uacute;s quien asume la v&iacute;a de la solidaridad con los hombres. Jes&uacute;s se hace uno con la humanidad hasta la muerte en la cruz.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Es el primer testimonio de la elecci&oacute;n mesi&aacute;nica y a la vez de la autoconciencia de Jes&uacute;s sobre su misi&oacute;n.<span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Jes&uacute;s elige la v&iacute;a del Siervo sufriente y a la vez se da una teofan&iacute;a en la que se complace el Padre en Jes&uacute;s. El Bautista reconoce y se&ntilde;ala al enviado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Los relatos de las tentaciones que siguen al bautismo concentran el tema central de la existencia de Jes&uacute;s: ser coherente con la elecci&oacute;n del siervo: Resistir (y rechazar) la recurrente tentaci&oacute;n (por parte del pueblo, de sus jefes y de los ap&oacute;stoles) de dar un color pol&iacute;tico, teocr&aacute;tico o falsamente religioso a su mesianismo)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Pocos dudan que Jes&uacute;s integr&oacute; el grupo de los disc&iacute;pulos de Juan para luego bautizar por su cuenta en Judea y reunir a su propio discipulado (cfr. Jn. 3, 22-24; 4,1-3). Jes&uacute;s dar&iacute;a comienzo a su actividad en Galilea s&oacute;lo tras saber del arresto de Juan por parte de Herodes (cfr. Mc. 1,14; Mt. 4,12). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top: 8.4pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Juan bautizaba en el desierto y la gente acud&iacute;a a &eacute;l para recibir el bautismo (cfr. Mt. 3, 1-6). Su figura se ubica en la tradici&oacute;n prof&eacute;tica de Israel. En la &eacute;poca se afirmaba que el esp&iacute;ritu prof&eacute;tico se hab&iacute;a extinguido y que resurgir&iacute;a en <em>los &uacute;ltimos tiempos, </em>en el d&iacute;a de Yav&eacute;: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Despu&eacute;s de esto yo derramar&eacute; mi esp&iacute;ritu sobre todos los hombres: </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">sus hijos y sus hijas profetizar&aacute;n sus ancianos tendr&aacute;n sue&ntilde;os prof&eacute;ticos </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">y sus j&oacute;venes ver&aacute;n visiones (Jl. 3, 1).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Para muchos Juan aparec&iacute;a como <strong>El&iacute;as </strong>o como el <em>profeta escatol&oacute;gico, </em>cosa que, seg&uacute;n Jn. 1,19-21, &eacute;l mismo se encarga de negar. Su imagen austera, su llamado a la conversi&oacute;n por la cercan&iacute;a del juicio y su distanciamiento con los grupos tradicionales pronto har&aacute;n de Juan una personalidad respetada por muchos y temida por algunos. Cumpliendo el destino tr&aacute;gico de los profetas, Juan muere asesinado por el rey Herodes (cfr. Mt. 14, 10).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">A esta altura, Jes&uacute;s de Nazaret ya hab&iacute;a tomado <em>cierta distancia </em>de la pr&aacute;ctica de Juan Bautista.</span></p>
<h1><span lang="ES">El Profeta itinerante </span></h1>
<p class="MsoBodyTextIndent"><span lang="ES">A diferencia de Juan, es Jes&uacute;s quien acude a la gente en sus propios lugares de reuni&oacute;n. Recorre todas las sinagogas de su provincia natal (cft. Mc. 1,39). Eso hizo que su fama se extendiera r&aacute;pidamente por todas partes, en toda la regi&oacute;n de Galilea (Mc. 1,18). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Su actividad pasa del bautismo al anuncio prof&eacute;tico de la llegada del reino y a las curaciones: </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Jes&uacute;s recorr&iacute;a todas las ciudades y los pueblos, </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">ense&ntilde;ando en las sinagogas, </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">proclamando la buena noticia del reino </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">y curando todas las enfermedades y dolencias (Mt. 9,35).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">En este ir y venir, Jes&uacute;s renuncia a un domicilio estable. Al ser consultado por un escriba, Jes&uacute;s responde:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">pero el Hijo del hombre no tiene d&oacute;nde reclinar la cabeza (Mt. 8, 20).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Su camino lo llevar&aacute; a Jerusal&eacute;n donde se hospedar&aacute; en casa de sus amigos: Sim&oacute;n, el leproso (cfr. Mc. 14, 3) y los hermanos L&aacute;zaro, Marta y Mar&iacute;a (cfr. Jn. 12,1). Su estilo contrastaba con la austeridad de Juan, al punto de ser considerado por muchos '&rdquo;comil&oacute;n y borracho'&rdquo;(cfr. Mt. 11, 18-19). </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Tambi&eacute;n &eacute;l, como Juan, suscitar&aacute; muchas esperanzas. &iquest;Ser&aacute; un profeta? &iquest;Jerem&iacute;as o El&iacute;as que han vuelto? &iquest;Juan Bautista que ha resucitado? (Cfr.<strong> </strong>Mt. 16,13-14). Su persona, su palabra y su obra plantean la pregunta: &iquest;qui&eacute;n es este hombre? Para responderla, ser&aacute; necesario recorrer el itinerario de aquello que lo ocupa totalmente: el reino de Dios que viene. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El ministerio de Jes&uacute;s se desarrolla en dos etapas claramente identificables: la primera en Galilea y la segunda en Judea y Jerusal&eacute;n. El evangelista Lucas estructura su relato en un solo viaje de Jes&uacute;s a Jerusal&eacute;n ( a partir del 9,51) mientras que Juan se&ntilde;ala tres venidas a Jerusal&eacute;n.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>De cualquier manera Galilea y Jerusal&eacute;n representan dos polos geogr&aacute;ficos, cronol&oacute;gicos y teol&oacute;gicos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>El per&iacute;odo Galileo tiene como centro Cafarna&uacute;m. Jes&uacute;s anuncia el Reino, habla de Dios, no de s&iacute;. Hay muchas personas a su alrededor aunque se destaca el grupo m&aacute;s restringido. Se produce un movimiento importante cuya noticia llegar&aacute; hasta la capital. La ortodoxia religiosa y el poder sociopolitico se ven desconcertadas y rechazan el anuncio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>En el per&iacute;odo jerosolimitano el proyecto de Jes&uacute;s entra en crisis, crece la hostilidad de fariseos y saduceos y los zelotes ven frustradas las esperanzas puestas en Jes&uacute;s. El por su parte se dedica a los m&aacute;s cercanos y se lo ve rodeado de menos gente. En la autococnciencia de Jes&uacute;s se precisa el sentido de<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>su misi&oacute;n. Les explica a los suyos lo que va a suceder y su identidad de enviado del Padre.<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>Esta etapa concluye con el rechazo total del nazareno.</span></p>
<div style="mso-element: para-border-div; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 4.0pt 1.0pt 4.0pt;">
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l2 level1 lfo1; tab-stops: list 18.0pt; border: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm; mso-padding-alt: 0cm 4.0pt 1.0pt 4.0pt;"><strong><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; font-variant: small-caps;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">2.<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span></strong><strong><span style="font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt; font-variant: small-caps;" lang="ES">La "causa" de Jes&uacute;s: la cercan&iacute;a del reino</span></strong></p>
</div>
<h1><span lang="ES">Jes&uacute;s y el reino</span></h1>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Jes&uacute;s aparece ante sus contempor&aacute;neos <em>anunciando la cercan&iacute;a de aquello que habita en lo m&aacute;s profundo del coraz&oacute;n y la mente de cada israelita: </em>el reino de Dios. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">El tiempo se ha cumplido: el reino de Dios est&aacute; cerca. </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Convi&eacute;rtanse y crean en la buena noticia (Mc. 1, 15).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Tal mensaje no pod&iacute;a pasar desapercibido. <em>Jes&uacute;s se inserta en la esperanza jud&iacute;a puesta en la promesa hecha por Dios.</em> El<em> </em>anuncia que "el d&iacute;a de Yav&eacute;&rdquo; est&aacute; pr&oacute;ximo. Esta proximidad es "buena noticia de Dios&rdquo; (Mc. 1,14), ante la cual se exige el <em>cambio y la fe, </em>porque ella misma es cambio, <em>transformaci&oacute;n, </em>para la vida del pueblo creyente. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Pero entre Jes&uacute;s y el reino que anunciaba, <em>entre el predicador y el predicado, </em>aparec&iacute;a, cuando menos, <em>una gran desproporci&oacute;n. </em>En la medida en que el reino apelaba a la memoria colectiva de grandeza, gloria, poder y libertad y la lanzaba hacia el futuro <em>como promesa que Dios cumplir&iacute;a, </em>aparec&iacute;a la duda ante el anuncio que proven&iacute;a de un predicador galileo itinerante y pobre de quien se dudaba tanto entre sus conocidos de Nazaret como entre los desconocidos de Jerusal&eacute;n:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span lang="ES">&ldquo;</span><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&iquest;De d&oacute;nde saca todo esto?<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>&iquest;Qu&eacute; sabidur&iacute;a es esa que le ha sido dada </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 106.2pt; text-align: justify;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&iquest;No es acaso el carpintero, el hijo de Mar&iacute;a, hermano de Santiago, de Jos&eacute;, de Judas y de Sim&oacute;n? &iquest; Y sus hermanas no viven aqu&iacute; entre nosotros?&rdquo; Y Jes&uacute;s era para ellos un motivo de <strong>esc&aacute;ndalo</strong>. (Mc. 6, 2-3).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">&iquest;Acaso el Mes&iacute;as vendr&aacute; de Galilea? " "Examina las escrituras </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 70.8pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">y ver&aacute;s que de Galilea no surge ning&uacute;n profeta&rdquo;.</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 106.2pt; text-align: justify; text-indent: 3.0pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Y por causa de &eacute;l se produjo una <strong>divisi&oacute;n entre la gente</strong> (Jn. 7,41. 52.43).</span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">Jes&uacute;s llama a la conversi&oacute;n y a la fe. Como respuesta recibe <em>el esc&aacute;ndalo </em>y la <em>divisi&oacute;n. </em>Las palabras del anciano Sime&oacute;n en el Templo resuenan ahora de un modo dram&aacute;tico y premonitorio: <em></em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 106.2pt; text-align: justify; text-indent: 35.4pt;"><em><span style="font-size: 11.0pt; mso-bidi-font-size: 10.0pt;" lang="ES">'Este ni&ntilde;o ser&aacute; causa de ca&iacute;da y de elevaci&oacute;n para muchos en Israel; ser&aacute; <strong>signo de contradicci&oacute;n</strong>...&rdquo; (Lc. 2, 34).</span></em></p>
<h1><span style="font-size: 10.0pt;" lang="ES">El significado del anuncio del Reino</span></h1>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"><span style="mso-tab-count: 1;"> </span>Dios en Jes&uacute;s se hace presente en medio de los hombres. El Reino es:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 88.5pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l3 level1 lfo2; tab-stops: list 88.5pt;"><span style="font-family: Symbol; mso-fareast-font-family: Symbol; mso-bidi-font-family: Symbol;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">&middot;<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span lang="ES">Acontecimiento en que coinciden predicaci&oacute;n y ministerio del Nazareno (Lc 17, 20-21)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 88.5pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l3 level1 lfo2; tab-stops: list 88.5pt;"><span style="font-family: Symbol; mso-fareast-font-family: Symbol; mso-bidi-font-family: Symbol;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">&middot;<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span lang="ES">Su llegada ser&aacute; reconocida por signos que deben ser interpretados correctamente en sinton&iacute;a con la presencia de Yav&eacute; en la historia del hombre. &iquest;Cu&aacute;les signos? Las palabras de Jes&uacute;s, su kerygma, su praxis y gestos de salvaci&oacute;n con los humildes (Mt 11, 2-6)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 88.5pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l3 level1 lfo2; tab-stops: list 88.5pt;"><span style="font-family: Symbol; mso-fareast-font-family: Symbol; mso-bidi-font-family: Symbol;" lang="ES"><span style="mso-list: Ignore;">&middot;<span style="font: 7.0pt &quot;Times New Roman&quot;;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span></span></span><span lang="ES">El Reino acontece en el coraz&oacute;n del hombre porque alcanza su relaci&oacute;n con Dios pero se manifiesta tambi&eacute;n en las relaciones con los hombres. El hombre se convierte y redescubre y se abre a una nueva relaci&oacute;n con Dios y esto le lleva a una nueva relaci&oacute;n con los hombres.</span></p>
<h3><span lang="ES">Consecuencias de la relaci&oacute;n con Dios y la relaci&oacute;n con el pr&oacute;jimo</span></h3>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 36.0pt; text-align: justify; text-indent: -18.0pt; mso-list: l0 level1 lfo3; tab-stops: list 36.0pt;"><span style="mso-fareast-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;; mso-bidi-font-family: &quot;GoudySans Md BT&quot;;" lang="ES"><sp